El jardÃn colgante
Escrito el 01-06-2007 por elputojacktwist

El jardÃn colgante
Canadá, 1997
Thom Fitzgerald
He vuelto a ver esta interesante pelÃcula canadiense, que ya me produjo la misma desconcertante impresión cuando la vi hace unos diez años. Imbuida del espÃritu del entonces triunfante Atom Egoyan, las miserias de una familia son contadas de una forma muy original, mezclando la historias no sólo en el tiempo, sino en el espacio, pudiendo los personajes encontrase consigo mismos veinte años antes, intercambiar experiencias, aprender, arrepentirse.
El hijo: el niño gordito y acomplejado enamorado de su mejor amigo vuelve a casa tras diez años de ausencia habiéndose convertido en un guapo y orgulloso militante de la causa gay. Se celebra la boda de su hermana con, precisamente, el amigo con el que tuvo sus primeros escarceos homoeróticos.
La hermana: vulgar como ella sola, es el centro de atención de una boda espantosa. Adora a su hermano y conoce la atracción mutua que su marido y él se profesan, e incluso les insta a consumar su amor en esa noche de bodas “a tres bandas”.
El amigo: ese pelirrojo con perilla con el que todos hemos soñado alguna vez, probablemente el único personaje cuerdo de la cinta, atraÃdo fÃsicamente por el gordito desde que eran pequeños y enamorado de él cuando vuelve a verle a los diez años. Pero encantado de haberse casado con la hermana.
La madre: Una pobre mujer. Cuando desaparece, el policÃa pregunta: “¿saben de alguna razón por la que hubiera querido marcharse?”. La hija contesta: “Una no, miles”.
El padre: ese hombre repugnante que ha conseguido amargar a toda la familia a base de palos y borracheras, obligándoles a odiar las flores de un jardÃn que les hace aprender de memoria, un jardÃn colgante que se convertirá en el jardÃn del colgado.
La abuela: delirante visión de una anciana católica demente, en cuya habitación rodeada de santos y vÃrgenes pasa la mayor parte del tiempo. Las vÃrgenes observan, le hacen guiños, se enfadan, le reprochan. Adora a sus nietos.
La hija pequeña: con nueve o diez añitos, ya apunta maneras. Vestida con camisetas y gorras de béisbol no soporta llevar el vestido que le obligan a ponerse en la boda y acaba de descubrir un cómplice en el desconocido hermano recién llegado.
Realismo mágico, esperpento, demencia, dolor, humor, espanto en una pelÃcula de Thom Fitzgerald (que luego dirigirÃa Beefcake), con bastantes cosas en común con la bellÃsima Léolo (una pelÃcula injustamente olvidada de 1992, de Jean-Claude Lauzon, del que no hemos vuelto a saber nada porque murió en un accidente de avioneta en Québec).

Gracias putojacktwist por recordarnos esta pelÃcula. En cierta forma, puestos a hacer asociaciones, el personaje de la madre me recuerda a Miguel Sebastián.
¿y el de la abuela a Ana Botella?
Joder… Por dios, ni oir hablar de la Botella…. En fin, la buscaremos y la veremos… Por la descripción parece más Familia Ansar… digoooooooooooo Adams…
Bss!
Por cierto, noticia de última hora: Ana Botella concejala de medioAMBIENTE, encima con cachondeito…
hombre, de manzanas y peras “entiende” un rato, jejeje