Sobre el “derecho a no ser homosexual”

h1 Escrito el 09-01-2008 por dosmanzanas

La columna de dosmanzanas“El derecho a ser homosexual ya está reconocido. Una vez más, me gustaría reclamar de nuevo el derecho a no serlo. (…) La sexualidad es una conducta: se hace, no se es. No imprime carácter, como ser sacerdote (…). Algunos queremos acostarnos por la noche con quien nos dé la gana, de cualquier sexo, sin que eso nos obligue a ser nada durante el resto del día.” El fragmento que cito proviene de un artículo de opinión (“Derecho a no serlo“) aparecido el 31 de diciembre pasado en el diario ‘Público’, en concreto en la sección “Carta con respuesta”, que cada día escribe el novelista y crítico Rafael Reig. Como era de esperar en un diario que se reclama nítidamente de izquierdas, y que desde su aparición se ha caracterizado por dar con mayor frecuencia y corrección de lo habitual en la prensa generalista española noticias relativas a la comunidad LGTB, esta reivindicación del “derecho a no ser homosexual” no se hace en nombre de un discurso homofóbico represivo al uso, ni constituye tampoco una apología de la familia tradicional amenazada por la ‘falsa moneda’ de los matrimonios homosexuales. No: Reig habla desde una posición, supuestamente, emancipadora y hasta libertaria. Por eso añade que “algunos queremos ejercer el derecho a no ser ni siquiera heterosexuales“, invoca el nombre de Foucault para explicar que “la invención de la homosexualidad como categoría es una forma de control social” y acaba aventurando que “quizá podríamos llegar a ser más libres” si nos deshiciéramos de lo que denomina “el carnet sexual“, esto es, de los conceptos mismos de homo o heterosexual.

Nada que ver, pues, con el discurso de los reaccionarios, con los anatemas y las filípicas contra gais y lesbianas de los obispos o de sus empleados de la COPE. Bueno, es cierto que seguramente obispos y locutores ‘coperos’ estarían muy de acuerdo en eso que dice Reig de que el derecho a ser homosexual ya está reconocido en nuestra sociedad –demasiado reconocido, añadirían–, y en lo de que ya es hora de reivindicar “el derecho a no serlo” –esto es, a ser una familia ‘como Dios manda’… o bien célibe, claro–. Tampoco les parecería nada mal eso de que “la sexualidad es una conducta” y no una forma de ser, puesto que la mayoría de los reaccionarios homófobos de hoy suelen minimizar la importancia, ignorándola o relativizándola, de la orientación sexual (que para ellos en todo caso es tan sólo una “tendencia” a la que el individuo puede y debe resistirse), lo cual les permite estigmatizar con mayor comodidad, como “antinaturales“, “inmorales” y “viciosas“, las prácticas homosexuales. Y en lo que seguro que coincidían los carcas –especialmente los que hoy van de ‘liberales’– con Reig es en que lo que uno haga “por la noche” en el terreno sexual es mejor dejarlo bien oculto en las tinieblas de su intimidad más privada, y no sacar a la luz del día cosas tales como que le da por acostarse con gente de su mismo sexo. Bien clarito lo decía hace unos meses el historiador ‘revisionista’ Pío Moa en un artículo de ‘Libertad Digital’: “Estas cosas [‘montárselo’ “con tríos, cuartetos, animales o entre personas del mismo sexo”] (…) pertenecen a la intimidad personal, y ahí debieran quedarse. El problema surge cuando salen de la intimidad y pretenden dominar el espacio público. Cuando pretenden equiparar, incluso por ley, formas de sexualidad evidentemente taradas con las formas normales.

Yo, en cambio, estoy en desacuerdo con el columnista de ‘Público’ en todos estos puntos. Para empezar, ¿qué es eso de que “el derecho a ser homosexual ya está reconocido“? ¿Dónde? ¿En qué país? Porque, por más que vivamos en uno de los estados con una legislación más favorable a los derechos LGTB, en la realidad social las cosas son muy distintas, y si no que se lo pregunten a tantos gais y lesbianas adolescentes o mayores, o de pueblo, o asalariados, etc. que no se atreven a decir o mostrar en su entorno familiar y social, en su instituto o en su residencia de ancianos o en su trabajo, que son homosexuales… porque saben perfectamente que “el derecho a ser homosexual” está muy lejos de ser real y plenamente reconocido en dicho entorno. O en la sociedad en general, cabría añadir, dada la inmerecida respetabilidad que ésta sigue atribuyendo al discurso homofóbico que sin cesar emana de la jerarquía católica y de los medios, las asociaciones y los partidos afines a ella. Por eso, la idea de que lo que hay que reivindicar hoy en día es en realidad el “derecho a no ser homosexual” me suena –y no creo ser el único al que le ocurra– un pelín a sarcasmo.

Tampoco consigo verle las ventajas emancipadoras a la reducción de la homosexualidad a unas prácticas determinadas. Cuando, hace unos meses, el tirano iraní Ahmadineyad afirmó en Nueva York que en su país no había homosexuales, no pretendía negar que hubiese allí individuos que practicaran el sexo entre hombres (no podía, dado que en Irán se condena a muerte a adolescentes por ello), sino que lo que quería decir era que en la cultura islámica iraní, tal como él la entiende, no hay sitio para una visión ‘occidental’ y ‘moderna’ de la homosexualidad como orientación o como identidad: existen las prácticas, pecaminosas y perversas por supuesto, pero no otra cosa. Y debemos recordar que esa misma concepción de Ahmadineyad dominaba en el Occidente cristiano hasta no hace mucho, y permitía condenar, también aquí, a muerte o a la cárcel a quienes incurriesen en esas prácticas estigmatizadas. La verdad es que la aparición del concepto moderno de “homosexual“, aunque en su momento fuera aprovechada por quienes pretendieron prestar una supuesta legitimidad científica a la homofobia tradicional, ha acabado por posibilitar que lo que durante siglos fue visto como la conducta aberrante y depravada de algunos individuos aislados sea considerado hoy en Occidente, cada vez más, como una forma minoritaria pero legítima de la sexualidad y la afectividad humanas; y la conciencia y la afirmación reivindicativa de dicha diferencia sirve actualmente, en las democracias liberales, para sabotear los mecanismos discursivos de quienes presentan como ‘lo (único) normal’ aquello que es propio de la mayoría, para luego hacer de esta supuesta ‘normalidad’ la ‘norma’ (cultural, religiosa o incluso legal) de obligado cumplimiento para todos.

Siendo esto así, no extrañará que tampoco coincida con Reig en que para lograr ser más libres convenga prescindir de lo que él llama “el carnet sexual” (y otros suelen denominar “etiquetas“), esto es, de los conceptos de ‘homosexual’, ‘heterosexual’ y ‘bisexual’. Me temo que desechar dichos conceptos entrañaría, en la práctica, suprimir la visibilidad social de gais y lesbianas (y bisexuales); así podría volver a asumirse sin problema alguno que todo el mundo es ‘normal’, ‘como Dios manda’… es decir, conforme a la norma heterosexista. Y bueno, todos conocemos gente a la que el pretexto de “no me gustan las etiquetas” le sirve para poder pasar por ‘normales’ (heteros) ante la totalidad o parte de su entorno. Aunque entiendo que hay que respetar –al menos en principio– que cada uno haga visible su sexualidad/afectividad en la medida en que pueda asumirlo o lo crea conveniente, me parece obvio que la visibilidad es la principal arma de que disponemos en la minoría LGTB para combatir la homofobia y el heterosexismo y hacernos un sitio en la sociedad.

Eso que Reig propugna, “acostarnos por la noche con quien nos dé la gana (…) sin que eso nos obligue a ser nada durante el resto del día” en realidad hace mucho que está inventado: se llama ‘el armario’. El regreso a él, lejos de ser un emancipador instrumento de liberación sexual y afectiva, es justo lo que nos exigen –ya que propugnar la vuelta a una legislación fuertemente represiva contra nosotros, como la que hubo hasta hace más bien poco en este y en otros países occidentales, sería hoy generalmente considerado como demasiado extremista– los homófobos más virulentos de nuestra sociedad: ello salta a la vista, por ejemplo, en el fragmento que he citado antes de Pío Moa; o en este otro del mismo artículo, en el que, tras rasgarse las vestiduras “ante la osadía y la desvergüenza de los putos y las putas, tan orgullosos de serlo y tan dueños de los medios de masas“, Moa acaba clamando “acciones (…) que frenen esta invasión de la basura“… con lo cual evidencia el daño que nuestra visibilidad social hace a la homofobia. No: en el mundo real, no será desde luego el armario el que nos hará más libres. Y es que no es verdaderamente emancipador (ni ‘liberal’, ni ‘libertario’) todo lo que, incluso de buena fe, pretenden vendernos como tal.

