Armarios rústicos, o mejor dicho, provincianos
Escrito el 19-03-2008 por dosmanzanas

Cuando aún suena la resaca de los debates electorales y permanecemos a la espera de las próximas promesas gubernamentales, me gustarÃa atraer la atención de la población LGBT que navega por este estupendo blog para, desde esta carta, reclamar un poco de asistencia a los provincianos.
Antes de seguir me presento: soy Juan, 41 años, gay y provinciano. ¿De qué provincia? Eso ahora da igual, porque lo realmente importante es el término “provinciano�. No soy quién para hablar por boca de nadie ni para asumir la defensa de otros que permanezcan callados, pero a pesar de ello, espero, que haya otros más como yo.
En boca de un gay hablar de normalidad resulta, cuanto menos, curioso. Defiendo un modo de vida que, para muchos aún, no es “normal�; escribo esta carta en un blog que, para otros tantos, es poco menos que pecaminoso; intento dar respuesta a mis dudas y a mis planteamientos frente a algunos otros de mi condición a los que, yo mismo, a veces, califico de anormales.
Que nadie malinterprete mis palabras, que en ningún momento pretenden cuestionar la naturalidad del hombre o mujer homosexual y su pleno derecho a vivir en las mismas condiciones que los demás. No es eso.
Es, quizás, ese sentimiento inicial que os comentaba; es que soy provinciano. Vivir en una pequeña ciudad donde todo llega con retraso, donde los valores morales y familiares aún pesan mucho en tu estatus, de por sà no es fácil; si le añades el intentar blander bandera alguna, un suicidio. No juego a doble moralidad alguna, pues asumà mi condición hace años y, mis allegados, son conocedores de ello.
Es simplemente el crecer con una mentalidad más tradicional de lo que ciudades más grandes, avanzadas y, por ende, despersonalizadas te permiten. Al final, cada paso que das lo haces pensando en tu familia, en la no decepción a tus mayores y cosas similares. Porque no nos engañemos. A esos padres o madres de más de 65 ó 70 años, a pesar de asumir y entender nuestro modo de vida, algo siempre se les parte. Quizás castillos de arena forjados con la ilusión de los nietos, la consecución de la familia o, a fin de cuentas, lo que a ellos sus padres les enseñaron.
Si hoy me he animado a escribir esta carta, no es más que para reivindicar otro modo de vida tan normal como el de cualquiera que escribe en estas páginas, pero con unos condicionantes que, a veces, hablo por mà mismo, asumes como parte de tu vida y que, en la práctica, hacen que en vez de abrir el armario de par en par, lo abras un poco, lo justo para que se vaya ventilando.
Siempre he querido ser parte activa del movimiento gay aportando lo que pudiera en cada momento, pero más de una vez me he encontrado con que, quien toma las riendas de las pocas actividades que a nivel provinciano se realizan, son las personas de las que yo mismo me he apartado.
Yo no necesito poner una bandera en mi pecho para decir que soy gay, ni tampoco usar lentejuelas en cada fiesta. Me gusta arreglarme, ceñir un poco más las camisas y pantalones y jugar a las miradas furtivas, al ligoteo de toda la vida.
Luego, al volver a casa, abro del todo el armario, dejo la ropa bien puesta y, de nuevo, lo entorno; dejando sólo una rendija que me permita siempre decir que la puerta está abierta, aunque sólo sea para unirme a la revuelta.
Calamidad
A estas alturas (año 2008, España), lo siento, pero no transijo con la invisibilidad, ni total ni parcial.
Estoy por conocer el primer caso de padre o abuelo muerto por infarto al conocer que su hijo o nieto es gay. Estoy por conocer el primer despido denunciado públicamente debido a la orientación homosexual del trabajador. Estoy esperando la primera expulsión de algún centro educativo a algún alumno o profesor gay. Estoy por conocer el primer destierro a algún gay por parte de su pequeño pueblo.
Me temo que, en gran medida, todo queda reducido al deseo, por parte del gay, de que no le consideren menos quienes le rodean. Nadie quiere ser menos que nadie. Nadie quiere ser considerado inferior. A pocos les gusta sentirse minorÃa.
Sin embargo, muchos se sienten asÃ, se sienten -en tanto que gays- socialmente inferiores. Lo tienen asumido. En consecuencia, optan por ocultar la realidad que les hace sentirse asÃ, aparentando ser iguales cuando creen otra cosa muy distinta de ellos mismos con respecto a los demás.
Para mÃ, la clave radica en sentirse exactamente iguales y en anteponer la propia dignidad a cualquier cálculo o a cualquier otro tipo de consideración.
Más vale perder cualquier otra cosa que la propia dignidad.
Para ello, lo primero es buscar y encontrar esa sensación Ãntima de ser radicalmente igual a cualquier otra persona.
La prueba clara de sentirse uno bien consigo mismo es el momento en que uno tiene claro que ELEGIRÃ?A SER GAY, como decisión consciente y querida. A partir de ahÃ, llega el momento de cuestionar la gravÃsima injusticia y el daño feroz que la sociedad y la cultura han venido cometiendo históricamente contra nosotros.
Ven a salir de los armarios provincianos por la puerta grande o pequeña según se van conociendo situaciones injustas y emanciparse asumiendo la condición de gay-lesbo sin añadiduras de ninguna Ãndole. No necesitamos la moral de antaño, nosotros somos la moral y punto. Imposiciones no, gracias. Somos libres e iguales. SE UN REVIENTA ARMARIOS Y SERAS MÃ?S FELIZ QUE DENTRO.
Bla bla bla bla bla bla…………………………uauhhh pero que lanzados y modernos somos y a progres vamos no nos gana ni dios eso si SALID DE LAS 10 CIUDADES MAS GRANDES DE ESTE PAIS y vereis que los gays NO EXISTEN porque lo que hay son MARICONES DE MIERDA ya sabeis esos putos viciosos que quieren o bien follarse niños o bien cortarse el pene y ponerse un par de tetas, en todo caso unos pervertidos.
Desgraciadamente fuera de las grandes ciudades Madrid, Barcelona, Valencia etc los gays son unos MARICONES.
Excusas… Por su puesto a Pakito… Le encantarÃa que todos siguiéramos en el armario, total es el ideal del PP de sus amores, en los armarios de dÃa y follando en los tugurios de noche, si es con cargo al erario público pues mejor…
Vivo en un pueblo de 200mil habitantes, tenemos una asociación bastante activa, tengo mi proyecto empresarial en un vivero de empresas donde todo el mundo sabe quién soy y jamás he tenido un trato despectivo por parte de nadie, pertenezco a la junta directiva de una Asociación profesional y de nuevo, todo el mundo sabe quien soy… Lo sabe el portero, la vecina, el chico que me corta la carne en la carnicerÃa… Estoy segura que dentro del armario obtendrÃa más hipocresÃa. La vecina de arriba no me saluda, es del Opus, no me hace falta… Por contra el resto me trata como a todo mundo y yo les trato igual. Si a alguien se le ocurriera decirme “lesbiana de mierda” le dirÃa que si, que soy lesbiana y en todo caso, mierda hay en su cerebro. En cualquier parte, sobretodo en Madrid, encontrarás imbéciles, que te griten maricón o lesbiana de mierda. en todas partes, sobretodo en Valencia, encontrarás a alguien que hasta crea que te puede ofender o inclusive golpear, en cualquier parte, sobretodo en Barcelona, encontrarás impresentables en una estación de metro…
El tamaño de la ciudad no es más que una excusa… Lo siento, es un cuento que ya no sirve, a más natural y más honesta, menos se atreven a meterse contigo y si se meten estás en tu derecho de ponerles en su sitio. Conozco gente en pueblos de 2000 habitantes en plena sierra de cádiz que viven honestamente y hacia la calle su sexualidad sin que nadie se rasgue las vestiduras por ello… Excusas… Y si no te atreves dime… ¿cuando entonces va a cambiar?. Si permaneces en el armario por miedo a ese entorno social, por supuesto seguirán teniendo todos los motivos para reafirmarse en sus prejuicios de que hay algo cuestionable en la homosexualidad, algo que debe ser ocultado…
Sin querer ser injusto con calamdad, yo pienso que siempre hay excusas, que si no es el tamaño del sitio donde vives es una familia tradicional o carca, un trabajo nosecomo, etc, etc… y que para salir del armario simplemente tienes que quererte a ti mismo y asumir que los que no te “acepten” cmo homosexual es que no te aceptan (porque eres homosexual lo digas o no) y que no te quieren. Por otra parte Pako, ¿siempre tienes que argumentar insultando? Y digo lo de insultando porque para algunos activos participantes de este foro lo de (mari)progre parece ser que se ha convertido en un insulto.
Me parece increÃble. ¿Qué ocurre, que para no ofender a los gays y lesbianas que están metidos en el armario los que estamos fuera nos vamos a tener que justificar y no vamos a poder hablar desde fuera de él? ¿Pero esto qué es?
Vamos a ver, cada persona conoce mejor que nadie sus circunstancias y puede tener cienmil motivos para seguir en el armario. Y es él quien tiene decidir cuándo y cómo salir. Que los que estamos fuera del armario hablemos de lo beneficioso que es salir no significa que vayamos a sacar a los demás a punta de pistola, ni mucho menos. Pero de ahà a hacer apologÃa del armario, me parece que hay un mundo.
En este paÃs ha habido muchos avances legales e incluso me atreverÃa a decir que algunos avances sociales (aunque siga habiendo muchÃsima homofobia social, no es ni mucho menos como hace veinte o treinta años). Y esos avances se han producido gracias a la lucha de los colectivos y a la visibilidad. En la sociedad actual los gays contamos porque somos visibles.
