Los derechos LGTB en Estados Unidos, cuestión de vicepresidentes
Escrito el 08-10-2008 por Flick
Al margen de la movilización que partidarios y opositores a los derechos de gays y lesbianas están desarrollando con motivo del referéndum de California, y que dos manzanas sigue atentamente, lo cierto es la campaña electoral estadounidense está pasando de puntillas sobre la cuestión LGTB. Los dos principales candidatos a la presidencia, Barack Obama y John McCain, han obviado cualquier referencia al asunto en los debates televisados celebrados hasta el momento.
El tema sà que fue abordado, aunque sin demasiada profundidad, en el debate que hace pocos dÃas tuvo lugar entre los dos principales candidatos a la vicepresidencia, cuya transcripción literal puede consultarse en la página web de la CNN.
En este debate, el demócrata Joe Biden se mostró a favor de la igualdad jurÃdica entre las parejas homosexuales y las heterosexuales, aunque se opuso a utilizar el término “matrimonio” argumentando que esa cuestión quedaba al arbitrio de la “fe de cada uno. La republicana Sarah Palin se limitó a decir que ella era una persona tolerante respecto a la pareja que cada uno escogiera, insistiendo literalmente en “no apoyar nada que no fuera el matrimonio tradicional entre un hombre y una mujer. Como muestra de su tolerancia hacia gays y lesbianas, afirmó que una administración republicana de la que ella formara parte no se opondrÃa a las visitas hospitalarias entre miembros de una pareja del mismo sexo o a que éstos pudieran firmar “contratos”.
Lo cierto es que la actitud comprensiva de Palin hacia ciertos aspectos de las relaciones homosexuales parece ser una novedad reciente. En su momento Palin apoyó la celebración de un referéndum no vinculante en Alaska cuya finalidad era promover una reforma constitucional que retirara algunos beneficios administrativos que el estado de Alaska se habÃa visto obligado a reconocer a las parejas del mismo sexo por mandato judicial (proposición 4002).
Afortunadamente, aunque las posiciones homófobas ganaron el referéndum (celebrado en abril de 2007), su victoria fue por un margen estrecho (un 52 frente a un 48 por ciento) por lo que las cámaras legislativas del estado no consideraron el mandato popular “suficiente” como para promover una reforma constitucional tan homófoba.
“Querida” Sara, las palabras te traicionan. Estoy seguro de que no te opondrÃas a que yo visitara a mi pareja gay si fuese americano. Lo verdaderamente grave es que tú des por hecho que tienes que decidir sobre algo tan fundamental. Ahà está el “quid” de la cuestión.
Respecto a la no implicación de los candidatos, no me extraña en absoluto. Con una lucha tan igualada (al perecer), cualquier resbalón podrÃa dejar en la cuneta a un candidato. Y, seamos honrados, los polÃticos en general siguen sin saber cómo manejar la cuestión LGTB. AquÃ, en Estados Unidos o en Tegucigalpa.
¡Sarah Palin dejará a las y los homosexuales estadounidenses firmar contratos! ¡Ooooh! Sarhita nos tolera como Ana Botella y no nos escupirá a la cara si nos cruzamos con ella. ¡Qué buena es!
(MODO TROLL PEPERO OFF)
P.S. Como en el chiste, de transexualidad ya ni hablamos.
No dijo eso. En el debate no dijo en ningún momento que estuviera a favor de conceder ningún tipo de derechos, y de hecho su argumentación fue de lo más oscuro: “No si eso supone ir en el camino del reconocimiento de estas uniones como matrimonio”. Por favor escuchadlo otra vez porque parece que estaba a favor de los contratos, y en absoluto es asÃ. Es más: Gwenn Ifill (a quien admiro profundamente como periodista) se equivocó al decir en la pregunta que si apoyarÃa la concesión de derechos a parejas gay “como ya ocurre en todo el Estado de Alaska”, del que ella es gobernadora. En Alaska lo único que existe es una normativa que permite a los ****funcionarios del Estado**** incluir a sus parejas en sus seguros médicos y tener derechos de visita en hospitales, nada más. Palin se oponÃa a la normativa, pero no pudo vetarla por otras cuestiones que no vienen al caso.
Bueno, lo que ocurrió tras el referendum no fue exactamente que las cámaras legislativas no consideraran la escasa mayorÃa suficiente para tramitar la reforma constitucional, aunque desde luego, lo magro de la ventaja debió influir bastante para que no se lograse reunir el número de senadores precisos para alcanzar la mayorÃa cualificada del 60% (en este caso eran necesarios 24, ya que la cámara la forman 40 senadores). Bueo, eso y que los senadores demócratas votaron en su mayorÃa contra la enmienda, mientras que los republicanos, correligionarios de Palin, trataron de conseguir hasta el último minuto su aprobación.