Lugar de la memoria
Escrito el 12-12-2007 por dosmanzanas
Un restaurante chino llamado El pato de PekÃn, y encima ocho pisos de viviendas de clase media y aspecto exterior mediocre: difÃcil imaginar un rincón urbano más vulgar y anodino que éste. Y sin embargo, si la guÃa que el viajero sostiene en las manos no le engaña, éste es el lugar: fue en este punto del centro de BerlÃn donde Adolf Hitler se hizo construir, a mediados de los años 30 del siglo pasado, su palacio, su CancillerÃa, la expresión arquitectónica de su poder y de su delirio. Aquà mismo, un amplio patio con columnas y grandes estatuas de jóvenes hombres desnudos –personificación del Ejército y del Partido–, una enorme Sala de los Mosaicos y una GalerÃa de Mármol cuya longitud duplicaba a la de la Gran GalerÃa de Versalles conducÃan al visitante al gigantesco (400 m2, 10 m de altura) y lujoso despacho del Führer. Por debajo de estas impresionantes salas y corredores discurrÃan los túneles del estrecho búnker donde Hitler habÃa de pasar, acompañado de parte de su corte, los meses finales de la Segunda Guerra Mundial; fue en uno de sus húmedos cuartuchos donde, tras fracasar en el intento de arrastrar consigo a lo que quedaba de Alemania y de la parte de Europa que aún controlaba, el dictador acabó pegándose un tiro, con las tropas soviéticas ya a escasos metros de allÃ. De todo aquel complejo, centro simbólico del Reich que habÃa de durar mil años, no queda hoy apenas nada: lo único que se ofrece a la contemplación del público actual es el mármol que, procedente de las ruinas de la CancillerÃa, recubre desde finales de los años 40 el interior de la vecina estación de metro de Mohrenstraße, y cuyo color rojo oscuro hace que las paredes parezcan permanentemente manchadas de sangre coagulada.
A apenas unas decenas de metros de este lugar el viajero se encuentra, de pronto, ante la visión de un extenso descampado cubierto por cientos y cientos de lápidas o losas grises, uniformes en su aspecto general pero no en su altura. Si desde fuera aquello le evoca un inmenso cementerio, un mar de tumbas que se levanta y cae suavemente como atravesado por un oleaje petrificado, al penetrar en su interior puede ver que aquellas estelas de hormigón oscuro no llevan inscrito nombre alguno: son anónimas. En algunas zonas, además, llegan a ser muy altas; le parece caminar entonces por las callejas de un paradójico laberinto, que a pesar de la ausencia de muros perimetrales y de la absoluta regularidad de su trazado no deja de provocarle una vaga sensación de desconcierto, de desazón y de angustia. Este extraño lugar es el destinado a recordar a las vÃctimas de un crimen tan atroz y desmesurado como absurdo: el exterminio de los judÃos de Europa a manos de un Estado altamente sofisticado, moderno y civilizado.
Al otro lado de la calle (la Ebertstraße) que desde aquà conduce a la cercana Puerta de Brandemburgo, y a lo largo de la cual se levantó durante décadas el tristemente célebre muro que partÃa por la mitad no sólo a la ciudad, sino también a Europa y al mundo, se encuentra el gran parque del centro de BerlÃn, el Tiergarten. En su parte más próxima al Memorial a los JudÃos Asesinados de Europa podrá visitarse pronto, entre los árboles de este auténtico bosque urbano, el Memorial a los Homosexuales Perseguidos bajo el Nacionalsocialismo. El proyecto de este monumento (que la Federación de Gais y Lesbianas de Alemania denomina Gedenkort, literalmente “lugar de la memoria”) lo presenta como una estela similar a las del Memorial a los JudÃos, de hormigón gris como éstas, sólo que con una pequeña abertura cuadrangular en una esquina, a través de la cual quien se acerque podrá contemplar una breve filmación, en blanco y negro, que será proyectada una y otra vez en su interior. Inicialmente, ésta debÃa mostrar a dos chicos besándose interminablemente en la boca; sin embargo, las mismas personas y asociaciones que habÃan hecho campaña a favor de la construcción del Memorial se mostraron insatisfechas con este aspecto concreto del proyecto escogido. ArgüÃan que, si éste no se reformaba, las lesbianas se sentirÃan excluidas, lo que irÃa en contra de la misma razón de ser del monumento.