Nemo


del.icio.us Guarda esta noticia en del.icio.us

63 comentarios en “Sobre el “derecho a no ser homosexual””

  1. Me parece acertadísima tu reflexión Nemo. Por desgracia el discurso de Reig se escucha mucho ultimamente y recuerda lejanamente (o no tanto) a los que promueven el “derecho a DEJAR de ser homosexual” de Aquilino & Cia.

    Una vez más. Gracias!!


  2. Plas plas plas plas plas plas plas plas plas :)


  3. Enhorabuena Nemo. Una carta estupenda.


  4. Creo que nunca he estado tan de acuerdo contigo.

    Acertadísimo: la invisibilidad es el armario.


  5. Estoy de acuerdo. Quisiera saber como va a hacer Reig, después de acostarse, si lo hace, con un tio, por la noche, y se enamora, ir de la mano de él a la mañana siguiente prescindiendo de etiquetas


  6. Un acertado artículo, sí señor.


  7. Fantástica respuesta. Cuando leí la carta de Reig, de hecho (Público es ya mi diario de cabecera), se me paso por al cabeza escribir una carta de respuesta… Menos mal que lo has hecho tú, mucho mejor que yo.

    No existe el derecho a ser homosexual. Se es homosexual. Punto. No es una etiqueta ¡que estupidez!, es una vivencia que determina nuestras vidas, todos y cada uno de los días de nuestras vidas. ¿Es una etiqueta ser mujer en una sociedad machista? ¿Es una etiqueta ser judío en una sociedad antisemita? ¿Es una etiqueta ser negro en uan sociedad racista? Que hartazón…

    Lo que sí existen son los derechos que la sociedad niega a lso ciudadanos homosexuales respecto a los que no lo son. Y el reconocimiento de esos derechos no es un “favor” que se nos hace desde el lado progre de la sociedad: ES NUESTRO PUTO DERECHO como ciudadanos que somos, y ASÃ? LO EXIGIMOS.

    Entiendo que la gentuza entusiasta de la extrema derecha que tenemos que soportar a diario no lo comparta. Lo que cada vez entiendo menos es que desde posiciones progresistas estos discursos sigan en vigor.

    Gays y lesbianas concienciados seguiremos visibilizándonos. Se lo debemos a los millones y millones de personas que, en el resto del mundo, pero también en este país, no tienen los recursos sociales, intelectuales, económicos o familiares para hacerlo. Y si a algún heterosexual, incluso progre, le molesta que seamos tantos… Que se rasque.


  8. Muy buena reflexión nemo, mi enhorabuena. A ver cuando entiende la gente de una vez que gay se es, y punto. No es un carné que puedas dejarte en la mesilla de noche.
    Las etiquetas pueden ser algo discriminatorio, pero lo que sucede en este caso es que todo el mundo da por sentado que eres hetero, te preguntan si tienes novia (en mi caso) y demás parafernalia.
    Lo de no tener etiquetas estaría muy bien si nadie viera como algo anecdótico el que dos personas del mismo sexo se den un beso en el metro, vayan por cualquier calle de la mano o contraigan matrimonio. Si no se diera por supuesto nada, la teoría de ese escritor estaría bien.
    De todas formas hay homosexuales que les mola el tema de ocultarlo, de llevarlo como algo clandestino y que nadie se entere de lo que hacen en “su armario” Pues ellos se lo pierden porque yo creo que de esa manera reduces tu mundo afectivo al sexo esporádico, perdiendo cosas que puedes compartir con tu pareja como salir a cenar, pasear de la mano o formar una familia. No lo comprendo pero lo respeto, pero eso es una elección, lo que debería ser la norma es que puedas hacer visible tu sexualidad sin problemas.

    Y ya por ultimo, lo que comenta nemo sobre el articulo de Pio Moa … en fin, sigo preguntando porque les molesta tanto a esta gente que cada uno viva su vida como quiera, ame a quien quiera y tenga la familia que quiera tener (y pueda) Es por ser visible, le molesta tanto ver dos chicos o dos chicas besándose? … parece que si, según ellos esto acaba con civilizaciones enteras… Aunque yo creo que lo que acaba con las civilizaciones es el inmovilismo, la intransigencia y la imposición de pensamiento, que es justo lo que quieren hacer.

    Otra vez mi enhorabuena nemo
    Un saludo.


  9. Había escrito el primer comentario sin leer el articulo entero de Pio Moa y sobre todo los comentarios. Os recomiendo que lo leáis, aunque es de hace casi 6 meses.
    Para los que digan que en España no hay homófonos, que lean muchos de esos comentarios… a parte de términos como maricón, sarasa, enfermo y demás, de equiparar a los homosexuales con violadores y pederastas, y de demás injurias, la gente que comenta cree que el estado tiene cosas mas importantes que hacer que darle derechos a los gays (bueno ellos nos llaman de otra manera) y permitir que se manifiesten, que para ellos es una inmoralidad y un síntoma de la decadencia de Occidente.
    Yo a estos señores solo les digo una cosa, esto es una democracia, y no se va a dar ni un paso atrás con los derechos conseguidos. Si no les gustan los homosexuales, miren para otro lado, pero por favor DEJENOS EN PAZ.

    Un saludo


  10. Otro fuerte aplauso para Nemo por sus acertadas reflexiones y un palo muy gordo para Moa&Cía, porque demuestran día a día que si hay alguien realmente tarado sin duda ellos se han ganado el título a pulso, por las sandeces que son capaces de decir y, especialmente, por ese afán intolerante de reescribir la historia a su manera, como no le gusta lo que hay -y no hay más cera que la que ha ardido- la reinventa a su manera y, desgraciadamente, hasta encuentra gente que le compra sus libros y adláteres -véase el triste caso del ¿señor? Vidal- que corroboran sus patrañas e insultos, cuando no se inventan otros mayores. ¿Todavía quedan dudas de que es más necesaria que nunca una educación cívica para no perder esos valores constitucionales que, según algunos, estamos perdiendo pero con un cariz diametralmente opuesto al que no nos cansamos de denunciar aquí?


  11. Bueno, yo no estoy de acuerdo con lo que dice Reig, pero tampoco del todo con lo que dices, Nemo.

    Las “etiquetas” son malas cuando se vuelven tales. Es decir, cuando dejamos de usar una palabra para describir y la usamos para prejuzgar. Y esto puede pasar tanto en un sentido como en otro, es decir, tanto por parte de quienes te rechazan como de los que supuestamente te aceptan pero lo hacen bajo sus propias condiciones, y esto ocurre también dentro de colectivos homosexuales.

    Supongo que es por esto último por lo que Reig escribe su comentario.

    Yo soy homosexual, no se trata de que tenga o no derecho a serlo; lo relevante en todo caso es que la legislación y la sociedad me reconozcan como tal. Pero seguiré siendo homosexual con independencia de que se me roconozca o no, de que esté “en el armario” o no, de que tenga una ideología u otra…

    Yo creo que hay que partir de ahí, de la propia naturalidad del hecho, y no del conflicto con el “heterosexismo”, porque eso es lo que lleva al “etiquetado” (o a su rechazo)y a los prejuicios.


  12. Acabo de leer el artículo de Rafael Reig y me da la impresión de que él no pide la invisibilidad de la orientación sexual, sino que no se convierta en una identidad.

    Cuando dice que la sexualidad no “imprime carácter”, se equivoca obviamente, porque la represión fuerte o suave que vivimos a diario nos hacer “ser” de una manera determinada.

    Tiene un punto de sentido en cuanto a que idealmente no debería ser necesario construir una identidad en torno a la sexualidad. Yo no llamo “hermanos” a los demás gays, pero como he dicho en alguna ocasión, pese a que gays y heteros seamos iguales en todo, sí hay algo que nos distingue de los heteros y es que cada uno de nosotros tiene una ‘historia’ y un ‘proceso’, historias y procesos que varían de persona a persona, pero cada uno tenemos unos. Quizá, digo, idealmente eso no debería ser fundamento suficiente para construir una identidad (¿cuándo lo hay, si nos paramos a pensar?), pero —como dice nemo— hay motivos prácticos y de pendiente deslizante que aconsejan la existencia de esa identidad, al menos como instrumento contra la represión y en favor de la liberación. Si fuese marxista, diría que es algo parecido a la conciencia de clase; y las identidades en ocasiones no liberan sino que encarcelan.