¿Os imagináis que tuvo que ser fácil para gente como �rmand de Fluvià , Empar Pineda o Jordi Petit salir del armario en plenos años 70 y encabezar colectivos y asociaciones reivindicativas? No, no tuvo que ser nada fácil. Pero gracis a pioneros como ellos estamos donde estamos.
Cada uno sabe cuál es su situación personal y si tienes motivos de verdad para seguir en el armario o son meras excusas. Que cada palo aguante su vela. Pero no vengáis aquà a defenderme el armario, porque es indefendible.
Por cierto, en ciudades como Barcelona, Madrid o Valencia, gais y lesbianas tenemos más facilidades para relacionarnos con otros gais y lesbianas que en ciudades pequeñas y hay, digamos, más “ambiente gay”, eso es cierto. Pero el armario no tiene nada que ver con todo esto. En Madrid hay muchÃsima gente metida en el armario y en ciudades pequeñas puede perfectamente, como es el caso de Mercedes, haber gente fuera de él.
Si veo, en cambio, una relación entre el armario y la edad. Entre la gente de mi generación y de generaciones mayores a la mÃa, hay más gente metida en el armario que entre las generaciones más jóvenes.
Debo decir que estoy de acuerdo con Fer. Ahora los jóvenes, sobre todo en las grandes ciudades, tienen más fácil salir del armario. Y salir del armario, digamos, a los 16 años, te hace sufrir menos, a largo plazo. Y éso siempre es positivo.
Cada cual tiene sus motivos para permanecer en el armario y eso es tan respetable como decidir lo contrario.
Ahora bien, mi experiencia personal es que yo estuve tantos años inmersa en un montón de dudas existenciales y crisis de identidad que cuando me decidÃ, no es que saliera del armario abriendo la puerta, es que lo destrocé a patadas desde dentro. Desde entonces, me siento más libre que nunca porque mi vida es más auténtica que nunca.
Unas cuantas ideas al respecto de este texto.
a) Las ciudades grandes ¿son más “despersonalizadas” que las pequeñas o los pueblos? No lo creo asÃ. Los pueblos pueden ser tan inhumanos como las ciudades ya que estás sometido todo el dÃa a la presión social. En la ciudad estás libre para ser quien eres y como lo quieres. Si llamamos “personalización” a ese régimen de control parafascista que es la sociedad rural…
b) El texto va bien, pero en los dos últimos párrafos se descubre.
“El ligoteo de toda la vida”, o sea, las migajas que nos concede el heterosexismo, el tapadillo, la anormalidad, el escondite impuesto,
“Yo no necesito poner una bandera en mi pecho para decir que soy gay, ni tampoco usar lentejuelas en cada fiesta”, o sea, la tÃpica cosa que dicen siempre los que están en contra de las reivindicaciones de los que queremos algo más, ese temido “lobby gay” que ya me dirán dónde está porque yo no lo encuentro por ningún lado.
Pido a alguien que me explique a qué se refiere la gente con eso de “no llevar un cartel” o “hacer bandera” o “usar lentejuelas”. Si con eso se refieren a expresarte con la misma normalidad que un hetero hace en su vida diaria y eso les parece anormal o excesivo,… Pues apaga y vámonos.
c) Me parece interesante lo que apunta Javi (ab) en el primer comentario. Vamos, que a estas alturas en provincias estás (relativamente) a salvo. Quitando casos flagrantes, la ley te protege, tienes posibilidad de contactar con iguales, las amistades están ahà para apoyarte. Y la gente no te tira piedras si vas por la calle con tu pareja de la mano, o incluso si te travistes. Cierto es que existe opresión todavÃa y que no está todo hecho y hay casos en que hay agresiones bastante burras, pero cierto es también que eso no justifica el quedarse taimado y dócil. Simplemente, reclamar lo que es tuyo.
Algo se me queda en el tintero y no sé qué es…
Por cierto, soy de pueblo. De un pueblo de 10 personas y vivo en una ciudad de provincias yo también. Y tengo una visión del asunto bastante distinta a la del texto.
Vaya, pues yo vivo en una capital de provincias de 52.000 personas y ahora me voy a ir a vivir a un pueblo de 8.000 y sinceramente, creo que los únicos armarios que conozco son los empotrados de mi casa. Excusas excusas excusas. Y lo peor de todo: homofobia, y de la peor, para quienes hemos decidido vivir nuestra vida en plena libertad sin tener que dar explicaciones a nadie. Estoy hasta las pelotas del “es que yo no voy con la bandera por ahÔ. Es que yo tampoco. Solamente vivo mi vida como la quiero vivir. Ni más ni menos, ni menos ni más.
Esta vuelta al armario no sólo es indefendible, como apunta Fer. Estas defensas del armario (empotrados, de madera de pino, de la tÃa Jacinta) son un auténtico bofetón y un escupitajo en la cara de los miles y miles de personas homosexuales que en algún momento de nuestras vidas hemos tenido que enfrentarnos al odio y al desprecio de los demás llana y simplemente por vivir nuestra vida como la queremos vivir. ¿Que queréis quedaros en el armario? Guay, allá vosotros. Pero no me vengáis conque es algo “respetable” o “superior” a quienes no lo hemos hecho, porque no. Es hipócrita y es doble moral, y yo, por ahÃ, no paso (Mercedes lo sabe MUY bien; ¿verdad Mercedes?).
Estimado Juan. Yo vivo en una capital “de provincias” y conservadora. Mi familia es tradicional como pocas, y de ese elenco de lo que en estas ciudades se conoce como “familias bien”. Tengo una edad similar a la tuya. Y estoy fuera del armario.
En su momento ocurrió. Supongo que tenÃa que pasar. Y hasta fue público, porque me impliqué mucho con el colectivo de mi región. No te voy a decir que fuera fácil, pero tampoco hubo drama alguno. Recuerdo con cariño todavÃa algunas reacciones, las alumnas de las Aulas de Tercera Edad a las que enseño literatura (a veces tenemos un prejuicio injusto sobre lo que las personas mayores son o no capaces de entender) que se me acercaban al final de la clase para decirme en voz baja que tenÃa todo su apoyo, que me habÃan visto en un debate y que compartÃan todo lo que habÃa dicho; la de mis alumnos y alumnas de secundaria, de quienes nunca escuché un sólo comentario irónico o mordaz sino más bien todo lo contrario. Recuerdo divertido la sorpresa de una de esas “personas de familia bien” diciéndome “es que lo tuyo ha sido una conmoción en la ciudad” (para ella la ciudad se compone de unas siete calles y veinte familias). ¿Reacciones más duras? Algunas. Fui excluido de ciertos entornos en los que hasta entonces era parte activa. Bastante silencio en partes de mi familia…
En conjunto, si hoy miro hacia atrás estoy contento de vivir exactamente igual a como lo hacÃa antes del armario, con los mismos amigos, y la misma “normalidad” que he querido siempre para mi vida. No me pongo licras ni lentejuelas, entre otras cosas porque me sientan fatal, pero me parece estupendo que se las ponga quien quiera. Y no me paseo con pancartas por la calle, pero no trato de disimular nada, cuando hablo de mi pareja digo “mi novio” y no “es un amigo”, y si en un momento se hace necesario un gesto cariñoso, mi novio sabe que va a tenerlo estemos donde estemos y mire quien mire.
Sobre lo de tus padres … Es una de las partes más duras. Pero por experiencia te diré que mucho más lo es tener clavada la sensación de que tu padre murió sin saber quién eras realmente. Y en todo caso creo que lo que pueda afectarales el dolor no justifica que tú sigas sufriendo. Para mi madre no es fácil, pero tampoco era fácil para mà olvidarme de quién era para que ella no se viera afectada. Yo ya pasé mi parte y, aunque te suene egoÃsta, no me siento culpable de la suya.
Entiendo lo que dices, lo del armario con rendija. Porque en ese armario vivà mucho tiempo. Pero fuera hay más aire y se respira mejor.
Por cierto, y en relación a la afirmación de Pako, de que fuera de Madrid o Barcelona no somos gays sino maricones. Yo soy la misma persona en Madrid, en Barcelona y en Santander. Te lo puedo garantizar. ¿Habrá quien escupa a mis espaldas lo de maricón -a la cara nadie se ha atrevido todavÃa desde que salà del armario-? Seguro que sÃ. Ya se le pudrirá su mierda en la propia boca. Porque cuando te respetas a ti mismo, no tienen nada que pueda hacerte daño.
Nadie puede forzarte ni a quedarte en el armario ni a salir de él. La sexualidad es algo muy Ãntimo de lo que a muchas personas no le gusta hablar. Sin embargo, considero que es importante salir del armario en cuanto la situación se torna incómoda, y cuando deseas tener el “valor” de hacerlo.
Yo también vivo en un pueblo pequeño, pero he tenido la suerte de que jamás he sentido el rechazo de nadie por ser homosexual. Ni familia, ni compañeros, ni amigos…
Supongo que con el tiempo las cosas irán cambiando.
¿Puebl de 200.000 habitantes? ¿Capitales de provincias? Hablo de pueblos de 500 habitantes donde te escupen a la cara por ser maricon, donde te echan del trabajo por ser maricon, donde bastante tienes con que alguien te dirija la palabra si eres maricon.
QUE COÑO SABREIS DE VIVIR EN PUEBLOS DE MIERDA
X cierto donde puse lo de mariprogre ¿? No teneis ni idea de lo divertido que es vivir en pueblos en putos pueblos y en que armario estoy metido yo ¿? xq sinceramente lo que soy lo se yo y la gente que me quiere y la que no me quiere tambien pero UN POCO DE AUTOCRITICA estoy hasta las narices de la autocomplaciencia de los colectivos gay oficiales que todo lo ven BIEN xq tenemos un gobierno de progreso pero que no hacen nada de nada por el dia a dia a favor de los desfavorecidos del colectivo gay.
