Retorno de la URSS

h1 Escrito el 14-10-2008 por Nemo

Entend√°monos‚ÄúHace tres a√Īos declar√© mi admiraci√≥n, y mi amor, por la URSS. All√≠ se intentaba una experiencia sin precedentes que nos hench√≠a el coraz√≥n de esperanza y de la cual esper√°bamos un inmenso progreso, un impulso capaz de arrastrar a la humanidad entera. Por asistir a este renacimiento, sin duda vale la pena vivir, pensaba yo, y dar la propia vida para contribuir a √©l. En nuestros corazones y en nuestros esp√≠ritus lig√°bamos resueltamente al glorioso destino de la URSS el porvenir mismo de la cultura; muchas veces lo hemos repetido. Quisi√©ramos poder decirlo todav√≠a.” En estas l√≠neas iniciales de su libro Retour de l‚ÄôURSS, el gran escritor franc√©s Andr√© Gide nos permite asomarnos a su coraz√≥n para contemplar como la plet√≥rica primavera (pues renouveau, la palabra que hemos traducido por renacimiento, significa tambi√©n ‘rebrote’ y, de ah√≠, ‘primavera’) que Gide hab√≠a visto tiempo atr√°s en el comunismo sovi√©tico se hab√≠a transformado, en el momento de escribirlo, en oto√Īo desenga√Īado y melanc√≥lico. ‚ÄúQuisi√©ramos poder decirlo todav√≠a”, escribe Gide, y entre l√≠neas leemos: pero ya no lo podemos decir. Porque hemos estado all√≠, en la tierra de promisi√≥n, y hemos visto con nuestros propios ojos el feo rostro del totalitarismo: su est√ļpida y brutal autosuficiencia, su mediocridad conformista y reaccionaria, disfrazada de mesianismo emancipador.

‚Äú¬ŅNo ser√≠a mejor reconocer (‚Ķ) que el esp√≠ritu revolucionario (e incluso simplemente el esp√≠ritu cr√≠tico) ya no tiene sitio, que ahora est√° de m√°s? Lo que se pide actualmente es la aceptaci√≥n, el conformismo. Lo que se quiere y exige es la aprobaci√≥n de todo aquello que se hace en la URSS: lo que se pretende lograr es que dicha aprobaci√≥n no sea resignada, sino sincera e incluso entusiasta. Y lo m√°s asombroso es que se consigue. Por otro lado, la menor protesta, la menor cr√≠tica puede ser objeto de los peores castigos, y adem√°s es inmediatamente sofocada. Y dudo de que en ning√ļn otro pa√≠s de nuestros d√≠as, ni siquiera en la Alemania de Hitler, el esp√≠ritu sea menos libre, est√© m√°s encorvado, m√°s temeroso (aterrorizado), m√°s avasallado.” Estas palabras nos permiten calibrar la profundidad de la decepci√≥n de Andr√© Gide ante la realidad de la URSS de Stalin. Una realidad que el autor hab√≠a conocido de primera mano en 1936 al visitar aquel pa√≠s acompa√Īado de algunos amigos, invitado por las autoridades sovi√©ticas como premio a sus actividades en defensa de la URSS en Francia.