    No creo que Reig propugne la invisibilidad en su mundo ideal, sino que el ser gay no tenga más importancia que el ser rubio o el ser del barça. Al menos, así es como lo he entendido yo.


  13. bravo por el texto!! cuando haya derecho a ser homosexual (real), se podria plantear el texto de Reig mientras parece un parece un poco utopico.


  14. Me quito el sombrero, Nemo.
    Creo que el artículo de Reig se enmarca en esa corriente de pensamiento supuestamente progresista que se extrañaba de que gays y lesbianas pusiéramos tanto empeño en poder casarnos (ya sabes: el matrimonio, esa institución conservadora y retrógrada y bla, bla, bla…). Efectivamente, Reig da por sentado que los homosexuales lo hemos conseguido todo, y por tanto está de más la “etiqueta” de “homosexual”. Como bien señalas, se alinea así (sin quererlo, espero) con los que afirman que los homosexuales hemos conseguido “demasiadas” cosas, y que hacemos “exhibicionismo” de nuestra homosexualidad. Se olvida de que el principal objetivo de una política progresista es precisamente la consecución de la igualdad, lo que supone ampliar el disfrute de derechos a los que habían sido privados de ellos injustificadamente. Esto conlleva, como es lógico, que la conquista de esos derechos sea reclamada, defendida y celebrada públicamente, haciéndolos valer de manera igualmente pública. ¿Es esto exhibicionismo? ¿Es esto caer en las etiquetas?
    Interesante asunto, éste de las etiquetas. Y directamente relacionado con la no menos interesante leyenda urbana del “gueto gay”. Gueto, como ya se ha dicho en este foro en más de una ocasión, es un lugar donde te OBLIGAN a vivir. Por lo que a nosotros concierne, el único gueto en donde vivimos sería el -gigantesco, asfixiante- gueto heterosexual. De igual modo, las etiquetas son rechazables cuando a) se nos imponen contra nuestra voluntad, y b) cuando del hecho de ser etiquetados de una forma determinada se derivan consecuencias negativas para nosotros. En este sentido, “gay” no es ninguna etiqueta, como no lo es “zurdo”, “mujer”, “húngaro” o “pediatra”. Las etiquetas contra las que hay que luchar serían las de “maricón de mierda”, “puto moro”, “perro judío”, etc. Pero claro, para luchar contra éstas hace falta algo más que una mera pose pseudointelectual.
    Por cierto, no conocía el artículo de Pió Moa (y me alegro de no haberlo conocido hasta ahora). Pero, ¿de verdad no se puede actuar legalmente contra este tío por haber escrito algo semejante? Si a él le ha salido gratis, entonces imagino que nosotros también podremos referirnos a los homófobos (sin personalizar, por Dios) llamándoles “tarados”, “desvergonzados” y “putos”.


  15. Sería estupendo vivir en un mundo sin etiquetas, pero es imposible, este mundo tienes etiquetas por todo por tu origen, tu nacionalidad, tu idioma, tu color de pelo, tu peso, tu belleza, tus creencias religiosas y como no también por tu sexualidad, sería estupendo no estar etiquetado, pero es muy difícil, porque sería imposible no etiquetar a alguien de algo.
    Está muy bien la teoría de me acuesto con quien me da la gana y no tengo que dar explicaciones a nadie, claro si tu relación sólo es sexual es fácil llevarlo a la practica, lo malo viene cuando esa relación es amorosa y tienes que hacer vida común fuera de la cama, pues ya eres “visible” y por lo tanto ya tienes que entrar en el mundo de la etiquetación. Quizás se piense que todos los gays solo tenemos relaciones meramente sexuales, pero no es así nuestras relaciones también son de pareja, de convivencia, de amor y tarde o temprano tienes que salir de la “invisibilidad” para poder ser etiquetado o re-etiquetado correctamente, nos guste o no.


  16. Lo siento, me quedé en el principio del artículo de Pío Moa, cuando soltó semejante gilipollez. Cuando pretenden equiparar, incluso por ley, formas de sexualidad evidentemente taradas con las formas normales, más aún, exponiendo las primeras como ejemplo y motivo de orgullo, con amplio gasto de fondos públicos. Y ya estoy hasta más arriba de los huevos de que me suelten eso de…. “bueno, es que yo contra el gay que nace no tengo nada pero el que es por vicio…” ?¿?¿?¿?¿?¿? ¿Vicio?¿Qué coño vicio?¿O es que todos los héteros follan por amor? Vamos que no me jodan hombre, ya está bien de hipócritas que cara a la galería son “como dios manda” y luego son ellos los primeros en dar gustos “prohibidos” al cuerpo.
    Sobre que no imprime carácter. Claaaaaaaaaaro, si es lo mismo que una parejita chico-chica se coman los morros y más delante de todo quisque y no pasa nada. Pero… si son dos adolescentes homosexuales, ¡vaya! Explota la bomba y tienen que escuchar de todo, inclusive ser atacados. Venga, lo dejo que me altero en cuestión. Y ya sólo para acabar, le diría al tipejo éste, NO HABLES DE LO QUE NO SABES, CHAVALÃ?N. Puedes filosofar lo que quieras, pero… desde la barrera se vé todo de color ámbar (no quiero decir rosa, ea) sin embargo al bajar a la arena la cosa cambia.


  17. Despotorra, gracias por la frase.

    http://www.flickr.com/photos/synyfredo/2181186234/

    Eso es para quien quiera hacerse una camiseta :D


  18. Sí como te han dicho: excelente carta Nemo. Una inmejorable respuesta a un “exceso de izquierdismo”.
    Ese desafortunado comentario me ha recordado los últimos de Pilar Rahola…

    Como bien dices y decís es muy fácil hablar sin saber y sobre todo sin sufrir.

    Claro que sería ideal que no fuese necesario colgarse etiquetas. Claro que sería fantástico que no hiciese falta El Día del Orgullo o que no hubiese locales donde maricones y bolleras nos tomamos una copa.

    Pero resulta que esos locales son un refugio necesario contra los que no nos dejan estar en los suyos (o simplemente quienes nos miran).
    Esa manifestación es necesaria para seguir reivindicando que no nos marginen por lo que somos, para hacernos visibles y para gritar a los cuatro vientos que queremos vivir como nos de la gana.
    Y colgarse la etiqueta de “maricón” o de “bollera” con orgullo es lo más necesario para luchar contra todo aquel que nos quiere poner el pie encima (por ejemplo en las próximas elecciones).

    Sin duda el señor Reig ha enviado la lengua a pacer.
    Actitudes como la suya en nombre del progresismo nos hacen más daño que las de los “homófobos oficiales”.

    Tengo claro que en las próximas elecciones iré a votar con una camiseta del bar habitual de osos al que voy y un pin tamaño folio de la bandera arco iris.
    Cuando dejen de ser necerarios me los quitaré con gusto. Hasta entonces…


  19. Muchas gracias a todos por tanto comentario y tan interesante.

    Para los que habéis descubierto ahora el artículo de Pío Moa de hace unos meses, os dejo este enlace a la respuesta que yo escribí entonces y me publicó DM (fue mi primera “columna de Dosmanzanas”).

    Despotorramiento y Odysseus: muy buena frase y muy divertida la idea de la camiseta… aunque por desgracia la ironía no sería percibida por muchos. Creo que fue Oscar Wilde el que dijo que la ironía se puede definir como aquello que la gente no ve, o algo así.

    Besos a todos.


  20. Rebix: aunque por supuesto respeto que no estés “del todo de acuerdo” conmigo, la verdad es que no alcanzo a ver muy bien en qué discrepamos… Que del concepto (o “etiqueta”, si se quiere) de “homosexual” puede hacerse un mal uso, y en realidad este mal uso se ha hecho y se sigue haciendo, no tengo ninguna duda, y en el propio artículo lo señalo, y hasta enlazo con una columna mía anterior en que comentaba precisamente esta cuestión. Pero no creo que la solución sea, como parece pensar Reig, deshacernos de dicho concepto, sino precisamente hacer un buen uso de él: un uso reivindicativo (al fin y al cabo, fue para esto para lo que se creó originalmente) que nos sirva para hacernos un sitio en la sociedad y lograr que nuestros derechos sean respetados.

    Eso sí, Rebix: ten en cuenta que, si no existiera el concepto de “homosexual”, tú no podrías ser homosexual… podrías notar que te atraían los chicos, sí, pero eso lo conceptuarías de otro modo, y por lo tanto lo vivirías también de otro modo… Y es que no es lo mismo (aunque tenga una base común) ser “sodomita”, o “bujarra”, o “mariquita/maricón”, etc., que es lo que se podía ser antes de que se extendieran socialmente conceptos como el de “homosexual” o el de “gay”, que ser lo que estos conceptos expresan. Incluso auellos a quienes hoy les gusta ir de “maricas” no entienden en absoluto este concepto como se entendía antes de que la difusión social de la idea moderna y reivindicativa de la homosexualidad transformara nuestra percepción de dicha realidad.


