Guetos (2)

h1 Escrito el 22-12-2008 por Nemo

Entend√°monosEn 1462, cuando se cre√≥ el gueto o Judengasse de Fr√°ncfort y se oblig√≥ a instalarse dentro de sus murallas a toda la poblaci√≥n jud√≠a de la ciudad, √©sta consist√≠a en quince familias, esto es, poco m√°s de un centenar de individuos; siglo y medio despu√©s, la poblaci√≥n del gueto hab√≠a aumentado hasta cerca de las 3.000 personas. Las autoridades de Fr√°ncfort permitieron este crecimiento de la poblaci√≥n y la instalaci√≥n en el gueto local de familias jud√≠as procedentes de otras localidades y pa√≠ses que hab√≠an sido expulsadas de sus lugares de origen junto con el resto de sus habitantes de dicha religi√≥n, aunque s√≥lo si se trataba de familias ricas, de modo que su establecimiento en el gueto francfort√©s facilit√≥ el auge gradual de la ciudad como centro financiero. Esas mismas autoridades, sin embargo, apenas autorizaron la expansi√≥n de la superficie del gueto originario, con lo cual hubo que hacer sitio en √©l para el considerable incremento de la poblaci√≥n dividiendo las casas longitudinalmente y a√Īadi√©ndoles nuevos pisos que sobresal√≠an por encima de la calle, inclin√°ndose hacia adelante hasta casi tocar los edificios de enfrente. El resultado fue uno de los espacios m√°s densamente poblados de Europa, con dos filas de casas altas y generalmente estrechas (las hab√≠a, incluso, que no superaban el metro y medio de ancho) y, en medio de √©stas, un callej√≥n adonde apenas llegaba la luz solar: un suburbio/c√°rcel insalubre, s√≥rdido y opresivo.

La mezquindad e hipocres√≠a de las autoridades cristianas, que se beneficiaban econ√≥micamente de la comunidad jud√≠a al mismo tiempo que la forzaban a vivir en condiciones tan infames, quedan subrayadas por el hecho de que durante casi toda la existencia del gueto de Fr√°ncfort una de las atracciones tur√≠sticas de la ciudad fuera la Frankfurter Judensau o ‚Äėcerda jud√≠a de Fr√°ncfort‚Äô, una pintura mural situada desde 1475 en la principal entrada del recinto urbano ‚Äďla puerta que daba al puente sobre el r√≠o Meno‚Äď, y que constitu√≠a un ejemplo particularmente c√©lebre y virulento de un g√©nero de propaganda jude√≥foba ampliamente extendido por tierras alemanas y centroeuropeas. En la Judensau de Fr√°ncfort no s√≥lo se asociaba a los jud√≠os con la obscenidad y porquer√≠a m√°s ofensivas y repugnantes y se los equiparaba con animales y hasta con el mismo demonio, sino que se los presentaba adem√°s como una amenaza para los hijos de los cristianos, mediante el a√Īadido de la imagen de un ni√Īo de esta religi√≥n de cuyo asesinato ritual se acusaba a los jud√≠os. Este y otros procedimientos de inmundizaci√≥n de la minor√≠a jud√≠a avivaban en la poblaci√≥n cristiana de Fr√°ncfort la hostilidad contra dicha comunidad, que se convert√≠a as√≠ en el perfecto chivo expiatorio de cualquier tensi√≥n social.

En 1614 una de estas tensiones (en este caso, entre las familias patricias que controlaban la ciudad y los gremios) condujo a las masas de Fr√°ncfort, en el marco de una rebeli√≥n popular liderada por el tendero Vincenz Fettmilch, a asaltar y saquear el gueto jud√≠o y expulsar a todos sus habitantes de la ciudad. Fettmilch hab√≠a abolido tambi√©n el concejo que gobernaba Fr√°ncfort, lo que llev√≥ al emperador germ√°nico a enfrentarse a √©l, ordenar su arresto y, finalmente, hacerlo ajusticiar junto con seis de sus seguidores en 1616. El mismo d√≠a en que tuvieron lugar dichas ejecuciones, las tropas imperiales escoltaron a los jud√≠os en su camino de regreso al gueto, sobre cuyas puertas el emperador mand√≥ entonces colocar su emblema, el √°guila imperial, en piedra, junto con la inscripci√≥n ‚ÄúBajo la protecci√≥n de Su Majestad Imperial y del Sacro Imperio Romano”. No olvidemos que esa misma autoridad imperial que as√≠ proclamaba su ‚Äúprotecci√≥n” hacia los jud√≠os era la que, habiendo ordenado originariamente su reclusi√≥n forzosa en el gueto, manten√≠a en pie dicha orden, ni olvidemos tampoco que el √°guila y la inscripci√≥n mencionadas coexistieron con la famosa Judensau, a escasa distancia de √©sta, durante casi dos siglos; teniendo en cuenta ambos hechos podremos hacernos una v√≠vida idea de hasta qu√© punto la duplicidad y la hipocres√≠a presidieron las relaciones de los poderes cristianos con la comunidad jud√≠a de Fr√°ncfort.