Gide no s√≥lo era homosexual, sino que hab√≠a escrito y publicado, entre 1910 y 1924, un libro destinado a combatir los prejuicios homof√≥bicos de la sociedad de su tiempo, Corydon. No parece, por ello, demasiado aventurado suponer ‚Äďy as√≠ lo hace Dominique Fernandez en Le Rapt de Ganym√®de‚Äď que en su desenga√Īo acerca de la Uni√≥n Sovi√©tica tuvo que influir el hecho de que en 1933 Stalin hubiese promulgado un C√≥digo penal que penalizaba de nuevo, y severamente, la homosexualidad, despenalizada en Rusia en 1917 por Lenin al abolir toda la legislaci√≥n de la √©poca zarista. En Retour de l‚ÄôURSS, Gide ‚Äďconsciente de las muy escasas simpat√≠as que la causa homosexual despertaba generalmente por aquel entonces‚Äď menciona esta cuesti√≥n tan s√≥lo en una nota a pie de p√°gina, en la que se ocupa adem√°s de “la reciente ley contra el aborto”. En ambas disposiciones legales ve el escritor un inquietante s√≠ntoma de aburguesamiento de la sociedad sovi√©tica, agotado ya el impulso revolucionario: ‚ÄúCon la restauraci√≥n de la familia (como ‚Äėc√©lula social‚Äô) y de la herencia, el gusto por el lucro, por la posesi√≥n privada, vuelven a ocupar un lugar preferente”, e incluso se empieza a formar ya ‚Äúuna especie de aristocracia” de nuevo cu√Īo, la de los biempensantes y conformistas, denuncia Gide. M√°s adelante afirma que ‚Äúesta restauraci√≥n de la familia, de la propiedad privada, de la herencia encuentran una explicaci√≥n v√°lida” en el miedo a un ataque desde el exterior (desde Alemania, en concreto), que hace que las autoridades consideren necesario ‚Äúproporcionar al ciudadano sovi√©tico el sentimiento de que tiene alg√ļn bien personal que defender.” Es, pues, en nombre de la defensa de la patria y de la familia (del concepto tradicional heterosexista de familia, claro est√°) que los derechos y las vidas de las personas homosexuales se ven de nuevo pisoteados en la d√©cada de 1930 por un Estado sovi√©tico que va recordando, cada vez m√°s, al mismo poder zarista que hab√≠a reemplazado.

La muerte de Stalin en 1953 permitir√° a sus sucesores llevar a cabo algunas reformas que aten√ļen la brutalidad del r√©gimen: Jruschov, tras denunciar ante el mundo algunos de los horrores del estalinismo, desmantelar√° los terribles campos de prisoneros del Gulag. Tambi√©n legalizar√° de nuevo el aborto en 1955; no despenalizar√°, en cambio, la homosexualidad, que seguir√° castigada en la Uni√≥n Sovi√©tica hasta el derrumbe mismo de √©sta, en 1991. S√≥lo en 1993 el presidente de la nueva Rusia Bor√≠s Yeltsin, presionado por el Consejo de Europa, pondr√° fin a su persecuci√≥n legal, sin debate p√ļblico alguno. Todav√≠a hoy no sabemos el n√ļmero de los condenados por homosexualidad durante los a√Īos de dominio de Stalin (habr√° que esperar, para conocerlo, a que se hagan p√ļblicos los archivos del KGB y otros); durante las d√©cadas siguientes parece que se encarcel√≥ por este concepto a unos 1.000 hombres al a√Īo, mientras que a las mujeres homosexuales se las somet√≠a a tratamientos psiqui√°tricos obligatorios para curarlas.

Hoy en d√≠a en la sociedad rusa sigue vivo en gran parte el legado del estalinismo, continuaci√≥n en tantos aspectos del de la Rusia zarista: esa Santa Madre Rusia que desde hace siglos se siente y se afirma ante el mundo como heredera del Imperio Bizantino y campeona de la ortodoxia cristiana. Y una de las manifestaciones de la vigencia actual de esa funesta herencia del pasado es, precisamente, la dif√≠cil situaci√≥n de la comunidad homosexual en el inmenso pa√≠s euroasi√°tico. En el a√Īo 2002, Gennadi Raikov, l√≠der de un grupo de de ideolog√≠a conservadora y vinculado al Kremlin de Vlad√≠mir Putin (√©ste √ļltimo ex miembro, como es sabido, del Partido Comunista y de la polic√≠a secreta de la Uni√≥n Sovi√©tica ‚Äďel KGB‚Äď, y hoy ferviente nacionalista ruso y devoto cristiano ortodoxo) present√≥ ante el parlamento un proyecto de ley para volver a penalizar la homosexualidad masculina. Dicha propuesta recibi√≥ apoyos tanto de las diversas c√ļpulas religiosas como de ciertos m√©dicos de mentalidad sovi√©tica y de otras fuerzas sociales conservadoras. Aunque finalmente no reuni√≥ votos suficientes para su aprobaci√≥n, la iniciativa marc√≥ el comienzo de una nueva oleada de homofobia expl√≠cita en la pol√≠tica y la sociedad rusas que llega hasta el momento presente: en este contexto cabe enmarcar hechos como la exclusi√≥n de los homosexuales de las fuerzas armadas en 2003 o la reiterada prohibici√≥n oficial de la manifestaci√≥n del Orgullo LGTB en Mosc√ļ en los a√Īos 2006, 2007 y 2008, as√≠ como las brutales agresiones que sufrieron, ante la pasividad policial, quienes participaron en ella a pesar de la prohibici√≥n.