  21. Bueno, zarevitz, lo que dice Reig en su artículo es que “La sexualidad es una conducta: se hace, no se es” y también que (según Foucault) “la invención de la homosexualidad como categoría es una forma de control social”. Aunque no menciona expresamente el término “orientación sexual” en su texto (en realidad, pasa por encima de éste, lo ignora), no creo que a partir de tales axiomas quede mucho margen para desarrollar dicho concepto. Lo que hace Reig es reducir la homosexualidad a “una conducta”, una serie de prácticas (que, aparentemente, se llevan a cabo “por la noche”, y no tienen por qué obligar “a ser nada durante el resto del día”).

    Y también propugna que nos deshagamos de lo que denomina “el carnet sexual”, es decir, de la idea misma de “homosexual”… En el mundo real, la aplicación de dichos principios no nos llevaría a “no ser nada” -como él parece creer-, sino a volver a ser, todos, “normales”: o sea, heteros. Es decir, que si Reig no aboga abiertamente por la invisibilización de la homosexualidad, ésta sería, a mi juicio, la consecuencia inevitable de la aplicación a la práctica de sus propuestas.


  22. Plas, plas, plas, Oddysseus, me encantó la frase.


  23. Para la idea de la camiseta (mecawen mi meñique veloz)


  24. nemo: “ten en cuenta que, si no existiera el concepto de “homosexualâ€?, tú no podrías ser homosexual…

    Es lo que dice Reig: ahora se puede ser homosexual.

    Creo que lo que él reclama es la posibilidad de dejar de serlo, de poder vivirlo sin necesidad de ese concepto, lo mismo que quienes tienen los ojos marrones o prefieren hacer el amor a oscuras pueden vivirlo sin necesidad de crear una etiqueta o una identidad en torno a ello.


  25. No, zarevitz, lo que dice Reig es que ahora “el derecho a ser homosexual ya está reconocido”, lo cual es muy distinto, me parece. Y no, no creo que sea posible “vivirlo” (¿pero vivir qué, exactamente?) si ni siquiera es posible pensarlo. Se podrán vivir otras cosas (la sodomía, la bujarronería, la mariconería…), dependiendo de los conceptos que uno tenga disponibles… pero será otra cosa, desde luego. Y es que en el mundo real no es posible no crear concepto alguno alrededor de algo tan sensible como la orientación sexual. En un mundo ideal no sé, pero dado que los mundos “ideales” por definición no van a existir jamás, me da bastante lo mismo, la verdad.

    Por otro lado, no creo que sea en absoluto equiparable ser homosexual y ser rubio o tener los ojos marrones. Yo no tengo necesidad alguna de leer cosas sobre la gente que tiene mi mismo color de pelo o de ojos, o de ver películas o series en las que aparezca gente así. Y sin embargo, sí es importante para mí -lo ha sido desde hace muchos años- leer libros o ver películas y series que traten de la homosexualidad y/o en los que aparezcan personajes homosexuales. Tampoco se me ocurriría entrar (y menos con frecuencia) en una web para gente que tiene el pelo o los ojos del mismo color que los míos… no creo que se nos ocurriera a ninguno de los que entramos regularmente a DM, y sin embargo, aquí sí entramos. La misma existencia de DM demuestra que no es lo mismo una cosa que la otra.

    Y es que la sexualidad, y por lo tanto la orientación sexual, son una parte muy importante de lo que define nuestra personalidad y nuestra relación con el mundo… y nuestro color de ojos o de pelo, no.

    Y sí, en una sociedad mejor (que no “ideal”) creo que estaría bien que la sociedad en conjunto le diese menos importancia a la orientación sexual de cada uno; pero creo que para los homosexuales seguiría siendo algo muy importante, pues seguramente continuaríamos siendo una minoría, y las minorías suelen verse obligadas a reivindicar su sitio ante una mayoría que tiende a ignorarlas y a no tener en cuenta sus necesidades e intereses… cuando no a estigmatizarlas y perseguirlas.


  26. Dicene que una imagen vale más que mil palabras y también que una experiencia vale más que mil imágenes. Este corto resume todo lo que me remueve tus palabras.El derecho a saber a naranja, limón, pera o manzana :-)

    http://video.google.es/videoplay?docid=-6069789860493289480&q=gays+short&total=4771&start=0&num=10&so=0&type=search&plindex=2


  27. nemo: “pero creo que para los homosexuales seguiría siendo algo muy importante, pues seguramente continuaríamos siendo una minoría

    Lo que dice Reig es que la orientación deje de ser importante, lo mismo que otros aspectos de la sexualidad, como la luz o la prenda. Quizá sea una minoría la que prefiere hacer el amor con una prenda o con la luz encendida (o viceversa), pero eso no crea una identidad; eso es lo que creo que quiere decir Reig. Dice que la orientación sexual no debería imprimir carácter. Obviamente, hoy en día lo imprime (y si piensa lo contrario, se equivoca, al menos con los gays), pero su deseo es que no lo haga.

    En cuanto a la frase del principio (”El derecho a ser homosexual ya está reconocido”), creo que no la interpretas correctamente. Él no se está refiriendo a la legislación o a la situación social, como tú dices; él se refiere al concepto de “homosexual” y por eso reclama el derecho a no ser “heterosexual” tampoco. Habla de conceptos y de categorías; probablemente la palabra “derecho” esté mal escogida, pero no creo que vaya por donde tú lo has visto.

    Hay gente que no se siente cómoda con algunos conceptos de uso corriente, como pueden ser ‘varón’ o ‘mujer’; ‘transexual’ también es problemático para muchos; ni siquiera creo que ‘trans’ sea acogido por todos o ‘todx’, como escriben algunos aquí.

    A mí no me disgusta que haya personas que cuestionen las categorías y que piensen que pueden ser agobiantes, pese a que como instrumento político y social puedan ser útiles desde varios puntos de vista.


  28. Estoy con Nemo, en su artículo y en todas sus respuestas.

    La identidad debida a la realidad personal en relación a las demás personas se construye socio-culturalmente. El pensamiento, la ideación, la imaginación, la conciencia, son sociales.

    Hasta ahora, individualmente nacemos “heterosexuales”, viéndonos abocados a una “reconstrucción personal” complejísima en el intento de revisar la imagen y normas que se nos asignan al hecho de ser, en cada caso nuestro, “gays” o “les” o “bi”, lo cual lo podemos concebir en la actualidad gracias también, precisamente, al estado actual de la sociedad y la cultura.

    Pero como ese estado de conciencia social es incipiente, en absoluto avanzado, puesto que, entre otras cosas, partimos casi de cero y contra mil corrientes milenarias, pues resulta que no terminamos de ubicarnos “cómodamente” como tales “gays”, “les” o “bi”, lo cual lleva a diversos grados de “auto-aceptación”, según cada persona y circunstancias, así como de distorsiones entre unx y la imagen y normas heterosexistas que nos vienen dadas a todxs.

    Políticamente, hablando, el anarquismo y progresías similares se dan la mano con el liberalismo-conservador. Sus discursos, vienen, en la práctica, a confundirse. Sus consecuencias sociales son las mismas.

    De hecho, el problema que tenemos ahora mismo, y por eso estamos estancadxs, puesto que están “en la frontera” previa a darse cuenta…, es que no se nos aplica, más que la socialdemocracia, el liberalismo, por parte del PSOE, IU, UGT, CCOO, etc. ¿Por qué tienden a usar la expresión “opción sexual”? ¿Por qué sólo se tiene conciencia de igualdad legal en relación a las parejas?


  29. …se nos aplica, más que socialdemocracia, liberalismo…


  30. zarevitz, sigo creyendo que mi interpretación del texto de Reig es correcta (aunque por supuesto no me atrevería a decir que sea “la” correcta). En todo caso, yo parto de lo q


  31. (perdón: sigo) En todo caso, yo parto de lo que dice el texto, mientras que para aceptar la interpretación que propones es necesario asumir que cuando Reig habla de “derechos” en realidad no pretende hablar de derechos, sino de otra cosa, y que ha escogido mal sus palabras… y bueno, me parece que ello supone hacer una cierta violencia al texto tal como está escrito.

    Y sí, cuestionar las categorías es desde luego útil, y hasta necesario; y cuestionar los cuestionamientos, también, ¿no?


