Tolerancia
Escrito el 02-04-2008 por dosmanzanas
Malta es una pequeña república insular (316 kilómetros cuadrados: algo menos que, por ejemplo, el término municipal de Elche; aunque la densidad de población es elevada, los habitantes del archipiélago maltés apenas superan los 400.000) situada en pleno centro del Mediterráneo, a poco más de 90 km al sur de Sicilia y a menos de 300 de las costas norteafricanas de Túnez y Libia. Aunque Malta forma parte desde 2004 de la Unión Europea, con estos datos –su insularidad, sus pequeñas dimensiones, su situación geográfica tan periférica respecto a Europa– bastarÃa para hacernos sospechar que la cultura y la sociedad de las islas maltesas deben de tener algunas peculiaridades respecto a lo que es habitual en la mayor parte de la UE. Una de estas peculiaridades es, sin duda, el idioma: la lengua maltesa deriva del árabe medieval, y aunque a lo largo de los siglos ha incorporado numerosas palabras europeas (italianas especialmente, y también bastantes inglesas en tiempos más recientes), su base sigue siendo decididamente de origen arábigo.
Otra peculiaridad de Malta es la religión. Y no es que los malteses sean musulmanes, que no lo son, sino católicos (en un 98%), por más que a Dios le llamen “Alla” y a Jesús y a su madre les den, respectivamente, los tÃtulos de “sultán” y “sultana”; la verdadera peculiaridad está en la elevada religiosidad de la población de las islas, que supera con mucho lo que es habitual en Europa, y especialmente en la parte occidental de ésta. Más de la mitad de los malteses acuden regularmente a misa, lo que supone uno de los Ãndices más altos de la UE, y uno de cada cuatro o cinco malteses forma parte de algún movimiento o grupo católico. El principal de estos movimientos o grupos es el Camino Neocatecumenal, conocido en España popularmente como ‘los kikos’ por su fundador, el español Kiko Argüello: en Malta se da, según parece, la mayor concentración de ‘kikos’ por habitante de todo el mundo. La Constitución de la República de Malta refleja sin tapujos la gran influencia de la religión católica en las islas: en el artÃculo 2 del capÃtulo primero no sólo se proclama que “la religión de Malta es la católica, apostólica y romana”, sino que se establece que “las autoridades de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana tienen el deber y el derecho de enseñar qué principios son buenos y cuáles son malos”.
En este paÃs tan religioso, ¿cuál puede ser la situación de los gais y las lesbianas? Hace unas semanas, buscando información por Internet antes de hacer un breve viaje a Malta, me encontré con que también allà se han celebrado recientemente elecciones generales (el 8 de marzo, un dÃa antes que en España; volvió a ganar el partido que gobierna las islas desde 1987, salvo un paréntesis de dos años en los 90: el católico y conservador PN, Partit Nazzjonalista); también descubrà que, por primera vez en la historia de Malta, en esta ocasión se habÃa presentado un candidato abiertamente gay y favorable a las reivindicaciones LGTB, Patrick Attard, por el partido verde y minoritario Alternattiva Demokatika (partido que obtuvo tan sólo el 1’3% de los votos; aun asÃ, es la tercera fuerza de la muy bipartidista polÃtica maltesa desde hace casi dos décadas). Durante la campaña electoral, Attard habÃa celebrado un mitin sobre cuestiones LGTB en uno de los escasos locales gais del paÃs, un hotel y bar llamado Adam’s, inaugurado hace menos de un año en la localidad turÃstica de San Ä iljan o St. Julian’s; una vez en Malta, descubrà que el local en cuestión no quedaba demasiado lejos de mi propio hotel y decidà visitarlo, junto con mi marido.