Precisamente el Orgullo LGTB de Mosc√ļ ha sido blanco, en estos √ļltimos a√Īos, de los ataques verbales m√°s virulentos por parte tanto de los m√°ximos dirigentes en Rusia de las tres grandes religiones monote√≠stas (cristianos, musulmanes y jud√≠os) como de destacados representantes de los principales partidos rusos: as√≠, el alcalde moscovita (del gubernamental partido Rusia Unida, nacionalista, conservador y populista), Yuri Luzhkov, asegur√≥ que se trata de un acto ‚Äúsat√°nico”, mientras que el l√≠der de la principal fuerza opositora, el Partido Comunista de la Federaci√≥n Rusa (sucesor del Partido Comunista de la Uni√≥n Sovi√©tica, aunque m√°s estalinista de lo que lo fue √©ste despu√©s de Jruschov), Guennadi Ziug√°nov, declar√≥ que le parec√≠a una idea ‚Äúmalsana”. De seguidores de unos y otros se nutri√≥, al parecer, el variopinto grupo de los que apalearon a los participantes en la marcha. Y es que, como demuestran la historia y el presente de Rusia, pocas cosas unen tanto a quienes, atados a alg√ļn tipo de sistema dogm√°tico, desprecian las libertades y los derechos de las personas como el rechazo y el odio hacia quienes se atrevan a disentir de un dogma que, por lo visto, casi nunca falta en el credo de los primeros, sea √©ste el que sea: el sacrosanto dogma de la heterosexualidad obligatoria.

Nemo

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16 comentarios en “Retorno de la URSS”

  1. Bueno, es que los rusos son, por encima de todo, rusos o sea una sociedad enclaustrada en el pa√≠s m√°s grande de la tierra, sin apenas costas libres de hielo, y con una mentalidad terriblemente conservadora. Aislados por siglos y de un puritanismo galopante pasar√°n muchos a√Īos, pero muchos a√Īos hasta que su mentalidad sea equiparable a la occidental. No olvidemos que Mosc√ļ es la tercera Roma y ni Napole√≥n, ni Hitler pudieron con ella.

    Otra cosa que me ha llamado mucho siempre la atención es la fijación que tenemos en que los procesos revolucionarios son sexualmente aperturistas. Jamás, pero jamás lo han sido


  2. no paramos de aprender contigo.


  3. Excelente artículo Nemo. Despreciemos a las dictaduras tanto de un lado, como del otro.

    Hace treinta a√Īos por aqu√≠ ten√≠amos a un dictador por la gracia de Dios. Qui√©n sabe qu√© tendremos dentro de cincuenta a√Īos.


  4. Guillermo: “jam√°s” es de esa clase de palabras que conviene usar con prudencia, porque nos hacen mentir, o equivocarnos, con gran facilidad. Aseguras que “jam√°s, pero jam√°s” los procesos revolucionarios han sido “sexualmente aperturistas”. Sin embargo, fue la Revoluci√≥n Francesa de 1789 la responsable de la primera abolici√≥n en el mundo occidental de las leyes que castigaban la homosexualidad, y las sucesivas revoluciones liberales europeas a que √©sta dio pie se encargaron de extender por Europa dicha despenalizaci√≥n. Sin estas revoluciones, lo m√°s probable es que las leyes antisodom√≠ticas hubiesen seguido existiendo en Europa, como de hecho ocurri√≥ en el Reino Unido -que no ha conocido ning√ļn proceso pol√≠tico revolucionario en la edad contempor√°nea- hasta hace m√°s bien poco.

    Adem√°s, en el caso ruso, se√Īalo en el texto que la llegada al poder de los bolcheviques en 1917 tambi√©n supuso la despenalizaci√≥n de la homosexualidad en Rusia durante a√Īos, hasta que Stalin la volvi√≥ a penalizar en 1933. Hubo aperturismo sexual, pues, aunque s√≥lo durante unos 15 a√Īos.

    En cuanto a lo de que Rusia tardar√° muchos a√Īos en tener una mentalidad “equiparable a la occidental”, probablemente tengas raz√≥n, a pesar de la impresionante lucha que llevan a a cabo all√≠ activistas como Nikol√°i Alex√©yev. Pero tampoco podemos descartar, por desgracia, la posibilidad de que seamos m√°s bien los occidentales los que acabemos adoptando en el futuro una mentalidad parecida a la de los rusos: la historia no avanza siempre en una sola direcci√≥n, no siempre progresamos.