  32. Lo peor, Javi, es que ni siquiera se trata de liberalismo progresista (para mi el más coherente, pues es el que se propone actuar -también- desde las instituciones para hacer más libres a las personas), sino del otro, del que considera que el Estado “no debe intervenir” y que cuanto menos Estado haya, mejor. En la práctica, sólo es mejor para el status quo y para quienes reciben de éste beneficios o privilegios.


  33. Muy bueno nemo… Muy bueno, ultimamente he leído a mucho intelectual progresista haciendo una suerte de defensa del armario “en nombre de la libertad”.

    Esa camiseta debería tener versión bollo :-D


  34. Gracias, Mercedes… y gracias también, Oveja, por el enlace a ese precioso corto.


  35. Me parece que una vez más nemo ha conseguido redactar un artículo excelente, provocando un debate de interés y bastante más serio de lo que algunos piensan.
    El problema de Reig y de los defensores de ese nuevo modelo de armario (en el que curiosamente coinciden ciertos progres a partir del “somos todos iguales por tanto nadie tiene que definirse como nada” con los integrismos del “ya que no podemos quemarlos en la hoguera, al menos que se lo monten en sus casas y que no les veamos”) es su incapacidad para la empatía. Puesto que no son gays, y no han vivido determinadas experiencias que todos los que participamos en el blog conocemos bien, no entienden nuestro derecho y nuestra necesidad de hablar. Ni tampoco nuestra necesidad de que otros hablen, se visibilicen, normalicen.
    Porque si desde el plano teórico puede ser correcta la valoración de Reig, la realidad es que en cuanto se produjera ese proceso de libertad que dice, acabaríamos igual que antes. Nuestros adolescentes perderían sus referentes, seguirían siendo las chicas y chicos “raritos” de su barrio o su colegio, se perdería la capacidad para educar en la convivencia y el respeto … Al final, lo que viene a decir es lo mismo que los obispos: que si a pleno sol doy un beso o la mano a Leo (mi chico) estoy provocando.

    Estoy seguro de que Reig no quería escribir lo que realmente ha escrito. Pero el lenguaje, los tópicos y la heteronormatividad reinante juegan muchas veces con las cartas marcadas y hacen trampas.

    Yo no quiero volver al armario. Ni por exceso ni por defecto de libertad. Respiro mucho mejor fuera.


  36. Nemo, enhorabuena de nuevo.
    Coincido en lo que dices, aunque a un comentario añadiría algo( la verdad es una tontería y supongo que estarás de acuerdo conmigo): efectivamente no el lo mismo ser homosexual que ser rubio o tener ojos verdes;la sexualidad, como dices, es una parte muy importante de la personalidad y de nuestra relación con el mundo.
    Pero si el color del pelo, ¡o de la piel!, se convierte en motivo de discriminación, ya sí afectaría a la relación con el mundo y a nuestra personalidad por lo que nos interesaría leer cosas sobre nuestros iguales, incluso contactar y formar asociaciones.

    Saludos también a los/as comentaristas por lo estupendo de las aportaciones.
    Es asombroso como se beatifican los armarios desdes posturas aparentemente progresistas. Me he acordado del JUEVES con motivo de la ley del matrimonio homosexual, en aquel caso no era solamente un chiste, sino un número casi monográfico de un humor cuartelero y homofóbico con barniz ácrata ( pero ácrata de la edad de la que se preguntaba “qué gusto le sacarán” o algo así).
    Lo del Pío-moa creo que debería estar en los tribunales´.
    Despotorramiento haces que me despotorre ferozmente, gracias.
    Oveja rosa, ¿de dónde sacas tanto video y tan pertinente?, gracias


  37. nemo: “para aceptar la interpretación que propones es necesario asumir que cuando Reig habla de “derechosâ€? en realidad no pretende hablar de derechos, sino de otra cosa, y que ha escogido mal sus palabras… y bueno, me parece que ello supone hacer una cierta violencia al texto tal como está escrito

    No es necesario asumir nada. El propio artículo lo deja claro: no se trata de nada de legislaciones. La palabra está mal escogida porque, en el debate actual, hablar de “derechos” se va a interpretar en el contexto de la ley de matrimonio, los recursos, la postura del PP ante las elecciones, etc.

    Pero en el artículo no hay nada de eso. Tampoco hay nada sobre ocultamientos, ni sobre armarios.

    En el artículo se habla sobre poder ser y poder no ser. Para ese “poder”, utiliza el término “derecho”. Cuando la gente reclama poder, muchas veces habla de tener derecho. Por eso creo que no hay nada violento en interpretar la palabra “derecho” según el contexto del resto del artículo tal y como está escrito.


  38. Buf, zarevitz, interpretar lo del “derecho a ser homosexual” únicamente como “poder serlo en la medida en que existe el concepto” sí me parece que es forzar mucho la semántica de la palabra “derecho”. En todo caso, si Reig quería decir eso, es obvio que su texto no lo expresa adecuadamente. Y debo insistir en que, si bien Reig no habla explícitamente de “armarios”, en el mundo real (presente o, muy probablemente, futuro) la única manera de poder acostarte “por la noche” con gente de tu mismo sexo sin por ello ser “el resto del día” homosexual o bisexual es estando totalmente armarizado, esto es, pasando por hetero ante la sociedad. Otra cosa es lo que para ti (o para los demás) signifique eso de ser homosexual o bisexual, y que lo consideres (o lo consideren otros) más o menos determinante o trascendente.

    En todo caso, como dije en un mensaje anterior, es útil y necesario “cuestionar los cuestionamientos”, por lo tanto también me alegro de que tú pongas en cuestión los míos :) (Por cierto, que me interesaba bastante saber qué te parecería mi columna anterior -dado que abordaba temas que ya habíamos comentado tú y yo anteriormente, como la relación entre la situación actual de los homosexuales y la de los negros en EEUU hasta hace unas décadas-, y reconozco que eché de menos tus aportaciones…)


  39. Gracias, Rukaegos y hierro. Y sí, hierro, estoy de acuerdo contigo en la matización que me haces. Un saludo a ambos.


  40. Claro, es que él dice que por el día no hay que pasar por ser heterosexual; también reclama no ser heterosexual.

    Para mí su error está en no ver que la sexualidad no sólo tiene un aspecto de cama, privado, sino también una dimensión pública, en la medida que en nuestras sociedades las familias se constituyen en torno al amor y a la filiación. Y la familia no es algo privado e íntimo, sino algo que se proyecta al exterior. Por eso la orientación no es un aspecto más de la sexualidad: determina algo socialmente muy relevante como es el sexo de la persona a la que amas y con la que convives. Dado que Reig prescinde de esa dimensión, tú (nemo) has concluido que Reig está defendiendo el armario o que en la práctica o por pendiente deslizante su postura lleva al armario; tiendo a estar más de acuerdo con lo segundo que con lo primero, aunque no tengo una idea muy formada al respecto.

    De todas formas, Reig viene a preguntarse por qué el sexo de la persona a la que amas debe ser relevante socialmente. Yo añadiría: por qué el sexo de las personas debe ser relevante socialmente. Ya he dicho aquí alguna vez que creo que el Registro Civil no sólo no debería incluir la mención sobre el estado civil casado/soltero, sino que también debería abstenerse de mencionar el sexo, puesto que es del todo irrelevante a los ojos de la ley. Creo que socialmente también debería ser así, y que esa distinción debería ser tan irrelevante como pueda serlo el color de ojos.

    A mí me resulta problemático saber qué es “ser un hombre”, como opuesto a “ser una mujer”. A mis primos pequeños en vacaciones les he estado contando que las diferencias entre hombres y mujeres son solamente físicas, pero que en todo lo demás, en lo profesional, en lo humano, en lo social, somos iguales; que no hay “cosas de hombres” y “cosas de mujeres” salvo por lo que se deriva de esas diferencias físicas, lo mismo que no hay “cosas de altos” o “cosas de bajitos” más allá de la talla de los pantalones. Y, sin embargo, cuando salió el tema de la transexualidad, el de personas que teniendo unos rasgos físicos sienten “ser” del otro sexo, no supe contestar a por qué esas personas sienten “ser hombres” o “ser mujeres”. Naturalmente, la clave está en la libertad de autodeterminación de cada uno, de nuestro derecho a borrar y reescribir nuestra propia historia como creamos por conveniente. Pero, pese a ello, la cuestión del “ser hombre” o “ser mujer” —y del sentirse como tales— no la tengo bien interiorizada.