En defensa del mantenimiento sin cambio alguno del proyecto original se adujo entonces que las lesbianas no habÃan padecido la persecución nazi del mismo modo que los hombres gais, puesto que –al contrario que en el caso de éstos– no habÃan existido durante el Tercer Reich leyes que penalizasen especÃficamente el sexo entre mujeres, ni se habÃa arrestado y encerrado a las mujeres lesbianas por el solo hecho de serlo. Los nazis, en esto, se limitaron a continuar con la tradición prusiana, recogida después en la versión original (de 1871) del párrafo 175 del Código penal alemán, de no penalizar más que la homosexualidad masculina. Esto puede sorprendernos, pero debemos tener en cuenta que para la mentalidad machista y patriarcal –caracterÃstica tanto de las sociedades tradicionales del Occidente cristiano como del régimen nazi– la voluntad, y por lo tanto las inclinaciones, del llamado “sexo débil” simplemente no contaban: las mujeres eran vistas como meros objetos al servicio de la voluntad y el deseo masculinos. De lo que habÃa que asegurarse, pues, era de que éstos últimos no “se torcieran”: dado las mujeres tenÃan muy pocas posibilidades de escapar del papel que les adjudicaba el sistema, bastaba con tener la certeza de que los hombres cumplÃan con el suyo, orientando su fogosidad sexual hacia el tipo de relaciones susceptibles de dar lugar a la reproducción de la especie y la perpetuación de la sangre: esto es, de las familias, de los linajes, de la raza…
La otra parte argumentó, no obstante, que los nazis sà habÃan cerrado, prohibido y destruido los lugares de encuentro, las asociaciones y las publicaciones de carácter lésbico, y con ello habÃan reducido a las mujeres homosexuales a la invisibilidad, el aislamiento y la impotencia. No parecÃa aceptable, por lo tanto, que en el propio Memorial a los Homosexuales Perseguidos bajo el Nacionalsocialismo se reprodujese esta misma invisibilidad que los nazis habÃan impuesto a las mujeres lesbianas. Especialmente cuando, según el mandato del Bundestag de 2003, dicho monumento, además de honrar a las vÃctimas perseguidas y asesinadas y de mantener vivo el recuerdo de la injusticia que se cometió con ellas, debÃa servir también como una advertencia permanente para el futuro: como una exhortación contra la intolerancia, la hostilidad y la exclusión de que han sido y son objeto los gais y las lesbianas en todo el planeta. Por todo ello, podemos celebrar que el pasado verano se alcanzara finalmente un acuerdo para que en el Memorial se alternasen, cada dos años, las imágenes de hombres y de mujeres homosexuales. De este modo el monumento de BerlÃn será, cuando se inaugure, un lugar no sólo para la memoria, sino también para la visibilidad, la libertad y la igualdad que aún debemos esforzarnos por seguir construyendo en nuestras sociedades.
Nemo
Ha costado 62 años pero al final, como siempre, más vale tarde que nunca y pensando en tod@s. Si esPPaña fuera realmente un paÃs avanzado y civilizado, mañana mismo se propondrÃa transformar el valle de los caÃdos en el valle de los Oprimidos, Asesinados, Ejecutados y Perseguidos por razones polÃticas, religiosas, sexuales y demás por el otrora glorioso movimiento nacional; pero claro, al dÃa siguiente tendrÃamos a toda la conferencia episcopal y sus satélites mediáticos, a los populares, pseudointelectuales, y pseudohistoriadores revisionistas clamando al cielo y eructando sapos y culebras, aunque con ello lo único que conseguirÃan serÃa negar la única realidad palpable del franquismo: era un régimen dictatorial, fascista, totalitario y deshumanizado que, sin alcanzar las sofisticaciones nazis (como alguien dirÃa, propias de nuestro meridionalismo), alcanzó iguales o incluso superiores niveles de crueldad en el ámbito de los 25.000.000 de súbditos del pardo, porque en realidad fue una vuelta al despotismo (aunque nada ilustrado) y el feudalismo ibérico. Asà que propongo que se reutilice el valle de los caÃdos para eso, para honrar la memoria de tod@s los que muerieron y sufrieron por el simple hecho de querer ser libres, y que pagaron con la vida o su privación absolutamente injusta de libertad, a pesar de quienes por acción u omisión consciente tanto se empeñen, todavÃa hoy, en glosarnos las virtudes de aquel régimen que por suerte no duró mil años pero que oprimió sin piedad durante 36/39 años, dependiendo de las zonas. Eso sà que serÃa un centro de interpretación de nuestra más sangrante y violenta dictadura.