Era un martes a las nueve de la noche, asà que no cabÃa esperar mucho ambiente: en realidad, estuvimos todo el tiempo acompañados tan sólo del dueño británico del establecimiento y de una pareja de chicos malteses que, según pudimos saber más tarde, formaban pareja. Al estar ‘en familia’ –el bar, además, era minúsculo– nos resultó fácil entablar conversación, especialmente con el propietario; los malteses eran más callados y parecÃan algo incómodos, no sé si por la lengua en la que se desarrollaba nuestra conversación, el inglés, o por el tema de ésta. Mi marido preguntó directamente a nuestros interlocutores cómo se vivÃa el hecho de ser gay en Malta, y quien respondió fue el dueño del local, que insistió varias veces en que la maltesa era una sociedad “muy tolerante”, añadiendo que cuando él habÃa anunciado a sus amigos ingleses que se disponÃa a abrir un sitio gay en Malta, muchos le habÃan dicho que se preparase para lo peor, pero a la hora de la verdad no habÃa tenido ningún problema y no habÃa sufrido agresión alguna (también es cierto que St. Julian’s es de lo más moderno y ‘cosmopolita’ del paÃs). Al proseguir la conversación pudimos saber también, por boca del mismo propietario del hotel-bar –y corroborado tÃmidamente por los malteses– que en Malta “todo el mundo se conoce” y muchos “tienen miedo de que les vean entrar en un local gay”. Es decir, que la ‘tolerancia’ de la sociedad maltesa tiene, en realidad, unos lÃmites bastante estrechos: se ‘tolera’ lo que no se ve, se estigmatiza lo que sale a la luz.
“Nos estamos ahogando en la hipocresÃa”, escribÃa Patrick Attard en su blog poco antes de las elecciones. Y se preguntaba: “¿Por qué los jóvenes gais se suicidan hoy en este paÃs? ¿Por qué los gais se exilian hoy de este paÃs? ¿Qué tiene esto de ser gay que sea tan malo?” Attard no da cifras que permitan cuantificar esos suicidios y exilios fruto de la hipocresÃa social, esos dramas humanos que son el precio de la peculiar ‘tolerancia’ que reciben las personas homosexuales en su tierra… Pero sean los que sean, aún habrÃa que añadirles otras cifras seguramente mucho mayores: las de los exilios interiores de quienes viven vidas clandestinas, desterrados al fondo de un lóbrego armario, y las de esos ‘suicidios’ que van por dentro, esas vidas frustradas de hombres y mujeres que se ven totalmente incapaces de desarrollar su personalidad en libertad y plenitud, que renuncian a ser quienes son realmente.
Por supuesto, serÃa también hipócrita por nuestra parte pretender que esas cosas sólo ocurren en aquellas islas pequeñas y remotas, y no en nuestro propio paÃs. Por mucho que hayamos avanzado legalmente en la última legislatura, y socialmente en las últimas décadas, aún hay muchos gais y lesbianas en España para quienes la ‘tolerancia’ de su entorno no es más que una corta correa que les ata a una vida de hipocresÃa, de doble moral, de ocultación y vergüenza y frustración. También aquà se estila mucho esa ‘tolerancia’ que no sólo no tiene nada que ver con el respeto, sino que es más bien su contrario.
Otras columnas de “Entendámonos” aquÃ.
Nemo
Hombre, Malta ha sido siempre el bastión contra “el Turco”. Quiero decir que durante siglos fue la avanzadilla de “La Verdadera Religión” en aguas de Infieles. Si tomamos además que su único referente es Italia, pues no me extraña.
Tengamos en cuenta que es una isla diminuta.
Genial el artÃculo. Quizás deberÃais poner en dos manzanas una lista de paÃses homófobos y otra de gay-friendly, y sencillamente, abstenernos de dejarles demasiada pasta a los paÃses homófobos mientras no cambien.
Muy buen artÃculo, nemo.
Además de información interesante, me parece muy adecuada tu reflexión final. Cualquier pueblo de España, cualquier barrio periférico de Madrid o Barcelona son, en definitiva, una Malta más.