ESO SI PARA COBRAR SUBENCIONES LOS PRIMEROS.
Pako: Según los luchadores contra la homofobia(sic) en las zonas rurales, sobre todo en los pueblos extremeños, los gays viven divinamente,que para eso son votantes socialistas,y según las lumbreras que aparecen por aquà y que dicen que viven en Puerto Hurraco o en Jaraiz de la Vera, ellos están fuera del armario y van con sus maridos(sic) a darse el lote a la taberna del pueblo, con el aplauso de sus convecinos.
¿Homofobia en los pueblos y zonas rurales? ¡¡no hombre!!
Eso sólo ocurre en el Madrid de Espe y en la Valencia de Camps.
Es para morirse…
Para morirse estás tú, serÃa un favor a la humanidad.
“QUE COÑO SABREIS DE VIVIR EN PUEBLOS DE MIERDA”
Yo sé mucho, incluso, si nos ponemos y lo consideramos en términos numéricos, más que tú, ya que mi pueblo tiene 50 veces menos gente que el tuyo del que hablas, y aun asi, comparto lo que dicen esos que cobran tantas subvenciones.
Joder con el usurpador, me tiene hasta las pelotas.
¿Te importarÃa irte a la mierda un rato y dejar de usurpar mi nick?
Pues Pako, algunos antes de vivir en una capital de provincia hemos vivido en un pueblo, asà que sabemos perfectamente de lo que hablamos. Y además conocemos a mucha gente que lo hace a dÃa de hoy y que suscribirÃa punto por punto lo que escribà antes.
Sobre las subvenciones … no sé de qué vivirán otros colectivos pero sà sé el mÃo. Esas famosas subvenciones aquà te cubren máximo el 30% de un programa, asà que el colectivo tiene que cubrir el 70% restante, además de pagar el alquiler del local y otros muchos gastos que nadie, salvo los socios y socias, viene a cubrir. Por cierto, sobre los olvidos, desde hace mucho tiempo es para nosotros prioritaria la sensibilización e información en las zonas rurales. Y se ha notado bastante. Claro que hay mucho por hacer, pero eso se hace en el tajo y en el trabajo de cada dÃa, no descalificando a los demás en dosmanzanas.
Un saludo.
¿Pero todavÃa no os habeis dado cuenta de que el que usurpa el nick a Fer es Fanfatal, para hacerse la vÃctima?
No es lo mismo, Mercedes, no es lo mismo. Tú vives en una CIUDAD de 200.000. habitantes, que linda con una comarca de más de 400.000. habitantes a menos de 15 minutos en coche. Comarca que además es costera y con un fuerte incremento de la población los meses estivales. Encima toda esa comarca es famosa por su tolerancia y apertura mental en el resto de España. Para colmo, estás a 30 minutos por autopista de una ciudad con más de 650.000 habitantes y un área metropolitana superior a los 1.100.000. Resumiendo: a media hora en coche te rodean casi dos millones de personas.
No es justo compararse con un gay de Zamora, Cáceres o Palencia. Lo siento Mercedes, pero no lo es.
Pues mira Guillermo yo soy una lesbiana de Segovia y dentro de poco voy a ser una lesbiana de pueblo de Aragón, y permÃteme que te diga que antes de eso fui una lesbiana de pueblo de Cantabria. O sea que lo que no es lo mismo son las excusas.
Tarado, el que le está ursurpando el nick a Fer, a mi y a más comentaristas eres tú, y deberÃan banearte en DM de una vez, para que no vuelvas a molestar más.
No sé si sabrás listillo que tengo tu IP, de cuando entras a mi blog haciendote pasar por Fer, Dr Turbio o Lobogrino, que curiosamente vienen de la misma IP, osea la tuya.
Pasé dos años pako viviendo en un pueblo de 1500 habitantes según el censo y como mucho 800 según la realidad. En ese pueblo estuve viviendo con mi pareja sin que ninguna de las dos tuviera nunca un problema por ello. En ese pueblo hay un concejal homosexual. Y por supuesto hay unos 10 en el armario, todo el mundo sabe quienes son, todo el mundo habla a sus espaldas… El armario primero es una gran entelequia sobretodo en un pueblo pequeño y los únicos que creen que nadie lo sabe son los que se empeñan en estar dentro. Son como los falsos espejos y mantener esos armarios solo sirve para ratificar a quienes creen que debemos ser “discretos” con nuestra “condición (PÃo Moa dixit), solo sirve para alimentar prejuicios… Y la lectura que le damos a esta gente es que si me empeño en mantenerme dentro del armario es porque en el fondo “se que hay algo que no está bien” en mi… Paso…
Y perdón que insista pero salvo escasas excepciones los actos más brutales en contra de las personas lgtb se dan justo en las grandes ciudades, asà que eso de las “ventajas de pasar desapercibido” es a según quién esté en el metro… En todas partes se cuecen habas… Y todo lo demás, como ya suena bastante por aquÃ… solo son puras excusas
Y si Ave… de eso sabemos mucho
Chica, yo no generalizaba me limitaba a indicar que el autoejemplo de Mercedes no era un razonamiento, a mi modesto parecer, válido si se basaba únicamente en su condición urbanita.
De todas maneras, el hecho de que el autor de la carta esté o no en el armario es, me parece a mÃ, exclusivamente asunto suyo. Vamos, creo yo.
Mercedes, yo no me llamo Pako
Pako menciono primero lo de lo spueblos Guillermo a él le respondÅ
Puede ser asunto suyo… Ahora hacer en un medio lgtb una defensa del armario da pie a que aquellas personas que hemos salido, que nos ha costado salir y que estamos tratando de que la visibilidad de la que vive en un pueblo de la alpujarra o medio de Madrid sea respetada por igual, respondamos. Es nuestro derecho como con cualquier otro post. Supongo que para eso se escribe en un medio público si una quiere aprobación a todo lo que escriba con mandarle una carta a su mamá tiene (al menos la mÃa celebra siempre todo lo que le escribo
)
Y como te dije, he vivido en ciudades de 5 millones de habitantes y en pueblos de 800 y extrañamente fue justo en un pueblo de 800 cuando terminé de entender que mi “sexualidad” nada tenÃa que ver con mi vida privada y que vivir sin excusas no era “llevar una bandera”…
Y esto:
…”Yo no necesito poner una bandera en mi pecho para decir que soy gay, ni tampoco usar lentejuelas en cada fiesta. Me gusta arreglarme, ceñir un poco más las camisas y pantalones y jugar a las miradas furtivas, al ligoteo de toda la vida”…
Que me perdonen pero es un texto profundamente homofóbico, cargado de prejuicios y sexista a más no poder…
Bueno parece que el tema da para mucho.
Para mi si que es repsetable estar en el armario, yo no lo estoy, y vivo en una ciudad de 200.000 habitantes, pero si que creo que tiene que ser más difÃcil en una ciudad pequeña y dependiendo del entorno y de muchas cosas… Además si siempre decimos que no tenemos que dar explicaciones a nadie, no podemos decir que no es respetable o que no nos valen las excusas de quienes están “armarizados” pq es que ni nos tienen que dar exucsas ni tenemos que juzgarles, simplemente consideran que están mejor o están más cómodos asà que de otra manera.
Yo no me considero más “auténtico” por asà decirlo desde que estoy fuera del armario, simplemente en algunas cosas (pocas) me puedo comportar diferente, pero es simple cuestión de adaptación, de hecho, al principio me resultaba más difÃcil comportarme como si estuviera fuera que como si estuviera dentro.
Yo, lo siento, pero no creo que ni haya que defender (por supuesto) ni atacar el armario, cada cual que haga lo que le dé la gana y que salga (si es que alguna vez quiere hacerlo) cuando esté preparado. Yo nunca impulsarÃa a nadie a salir del armario si no está totalmente convencido
A mà me da exactamente igual que el que escribe esté o no en el armario porque para empezar (a) no lo conozco y (b) no creo que eso vaya a afectar nuestra inexistente relación de amistad o pareja. Pero sà me sorprende que ya hasta en un medio LGBT se hagan estas defensas del armario en pleno 2008 (¿estamos en el 2008, verdad?). En definitiva me quedo con una frase de Mercedes: “los únicos que creen que nadie lo sabe son los que se empeñan en estar dentro”. Pues sÃ. Son los únicos que no lo saben. Y pobrecitos e itas de ellos y ellas. Tantos años de infelicidad para que cuando te atrevas a vivir sin complejos te cojan tus amigos y te diga “joder tÃo, pues yo ya lo sabÃa, podÃas haber confiado en mÔ.
No Dante, no se trata de eso. Claro es que “respetable” asÃ, en abstracto, estar en el armario. Pero yo por ejemplo he puesto fin a ma´s de una relación con personas que por sus propios miedos me han obligado A MI a volver al armario. Pues no, chico, yo no doy pasos atrás, que bastantes lloros me ha costado recorrer mi camino para tener que desandar el camino y cargar encima con los miedos ajenos. Tampoco me parece “respetable” la idea de que ahora quienes estamos fuera del armario seamos las más malvadas del patio. La de estupideces que tienen que escucharse, como “es que yo no voy por ahà con una bandera”. Yo tampoco, hijo, yo tampoco. Simplemente, vivo y dejo vivir, cosa que a ti (en abstracto) parece que te molesta que haga porque te toca directamente a TUS miedos.
En el último comentario, Mercedes, sà estamos de acuerdo, parece que los que estamos fuera del armario fueramos asà todos… y bueno aunque asà fuera ¿pasarÃa algo?