Se ha explicado siempre que las lesbianas no fueron hostigadas tan implacablemente como los gays. por fortuna o desgracia, gracias a ese estigma de su invisibilidad. Lo que si es cierto que el nazismo dentro de su delirio las contemplaba antes que como homosexuales como mujeres y las veÃa dignas de una redención paternalista porque era posibles procreadoras de la gran raza aria en la que giraba su vesánico espÃritu. Lesbianas germánicas y extranjeras sobre todo intelectuales y activistas polÃticas huyeron o se exiliaron, en algunos caso, para siempre. Las que fueron detenidas o denunciadas como tales acabaron en los campos de exterminio con el distintivo del triángulo negro.
Particularmente, lamento que la comunidad homosexual no se sienta representada por cualquiera de los dos géneros, ya que el memorial del que hablas, me hubiera gustado que existiera tanto con dos mujeres como dos hombres besándose. A modo de autocrÃtica debemos reconocer que en la comunidad gay hay mucha misoginia, machismo, transfobia y también plumofobia. Y en la comunidad lesbiana mucha androfobia y también machismo en muchos casos. Triste es que todavÃa hoy la palabra gay impida ser un nombre común para tod@s y nos sintamos malavenidos por estos prejuicios lingüÃsticos e iconológicos.cuando la unión hace la fuerza y más siendo una minoria social con un mismo pasado histórico.
Quiero, Nemo, recuperar de la memoria del holocausto lésbico dos pasajes igual de trágicos y durante mucho tiempo igual de silenciados. El primero: el caso de Ana Frank, judÃa y homosexual que sufrió una doble inmolación por parte del nazismo y después por la censura de todos lo pasajes relacionados con su sexualidad adolescente por parte de su propio padre.
Y el otro ese gran mural de una trágica y prodigiosa historia de amor entre Aimée y Jaguar que ha quedado inmortalizada en el celuloide y en un hermoso librito ya descatalogado en su traducción castellana para nuestra desgracia. Otra historia que corrobora que “el amor es una fuerza de la naturaleza�, déjame que cite al Maestro
Hubiera sido una bella opción para ese memorial la figura de esas dos grandes mujeres unidas en un beso eterno e infinito.
http://es.youtube.com/watch?v=HhJw6jg7raA&feature=related
Deseando estoy volver a BerlÃn para verlo, pena que haya habido polémica absurda, pero bueno. Bella columna.
No conocÃa este proyecto, y eso que BerlÃn es ahora mismo mi ciudad europea favorita. Un motivo más para volver en el futuro.
Gracias, como siempre, por tus magnÃficos escritos.
Gracias, Carlos, Oveja, Jack, Flick.
Jack: bueno, al menos la polémica ha tenido el efecto positivo de poner sobre la mesa una cuestión que creo que es vital no sólo para las lesbianas, sino para todo el colectivo LGTB: la de la (in)visibilidad de las mujeres homosexuales. Y aunque me temo que los debates han producido un cierto retraso en la realización del proyecto (estaba previsto que el Memorial se inaugurase en 2007, pero a estas alturas del año me temo que ya es poco probable que asà sea), creo que la solución que finalmente se ha adoptado, esto es, ir alternando periódicamente las imágenes de una pareja de chicos con la de otra de mujeres mejora el proyecto inicial y resulta bastante razonable (aunque no entiendo muy bien por qué el cambio debe hacerse cada dos años, y no en periodos más breves).
Por cierto: en mi blog (ya sabéis que para acceder a él basta pinchar en mi nick, justo debajo de estas lÃneas) podéis ver un fotograma del beso sin fin de la pareja masculina que está previsto que forme parte del monumento berlinés.
Bonito beso.
Pues nada, a ver si cuando se inaugure ponemos de moda besarse delante del beso en memoria de las vÃctimas.
Un beso
Muy buena idea, Jack. Espero que pronto podamos hacerlo… y que, en cambio, nunca tengamos que cosernos el triángulo rosa en la ropa, como sugeriste tú mismo hace unas semanas, en signo de protesta por la supresión de nuestro derecho al matrimonio, a la igualdad. Recuerdo que aquélla fue otra idea tuya que me impactó… y que me parecerÃa tristÃsimo que tuviéramos que poner en práctica algún dÃa. Pero la del beso ante el Memorial berlinés sà me gustarÃa poder ponerla en práctica, por supuesto. Un beso, amigo Jack.