Estas realidades están mucho más cercanas de lo que unos pocos, que viven comodamente instalados en su burbuja de modernidad social, no son capaces de ver a solo unos metros de distancia.
Buen artÃculo… Y tu párrafo final no podÃa ser más acertado.
Que razón tiene este artÃculo, me ha dejado maravillado, y a la vez me ha dejado ver que es lo mismo que ocurre en ciudades pequeñas, o pueblos de nuestro paÃs, más que nada, porque yo estoy viviendo una de esas historias que cuenta el artÃculo, si estuve a punto del suicidio, ahora lo llevo por dentro, y sólo pienso en que llegue la universidad para exiliarme de aquà y poder vivir con mi verdadera moral, y no con la que tengo que vivir aquÃ, muchos me saldreis que quien no sale del armario es porque no quiere y lo demás son excusas, yo te diré soy menor de edad, por tanto no puedo irme de casa, como salir del armario si en tu cuadrilla de amigos estas oyendo insultos homofobos continuamente, “que puto asco gays de mierda”, “fua cambia de canal (cuando se ve fama)”, “a la hoguera todos”, “yo los mandaba en una barca en medio del mar y que se den allà todos por culo” y un largo etc, que hago yo en ese momento les digo que soy gay, me giro y paso de ellos hasta que se percaten que lo soy y se den cuenta de que prefieren si mi amistad con la verdadera realidad?, o me dejen por ahà insultandome como si fuera una mierda como hacen con el resto? y a los que dicen que cambie de personas con las que voy les diré que esto no es una gran ciudad y eso no es posible, y si sólo hay 2 o 3 cuadrillas con las que es posible que pueda ir, esas 2 o 3 son homofobas, por lo tanto sólo me queda poner una sonrisa falsa, y a la mÃnima de cambio girar la cara, hacerme el abierto social para que si algún dÃa hago algo fuera de lo común(para ellos) se piensen que es por esto, y finalmente esperar el sueño de viajar a otro lugar para ir a la universidad. Y mientras tener que estudiar, tener que salir adelante con una identidad falsa, creedme que no es fácil, asà que no hace falta irse hasta Malta para ver ese tipo de cosas.
Saludos
En mi opinión, esperar a un futuro mejor no es solución. Creo que la dignidad no admite esperas. La peor herida que uno puede recibir no es la que los demás pretendan hacer, sino la que uno mismo se inflige con ocultar la verdadera realidad que se lleva dentro.
Si de algo me arrepiento en mi vida es el haber ocultado un tiempo, sobre todo en la etapa adolescente, el hecho de ser gay. Es, con grandÃsima diferencia, la peor opción, a pesar de las dificultades que puede tener convivir con homófobos, los cuales lo son con mayor virulencia por el hecho de no conocer a ningún gay de carne y hueso a su alrededor.
Nada merece la pena sin dignidad.
Te felicito por tu artÃculo, Nemo. La pregunta es: ¿habrá en Malta gays que consideren a Patrick Attard un “sectario mariprogre” que quiere homosexualizar el mundo? Porque entonces la comparación con España te quedarÃa clavada.
Un beso.
Yo sólo querÃa decir que me identifico al 100% con el texto de “tio”, puesto que, me encuentro en la misma situación.
adri y tio: el hecho de que leais esta pagina (y comenteis) ya es un punto a vuestro favor. teneis las cosas clarisimas, pero quizá hay que saber elegir el momento.