Cuando en 1769 los jud√≠os se atrevieron, seguramente bajo la influencia de las nuevas ideas ilustradas que circulaban por Europa, a solicitar a las autoridades locales de Fr√°ncfort permiso para poder salir del gueto los domingos por la tarde (recordemos que estaba mandado que las puertas de la Judengasse se cerraran, con todos sus habitantes dentro, durante las festividades cristianas, domingos incluidos), la ciudad no s√≥lo deneg√≥ dicho permiso, sino que en su respuesta consider√≥ la petici√≥n como ‚Äúun ejemplo de la arrogancia sin l√≠mites de esta gente, que no ahorra esfuerzo alguno para intentar valerse de cualquier oportunidad que les permita situarse como iguales a los ciudadanos cristianos”. Vemos, pues, que el poder francfort√©s identificaba sin lugar a dudas la segregaci√≥n de la minor√≠a jud√≠a con su inferiorizaci√≥n respecto a ‚Äúlos ciudadanos cristianos”. Ello dif√≠cilmente puede sorprendernos, dado que segregar e inferiorizar a una minor√≠a son cosas que van unidas: al tomar medidas para separar a un determinado grupo social del resto de la ciudadan√≠a, los poderes p√ļblicos est√°n estigmatizando a dicho grupo, marc√°ndolo como portador de ciertas caracter√≠sticas indeseables de las que el resto de la sociedad debe ser protegido (esto tambi√©n constituye, obviamente, una forma de inmundizaci√≥n), y con ello proporcionan fundamento a la inferiorizaci√≥n social y/o legal de la minor√≠a en cuesti√≥n.

Segregaci√≥n, estigmatizaci√≥n, inferiorizaci√≥n e hipocres√≠a son caracter√≠sticas que, salvando las distancias que haya que salvar ‚Äďy que desde luego no son pocas‚Äď con lo que acabamos de exponer, reencontramos en nuestro propio tiempo en la actitud de los poderes p√ļblicos de Occidente hac√≠a la minor√≠a LGTB. Y es que, con la excepci√≥n de un reducido ‚Äďaunque por fortuna creciente‚Äď n√ļmero de pa√≠ses, la exclusi√≥n de las parejas homosexuales del matrimonio, de la adopci√≥n y/o de otros derechos sirve hoy para perpetuar la segregaci√≥n e inferiorizaci√≥n legales y sociales de esta minor√≠a, con la estigmatizaci√≥n consiguiente; sin embargo, y de manera hip√≥crita, los mismos pa√≠ses que practican dicha exclusi√≥n proclaman que todo su sistema pol√≠tico y social se basa en los principios liberales que afirman la igualdad esencial de todos los seres humanos y su libertad para vivir su vida seg√ļn su propio criterio.

La creaci√≥n de figuras jur√≠dicas alternativas al matrimonio mientras se mantiene la exclusi√≥n de √©ste de las parejas del mismo sexo no pone fin a dicho estado de cosas, y no constituye, por lo tanto, una soluci√≥n realmente satisfactoria. As√≠, Daniel Borrillo (en su ensayo Homofobia) ve en el PACS o ley de parejas de hecho francesa una ‚Äúforma de submatrimonio que ratifica la segregaci√≥n de las parejas homosexuales”: una especie de gueto legal, podr√≠amos decir, para gais y lesbianas. Para Borrillo, ‚Äúel entusiasmo provocado por una forma espec√≠fica de conyugalidad, concebida (de manera no confesada) para las parejas del mismo sexo, muestra hasta qu√© punto, en tanto que grupo dominado, los homosexuales han interiorizado el discurso de los dominantes, presentando como adquirido y leg√≠timo el abandono del principio de igualdad en lo que concierne al matrimonio y la filiaci√≥n.”