Oveja: en este artÃculo Dineke Stam, “una lesbiana fuera del armario que ha trabajado en la Casa de Anne Frank durante siete años” niega que el pasaje del Diario en que Anne se refiere a la atracción que siente hacia el cuerpo femenino fuera amputado por su padre, Otto; según ella, fue la misma Anne quien lo suprimió cuando en 1944 decidió reescribir su diario de cara a una posible publicación tras la guerra. En todo caso, el pasaje en cuestión fue restaurado en 1986, por decisión del propio Otto Frank según se afirma en el artÃculo, ya que éste lo habrÃa considerado como algo “esencial” para su hija.
Por otro lado, yo visité este mismo año la casa museo dedicada a Anne Frank en �msterdam (que se encuentra en el mismo lugar donde vivió con su familia, ocultándose de los nazis, durante la Segunda Guerra Mundial, hasta que fueron traicionados y cayeron en las manos criminales de los ocupantes), y debo decir que no vi la menor referencia a su posible homosexualidad o bisexualidad. ¿No se considera algo suficientemente relevante o es que se trata aún de un tema tabú?
Lo mejor creo que es reproducir el pasaje en cuestión, y que cada uno saque sus propias conclusiones sobre lo que éste puede significar en relación con la sexualidad de la joven autora del Diario de Ana Frank:
“Miércoles, 5 de enero, 1944 [en la edición en catalán del Diario que tengo en casa la fecha es la del dÃa siguiente] (…) una vez que me quedé a dormir en casa de Jacque, no pude refrenar por más tiempo mi curiosidad por su cuerpo, que ella siempre me habÃa ocultado y yo nunca habÃa llegado a ver. Le pedà que, como prueba de nuestra amistad, nos tocásemos los pechos la una a la otra. Jacque se negó. Sentà también una terrible necesidad de darle un beso, y lo hice. Cada vez que veo un desnudo femenino, como la Venus de mi libro de historia del arte, me quedo extasiada comtemplándolo. A veces me parece de una belleza tan exquisita que tengo que contenerme para no llorar. ¡Si pudiera tener una amiga!”
oÃdo cocina y gracias Magister
Felicidades una vez más por tu artÃculo, Nemo.
Estuvo hace un par de años en el monumento al holocausto de BerlÃn y la verdad es que me dejó impresionado. Es bellÃsimo y sobrecogedor a la vez. El paseo entre el laberinto hipodámico que forman las lápidas fue inolvidable.
Ahora tengo ganas de volver pronto a BerlÃn para poder ver también el homomonumento o lugar para la memoria.
Por otro lado, me parece estupendo que haya imágenes tanto de hombres que se besan como de mujeres que se besan. Es verdad que ellas sufrieron menos, pero sólo porque el reconocimiento de la mujer era tan insignificante, que ni ser lesbiana era digno de consideración.
A diferencia de los aliados (tanto rusos como americanos y británicos), donde las mujeres tuvieron un papel activo en la guerra, los nazis pasaron olÃmpicamente de ellas. Peor para ellos, pero sobre todo, mejor para nosotros.
¡ a mi me pasaba lo mismo que a Ana Frank pero con el Fauno Barberini !
Yo mis conclusiones ya las he sacado…
HabÃa dicho en mi mensaje anterior que en el lugar para la memoria de BerlÃn me parecÃa estupendo que hubiera imágenes tanto de hombres que se besan como de mujeres que se besan, y que el reconocimiento de la mujer era tan insignificante, que ni ser lesbiana era digno de consideración.
Pero eso ahora ha cambiado. En el col·lectiu Lambda de València, por ejemplo, hay más mujeres que hombres (al menos eso parece por las veces que lo he visitado).
Además también veo que las lesbianas son las más activas en él. Recientemente organizaron unas jornadas para reivindicar, entre otras cosas, la visibilidad de las lesbianas, empezando por la alcaldesa, igual que son visibles Jesús Vázquez o Grande Marlaska.
Recuerdo un documental en la 2 sobre homosexuales durante el franquismo, donde una mujer argentina contaba como habÃa un lugar exclusivo en Madrid para lesbianas, y ella fue allà por probar, y se quedó perpleja de ver la cantidad de famosas (polÃticas, artistas, etc,) que habÃa. Sin embargo que sabemos de estas mujeres. Sólo suposiciones.
¿Por qué son menos visibles? ¿Tiene que ver con el machismo imperante en la sociedad, donde las mujeres pasan más desapercibidas? ¿No necesitan tanto hacerse visibles? ¿Quizá prefieran ser más discretas o más ambiguas, como Miguel Bosé? No sé qué opináis las lesbianas -o los gais- que soléis participar en DM. Es un mundo que desconozco bastante, aunque me interesa mucho.
