Paco Vidarte
Escrito el 29-02-2008 por dosmanzanas

Me resulta difÃcil escribir sobre Paco Vidarte. Lo último que escribà sobre él fue una reseña de su último libro, una virulenta requisitoria contra el mundo hetero y gay más acomodaticio titulado “Ética maricaâ€? y que os animo a incorporar hoy mismo a vuestras bibliotecas, sino lo tenéis ya como un testimonio imprescindible, más que como un testamento.
Mis primeros recuerdos de Paco son de los tiempos de la Radical Gai cuando él y otros más trataban de dar un soplo de aire fresco al algo anquilosado activismo gay y lesbiano de principios de los noventa en un Madrid que hoy ya no puedo reconocer, para bien y para mal. Paco fue sobre todo un filósofo, un discÃpulo aventajado de Derrida y la deconstrucción, y también un activista, no solo, pero, sobre todo, a través de las palabras. Sus dos primeros éxitos en las librerÃas son los ya clásicos “HomografÃasâ€? y “ExtravÃosâ€? que vinieron mano a mano con Ricardo Llamas y supusieron otro golpe certero a las corrientes más conversadoras del pensamiento gay lesbiano, donde siempre podÃamos atisbar el amplio legado cultural y la tinta ácida de un hombre dispuesto a arremeter contra derechas e izquierdas, contra tradiciones y monumentos, en aras de construir un discurso en primera persona, siempre inventando a repensarnos.
Paco fue, junto con tantos otros, uno de los impulsores de la teorÃa y el activismo queer y, en sus cursos de la UNED, intentó hacerle un hueco en el panorama universitario español. Si lo logró o no esta por ver. El nunca lo tuvo claro, pienso yo. Su estilo era incómodo y algunas de sus sentencias inmisericordes pero no cabe duda de que hemos perdido a un pensador, a un joven que creÃa que lo lesbiano, lo marica, lo trans, lo mestizo no estaban reñidos ni con la polÃtica de base ni con la cultura o la filosofÃa de altura. No me considero discÃpulo de Paco y no le conocà más que en contadas ocasiones en las que me enseño bastantes cosas pero estoy seguro de que sà fui un fiel seguidor suyo y en ocasiones acompañante. Creo que los que han estado más cerca de él, en la construcción de su discurso, en los buenos y en los malos momentos, como Javi, Sejo o Beatriz pueden hablar mejor que yo sobre Paco Vidarte pero se que, hoy por hoy, sin haberle leÃdo es muy posible que no piense del todo como pienso ni escriba como escribo. Su tinta está aquà y sigue haciendo agujeros de una sociedad heteropatriarcal que nos ha creado un vacÃo que ahora entre todas tenemos que llenar y un legado que no podemos olvidar.
Un abrazo.
Eduardo Nabal