Vale, Ave, estoy de acuerdo contigo en los que dices de la bandera. Pero haciendo de abogado del diablo (ya he dicho que yo sà estoy fuera del armario) es que lo que se estaba por aquà diciendo es que no es nada respetable que él siga en el armario y lo intente justificar. Pues si es respetable una cosa lo es la otra, pq mientras que no haga mal a nadie más, pues cada uno que haga lo que le dé la gana. Luego ya está la libertad de cada uno si quiere tener relaciones, y tal con gente más o menos escondidas, pero creo que no se deberÃa de juzgar eso, y menos por nosotros.
Yo no entiendo que quienes estemos fuera seamos “la malvada de Blancanieves” sólo veo en el texto un intento de justificación de estar en el armario. Lo único que si que veo mal es la frase que ha recalcado Mercedes
Ah pero es que Dante da la casualidad de que las que somos las malas del cuento luego somos nosotras, las de fuera. Hombre, que tu novia se niegue a darte la mano en público porque “en el barrio conocen a mis padres” a mÃ, personalmente, me parece una falta de respeto hacia mà y hacia nuestra relación. Asà que yo, con las mismas, tengo derecho a coger y decir “pues nada bonita, si eso es lo que más te importa y esa es tu prioridad, yo cojo y me voy”. Y punto. QUe hagan lo que les dé su regalada gana, pero que no me obliguen a entrar de cabeza en el armario otra vez y menos a la vejez viruelas.
Exacto Ave… Los armarios son cosa de cada quién, defenderlos en un medio que se supone precisamente está para exponer nuestro derecho a estar fuera de ellos es lo que es inexcusable.
No sólo eso Mercedes: homofobia y sexismo, pero encima luego querrán subirse tamibén al carro de la revolución: “aunque sólo sea para unirme a la revuelta”. ¿Cuándo? ¿200 años después de Stonewall? No, si al final resulta que la que se rebeló en Stonewall va a ser… Esperanza Aguirre, no te jode.
Completamente de acuerdo con Ave. Sólo añadiré dos cosas más:
1. (Ya lo he dicho antes) Si los gays y lesbianas hemos conseguido lo poco que hemos conseguido, es gracias a la visibilidad. Desde el armario no se consigue absolutamente nada.
2. Salir del armario libera y dignifica (sé que a los que estén en el armario esto les es difÃcil de entender), en tanto que supone una asunción de la propia personalidad y un deseo de vivirla libre y dignamente. El armario humilla, minosvalora, desmoraliza, asume la represión y la marginación, y lo que es más grave, hace suyas las posturas de los homófobos que consideran la homosexualidad inferior a la heterosexualidad (PÃo Moa entre ellos, como muy bien ha señalado Mercedes). Calamidad dice que no necesita llevar una bandera en el pecho para decir que es gay. Justo lo que dicen los homófobos. Pero ¿acaso no llevan una bandera hetero en el pecho los heterosexuales que a la mÃnima de cambio te hablan de lo buena que está Patricia Conde? ¿Un hetero sà puede decir eso y yo no puedo decir libremente que a mà el que me gusta de ese programa es Dani Mateo? Venga, por favor.
Insisto: Lo siento, Calamidad , quien quiera que seas, pero publicar tu carta defendiendo el armario en esta página me parece una desfachatez. SÃ, Ave, estamos en 2008, aunque parezca mentira.
El “armario” no es nada respetable: es un fracaso personal y de la sociedad, es un sÃntoma inequÃvoco de desigualdad y de indignidad. Dar por tolerable el “armario” es claudicar.
Ave,¿Pero alguien te dice que no tengas derecho a mandarla a a mierda?? Claro que lo tienes, pero sigo pensando que es el mismo derecho que estar dentro del armario sin ser criticado, luego harás lo que tú quieras en consecuencia.
Mercedes, yo es que creo que tienes el derecho a estar dentro o a estar fuera, sin que nadie te presione a hacer una u otra cosa, y eso ni te hace mejor o peor persona, ni merecedora de más o menos respeto.
Dante: pero precisamente porque nadie tiene derecho a juzgar la vida de nadie, nadie, ni el autor de esta columna tampoco, tiene derecho a criticar como lo hace a las de las banderas o a las de las lentejuelas que tanto le molestan. ¿A qué le tienen miedo???
Dante: Mercedes, yo es que creo que tienes el derecho a estar dentro o a estar fuera, sin que nadie te presione a hacer una u otra cosa, y eso ni te hace mejor o peor persona, ni merecedora de más o menos respeto
Dante, creo que aquà nadie ha hablado de que nadie presione a nadie. Yo, desde luego, he dicho que cada uno es consciente de sus circunstancias y de si puede salir o no. Pero el armario no es defendible, no me lo pongas en un plano de igualdad con estar fuera del armario porque, sencillamente, no es lo mismo.
El armario es claudicación ante la represión. ¿Cómo van a estar en un plano de igualdad una persona que está en el armario, fingiendo ser quien no es, incluso con falsas alianzas (que los he visto), y que el fin de semana va a desahogarse en un cuarto oscuro, y otra que vive su orientación libre y dignamente, sin ocultarse, y siendo él mismo las veinticuatro horas del dÃa, con su marido o novio, (si lo tiene), o saliendo por ahi con los amigos, sin engañar a nadie y, lo que es más importante, sin engañarse a sà mismo?
De verdad, parece increÃble que se esté manteniendo esta discusión en una página lgtb.
Joer, Ave, si en la frase de marras os he dado la razón, puedo decir de esa frase punto por punto lo que decÃs vosotros. Lo que no estoy de acuerdo es en las crÃticas que hacéis al autor, y por extensión, a todas las personas que están en el armario.
Bueno, por mi parte si queréis se acaba la discusión, tp quiero que haya mal rollito. Simplemente digo que si no haces daño a nadie (por ejemplo si estuviera en el armario y luego fuera como el ex-concejal de Mallorca eso ya serÃa otra cosa) cada uno puede hacer lo que le dé la gana, y que yo no me creo de más respeto por estar fuera. ¿Qué esa persona no se quiere asà mismo, no vive plenamente su vida o lo que sea…? Es su problema, no el mÃo,(y del que esté con él o ella, claro)
Esto es una lucha colectiva, lo que sufran un@s nos debe afectar a l@s demás. Aunque no se pueda ni deba suplantar la libre decisión de cada cual, sà SE DEBE denunciar e intentar corregir la desigualdad.
Pero si aquà nadie critica al autor como persona!!!!! Si ni siquiera lo conocemos. Criticamos, creo yo, sus argumentos y su postura, que es distinto. Hay que ver, jolines, en España parece que nunca sabemos distinguir una cosa de la otra. Y por cierto: yo tampoco sé qué pinta este artÃculo en una página como DM, pero los dueños son los chicos y cuelgan lo que les da la gana. Ea.
El armario es una institución (o un estado de la mente o como queramos llamarlo) que todos/as hemos sufrido alguna vez y por un periodo más o menos largo de nuestras vidas. No voy a explicaros algo que para todo este colectivo es de parvulitos (literalmente hablando en algunos casos).
Una defensa del armario como medio de supervivencia me parece, cuanto menos, lógica. Es cierto. Además, todos estamos en el armario técnicamente bajo muchas circunstancias. Si te ves obligado…
El problema está ahÃ, cuando nos acostumbramos a él y preferimos
“el ligoteo de toda la vida”, o sea, venga a enamorarte de chicos heteros para nada más que sufrir y más sufrir en tu soledad,
“las miradas furtivas”, que de tan furtivas que son no son ni miradas so pena de represalias homófobas (qué casualidad, aquÃ, la homofobia del medio rural no funciona como argumento defensor del armario),
“Yo no necesito poner una bandera en mi pecho para decir que soy gay”, es decir, hablar mal de la gente que trabaja por el avance de los LGTB o menospreciar su trabajo,
“ni tampoco usar lentejuelas en cada fiesta.”, es decir, “dar el espectáculo”, “ser una locaza”, “ser una plumÃfera”… en las páginas de contactos hay demasiados ejemplos de este tipo de estratificación en castas entre los “normales” y los “que se les nota” cuando para ojos profanos somos todos igual de maricones,
razones éstas por las que el propio autor del texto afirma haberse desvinculado del activismo. Al menos se desprende ese significado de los párrafos siguientes a esa afirmación.
Lo siento pero explicar el armario es lógico y natural; necesitarlo en ciertas circunstancias, cuestión de supervivencia; defenderlo con este tipo de argumentos, un paso para atrás y muy sospechoso para mÃ.
Claro que lo que sufran unosnos debe afectar a los demás pero es que yo creo que el autor del articulo no sufre por ello…vamos eso es lo que entiendo yo.
Ave, sé que no le criticáis como persona, sino sus argumentos, y bueno, joder, eso está bien, para algo ha escrito la carta, ahà se expone a ser criticado. Yo sigo pensando lo mismo, que si él ha elegido eso libremente… allá él, no me parece menos respetable ni nada. Pero creo que si que os entiendo, y entiendo los argumentos que decÃs aunque bueno, haya cosas que no comparto.
Por cierto, a mi tb me ha soprendido el verlo publicado, sÃ. Y esperaba ver polémica en los comentarios sÃ.
Bueno, lo dicho, no quiero crear mal rollo ni nada de eso
Esto es una carta de un lector y por tanto no representa la opinión de los responsables de dosmanzanas, si quereis protestar por la carta o incluso enviar otra donde se exponga todo lo contrario os animo a escribir a dosmanzanas@gmail.com, estoy seguro de que Xavi os la publicará.