  5. Gracias, Jack y Dr. Turbio (muy interesantes los enlaces, por cierto). Un saludo afectuoso.


  6. Casi me ruboriza repetir siempre lo mismo, pero el artículo es interesante de verdad, Nemo.

    Un saludo.


  7. Bueno, pues yo me uno el coro de elogios. Es evidente que la Rusia contempor√°nea se ha convertido en un foco de homofobia especialmente peligroso para el continente europeo, como muy bien se√Īala Nemo en su respuesta a Guillermo la historia no evoluciona en un √ļnico sentido. Desde luego, las mismas fuerzas que act√ļan all√≠, mantienen aqu√≠ la esperanza de lograr aqu√≠ un modelo social autoritario, basado en un concepto de familia tan restrictivo como que Stalin quer√≠a reimplantar en la URSS en los a√Īos 30 y 40. La penalizaci√≥n del aborto es desde luego otro punto de coincidencia con movimiento muy pr√≥ximos a nosotros que tampoco puede ignorarse.

    Es significativo que en los pa√≠ses europeos fronterizos con Rusia, sean los m√°s destacados en sus manifestaciones de homofobia, a veces incluso desde √°mbitos ideol√≥gicos supuestamente antag√≥nicos tanto con el antiguo como con el nuevo r√©gimen dominante en Rusia, pero que comparte precisamente con las manifestaciones m√°s autoritarias y antidemocr√°ticas de esos reg√≠menes su visi√≥n restrictiva de la familia, la penalizaci√≥n del aborto y la persecuci√≥n a las personas LGBT. La Polonia de los gemelos ser√≠a el ejemplo m√°s representativo de ese convergencia, m√°s all√° del supuesto enfrentamiento ideol√≥gico. Parece que el √°mbito de los derechos LGBT, y su desarrollo, deber√≠an ser considerado como la “prueba del algod√≥n” para evaluar cuando un estado de derecho es saludable y avanzado, y cuando amenaza el totalitarismo.


  8. Nemo, una pregunta: ¬Ņla despenalizaci√≥n de 1917 fue espec√≠fica (es decir, se tom√≥ en cuenta la cuesti√≥n de la homosexualidad y se decidi√≥ despenalizarla) o fue una abolici√≥n general e inespec√≠fica de las leyes de la √©poca zarista simplemente por ser de esa √©poca y entre ellas coincidi√≥ que estaba la penalizaci√≥n de la homosexualidad?

    Aunque durante los a√Īos siguientes hasta la nueva penalizaci√≥n los homosexuales hubiesen sido perseguidos (cosa que no s√©) bajo la cobertura de otros delitos como peligrosidad social o conducta antirevolucionaria (por decir algo), ser√≠a interesante saber si la despenalizaci√≥n fue una muestra de aperturismo, siquiera formal, o un error pronto enmendado.


  9. Nemo, eres lo mejor de dosmanzanas.com, y eso que la p√°gina me encanta!


  10. Prueba palpable de que los extremos al final se acaban tocando. Tan jodida es una dictadura de izquierdas como lo es la de derechas.

    Nemo: genial, como siempre.


  11. Muchas gracias y un saludo afectuoso, Crasamet, snex, frantic.

    Nazareno: tienes raz√≥n, aqu√≠ mismo tenemos organizaciones e individuos que trabajan sin descanso para lograr que la sociedad espa√Īola deje de reconocer nuestra dignidad y nuestros derechos. Para volver al pasado y encerrarnos de nuevo a gais y lesbianas en ese armario-c√°rcel del que tanto les molesta que hayamos logrado escapar. Y no hay duda de que la posici√≥n en este punto constituye una verdadera prueba del algod√≥n para verificar el grado de identificaci√≥n de cualquiera con algo tan fundamental en una democracia liberal como son los derechos y libertades de las personas y de las minor√≠as. Una prueba, hay que decirlo, que no pasan ni de lejos muchos de los que alardean, precisamente, de liberalismo.