    Toda esta anécdota para decir que entiendo que gente como Reig se sienta incómoda con las categorías y que prefiriera que no existieran. Quizá sea utópico y poco útil, pero de algún modo entiendo por dónde quería ir, pese a los giros, omisiones y errores que comete. Quizá estoy siendo benévolo con Reig, pero a mí la carta —pese a traer un debate oportuno e interesante sobre el armario— me ha parecido demasiado dura contra su artículo.


  41. Estoy de acuerdo con Zarevitz. No siendo Rafa Reig uno de mis escritores favoritos, si es una persona inteligente y sabe muy bien lo que dice y lo que escribe. He mantenido bastantes conversaciones con él y algunas copas, y desde luego ni es una persona homófoba, ni es heterosexista, ni nada parecido, más bien al contrario. Un artículo se puede interpretar de mil maneras, una por cada lector. Sinceramente creo que si uno se siente atacado por este artículo quizás debería releerlo más de una vez, cosa que suele ser conveniente casi siempre. Diré que en muchas cosas no estoy de acuerdo con él, en este artículo y en alguna otra cuestión, pero muchos estamos convencidos de que el dia que las etiquetas de todo tipo, que nos clasifican y califican, desaparezcan, seremos de verdad personas además de seres humanos. No me parece una idea tan desacertada, peregrina y malvada.
    Por lo demás el debate está muy bien.


  42. Pues yo reitero de nuevo mi coincidencia con nemo, como expresé mucho más arriba. Ser gay no es una etiqueta, como no lo es ser negro o ser mujer. Es lo que somos, determina lo que somos.

    Sí, podemos aspirar a una sociedad “sin etiquetas” y todo eso. Está muy bien. Ya no habrá homosexuales, ni heterosexuales, luego no habrá que defender nuestros derechos como homosexuales, que es algo muy conservador, proque no hará falta, claro… tampoco habrá hombres ni mujeres ni negros ni judíos ni, por supuesto, gentiles: todo son etiquetas que la sociedad burguesa nos impone.

    Espero que tampoco haya hermanos ni cuñadas ni haya que ser presidente de la comunidad de vecinos. Ya puestos a eliminar etiquetas…

    Hablando en serio, todos sabemos que la línea de pensamiento que refleja ese artículo está muy extendida entre la progresía heterosexual. Y todos en nuestro fuero interno sabemos lo que denota: allá, bajo todos los mantos posibles de reflexión, en el fondo, subyace ese punto irracional de “rechazo” de la visibilidad homosexual, que el progresista intenta acomodar inetelectualmente con discursos alambicados.

    Contribuyamos todos a eliminar esos discursos: no les demos alas.


  43. Bueno, pon, como puedes imaginar, antes de escribir mi columna me he leído y releído el artículo de Reig bastantes veces… Ah, y en ningún momento he calificado de “malvadas” las ideas que en él sostiene: es más, al final de mi texto hasta dejo caer que le supongo “buena fe”… Simplemente creo que está equivocado en unas cuantas cosas, para mí muy significativas, las cuales especifico en mi artículo (y en mis comentarios posteriores), argumentando además mi discrepancia. No creo que ese día en que, como dices, “las etiquetas de todo tipo que nos clasifican y califican desaparezcan” llegue jamás. Somos seres humanos, usamos palabras para comunicarnos, y las palabras lo que hacen es precisamente eso: clasificar y calificar la realidad y todo lo que forma parte de ella, incluyéndonos a nosotros mismos.

    Lo que sí creo, en cambio, es que debemos trabajar para que en el futuro no sea sólo “normal” quien responda al modelo heterosexual, sino también los homosexuales y los bisexuales; si todos somos “normales”, cabe suponer que le daremos menos importancia socialmente a la cuestión de la orientación sexual de cada uno. Ahora bien, no creo que el camino que nos pueda llevar hasta ahí sea el de prescindir de las categorías de homo, hetero y bisexual (o el de separar radicalmente nuestra vida sexual y afectiva del resto de nuestra existencia) sino, simplemente, el de reivindicar ante la sociedad que ser homosexual o bisexual también es ser “normal” (lo cual, por cierto, no significa que debamos “normalizarnos” nosotros: quien debe normalizarse es la sociedad, asumiendo su diversidad como algo normal y hasta positivo, enriquecedor).

    De lo que no me cabe ninguna duda, pon, es de eso que dices de que Rafa Reig es una persona inteligente: no sólo eso, a menudo sus artículos me parecen realmente brillantes. Reconozco humildemente que te envidio por haber podido charlar, y hasta irte de copas, con él. Pero sigo estando en desacuerdo con este artículo concreto.


  44. Un análisis muy acertado y lúcido, Nemo. Enhorabuena.

    Cuando alguien reivindica “el derecho a no ser algo” me pongo a la defensiva porque, normalmente, lo que subyace en esa reivindicación, por más florituras progresistas que se le pongan, es una incomodidad o al menos una incomprensión hacia los que reclaman el derecho a sí ser ese “algo”. Me recerda mucho a los que se sienten “marginados” por no poder acceder a una vivienda de protección oficial porque sus ingresos superan los permitidos para solicitarla, o a los blancos que se sienten “marginados” por las políticas antirracistas, o los hombres que se sienten “discriminados” por las leyes y normas que persiguen la igualdad de la mujer. Lo de “acostarnos por la noche con quien nos dé la gana (…) sin que eso nos obligue a ser nada durante el resto del díaâ€?, además de estar ya inventado y llamarse “armario”, como muy bien señala Nemo, demuestra que el Sr. Reig ignora (o parece querer ignorar) que los gays y lesbianas no queremos que el acostarnos por la noche con personas de nuestro mismo sexo nos obligue a nada. Más bien al contrario, lo que queremos es que sea la sociedad la que no nos obligue a vivir en la marginalidad y en la discriminación el resto del día en función de con quién nos metemos en la cama por la noche. Creo que no es tan difícil de entender. (Mientras escribo esto se me está ocurriendo una pregunta: ¿Será el Sr. Reig de los que opinan que el día del Orgullo Gay es un carnaval?)

    Es curioso porque las personas heterosexuales de mi entorno que más me han demostrado no tener ningún tipo de prejuicio hacia los gays jamás me han dicho nada de “etiquetas” ni del “derecho a no ser homosexual” ni nada semejante. Repito, jamás. Ni les ha molestado que yo hable de lo que me parezca delante de ellas ni durante la noche, ni durante el día ni cuando sea. Creo sinceramente que en estos caso el que pone las etiquetas es precisamente el que las denuncia.

    Esto progresistas que hablan de las “etiquetas” y del “carnet sexual” me recuerdan mucho a los que cuestionan el matrimonio homosexual porque están contra el matrimonio (por ser una institución burguesa, o caduca, etc. etc.). Lo cual me parece estupendo, no seré yo el que defienda una institución en la que no creo mucho y de la que no tengo la más mínima intención de participar. Pero la cuestión no es si el matrimonio es bueno o malo (ahí cada uno tiene su opinión personal), sino que, si existe, ha de ser para todo el mundo, y la población lgtb tiene tanto derecho a él como los heteros. Punto.

    De Pío Moa prefiero no hablar. La caspa se me atraganta.


  45. Veamos, supongo que se me permite tener la esperanza de un mundo sin descirminaciones. Por tanto seguiré intentando que a nadie se le etiquete(aunque sea utópico) por su sexo, su religión, su nacionalidad, su cara, su color, su trabajo……ni su sexualidad. Lo que me parece es que Reig va en la dirección del segundo párrafo de Nemo(ya me imagino que lees y relees, si no no escribirías y analizarías como lo haces, por cierto chapó, te envidio la capacidad). Que lo exprese de una forma u otra no creo que signifique que no sea el fondo de esa parte del artículo.

    Y repito, seguiré en esa lucha porque me parece la más apropiada para que desaparezcan las injusticias; me da igual que sea una lucha sin fin o sinsentido, es la que me parece más necesaria.
    Suelo hablar absolutamente en serio cuando entro aquí. Para las bromas hay otros foros. Y no suelen parecerme bromas ni trato como tales las opiniones de los demás, aun cuando no esté de acuerdo. Esto es parte de la misma lucha, para mí.
    Nemo, repito que te admiro la capacidad analítica aunque a veces(como ahora) no esté del todo de acuerdo contigo, igual más en la forma que en el fondo. Pero esa es la buena salud de un debate,¿no?.
    Saludos.