Yo salà del armario hace ya 11 años en una ciudad de 200.000 habitantes. Y no, no fue fácil. Pero no fue imposible. Nadie se murió. A nadie le dió un ataque. Hubo sorpresa, pero ya está. Por supuesto que siempre es dificil salir del armario, porque TODOS, TODOS tenemos nuestras circunstancias, no sólo “los de pueblo”. Tal vez hacerlo en un pueblo pequeño sea un poco más dificil. Tal vez el sueño de una pueblerina le impida ver que en la ciudad hay ventajas, pero también desventajas (igual que el gay es más dificil de reconocer por el anonimato de la masa, también es más dificil reconocer al homófobo y no sabes de dónde puede venir un ataque). Pero vamos, que toda la vida hubo gente que salió del armario, a ver si os vais a creer que para Oscar Wilde fue facil en Londres.
La “decisión” de entrar y la de mantenerse en el armario es cualquier cosa menos… un ejercicio de “libertad”.
A ver, a ver: yo no cuestiono a los chicos de Dosmanzanas por haber publicado la carta, ¿eh? Eso que quede claro. Cuando he dicho que la publicación de esta carta me parecÃa una desfachatez, estaba criticando al autor, no a la página. Y me parece una desfachatez por todo lo que he señalado anteriormente, no me voy a repetir.
Por otra parte, cuando he señalado que me parece mentira que estemos manteniendo esta discusión, no es ni mucho menos porque piense que no hay que mantenerla ni que esté generando malos rollos. No va por ahà la cosa. Simplemente mostraba mi perplejidad ante un tema que, a mi modo de ver, deberÃa estar ya superado.
Hay que tener un cuidado que para qué.
Fer, mi mensaje era por algunos comentarios, no por ti en concreto. Estoy de acuerdo con que el tema deberÃa estar superado pero de hecho no lo está, la mayorÃa de gays que conozco están en el armario. Solo hay que fijarse que los colectivos insisten en la visibilidad y sin embargo en el mundo de la polÃtica, por ejemplo, no hay apenas gays fuera del armario, estamos en 2008 y de 350 diputados solo hay uno fuera, ministros ninguno, etc etc.
Fer, es que estamos más atrasad@s de lo que nos creemos…
Para ser presidente, en España, hay que ser heterosexual.
Lo que yo creo que pasa es que en España hay una enorme división de la que no somos plenamente conscientes, y esta carta es evidencia de ello. Por un lado, gracias a una extrañÃsima combinación de factores y carambolas polÃticas, resulta que podemos casarnos. Guay. Por otro, las cosas han cambiado pero tampoco es que hayamos avanzado tanto. Quienes vivimos nuestra homosexualidad con plena normalidad tendemos a pensar (de forma optimista) que todo el monte es orégano, pero últimamente no dejo de toparme con homosexuales que no hacen más que defender el armario o, como ellos dicen, “su vida privada”. JA. Y un cuerno.
O.K., Armel, creà que lo habÃas dicho por mÃ, disculpa.
Con lo de que “deberÃa estar superado” no me refiero a que los armarios deberÃan desaparecer, que hoy por hoy eso es una utopÃa, me refiero a que tod@s, estemos en el armario o no, deberÃamos tener claro que el armario es negativo, que es perjudicial para los gays y lesbianas tanto a nivel individual como colectivo. Que la gente que está en el armario, por duras e insalvables que sean las circunstancias debe ser consciente que se está haciendo daño a sà misma y no venir aquà a vendernos la moto de que es una postura tan respetable como estar fuera del armario.
En este tema veo dos posturas muy enfrentadas y no estoy de acuerdo con ninguna de las dos. Por un lado hay algunos de los que están en el armario que usan excusas de lo más absurdas, si dijeran es que no quiero que me despidan del trabajo, etc. lo entenderÃa pero decir “yo no voy con una bandera” etc, es una tonterÃa, simplemente se trata de actuar igual que el resto, y es que los heterosexuales están continuamente hablando de su novia, o mujer si están casados.
Por otro algunos de los que están fuera y dicen que todo el mundo deberÃa estarlo. Pues mira, lo ideal es que todo el mundo estuviera fuera del armario pero es que realmente hay circunstancias que lo desaconsejan. Y respecto al primer comentario de Javi(ab) yo sà conozco casos de despidos, también ha habido denuncias pública, una incluso llegó al Constitucional. También por desgracia conozco dos casos de chicos a los que sus padres echaron de su casa al enterarse de que eran gays, y de esto hace muy pocos años.
Ave: una vez comenté por aquÃ, no sé si lo leÃste entonces, que en una ocasión, ligando con un tÃo, nos pusimos a hablar y en la conversación salió que yo estaba colaborando en el COGAM (entonces estaba yo más militante que ahora, cosa de la edad, supongo) y entonces él me contestó: “Vaya, mariquita concienciada” y se me puso a despotricar contra los colectivos porque, según él, los colectivos quieren sacar a todo el mundo del armario. Le dejé con la palabra en la boca.
Armel, que estemos radicalmente en contra del armario no quiere decir que no seamos realistas.
Yo soy el primero que no ha dicho nada de su orientación sexual cuando no le ha convenido decirlo. Que nadie quiere romper los armarios a la fuerza, leñe.
Estoy de acuerdo Ave, aquà por tener una ley de matrimonio nos creemos que esto es Holanda y la sociedad española no es como la holandesa ni de lejos.
Mira Armel: yo todavÃa no he leÃdo a nadie que quiera sacar del armario a todo el mundo. Otra cosa es que nos parezca o no respetable. O sea, que a mà me parece fenomenal que fulano o mengana estén en el armario, pero que NO me lo vendan como algo estupendoy maravilloso o como ejemplo de libertad o como ejemplo de que desde dentro del armario también se puede “luchar por la revolución”, porque no. Por ahà sà que no paso. Que se queden dentro si les da la gana, pero que no pretendan hacerlo pasar por lo que no es. Por cierto: a mà también me echaron a gritos de mi casa no hace tantos años. Eso no me hace ni mejor ni peor persona. A mà no. A los que me echaron, lamentablemente, sÃ.
Fer, querido, que no eres el centro del universo, estoy hablando de posturas como las de Javi(ab).
Estoy de acuerdo Ave, el armario nunca deberÃa defenderse como algo positivo.
Bueno, ahora releeo mi comentario y puede parecer que estoy englobando a todos los que habéis comentado en una de las dos posturas y en realidad me querÃa referir a las dos posturas más extremas, como por ejemplo la de Javi.
¿Que los colectivos quieren sacar a todo el mundo del armario? No sabÃa yo que vivÃamos en un paÃs anglosajón hahaha
Hay que ver lo atrevida que es la ignorancia y el prejuicio malpensado de muchos/as…
Ajá, Armel, sà hay casos de despidos y de expulsiones de hogares… Pues nada, a justificar el armario tocan!!
Pues no, lo que hay es, sobre todo, mucho miedo injustificado que no tiene otra motivación que la propia homofobia internalizada. La mayorÃa no salen del armario por no sentir vergüenza ante su entorno, por no sentirse el centro de las miradas, ni ser menos que las demás personas… al menos aparentemente…
Porque el porcentaje de despidos y expulsiones de hogares es mÃnimo y, cuando los haya, a poner a funcionar el Estado de Derecho, que para eso está… ¿no? A mà que no me venga nadie a pretender justificar su rendición al heterosexismo.
Los logros que hemos conquistado han sido debidos a la lucha colectiva, han sido gracias a la visibilidad de l@s pioner@s primero y quienes les hemos seguido, después. Si hemos conseguido derechos, ha sido por la politización del hecho de ser gay, lesbiana o transexual, es decir, por haber salido a la plaza pública a decir que estamos aquà y que somos un colectivo social.
Desde luego, quienes se han mantenido o siguen en el armario no nos han hecho ningún favor, sino que, antes bien al contrario, nos están dificultando los avances hacia la verdadera igualdad social y cultural, real y efectiva.
Es increÃble la cantidad de gente que hay dispuesta a juzgar a los demás.
Javier no es por meterme donde no me llaman pero… ¿poner tu teléfono en tu blog? ¡Quillo, ten más cuidado!
Con la de frikis que hay sueltos….
No es solo que nos quieran vender el armario… A mi que lo justifiquen hasta me parece normal, lo que es inaceptable desde todo punto de vista es esta súbita tendencia a prácticamente ridiculizar la visibilidad, criminalizarla. Si se sienten agredid@s con la visibilidad es su problema no nuestro. Y no solo es este artÃculo, hay ejemplos en toda la red, sobretodo la bollosfera, Ave sabe el enorme numero de veces que ya hemos tocado este tema.
A mi me da exactamente igual quién esté dentro o fuera del armario, con muchas excusas todas ellas según yo muy válidas, estuve bastante tiempo dentro del armario. Lo que nunca se me ocurrió fue publicar un artÃculo defendiendo el armario y menospreciando (porque este post menosprecia fuertemente la lucha de los demás) las posturas de los que están fuera, cuando habla de llevar “banderas” como si estar fuera del armario fuera cuestión de mero exhibicionismo… Es el discurso del heterosexismo pero que hace más daño cuando viene de una persona lgtb. Y yo estoy hartita de la expresión que copia exactamente el discurso de todos aquellos que salen con lo “soy tolerante, tengo amigos gays, pero porque hay que hacer ostentación”?… Si quieres estar en el armario es tu asunto, pero las defensas con ataque a la visibilidad incluidas, están demás…
No te preocupes, Ave. No pasa nada, gracias.
En general, por los comentarios aquà vertidos se nota que hemos avanzado mucho. Pero, efectivamente, estamos aún en este punto, el del… “armario”.
¿Por qué sigue existiendo?
Bueno, Mercedes, supongo que podemos darle la vuelta a la tortilla y decir nosotr@s: “No, si yo no tengo nada en contra de la gente que está en el armario. De hecho, tengo muchos amigos dentro del armario”
Desde luego, el tÃo este se ha lucido. Cuanto más releo su carta, menos me gusta.
