El marica, la bruja y el armario
Escrito el 14-09-2007 por elputojacktwist

El marica, la bruja y el armario
Eduardo Nabal
Editorial Egales, libro cedido por Berkana
¿Homofobia, misoginia? Parece que cuando oÃmos estas palabras siempre hay un macho heterosexual detrás. Eduardo Nabal da una vuelta de tuerca en este ensayo y se pregunta por el tratamiento que reciben en las pelÃculas de temática LGTB la misoginia gay y la homofobia femenina. ¿DifÃcil? Después de leer el libro uno se obsesiona con el tema y no para de verlo en todas las pelÃculas por más polÃticamente LGTB-correctas que parezcan. Y es que ni los mejores directores están libres del estereotipo.
Eduardo Nabal repasa pelÃculas como En la ciudad sin lÃmites, Cachorro, Segunda piel, El talento de Mr. Ripley, Haman, el baño turco, Boys don’t Cry, Yossi & Jagger, Brokeback Mountain, Plata quemada, Alejandro Magno, Eduardo II, Manjar de amor, Maurice, Wilde, Todo sobre mi madre, 20 centÃmetros, Lejos del cielo, Cabaret, fijándose especÃficamente en los personajes femeninos homófobos (a los que categoriza con sustantivos como hadas, brujas, reinas, madres, marilendres) y en los personajes masculinos gays misóginos (macarras, soldados, delincuentes, vaqueros).
Lógicamente surgen los desacuerdos. En mi caso la adoración absoluta que siento por “Brokeback Mountain” me impide ver su lado negativo. O la indiferencia que siento ante pelÃculas como “El hada ignorante” de Ozpetek. En cualquier caso, el autor expone sus argumentos de forma amena (incluso a veces bastante divertida, como en el caso de un guión ficticio que elabora siguiendo los pasos de Thelma y Louise pero con protagonistas masculinos), lejos de la pedanterÃa habitual en este tipo de ensayos.
Eduardo Nabal nació en Burgos en 1970. Estudió BiblioteconomÃa y Documentación, e Historia y Estética de la CinematografÃa de la Universidad de Valladolid. Colabora en Zero, Versión Original, Monográfico, Infogai, etc. Actualmente trabaja en otro libro sobre cine europeo y mediterráneo desde una perspectiva de género. Si queréis leer más textos suyos, tiene un blog excelente: “Al margen“.
Asà que ya sabéis: pese a las apariencias, las mujeres y los gays no estamos libres de reproducir el discurso homófobo y machista del macho heterosexual. Al menos en el cine (aunque me temo que en la vida real tampoco).
Dice el autor: “Mirar hacia otro lado (…) es pasar peligrosamente por alto el papel de estos productos como armas (…) ayudándoles desde la pasividad acrÃtica del simple voyeur a resguardarse en una inocuidad polÃtica (…) de la que obviamente carecen“. Pues eso.
Pues estoy totalmente de acuerdo. En este análisis interno, estrictamente doméstico, encontramos algunas respuestas que nos permitirán responder a otras preguntas más complejas. Me gusta. Un saludo
hombre joven (o ya no tan joven) amaril
se te echaba de menos
besos
Es que, como ya sabes, cuando los hombres iniciamos un determinado ciclo de edad, agotando el anterior, generamos una serie de cambios convulsos, no precisamente hormonales, que terminan escapando a nuestro control y que a algunos nos tienen a los pies de los caballos.
Y estos cambios, más psÃquicos que fÃsicos -algunos se refieren a ellos con el calificativo de “expectativas”-, distraen, y mucho, de las cosas que realmente merecen la pena como, o sea, por poner un ejemplo honorable, de “Dosmanzanas” o de “La Taberna del Mar”.
Hola. Agradezco tus comentarios sobre “El marica, la bruja y el armario”. Lo escribà desde las tripas y creo que se nota. Efectivamente hoy dejarÃa en mejor lugar a Brokeback Mountain, que ahora me gusta más pero mi intención en el filme era denunciar el heterosexismo que afecta tanto a gays como a mujeres. He dejado demasidado fuera a las lesbianas, al menos en el campo cinematográfico, que creo que son doblemente discriminadas, por eso si mi próximo libro ve alguna vez la luz habrá más cosas sobre ellas. Aplico la teorÃa queer al cine, porque creo que en el ámbito español está mal conocida. También me gustaba criticar el masculinismo de la crÃtica especializada, que aunque empieza a cambiar suele dejar a las mujeres en un segundo plano de la profesión. La necesidad de romper los binarismos de género para conocernos mejor incluso en aquellos aspectos de nosotros mismos que más nos inquietan. Agradezo tus comentarios. Aprecio algunas cosas que no están muy atinadas pero en otras me reafirmo como que el cine español de temática gay deja todavÃa que desear, a pesar de los avances. PelÃculas como “Azul oscuro casi negro” o “Electroshock” son una muestra de este avance. Esperemos que de para más. Os animo a leerlo y hacerme llegar vuestros comentarios en un sentido u otro, incluso con las grandes discrepancias como la pelÃcula de Lee y la de Ozpetek. Un abrazo y gracias por vuestro estupendo blogg.
Eduardo Nabal.
Pues gracias a ti por tu libro, ya estamos deseando leer más cosas tuyas.
Coincido con lo de “azul oscuro casi negro”, que ya comentamos en dosmanzanas
Y te animo a ver “tu vida en sesenta y cinco minutos” si no la has visto ya
Yo aun espero (y desespero) por el Brokeback Mountain español.
Besos
He leÃdo el libro, y me parece muy interesante. No coincido, eso sÃ, en la valoración que hace de Brockeback Mountain, aunque supongo que hay que ser especialmente sensible a la homofobia rural y a los mecanismos de defensa que genera para apreciar este pelÃculón en lo que vale.
Sà que coincido con la valoración que hace de “En la ciudad sin lÃmites” una joyita del último cine español que gana cada vez que la ves.
Enhorabuena al autor. Es fantástico que cada vez más autores escriban sobre cine de temática LGBT en español.