Jack: me has hecho recordar mi visita a la apasionante Gliptoteca de Múnich, donde se encuentra ese pedazo de… escultura helenÃstica (ejem) que se encontró en el siglo XVII en el antigo Mausoleo de Adriano (¿dónde si no?). Aquà tenéis una interesante página en que se hace una interpretación muy personal del significado de la escultura, junto con un par de fotos que nos presentan “en todo su esplendor” (ejem ejem) lo que el autor de la página denomina “el ejemplo más antiguo que aún sobrevive de arte homoerótico monumental”.
¡¡¡ pues si vieras las fotos que le hice yo ¡¡¡
por poco me echan de la gliptoteca, jejeje
gracias por el enlace
Muchas gracias, felivet, por tus interesantes aportaciones. Encuentro especialmente sugerente el debate que planteas en tu último comentario, sobre la (in)visibilidad de las lesbianas. Yo creo que esta cuestión debe de tener relación con inercias que perviven aún en nuestra sociedad de esa mentalidad tradicional que comento en la columna, según la cual la voluntad, el deseo, las inclinaciones de la mujer -y por lo tanto, su sexualidad misma- eran algo en última instancia poco o nada significativo, al encontrarse ésta siempre sometida al hombre (padre, hermanos, marido…). El control de la sexualidad femenina estaba pues implÃcito en el sistema, y no requerÃa mecanismos especiales para evitar las “desviaciones”, como sà se hacÃa en el caso de los hombres, pertenecientes en principio a la casta dominante (aunque se descastaran al tener sexo prohibido con otros hombres).
En todo caso, las mujeres lesbianas de hoy, como bien dices, ponen énfasis en la necesidad de que su realidad se visibilice plenamente en la sociedad actual: aquà dejo un enlace con el blog de Luisa Notario (la coordinadora del Col·lectiu Lambda de Valencia) en el que se explican las conclusiones de un encuentro de mujeres de la asociación celebrado recientemente, de cuyo comunicado final para la prensa proceden estas frases:
“Queremos lanzar un mensaje a las mujeres lesbianas del ámbito público para que salgan del armario ya que continuamos siendo absolutamente invisibles y sin su apoyo no conseguiremos que nuestra situación cambie. A diferencia de nuestros compañeros gays, las lesbianas del estado español seguimos sin tener ningún referente público.”
teniendo en cuenta que hasta hace relativamente poco, la psiquiatrÃa denominaba a lo que hoy conocemos como orgasmo femenino “crisis de histeria”….imaginaos
Hablando de la visibilidad de las lesbianas: Joddie Foster sale del armario.
http://www.levante-emv.com/secciones/noticia.jsp?pRef=3750_41_382463__GENTE-Jodie-Foster-sale-armario
SÃ, hace pocos dÃas hablamos de Joddie Foster: http://www.dosmanzanas.com/index.php/archives/4099
Bueno, sé que es el segundo enlace con el blog de Luisa Notario que cuelgo hoy, pero es que viene al pelo…
Muchas gracias por la información, Nemo, me parece un proyecto estupendo. Me gustarÃa que alguien emplease la idea para hacer un homenaje similar en nuestro paÃs a los que sufrieron la Ley de Vagos y Maleantes (con la redacción que el régimen franquista le dió en los años 50) y la Ley de Peligrosidad Social (esa que se aprobó en la “democracia orgánica”). Quizás el nuevo uso que la nueva ley dedicada a la memoria histórica otorga al Valle de los caÃdos permita un dÃa algo similar entre nosotros.
Es una postura victoriana. Pero de la propia reina Victoria, que las salvó de ser criminalizadas porque no le cabÃa en la cabeza, o eso dice una famosa anécdota
ehem, ehem
Bueno, Odysseus, lo que cuentan (o por lo menos, lo que me han contado a mÃ) es que en tiempos de la reina Victoria no se penalizó el lesbianismo porque nadie se atrevió a explicarle a la soberana que existÃa tal cosa… pero tiene toda la pinta de ser una anécdota apócrifa. De hecho, desde mucho antes del reinado de Victoria se perseguÃa y castigaba legalmente en Inglaterra la homosexualidad masculina (concretamente, la buggery o sodomÃa) y no la femenina.
Ah, y gracias… ejem… por la foto.