Llevo rato pensando cómo expresar en este texto todo lo que ahora me pasa por la mente pero, en vista de los resultados de mi anterior texto, seré prudente.
Permititdme que dedique un tiempo a pensar en vuestras palabras y, sobre todo, a indagar sobre si ciertamente padezco de esa homofobia que ha puesto de manifiesto mi carta, si tengo esa desfachatez de la que se me acusa por hablar de la forma que sé y si soy otra persona de la que siempre me he considerado.
No voy a entrar en defensa ni crÃtica de lo aquà vertido, simplemente me parecÃa lo correcto dar la cara y hacer acuse de recibo de vuestras palabras.
Las conclusiones permitidme que las madure un poco pues he de reconoceros que aún intento encajar algunos comentarios.
En cualquier caso gracias. Al menos he descubierto que escribir no significa saber trasladar los sentimientos al papel. Quizás por eso no todos publicamos libros.
Un saludo.
Calamidad,
Tengo 46 años, soy gay y provinciano
1. No espero “promesas electorales�, intento luchar por mi dignidad.
2. ¿Tu mismo, a veces, “te calificas de anormal�?. Yo, por supuesto no
3. Sobre lo de “ la bandera, la lentejuelas,…� que ya han comentado otros, sólo puedo decir que intento llevar mi vida lo más honesta posible y, como he dicho antes, luchar por mi dignidad y mi libertad. No tengo pluma, pero si es necesario, la puedo sacar y clavarla a quien no me respeta.
4. Vivo en una población de unos 70 000 habitantes, trabajo en la enseñanza y nunca he sentido la más mÃnima sensación de rechazo, claro que es en la BahÃa de Cádiz y como alguien ha comentado esto es una isla de tolerancia (¡ es cierto, no es una leyenda urbana ¡). Pero nacà en un pueblo de sierra de menos de mil habitantes y en otra provincia, allà está mi familia y los condicionantes que hablas, pero yo no los “asumà como parte de mi vidaâ€? porque no son mi vida (los condicionantes, no mi familia, que es estupenda). Mi vida es ser quien soy con MIS condicionantes.( Y el mayor es ser gay). Allà tampoco he tenido problemas, y nunca me he ocultado desde principio de los años 80. Ciertamente los pueblos de los alrededores son más homófobos, pero creo que mi actitud y mi visibilidad ha servido para normalizar la situación en mi pueblo. (¡era maricón pero era el primer licenciado universitario del pueblo!).
Creo que aunque ayuda algo, sobre todo para tener contactos, el tamaño de la población influye menos en la armarización de los gays y lesbianas que la propia actitud de cada uno de nosotros/as. Como dice Rukaegos:
“Porque cuando te respetas a ti mismo, no tienen nada que pueda hacerte daño�
BESOS
Calamidad,
Tengo 46 años, soy gay y provinciano
1. No espero “promesas electorales�, intento luchar por mi dignidad.
2. ¿Tu mismo, a veces, “te calificas de anormal�?. Yo, por supuesto no
3. Sobre lo de “ la bandera, la lentejuelas,…� que ya han comentado otros, sólo puedo decir que intento llevar mi vida lo más honesta posible y, como he dicho antes, luchar por mi dignidad y mi libertad. No tengo pluma, pero si es necesario, la puedo sacar y clavarla a quien no me respeta.
4. Vivo en una población de unos 70 000 habitantes, trabajo en la enseñanza y nunca he sentido la más mÃnima sensación de rechazo, claro que es en la BahÃa de Cádiz y como alguien ha comentado esto es una isla de tolerancia (¡ es cierto, no es una leyenda urbana ¡). Pero nacà en un pueblo de sierra de menos de mil habitantes y en otra provincia, allà está mi familia y los condicionantes que hablas, pero yo no los “asumà como parte de mi vidaâ€? porque no son mi vida (los condicionantes, no mi familia, que es estupenda). Mi vida es ser quien soy con MIS condicionantes.( Y el mayor es ser gay). Allà tampoco he tenido problemas, y nunca me he ocultado desde principio de los años 80. Ciertamente los pueblos de los alrededores son más homófobos, pero creo que mi actitud y mi visibilidad ha servido para normalizar la situación en mi pueblo. (¡era maricón pero era el primer licenciado universitario del pueblo!).
Creo que aunque ayuda algo, sobre todo para tener contactos, el tamaño de la población influye menos en la armarización de los gays y lesbianas que la propia actitud de cada uno de nosotros/as. Como dice Rukaegos:
“Porque cuando te respetas a ti mismo, no tienen nada que pueda hacerte daño�
BESOS
Calamidad,
Tengo 46 años, soy gay y provinciano
1. No espero “promesas electorales�, intento luchar por mi dignidad.
2. ¿Tu mismo, a veces, “te calificas de anormal�?. Yo, por supuesto no
3. Sobre lo de “ la bandera, la lentejuelas,…� que ya han comentado otros, sólo puedo decir que intento llevar mi vida lo más honesta posible y como he dicho antes luchar por mi dignidad y mi libertad. No tengo pluma, pero si es necesario, la puedo sacar y clavarla a quien no me respeta.
4. Vivo en una población de unos 70 000 habitantes, trabajo en la enseñanza y nunca he sentido la más mÃnima sensación de rechazo, claro que es en la BahÃa de Cádiz y como alguien ha comentado esto es una isla de tolerancia (¡ es cierto, no es una leyenda urbana ¡). Pero nacà en un pueblo de sierra de menos de mil habitantes y en otra provincia, allà está mi familia y los condicionantes que hablas, pero yo no los “asumà como parte de mi vidaâ€? porque no son mi vida. Mi vida es ser quien soy con MIS condicionantes.( Y el mayor es ser gay). Allà tampoco he tenido problemas, y nunca me he ocultado desde principio de los años 80. Ciertamente los pueblos de los alrededores son más homófobos, pero creo que mi actitud y mi visibilidad ha servido para normalizar la situación en mi pueblo. (¡era maricón pero era el primer licenciado universitario del pueblo!).
Creo que aunque ayuda algo, sobre todo para tener contactos, el tamaño de la población influye menos en la armarización de los gays y lesbianas que la propia actitud de cada uno de nosotros/as. Como dice Rukaegos:
“Porque cuando te respetas a ti mismo, no tienen nada que pueda hacerte daño�
BESOS
Perdón, no se lo que ha pasado, pero no salÃa y de golpe han salido tres.
Lo siento
Retomando un diálogo de Ave y Dante sobre el hecho de mandar a la mierda a tu chica si no te da la mano en público, estoy totalmente de acuerdo con Ave. En mi caso, bastante me costó salir del armario como para volver a entrar y, de hecho, es una de las cosas que, con más o menos tacto, suelo dejar claro cuando conozco a una chica con la que “veo posibilidades”.
Por otra parte, no estoy del todo de acuerdo con Dante. Efectivamente, una tiene todo el derecho de mandar lejos a una novia “armarizada” y se supone que eso no es presionar a nadie, pero lo primero que te sueltan en este caso es: “dame tiempo, respeta mi decisión, no me presiones….” y encima casi acabas sintiéndote culpable.
Ese y no otro es el motivo por el que dejo mi postura clara desde el principio. Ante el primer signo de “armarización”, pongo tierra de por medio: “bonita, ya sabÃas a lo que venÃas”.
Es cierto. Ahora que tenemos alternativa, que podemos hacer un poco de “palanca” contra la homofobia y que las cosas parecen ir a mejor, ¿vamos a andarnos todavÃa con éstas?
Metabolic das en el punto. Lo cierto es que conseguidos los derechos legales es la hora de pasar a reclamar la plena igualdad social. Mira hace unos dÃas mi compañera en Bollosfera y más gente de jerelesgay estuvieron en un programa de televisión y también estaban invitadas dos mujeres que fueron las primeras en casarse en Jerez. 20 años juntas y un hijo ya casi adulto. Han vivido por supuesto de todo lo creÃble y lo increÃble. Tuvieron que cambiar a su hijo de colegio por el acoso que sufrió de parte de una maestra cuando se enteró de que no eran familiares o compañeras compartiendo un piso… Y ese tipo de historias que todos conocemos.
El presentador les preguntó si sentÃan diferencia en el trato de los demás hacia ellas desde que se aprobó la ley y ellas dijeron que en realidad no… Que quienes les aceptaban seguÃan igual y quienes les rechazaban también. Entonces hizo la pregunta al contrario (cosa que me sorprendió bastante en un medio local ya quisiera que en los grandes fueran tan sensibles) si ellas sentÃan que su propia actitud en el trato hacia los demás habÃa cambiado y respondieron “sinceramente si”. Dijeron en pocas palabras, que cuando se enfrentaban a la gente tenÃan una sensación distinta, una sensación de igualdad que nunca habÃan podido tener y que no tenÃa que ver con el hecho de estar o no casadas (esto para quienes reducen todo a la simpleza de que lo que querÃamos era la institución burguesa del matrimonio) sino al hecho de sentir que ahora habÃa un marco legal que les garantizaba la igualdad plena y los mismos derechos. saben que pueden reclamar a queines se sintieran con ganas de discriminarlas y dijeron algo como ahora “somos menos invisibles”.