  46. Ups, “un mundo sin discriminaciones” quise decir, perdón.


  47. Efectivamente, pon, podemos y debemos tener la esperanza de un mundo sin discriminaciones; es más, podemos y debemos trabajar por hacerlo realidad. Y para ello -imagino que estarás de acuerdo conmigo- es necesario defender la diversidad, lograr que la sociedad reconozca su propia diversidad como algo natural y normal, y le atribuya una valoración positiva. Ahora bien, ¿cómo podemos esperar que sea reconocida la diversidad si ni siquiera es posible explicarla, concebirla, percibirla; si prescindimos de las palabras y los conceptos (tales como “homosexual”, “heterosexual” y “bisexual”) que hacen que la diversidad sea socialmente visible, pensable, decible? Ésta es mi principal discrepancia con el artículo de Reig: no es que yo no quiera un mundo sin discriminaciones, todo lo contrario; lo que pasa es que estoy convencido de que a éste no se va por el camino que, según lo entiendo yo, él señala.


  48. Los que fueron jóvenes al principio de nuestra democracia cayeron en esa misma trampa: ahora todo vale, cada uno es libre de hacer lo que quiera en su intimidad, mantener una ambigüedad calculada incluso vendía. Al cabo del tiempo, los heterosexuales empezaban a casarse, a tener hijos, a divorciarse y los otros seguían con su derecho a no decir, a ser ambiguo y moderno. El espectáculo que algunos de ellos ya en la cincuentena ofrecen es tan absolutamente bochornoso y patético que más les hubiera válido haber dicho las cosas claramente hace treinta años: los insultos se los han llevado igual pero encima han quedado fatal dentro de su armario transparente.

    La única solución pasa por llamar a las cosas por su nombre, a hacer visibles nuestros matrimonios y divorcios o nuestra repulsa a eso mismo como el resto.

    Es bonito (qué quieres que te diga yo de esto que no sepas, amiga Pon) lo de “el amor es una fuerza de la naturaleza�, pero cuando no decimos lo que somos otros lo dirán por nosotros. Y la experiencia nos dice que lo que esos otros dicen de nosotros nunca es bueno.

    Ojalá llegara ese día del que habláis pero mientras tanto la gente joven necesita vernos.


  49. Felicidades Nemo por tu columna.

    Sobre Rafael Reig, creo que algunos de sus respuestas en el diario Público son muy acertadas. Sin embargo, hay veces que quiere ir demasiado de iconoclasta por la vida, y creo que entonces se pasa unos cuantos pueblos.

    Sobre lo que dice elputojack del “armario transparente�, me parece una buena definición para Rita Barberá, alcadesa de Valencia. Poca gente se cree que sea hetero, pero la mayoría no la identifican tampoco como lesbiana: hacen como que no saben lo que saben, y así la alcaldesa pepera vive en el limbo, en lo más parecido a ese “no ser nada� que tanto le gusta a Reig. Eso sí, desde ese limbo o armario (semi)transparente se dedica a organizarle a Benedicto sus Jornadas de la Familia Excluyente y a aplaudir su figura y su discurso.


  50. En cuanto a lo que apunta zarevitz (a cuyas opiniones presto siempre una atención desmedida aunque él no se lo crea) sobre la desaparición del estado civil e incluso el sexo de los documentos oficiales, creo que es a lo que tendemos. Ya he comentado en alguna ocasión las veces que he tenido que salir del armario en mi empresa debido a ese tipo de preguntas que me veo obligado (y encantado) de responder desde que me casé.
    Imagino que dentro de poco empezarán a suprimir ese tipo de preguntas, alegando la protección de mi intimidad pero, en el fondo, deseando de nuevo hacernos invisibles para seguir odiando a esos maricones depravados (y desconocidos, claro, porque si nos ponen cara suelen dejar de odiarnos).


  51. Sobre las intervenciones de pon, y más en línea con jack o nemo, creo que todos imaginamos que sería maravilloso un mundo sin discriminaciones y sin etiquetas. Pero ¿cómo se consigue?

    Existen diferencias entre los seres humanos, y eso es bueno. El objetivo no es que la sociedad ignore que esas diferencias existen, sino que no provoquen discriminaciones o tratos diferentes. Algunas diferencias son evidentes: si me cruzo con una mujer musulmana cubierta con el chador, sé en qué se diferencia de mí, si me cruzo con una persona de raza negra o asiática, igual … Pero no sé nada sobre la orientación sexual de los hombres o mujeres que me cruzo cada día. Bueno, sí, sé que la mayoría son heterosexuales porque en primer lugar es la orientación predominante, y en segundo porque la muestran sin problemas: dan la mano a sus parejas, se demuestran afecto, pasean con sus familias, …

    A mi edad, todo eso me da un poco igual, pero sigo pensando en el chico o la chica que llegan a la pubertad y descubren que son “diferentes”, que su sexualidad no es la normativa. ¿Qué pasaría si no encontraran referentes gays o lésbicos en la sociedad, a su alrededor?¿Será mejor que sepan que un profesor o un compañero son gays como ellos o que lo ignoren?¿cómo vamos a poder llevar a cabo esa transformación de la sociedad si somos invisibles?

    Yo creo que está claro lo que quiere decir Reig en el artículo. Pero la realidad no funciona así. En el mismo momento en el que nuestro afecto vuelva a encerrarse entre las cuatro paredes del dormitorio … se acabó la igualdad, dejaremos de existir de nuevo. No. La única igualdad posible y cierta viene de la visibilidad.


  52. El ejemplo de que apuntas, felivet, creo que evidencia que el armario transparente no es tanto la prueba de la tolerancia de una sociedad en la que no se obliga a nadie a ser nada durante el resto del día según con quién se acueste por la noche como el producto de la hipocresía de una gran parte de esta misma sociedad, que, a la manera de Pío Moa, prefiere no ver a los homosexuales ni aunque los tenga delante, para así poder hacer como que éstos no existen: para poder ignorarnos y no reconocernos ni dignidad ni derechos.


  53. tu interpretacion de el articulo de reig es una extrapolacion muy simplista para aplicarle prejucios de la misma clase de los que tu te crees objeto.
    personalmente no creo en la homosexualidad ni en la heterosexualidad, creo que la humanidad a vivido 200.000 años y nunca ha necesitado esos conceptos tan abstractos y eso que las relacciones homosexuales han existido en todas las culturas del mundo y en la mayoria no estaban mal vistas. En hawai y otros archipielagos polinesios las uniones del mismo sexo incluso estaban equiparadas a las heterosexuales sin que por ello se clasificase a nadie. los griegos entendian que era normal mantener relaciones sexuales entre dos amigos o entre alumno y maestro sin que ello afectase a sus matrimonios. La concepcion de las relacciones sociales y sexuales depende de la sociedad y la sociedad utopica seria en la que nos liberasemos de todos los tabues preestablecidos, en la que se pudiera disfrutar del sexo con quien se quisiera, en la que se pudiera amar a quien se quisiera en igualdad de derechos…
    creo que reig en su articulo se referia a eso y las interpretaciones retorcidas dejelas para el señor azebes que a el le pegan mas


  54. Tengo la sensación de que en el fondo estamos hablando de lo mismo.
    Veamos, no estoy hablando de anular la diversidad(bendita sea), no las diferencias y divergencias que nos hacen ser personas, ni de convertir la humanidad en una especie de “1984″ uniformizado y descolorido. Para nada. Hablo de que las diferencias, divergencias y diversidades no sean el condicionante de la vida. Que a mi, personalmente(qué te voy a contar que tú no sepas y no hayamos hablado, querido Puto)me importe tres pimientos con quién se meten en la cama mis amigos y amigas no quiere decir en absoluto que los esté metiendo en un armario para no querer ver que puedan ser homos, heteros u onanistas. Simplemente me importan como personas, y no me condiciona su sexo ni su altura ni su color de pelo…..creo que el hecho de etiquetar supone una clasificación que condiciona la vida casi siempre negativamente, y que por cierto que sea que si uno no se define las definiciones ajenas no suelen ser agradables, repito(lo siento) que quisiera ir un poco más allá y aunque hoy dia la lucha por la visibilidad es lo más importante, espero que llegue el dia en que esa visibilidad ni sea necesaria, porque todos seamos visibles con mayúsculas.
    Y sigo pensando que estamos hablando de lo mismo, cada uno a su manera. Y tengo la sensación de que Reig también habla de lo mismo, aunque utilice esa ironía pasadita de rosca muy propia de él y de su afán de parecer un chico malote.


  55. “El derecho a ser homosexual ya está reconocido”.

    Lo que yo interpreto en esta frase es que está reconocido por ley. De ahí a que exista la homofobia, ya es otra cosa.

    “Una vez más, me gustaría reclamar de nuevo el derecho a no serlo.”

    Otro derecho que ya está reconocido desde… siempre. ¿Qué está pidiendo?