Gracias, Nazareno. Estoy de acuerdo contigo en que no deberÃa permitirse que se perdiese el recuerdo de la caritativa forma en que la España nacionalcatólica trató durante décadas (hasta 1979) a las personas homosexuales. Por un lado, porque ello nos permitirÃa contextualizar mejor a quienes, a imagen del Caudillo, siguen hoy empeñados en curar a gais y lesbianas para asà defender a la familia y a la sociedad del grave peligro social que, para ellos, representamos por el mero hecho de ser diferentes; pero sobre todo, porque las vÃctimas de tanta caridad cristiana bien merecen el recuerdo y el homenaje de todos los demócratas verdaderos.
Bueno, después de haberme lucido anunciando ayer la “novedadâ€? de la salida del armario de Jodie Foster (perdón, Xavi y los demás, por el patinazo), hoy querÃa comentar una cuestión sobre los gays y las lesbianas en el cine que espero que no haya sido también ampliamente debatida en el pasado.
Me refiero, concretamente, a la pelÃcula “Roma Città Aperta”. Toda una obra maestra del cine, donde se exploran los efectos de la guerra entre la gente sencilla, entre las clases populares de Roma, dentro del llamado “neorrealismo” que tanto éxito tuvo entre los directores italianos de la posguerra. Roberto Rossellini triunfa en su cometido de retratar la inocencia y el heroÃsmo de estas gentes. Y en su interpretación de una mujer del pueblo, Anna Magnani se sale.
Pero hay elementos mucho menos positivos en la pelÃcula. Al presentar al cura católico como un héroe de la Resistencia antinazi y antifascista, las connivencias, complicidades o tibiezas de la Iglesia Católica con el fascismo y el nazismo quedan totalmente olvidadas, y en este sentido la pelÃcula creo que ayudó a rehabilitar la imagen de la Iglesia en Italia y facilitó el triunfo y el posterior dominio durante décadas de la Democracia Cristiana.
Pero sin duda, lo peor de todo es la caricatura que la pelÃcula hace de los nazis, ya que nos los presenta como unos depravados homosexuales. Tanto el jefecillo nazi, con su ridÃcula y perversa pluma de marica mala, como la siniestra jefa nazi, lesbiana y marimacho. Todo muy en sintonÃa con lo que hoy pretende hacer ver cierta propaganda reaccionaria cristiana, para la cual los gays y las lesbianas, en el nazismo, fueron los verdugos y no las vÃctimas. Vergonzoso: ojalá Rossellini se hubiera atrevido a retratar la realidad de su tiempo de una manera más sincera, más genuinamente “realistaâ€?, y menos perversamente estereotipada.
Abundando en ese tema (me encanta esta frase) me recuerda a ese carpetovetónico y arraigado sentimiento tan español de considerar que todos los moros son maricones…ahora resulta que los “moros” meten en la cárcel a los gays y hasta les ejecutan, y en España nos podemos casar.
El caso es identificar al enemigo con el maricón.
La pelÃcula que citas, felivet, es -a pesar de sus méritos artÃsticos- una buena muestra de cómo entre los vencedores de la Segunda Guerra Mundial la homofobia era algo muy arraigado. Afortunadamente, hemos avanzado mucho desde entonces, por más que, como bien dices, existan hoy en dÃa movimientos reaccionarios emergentes que estén trabajando por hacernos regresar a todos al pasado. Las personas y los movimientos LGTB debemos mantenernos plenamente alerta para evitarlo; si nos adormecemos o desmovilizamos, un dÃa podrÃamos despertarnos en ese pasado donde los gais y las lesbianas no podÃamos ser otra cosa que los malos -perversos y retorcidos- de la pelÃcula.
BerlÃn, además de ser una ciudad preciosa, se ha distinguido en la historia por su posición de vanguardia en la lucha homosexual. Ese proyecto de monumento “vivo”, en recuerdo a los homosexuales perseguidos en el nazismo, la honra.
Un motivo más para volverla a visitar (os recomiendo los barrios del antiguo “Este”, donde abundan ahora lugares de encuentro gay muy acogedores y animados).
Gracias por la información, Nemo.
En primer lugar, os presento mis disculpas porque, a causa del problema con el servidor que tenemos en DM, la columna que debÃa publicarse este miércoles (19 de diciembre) aún no ha podido salir. Me dice Diego que saldrá en cuanto sea posible.
En segundo lugar, si queréis ver un par de imágenes del proyecto de Memorial a los Homosexuales perseguidos bajo el Nacionalsocialismo que se está construyendo en BerlÃn (parecen fotos del monumento ya acabado, pero en realidad son figuraciones infográficas), podéis verlas en mi blog (pinchando en mi nick).