Sinceramente creo que es en el punto en el que debemos estar, en el punto de sentir que tenemos un marco legal que nos concede los mismos derechos de verdad y que ahora nos toca decirle a la sociedad, al vecino garrulo, al cura de la parroquia y a la señora del quinto, mire usted yo tengo todo el derecho a ser visible como lo es usted cuando saca ruidosamente a su marido, los churumbeles y al perro para ir a misa. Y es descorazonador que en un medio lgtb estemos leyendo una defensa del armario, con ataques incluidos a los que somos como esas dos mujeres de onda Jerez… Coño que esto aunque aun le queda mucho por andar no es Jamaica donde te pueden matar, ni Nicaragua donde te pueden encarcelar. Que hay todavÃa un montón de imbéciles, carcas de ultraderecha, si… Y los habrá toda la vida y la única manera de lograr que se callen es gritando más fuerte que ellos y reclamando el derecho a estar en todos los espacios. Armarizándonos solo logramos que se sientan fortalecidos… De nuevo paso…
Siento la perorata
Desde mi punto de vista, estar fuera del armario no es el resultado de un único acto de salida del armario que uno lleva a cabo tal dÃa a tal hora. Para mÃ, estar fuera del armario requiere una acumulación permanente de pequeños actos cotidianos de salida, porque en nuestras sociedades se presume que todo el mundo es heterosexual y si no llevas a cabo el acto voluntario de salida, ‘regresas’ al armario.
Creo que la presunción de heterosexualidad y la necesidad de continuos actos de ’salida del armario’ es lo que nos permite modular los ambitos y momentos en los que queremos estar fuera del armario. Es algo modular, porque podemos estar fuera con los amigos, pero dentro con la familia; fuera con la familia, pero dentro con los compañeros de trabajo; fuera con los compañeros de trabajo, pero dentro con los clientes; o incluso modular dentro de los grupos: algunos amigos, algunos familares, algunos compañeros de trabajo…
Uno puede tomar la decisión de no salir del armario por miedo a no poder sobrevivir, que no le echen del trabajo, que no le echen de casa; o por miedo a sufrir incomodidad, que no le insulten, que no le miren mal, no perder un status. Y cada uno lo modula en función de la percepción de miedo y la necesidad de salir: si realmente no lo necesitas, probablemente prefieras evitarte una mala palabra o el riesgo de una mala palabra. Con esto me justifico por cuando estuvimos el verano pasado alojados en moteles por el suroeste de Estados Unidos; pedir la habitación con camas separadas me pareció más prudente que pedir una cama de matrimonio y arriesgarte a quién sabe qué.
Pero sopesar entre necesidad sentida y percepción de riesgo tampoco es tan extraño: cuando en un taxi el taxista te empieza a hablar de polÃtica y defiende lo que crees indefendible, ¿comienzas una discusión o lo dejas pasar? Según las circunstancias cada uno responderÃa de según qué manera.
No creo que en general haya un deber, siquiera moral, de decir la verdad. Creo que cada uno elige en función del caso y, mientras no haya expectativas legÃtimas de verdad (como podrÃa ser, en este caso, una esposa), no hay reproche para el que miente o se abstiene de decir la verdad.
El problema con la carta de Calamidad es que, en los últimos párrafos, parece que hace de la necesidad, virtud: no salgo del armario y me parece mal que los demás lo hagan. Si es eso lo que dice, creo que no tiene ninguna razón: por las mismas razones que él ha decidido quedarse dentro (razones de necesidad), otros han sentido la necesidad de estar fuera.
Otra interpretación es que, con los últimos párrafos, lo que hace es dar una explicación / justificación / excusa de por qué sigue dentro, y dice que, en su pueblo, quienes están fuera —con quienes él estarÃa fuera— no se siente identificado. Y quizá tenga razón. Pero si realmente siente una necesidad de salir del armario y eso se lo impide, lo que le sugiero que haga es poner tierra de por medio; porque hay lugares donde puede curar ese lamento. Y si no lo hace porque hay motivos de peso —otras necesidades— que se lo impiden, que lo tenga en cuenta en el análisis y no lo concluya con la falta de identificación. Porque, además de ser incompleto, estarÃa echando culpas —o aparentarÃa estar culpas— a esas otras personas, que nada le deben y a las que nada puede reprochar.
“si no lo hace porque hay motivos de peso —otras necesidades— que se lo impiden, que lo tenga en cuenta en el análisis y no lo concluya con la falta de identificación. Porque, además de ser incompleto, estarÃa echando culpas —o aparentarÃa estar culpas— a esas otras personas, que nada le deben y a las que nada puede reprochar.”
Creo Zarevitz que lo has resumido estupendamente.
Yo no creo que haya que llegar al extremo de obligar a nadie a ser totalmente visible y más en zonas rurales donde lo mejor que le puede pasar a un gay o lesbiana es que le insulten dÃa sà y dÃa también.
Yo también vivo en pronvincias, no tengo la gran suerte de vivir en ciudades más grandes como Madrid, Barcelona o Sevilla. Donde yo vivo el mundo gay está encerrado sobre sà mismo, no se diferencia del mundo heterosexual en cuanto a las tonterÃas de una ciudad de provincias, tienen sus lugares especÃficos para gays y lesbianas todos te conocen y todos cotillean, vamos lo tÃpico de los ambientes provincianos.
Además de ciudad provinciana es ciudad conservadora y homófoba por lo que mejor es no dar mucho el cante. Actuar de forma natural, pero sin tener que decir en todo momento “soy gay” y sobre todo vigilar con qué personas lo dices ya que puede acarrearte problemas no sólo a ti sino a tu familia, es duro y triste, pero es asÃ.
Toda mi admiración para aquellos que dan la cara, montan asociaciones y salen en los medios públicos.
Pero respeto para los que queremos un vida tranquila sin más ataques homófobos, que al menos yo en mi infancia ya tuve bastante.
España no es un Estado de Derecho, ni un sistema polÃtico garantizado de libertades, pues.
La dictadura continúa, el miedo sigue campando a sus anchas.
¿crees que ese miedo desaparecerá? ¿crees que la homofobia desaparecerá? yo creo que si la homofobia desaparece yo ya seré muy muy mayor y tal vez esté muerto.
¿Cuánto hace que se aprobó por ley la igualdad jurÃdica y social de la mujer respecto al hombre? Bastante creo yo, ¿acaso ha desaparecido el machismo?
Por no olvidar que los homosexuales somos una minorÃa, las mujeres contaban con la ventaja de ser la mitad de la población.
LA homofobia no desaparecerá, no lo hará nunca y sentarse a esperar tiempos mejores es una tonterÃa. Nunca han desaparecido los prejuicios es el sino de la historia, los prejuicios se aplacan y los prejuiciosos se moderan porque hay gente que da una patada y les obliga a hacerlo, porque hay mucha gente que se organiza y les va sacando del poder. Y por otro lado están los que esperan y a veces, terminan beneficiándose también de la lucha de los demás. Y digo a veces porque es obvio que eso es una decisión personal.
Pensar que el mundo cambia por generación espontánea, a veces es lo que me parece con algunas cosas que leo aquà es por lo menos una ingenuidad. El machismo no ha desaparecido, no ha desaparecido el patriarcado, si las mujeres tenemos derechos es porque hubo muchas que se amarraban a los postes en señal de protesta y daban por lo general con sus huesos en la cárcel. De no ser por las revueltas aún existirÃa la segregación y el apartheid, porque las protestas generaron derechos, lo que no significa que el racismo haya desaparecido, está mas vivo que nunca. Y una vez lograron los espacios las mujeres y las personas negras los han ocupado, supongo que el hecho de no poder camuflarse obliga a actuar naturalmente y no a enrocarse en la cómoda (cómoda si) postura de esperar a que vengan tiempos mejores.
A mi me da igual que la gente se quede o no en el armario pero poner como excusa la espera de un cambio de “conciencia”, de ciertos entornos sociales pues es bastante naif porque si esos entornos no comienzan a vivir con la homosexualidad como cosa cotidiana ese cambio de conciencia no se dará nunca por más que haya tele y revistas que les digan que la homosexualidad existe.
Las mujeres somos la mitad de la sociedad pero las sufragistas, las feministas eran unas pocas y por lo general, tenÃan que luchar también contra el prejuicio de las propias mujeres, asà que ser parte de la mitad de la población no traÃa ninguna ventaja añadida. Cuando Rosa Parks se sentó en la parte del autobús que correspondÃa a los blancos poco importaba cuantas personas negras habÃa en los USA, ella formaba parte de un grupo todavÃa bastante pequeño que se atrevió a decir ya basta. Aquà estamos lejos de una situación social como esa, para empezar no hay leyes apartheid, hay leyes que integran. Salir del armario pues no es ni de lejos un acto heroico, es una mera decisión personal. Y todo lo demás, son simples excusas.
Yo es que ya leyendo algunos argumentos no dejo de hacerme cruces… jesusito de mi vida, lo que hay que leer. Que sÃ, que vale, que os quedéis en el armario para tener una vida “tranquila”, que nadie os dice lo contrario, pero no esperéis que las cosas cambien. Por cierto: yo vivo en una ciudad provinciana de Castilla. A mà NADIE me ha pegado ni me ha insultado ni me ha mirado mal por la calle, y me importan tres pitos lo que la gente pueda decir de mà porque llevo 14 años de mi vida sin dar cuentas absolutamente a nadie. Y lo mÃo que me ha costado.
Mercedes: muchas veces he pensado que una de las “desgracias” que tenemos los homosexuales es precisamente esa capacidad de “camuflaje” que nos ofrece el hecho de que nuestra “tara” (ja ja) no es algo visible como el color de la piel. Ha servido como protección a veces, pero en el fondo es una puta cruz porque deja paso a que se perpetúe ese estado de camuflaje para seguir siempre con la misma hsitoria.
Ave, sobre eso último que dices hay un artÃculo muy interesante de Herrero Brasas “la minorÃa invisible”, ya se publicó hace unos años y cuando lo lei al principio me chocó porque para entonces yo ya conocÃa un montón de gente gay e iluso de mi pensaba que ya todo el mundo conocÃa a muchos gays. Luego lo analizas más objetivamente y te das cuenta de que la mayorÃa de la gente que has conocido en el ambiente solo está fuera del armario para sus amigos pero que ni su familia sabe nada ni mucho menos en sus lugares de trabajo. Incluso en los últimos años he conocido muchos heterosexuales (tanto chicos como chicas) de veintitantos años que afirmaban no conocer a ningún homosexual!!