    “(…) La sexualidad es una conducta: se hace, no se es.”

    Yo era homosexual desde mucho antes de poder entender qué significaba mi manera de sentir. Desde muy pequeño. No “me hice” homosexual ni decidí serlo.

    “No imprime carácter, como ser sacerdote (…)”.

    No entendí esta parte. Y no sé si nuestra sexualidad en sí imprime carácter. Pero el entorno en sí ayuda a formar nuestro carácter. El día que a los heterosexuales les toque pasar por situaciones que nosotros debemos sufrir, verán cómo el entorno imprime carácter, aunque la exualidad en sí no lo haga (una vez más, no estoy seguro de si la sexualidad imprime carácter o no).

    “Algunos queremos acostarnos por la noche con quien nos dé la gana, de cualquier sexo, sin que eso nos obligue a ser nada durante el resto del día.”

    Ahí sí que no estoy de acuerdo. Que la palabra “sexualidad” esté relacionada con “sexo” no tiene nada que ver con relaciones carnales. Hay que tomarla como “sexo” como sinónimo de género. La sexualidad no implica solamente relaciones carnales sino también afectivas, atracción hacia otra persona, del mismo o distinto sexo, dependiendo de nuestra sexualidad. Yo puedo quitarme la etiqueta de “homosexual”, pero al salir a la calle con mi novio como corresponde, la sociedad volvería a etiquetarme. Uno es lo que es tanto en el ámbito público como en el privado. En ese caso, el prescindir de etiquetas supongo que se refiere a todos; o sea no solamente que yo no me etiquete solo sino que la sociedad no me ponga rótulos.

    Quiero creer que con ésto último el autor se refiere a una sociedad como, por ejemplo, la japonesa de la era Sengoku (antes del siglo XVII) donde los hombres mientras peleaban en innumerables guerras, tenían relaciones afectivas y sentimentales entre ellos. No eran homosexuales porque la sociedad no aplicaba la etiqueta. Era hombre con hombre y que además tenía su esposa. Heterosexual, homosexual… era todo lo mismo porque las etiquetas no existían… o casi lo mismo, ya que el matrimonio existía solamente entre personas del mismo sexo. Esta libertad afectiva y sexual terminó cuando llegaron… adivinen quienes…

    En fin, yo no veo mala intención u odio en ese artículo. Sí veo ingenuidad y desconocimiento. Según he leído por ahí, el autor del artículo y el medio donde trabaja son más bien liberales. ¿Deberíamos darle otra oportunidad?


  56. Se me olvidó decir… y los travestis y transexuales cómo se la arreglarían para no ser etiquetados durante el resto del día? Bien, los travestis podrían vestirse acorde a su sexo biológico, pero eso iría contra su naturaleza y convicciones. Y lo de los transexuales no tiene solución.

    Me queda claro que aunque este tipo no tenía malas intenciones, realmente no tuvo en cuenta a toda la diversidad sexual a la hora de hacer tan desafortunado comentario.


  57. Pon: es posible que, como dices, estemos todos hablando de lo mismo “en el fondo”. Pero como no sólo importa el fondo -aunque también importe mucho-, sino también la superficie con todos sus matices, es bueno y necesario que debatamos las cosas y que cada uno exponga su punto de vista… respetuosamente, por supuesto, que creo que es lo que -casi sin excepciones- estamos haciendo todos en este post. Yo agradezco mucho todas vuestras aportaciones, tanto las de quienes me dan la razón como las de los que me ponéis peros y pensáis que me he pasado con el pobre Rafa Reig… A lo mejor, Pon, de tanto leer sus columnas (lo leo prácticamente a diario) a mí también se me ha pegado un poco ese afán de parecer un “chico malote”… aunque seguro que a él le sale mucho mejor que a mí. Un saludo.


  58. Justamente ahora me estoy leyendo el libro de Alberto Mira “De Sodoma a Chueca”, que es una magnífica radiografía de la historia de la homosexualidad en España en el s.XX, sobre todo en lo que concierne a manifestaciones culturales. Al principio del libro se explica precisamente como se creó el término “homosexual” en el último tercio del s. XIX (en 1870 si mal no recuerdo)por parte del mundo científico para estigmatizar a un determinado grupo de población (aquél que se sentía atraído por personas de su mismo sexo y no ya sólo aquél que realizara actos sexuales con personas de su mismo sexo -que era la concepción que predominaba en épocas anteriores-). Así, ese “carnet” se creó al principio para estigmatizarnos, pero ahora nos sirve para meternos en el sistema heteronormativo, darle la vuelta al término y decir: “Sí, somos homosexuales y queremos nuestros derechos”.

    También hay otra razón de la existencia de las etiquetas: el ser humano necesitar clasificar y dar nombre a todas las cosas para poder conocerlas. Si no sabemos cómo se llama una cosa, se nos descuadra nuestro sistema de pensamiento. Por eso (un ejemplo muy simple pero a la vez muy ejemplificador), la primera vez que nos presentan a una persona, le decimos nuestro nombre y la otra persona se presenta con el suyo. Parece que si no lo sabemos, nos falta algo, un rincón de esa persona que no conocemos.

    Y no me enrollo más porque todo esto y mucho más lo ha explicado perfectamente Nemo y todos nuestros compañeros de Dos Manzanas. Felicitats Nemo! Un beset des de València! Y lo más importante: ¡TODOS a votar en marzo!


  59. taxidermista: te respondo con unas palabras que escribió hace algún tiempo en otro post de DM un habitual de esta web, zarevitz (el cual en este asunto, como habrás podido comprobar si has leído los comentarios de este post, ha mentenido una posición marcadamente crítica con mi texto, aunque también con el de Reig); bueno, aquí van las palabras en cuestión:

    “El hecho de que en ocasiones discrepemos de personas que en general nos parecen razonables nos tiene que hacer llegar a la conclusión de que, cuando otras personas discrepan de nosotros, no lo hacen necesariamente por maldad ni son necesariamente unos energúmenos.”

    Yo este sabio principio se lo aplico a Rafael Reig; estoy en desacuerdo con su texto “Derecho a no serlo”, pero no le supongo mala fe ni le creo un energúmeno. Si me dices que tú también me aplicas lo mismo a mí, pues encantado. Un saludo.


  60. Albert: en realidad, el término “homosexual” fue acuñado en 1869 por un pionero de la defensa de los derechos de los homosexuales, el escritor húngaro (aunque nacido en Viena) Karl-Maria Kertbeny, en el contexto de los escritos que realizó y publicó -mientras residía en Berlín- en contra de las leyes prusianas que castigaban la fornicación contra natura. Más tarde el término fue adoptado, como señalas, por quienes deseaban seguir estigmatizando la homosexualidad (presentándola ahora como una patología) desde paradigmas supuestamente científicos (aunque en realidad fuesen incapaces de sacudirse los viejos prejuicios de raíz religiosa, ni de someterlos a una rigurosa crítica racional). Y tienes razón en que en las últimas décadas este término -junto a los de gay y lesbiana- nos ha servido para combatir la homofobia y el heterosexismo tan profundamente instalados en nuestras sociedades.

    A todo esto hago referenciaen unos párrafos de este texto de hace unos meses.


  61. Más información sobre la interesante figura de Kertbeny en este artículo de la Wikipedia.

    Res més, Albert. Gràcies pel teu missatge i un bes ben gran.


  62. Sí., ya lo sabía, el término fue acuñado en 1869; yo mismo iba a pauntar esa correcció9n…

    Y los incidentes de Sonelwall ocurrieron en 1969… por qué en lo homosexual es tan recurrente el 69? :D

    En fin, para volver al tema, me mantengo en mis dichos; a este hombre se le debería dar una segunda oportunidad. Y coregirle de manera amable, que no es un tirano como otros que conocemos.

    Off-topic: Cómo me registro en este sitio? Veo un enlace de alta de usuario pero no me sirve porque parece que es para usuarios ya registrados.

    Perdón por el “off-topic”.


  63. Ja! Bueno, los chicos malotes suelen ser un peazo de pan.
    Un saludo para ti tambien y para todos, y un placer de debate, ojalá todos fueran así en esta página. Gracias por saber mantenerlo.











Escribe tu comentario

Dosmanzanas quiere darte las gracias por dejar tu comentario en esta entrada, pero debe recordarte que la educación es la base fundamental para poder participar en nuestra página. No podremos admitir los comentarios fuera de tono, con insultos o incitación a la violencia. Dosmanzanas se reserva el derecho de borrar el comentario poniéndose en contacto con el autor del mismo para comunicarle los motivos.

You must be logged in to post a comment.