  12. zarevitz: no creo que pueda hablarse de “un error pronto enmendado” cuando les cost√≥ m√°s de 15 a√Īos enmendarlo. Aun as√≠, probablemente Stalin s√≠ debi√≥ de pensar que la despenalizaci√≥n de la homosexualidad hab√≠a sido un error de los primeros tiempos de la Revoluci√≥n, o quiz√° concretamente de su antecesor Lenin. En todo caso, es cierto que dicha despenalizaci√≥n, como se√Īalas, no fue espec√≠fica y tuvo lugar en el marco de una abolici√≥n general de las leyes zaristas en 1917, pero en 1922 los bolcheviques en el poder redactaron y promulgaron un nuevo C√≥digo penal en el que -deliberadamente, hay que pensar- se manten√≠a la despenalizaci√≥n de la homosexualidad. Parece ser incluso que en este tiempo los dirigentes del PC consideraban “la persecuci√≥n legal de los homosexuales que ten√≠a lugar en Gran Breta√Īa y Alemania como algo irracional, reaccionario y burgu√©s”. En la d√©cada de 1920 la URSS lleg√≥ a enviar delegados a instancias internacionales sobre sexualidad que defendieron p√ļblicamente la despenalizaci√≥n de las relaciones homosexuales mutuamente consentidas entre adultos.

    Hay que decir, sin embargo, que la actitud de los bolcheviques hacia la homosexualidad en tiempos de Lenin fue bastante m√°s ambigua de lo que podr√≠a parecer, pues se mantuvieron vigentes muchos elementos del discurso homof√≥bico (sustituyendo, claro est√°, el viejo paradigma religioso de la sodom√≠a como vicio y pecado por el supuestamente m√°s moderno de la patologizaci√≥n de la homosexualidad) e incluso en varias rep√ļblicas cuac√°sicas y centroasi√°ticas de la URSS se mantuvo la consideraci√≥n de la homosexualidad como delito.


  13. Gracias por la respuesta, Nemo. Seg√ļn los enlaces, la clave estar√≠a en la no “repenalizaci√≥n” cuando se aprob√≥ el c√≥digo penal ruso que sustitu√≠a a la legislaci√≥n anterior. No conozco en absoluto el proceso de aprobaci√≥n de aquel c√≥digo penal, pero estoy contigo en que probablemente no fue un olvido sino algo hecho adrede, aunque el proceso deliberativo en aquellos tiempos quiz√° no fue amplio, sino que un peque√Īo grupo, en el que ten√≠an acogida o alguna resonancia estas ideas, pudo tomar la iniciativa. Otros tambi√©n pudieron pensar ya les quedar√≠a la persecuci√≥n por otras v√≠as. Con todo, la no repenalizaci√≥n espec√≠fica, en el contexto de entonces, es un fen√≥meno notable.


  14. Como alguien dijo por arriba, hay que ver lo que aprendemos contigo, nene…

    Un abrazo inmenso


  15. Interesante reflexión, Nemo.
    ¬ŅPor qu√© todos los sistemas totalitarios han perseguido con sa√Īa la homosexualidad? Tal vez porque la pulsi√≥n sexual es el aspecto de la condici√≥n humana m√°s dif√≠cil de controlar. En ocasiones, es capaz de vencer incluso al instinto de supervivencia. Y es precisamente en el miedo a la muerte en lo que se basan todas las dictaduras. No es extra√Īo, entonces, que los tiranos odien la sexualidad: a fin de cuentas el sexo es, en muchos casos, el √ļltimo reducto de libertad frente a un poder desp√≥tico. Y si, adem√°s, se trata de una sexualidad “desviada”, entonces resulta doblemente provocadora, subversiva, peligrosa.


  16. Bueno, Flick, de eso se trata: de aprender los unos de los otros para llegar a entendernos mejor.

    Pues s√≠, Giorgio, en general, los sistemas autoritarios y totalitarios pretenden disciplinar y uniformar a la poblaci√≥n, y la libertad afectivosexual de los individuos les estorba en la consecuci√≥n de dicho objetivo. Tambi√©n se caracterizan por tratar a las personas como simples medios para la consecuci√≥n de sus fines, y las relaciones homosexuales, en la medida en que no se las considera como socialmente productivas -esto es, como reproductivas-, no son vistas como √ļtiles para lograr los objetivos del sistema, y por lo tanto son rechazadas y perseguidas.

    Un abrazo a ambos.











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