la unica duda que surge siempre es ¿estais seguros/as de que no sois ya objeto de burlas aunque no hayais salido del armario? a lo mejor os miran de otra forma si les plantais cara y decÃs: pues yo soy de esos. y a lo mejor esa forma de miraros no es de desprecio sino de admiracion. cada uno es un mundo y maltas hay en todos sitios, pero a ver si nos refugiamos en malta porque hay agua alrededor, es pequeña y estamos allà muy a gustito. Kisses de Elena Francis
Si la mayorÃa teneis razón en lo que decÃs, pero es más complicado de lo que parece, en una gran ciudad cojes lo sueltas y si te aceptan pues muy bien, pero sino siempre te puedes ir con otra cuadrilla, con otros amigos, buscar sitios donde acudir… pero aquà es muy distinto, y además cuando estás asà lo ves todo negro, por eso espero la llegada a la universidad, porque siempre me queda la opción de buscarme allà amigos de verdad que realmente me quieran por lo que realmente soy, si los de aquà no me consigues aceptar, y si a veces pienso que para que vale tener unos amigos que no te quieren por lo que eres realmente, pero si no lo saben… Además es lo que pienso pobre colectivo glbt maltés la verdad, porque si es todo como por aquà y además has de emigrar al estranjero…
Por cierto adri si quieres hablar tio_aragon@hotmail.com a lo mejor sacamos algo y nos podemos ayudar.
bss
Además de los datos y reflexiones de Nemo, conviene recordar que las autoridades de Malta son famosas por negar cualquier ayuda humanitaria a las pateras llenas de moribundos que se aproximan a la isla. Una manera muy particular de ejercer su catolicismo.
Muchos ánimos para tio y adri. Supongo que el vivir en Madrid hace ver las cosas de un modo más fácil, pero es cierto que siguen existiendo historias dramáticas en la geografÃa española. De cualquier modo si aun estais estás esperando para ir a la universidad es que sois muy jóvenes y aun queda tiempo para que todo un mundo se abra delante de vosotros. Os recomendarÃa que fuerais a estuidar a una ciudad grande (y como yo soy de aqui, pues os recomiendo Madrid…). El ambiente universitario en muchas facultades es muy cómodo para los gays, asi que eso no supondrá problema alguno para que hagais nuevos amigos. Sea como sea, os mando mucha fuerza. No renuncieis a ser lo que sois de verdad.
TÃo, lamentablemente el marcharte a la Universidad no es garantÃa de que la homofobia que ahora mismo te rodea vaya a desaparecer. Homófobos hay en todas partes y de todos los tipos. En mi caso particular los comentarios más hirientes y denigrantes los tuve que escuchar cuando abandoné mi pueblo (donde la homosexulaidad era algo de lo que simplememente no se hablaba, más allá de alguna burla que otra) y llegué a la “gran ciudad” para estudiar una carrera universitaria.
De todos modos, ánimo.
Muchas gracias a todos por vuestros comentarios.
Guillermo: me hubiera gustado hacer referencia en mi columna a cuestiones de la historia de Malta, pero por razones de extensión no he podido. Tienes razón cuando señalas el papel de “bastión contra el Turco”, esto es, contra el Imperio Otomano, que tuvo Malta cuando, por donación de Carlos V, estuvo en manos de la orden religiosomilitar de San Juan del Hospital (entre los siglos XVI y XVIII). En aquel tiempo la maltesa debió de ser una sociedad fanáticamente católica, y además estaba sometida a un férreo control por parte de la Inquisición. Pero esto no aleja la historia de aquellas islas de la de España, todo lo contrario: nos acerca. Además, los malteses se libraron unas décadas antes que nosotros de la vigilancia inquisitorial: los efectos de la Revolución Francesa se dejaron sentir en Malta en 1798, cuando el propio Napoleón Bonaparte conquistó el pequeño archipiélago a los Hospitalarios de camino a Egipto. Las autoridades francesas abolieron la Inquisición, y aunque dos años más tarde las islas volvieron a cambiar de dueño, al caer bajo la soberanÃa británica (de la que ya no escaparÃan hasta 1964), la Inquisición jamás fue reintroducida.