Mercedes, Ave:
Chapeau a las dos, de verdad, chapeau. Con los comentarios que habéis escrito las dos en este post se podÃa escribir un libro. Después de vuestros mensajes, queda poco que añadir. Pero va a dar igual, el armario está basado en el miedo y el miedo es ciego.
Po ejemplo, los que estamos atacando el armario hemos dicho desde el principio que nadie quiere sacar a nadie del armario a la fuerza, que eso es una decisión personal. Pues nada, vuelve a salir, esta vez en boca de Süd, lo de “no hay que obligar a nadie a ser visible”. En fin.
Creo que hay una cosa que estamos olvidando todos, defensores y detractores del armario (aunque Mercedes lo apuntó en uno de sus primeros comentarios) y es la falta de control que la propia persona que se cree “metida en el armario” tiene sobre éste. Una persona puede estar muy tranquilita en su ciudad, provinciana o no, creyéndose metida en el armario a salvo de la homofobia que le rodea y ser la comidilla del lugar. Él/ella se cree que los demás no lo saben, pero los demás sà lo saben. ¿Para qué sirve entonces el armario? Para la autorrepresión y la infelicidad, náda más. A más de un gay y de una lesbiana conozco yo que se creen muy a gustito en su armario pero están en boca de todo el mundo. Alguno de ellos en una ciudad tan “provinciana” como pueda ser Zamora.
Cuando Zarevitz hablaba de las cotas parciales de armario, diciendo que, por ejemplo, puedes estar fuera del armario con los amigos y dentro con la familia, o fuera con la familia y dentro en el trabajo, etc. lo primero que pensé al leerlo fue: “bueno, eso es asÃ, siempre y cuando esas parcelas de la vida de una persona no estén interconectadas entre sà y no funcione entre ellas ‘Radio Chismorreo’”.
Y hay otra cosa que parece olvidárseles a los que han venido aquà a defender el armario y es que los que estamos fuera (si no todos, la inmensa mayorÃa) estuvimos una vez dentro y sabemos perfectamente de lo que están hablando, por lo que cuando hablamos en contra del armario no lo hacemos desde un planteamiento teórico reivindicativo, sino desde la propia experiencia.
“…y es la falta de control que la propia persona que se cree “metida en el armarioâ€? tiene sobre éste. Una persona puede estar muy tranquilita en su ciudad, provinciana o no, creyéndose metida en el armario a salvo de la homofobia que le rodea y ser la comidilla del lugar. Él/ella se cree que los demás no lo saben, pero los demás sà lo saben. ¿Para qué sirve entonces el armario? Para la autorrepresión y la infelicidad, náda más. A más de un gay y de una lesbiana conozco yo que se creen muy a gustito en su armario pero están en boca de todo el mundo.”
Fer: la historia de mi anteúltima relación. Pobrecita, 36 años sin novio conocido, con más pluma que yo qué sé, y una relación con una “amiga” que habÃa durado 6 años. Y todavÃa se creÃa que no lo sabÃa “nadie”. Intentó hacer que me sintiera fatal, y casi lo consiguió. Eso sÃ: con la siguiente, salió del armario con mamá. ¡Oh, progreso!
En cuanto a lo que dice Zarevitz, hoy que es de dÃa y no estoy tan espesita (soy mujer de dÃa, qué le voy a hacer) me gustarÃa añadir que yo en muchas ocasiones no hago referencia a mi homosexualidad pero porque por regla general no suelo hacer referencia a muchas cosas de mi vida. Si se da el caso, hablo de mi pareja; si no se da o no viene a cuento, pues no. Pero vamos, que no “miro con quién”, simplemente es la circunstancia, no la persona, y mucho menos el miedo. No sé, yo es que siempre he pensado que no es tan terrible, ahora dices “pues, porque mi novia tal” y la gente no te pregunta “¿¿¿¿cómo?????” simplemente te siguen la conversación como si nada (o al menos la gente que yo tengo alrededor).
antes de leer todos vuestros comentarios (que acabo de llegar) y que seguro que son interesantÃsimos me lanzo con el mÃo:
Cada persona es un mundo pero en una ciudad de provincias (que yo tambien soy provinciano aunque exiliado hace ya años) los armarios son de cristal. Si no estás casado a los cuarenta eres maricón (lo seas o no). No se trata de llevar una bandera ni de lucir lentejuelas. Hablamos de dignidad.
Solo hay una vida: ¿no te das cuenta de que a tus padres, amigos compañeros de trabajo les estás hurtando la posibilidad de conocer una parte importantÃsima de ti?
Si tienes pareja ¿no crees que ellos tiene derecho a conocerle, a saber por qué tú le has elegido?
¿miedos en los mayores? los miedos son los propios. Mis padres fueron infinitamente más felices el dÃa que conocieron al que hoy es mi marido.
Animo, Calamidad, lo primero que tienes que hacer es cambiar de nick. Y esos de las lentejuelas que tiran del carro son los que reciben los insultos. Pero tú tambien los recibes, seguro, a tus espaldas.
Yo antes que nada quiero comentar que estáis haciendo comentarios interesantÃsimos a raÃz de la carta de Calamidad, asà que un poco querÃa felicitar a todos, especialmente a los que no defendéis el armario por las aportaciones tan interesantes que habéis hecho.
Quizás pueda sonar un poco a consejos vendo y para mà no tengo, si analizo mi propia situación ( los miembros de mi familia nuclear sabe que soy gay y algunas personas cercanas también) pero desgraciadamente no he llegado a ese punto de decir de forma natural que soy gay, incluso si me preguntan abiertamente la tÃpica pregunta de si tengo novia,aunque espero hacerlo con el tiempo e ir dando pequeños pasos, pues el mostrarse cómo un es es algo a lo que todo el mundo como persona debe aspirar, y el estar en el armario es una situación anómala.
Creo que bajo ningún concepto hay que defender el armario por mil y una razones que se quieran esgrimir. Seguro que cada cual encontrará ( encontraremos) su razón propia para no salir del amario, su autojustificación, provocada por el miedo, hay tantas razones para no salir del armario como miedos puede haber, y siempre el estar en el armario es un autoengaño, una trampa que nos tendemos los propios gays.
Como alguien ya ha dicho no creo que influya tanto el vivir en una ciudad grande o pequeña en el salir o no del armario, es más importante la persona en sÃ, hay personas gay en pueblos muy pequeños que se muestran abiertamente como son y nadie les va tirando piedras por la calle, en realidad es nuestro propio miedo el que nos paraliza y hace que veamos las cosas más difÃciles de lo que en realidad son.
Jamás he oÃdo a un gay que se haya arrepentido de salir del armario, más bien todos y todas se arrepienten de no haberlo hecho antes.
Que lástima llegar tarde al diálogo.
Estoy convencido que los armarios los hacemos nosotros a la medida de nuestros miedos.
Y los miedos y las miserias existen en ciudades pequeñas y en Madrid o Barcelona.
Pero claro siempre es más sencillo tirar pelotas fuera y “culpar al entorno” de nuestra falta de valor. Allá cada cual.
Vivo en Barcelona y he pasado temporadas en Madrid. He vivido en ciudades “absolutamente provincianas” y en aldeas minúsculas.
El “provincianismo” no se da en zonas rurales o en aldeas. Generalmente los pueblos pequeños suelen ser más abiertos de mente que las ciudades pequeñas: la gente se conoce, muchos han vivido fuera o tienen familiares que viven fuera…
Ciudades como Zamora, Orense, León, Valladolid son agobiantes para cualquiera (aunque no sea gai). Mientras que en ciertas aldeas o pueblos no ocurre eso, cosa que contradice al último troll habitual.
Paso largas temporadas en una aldea gallega (la mÃa) que tiene 300 habitantes censados y donde habitualmente no viven más de 200 personas.
Allà oà de boca de una abuela de 97 años que a ver porqué no se iban a poder casar los maricones. En ese pueblo tan pequeño una pareja de lesbianas ha llevado durante años una casa de turismo rural que ahora los dueños han vendido y curiosamente compra una pareja de gais alemanes jubilados.
En ese pueblo minúsculo perdido en medio de la Galicia profunda lo único que se le reprocha a un chico gai que ha vuelto a vivir allà después de pasar muchos años en Barcelona, es que no lo diga abiertamente y viva con normalidad lo que es.
Seguramente en Ourense cuesta más. Pero…si hasta en la provincianÃsima Zamora existe una asociación de GLTB…
Los armarios son nuestras excusas: no existen.
Y la homofobia se nutre de esas excusas abrazadas al miedo.
En el fondo es “la historia de nuestra vida”: En Stonewall un grupo de transexuales plantan cara a la policÃa: superan el miedo y nos enseñan a vivir lo que somos: sin excusas, sin miedo, plantando cara.
Si yo en Palencia, en Madrid, o en mi aldea me dejo acojonar por los homófobos les estaré regalando poder.
Pero si yo en mi aldea, en Madrid o en Palencia vivo mi vida como creo que debo hacerlo, sin excusas y sin miedo, estaré luchando contra la homofobia a la vez que siendo libre y feliz.
¿Los armarios son más tranquilos?. ¡Nos ha jodido!.
También lo es el útero materno. Y más calentito. Y sin problemas. ¡¡¡Volvamos al útero de mamá!!!.
Pero la vida a veces es dura y hay que echar los restos y tirar para adelante. Es la mejor manera de vivir y de enseñar a otros a que nos respeten. Y si hay que plantar cara pues se planta.
En algunos “lugares provincianos” quien se esconde, si fuese valiente se llevarÃa una sorpresa…