Otra cosa que querÃa puntualizar es que no es Italia “el único referente” de la sociedad maltesa, ni mucho menos. Es verdad que las televisiones italianas se ven en Malta sin problemas, y que el 36% de la población habla el italiano con bastante fluidez, pero creo que hoy sigue siendo su antigua metrópoli, el Reino Unido (y más en general, el mundo anglófono) el principal referente sociocultural exterior de los malteses (el 76% de los cuales habla inglés fluidamente). Aunque desde luego, no se puede minimizar la influencia en Malta del microestado vaticano.
En todo caso, Malta es un paÃs que está cambiando mucho, abriéndose a Europa (desde enero de este mismo año usan el euro), y eso imagino que hace concebir esperanzas de que las transformaciones que llegan también afecten, y positivamente, a los gais y lesbianas de aquel paÃs y a su relación con la sociedad: ojalá de la tolerancia hipócrita hacia ellos se vaya pasando al genuino respeto.
Yop: el problema es que eso de clasificar a los paÃses en “homófobos” y “gayfriendly” implica simplificar al máximo realidades sociales que suelen ser muy complejas. Por ejemplo, supongo que España serÃa considerada en dicha lista como un paÃs gayfriendly, que para algo tenemos unas leyes que son de las más progresistas del mundo en este tema. Sin embargo, más de 10 millones de españoles apostaron en las urnas no hace ni un mes por un partido que se proponÃa convertirnos en la vergüenza del mundo occidental al suprimir la igualdad legal de los ciudadanos LGTB, aboliendo nuestra posibilidad de acceder al matrimonio y a la adopción. Y como señalan con mucha razón Flick y Lady Eleanore (y se demuestra en los comentarios de TÃo y Adri), la sociedad española está, en realidad, llena de maltas a lo largo y ancho de su geografÃa.
En lo que sà estoy de acuerdo es en la importancia de la solidaridad entre los colectivos que luchan por los derechos, la igualdad y la dignidad de las personas LGTB en todo el mundo, y en particular dentro del ámbito de la Unión Europea, que es ya nuestro gran paÃs común.
Muchas gracias, Flick, Mercedes, Fer. Y Fer, no dudes ni por un momento que también en Malta debe de haber gais que prefieran intentar que los homófobos les echen algún caramelo (a cambio de los servicios que les prestan) a apoyar a quienes defienden su dignidad y su libertad. En todos los sitios debe de haberlos, pero en realidad son gente bastante irrelevante, y creo que aquà en DM en general tendemos a regalarles una atención excesiva.
TÃo y adri: ante todo, os envÃo muchos ánimos. Yo también crecà en un pueblo pequeño, y me costó mucho aceptar que era gay. Luego lo fui diciendo poco a poco a la gente de mi entorno, amigos, familiares, compañeros de trabajo. Me hubiera gustado ser más valiente y decidido, no haber perdido tantos años irrecuperables de mi vida… pero bueno, logré salir de ahÃ. Vosotros también saldréis: os deseo la mayor felicidad. Un saludo.
De acuerdo con el post pero el inglés es hablado por la mayorÃa de la población de Malta y es lengua co-oficial del paÃs.
Cierto, Armel, pero en el espacio de una columna no cabe todo. Como he mencionado ya en mi respuesta a Guillermo (comentario de las 20:19), el 76% de los malteses habla inglés con cierta fluidez (aunque por lo que he podido observar, la mayorÃa están lejos de ser bilingües). Eso sÃ, el maltés es la lengua que uno escucha habitualmente en las calles, en los autobuses, en los bares y restaurantes… El inglés también es cooficial, y es la lengua en la que están escritos casi todos los rótulos de los comercios malteses. La verdad es que la situación (y la historia) sociolingüÃstica de Malta es bastante peculiar, y ofrece muchos puntos de interés.
No sólo en los pueblos pequeños, yo vivo en Madrid y no sé si será por mi edad(casi 17) o por qué, pero aun hoy en dÃa es difÃcil.
Por cierto, “tio”; te he agregado al msn.
Besos