Afortunadamente, sin embargo, no todos los gais y lesbianas se encuentran hoy cómodos en el gueto legal: algunos, influidos quizá por ideas ilustradas, parecen decididos a no ahorrar esfuerzo alguno para intentar valerse de cualquier oportunidad que les permita situarse como iguales, de verdad, al resto de la ciudadanía. Por mucho que se escandalicen quienes, oponiéndose a dicho objetivo, ven en ello otro ejemplo de la arrogancia sin límites de esta gente.

(Continuar√°.)

Nemo

Con esta columna, adelantada al martes para evitar la coincidencia con las fiestas navide√Īas, esta secci√≥n alcanza los 50 textos publicados, como se√Īala el logo modificado especialmente para ello por Xavi DM (muchas gracias, Xavi). √Čste es un buen momento, pues, para daros las gracias a todos los que lo hab√©is hecho posible, empezando -otra vez- por Xavi, el creador de esta magn√≠fica realidad que es hoy dosmanzanas.com, siguiendo por los que me animaron en su momento a escribir para esta web (muchas gracias, Jos√© Luis/elputojacktwist, Diego) y, por supuesto, por todos los que hab√©is le√≠do, y algunos tambi√©n comentado, alguna(s) de estas 50 columnas, participando incluso -con aportaciones frecuentemente brillantes- en unos debates de los que me siento especialmente orgulloso, por m√°s que el m√©rito sea vuestro. Debo decir que la experiencia de escribir para dosmanzanas es una de las m√°s interesantes y enriquecedoras que he disfrutado nunca. As√≠ que muchas gracias a todos, y nos seguimos leyendo los mi√©rcoles aqu√≠ en DM (bueno, la semana que viene el martes, que el mi√©rcoles es Nochevieja). ¬°Ah, y que pas√©is felices fiestas!

Nemo

Guetos (1)
Guetos (y 3)

Otras columnas de la secci√≥n “Entend√°monos” aqu√≠.


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35 comentarios en “Guetos (2)”

  1. muchas gracias a ti por estos cincuenta magn√≠ficos textos y que sean muchos m√°s (¬Ņ500? ¬Ņ5.000?)


  2. Ha sido y es un placer poder leer tus textos. Enhorabuena por todos y cada uno de los cincuenta y, por supuesto, por esta segunda y clarificadora parte de Guetos.

    Muchas felicidades y feliz solsticio de invierno ;)


  3. Gracias a ti Nemo por hacernos ver esas otras realidades. Enhorabuena por tus 50 columnas, que esperamos sean muchas m√°s.

    Aprovecho la ocasi√≥n tambi√©n para desearles unas Felices Fiestas a todos lo que por aqu√≠ andais y si no tengo ocasi√≥n m√°s adelante tambi√©n Feliz A√Īo Nuevo y Feliz d√≠a de Reyes.


  4. Gracias a ti Nemo por todas estas columnas que nos has ido regalando y con las que hemos aprendido, hablado, discutido y creo que sobre todo nos has hecho pensar.

    Son ya 50 columnas y como dice elputojacktwist, espero que sean muchísimas más.

    Nuevamente, muchas gracias Nemo.


  5. por cierto, que la columna n¬ļ 50 es como para leerla en el Congreso de los Diputados, vamos


  6. Felicitaciones al margen, quiero resaltar algunas de las reflexiones que has ido aportando en tus dos escritos de la serie “Guetos”. Por un lado, la idea de que cuando se califica de guetos a las √°reas gayfriendly de las diferentes ciudades se est√° utilizando en realidad el t√©rmino de manera err√≥nea, ya que esas √°reas son espacios abiertos, tolerantes y para tod@s. Por el contrario, es cuando sales de ese espacio cuando comienza el gueto f√≠sico, el espacio restringido para y s√≥lo para una categor√≠a ciudadana: los heterosexuales. Es all√≠ donde se produce la exclusi√≥n y no en el supuesto gueto homosexual.

    Por otro lado, en relaci√≥n con el post nuevo, no deja de ser curioso (e indignante) que quienes hablan de los guetos como espacioes restringidos, restrictivos y, por supuesto, habitados por inferiores, son precisamente quienes construyen el gueto. Cuando no les es posible la segregaci√≥n f√≠sica, lo intentan con la exclusi√≥n social o con la diferenciaci√≥n institucional; cualquier medio para dejar claro que “los del gueto” no son como los dem√°s, no tienen la misma dignidad, no son recibidos en la asamblea ciudadana de los biempensantes, aunque estos puedan considerarse a s√≠ mismos tan “modernos”, “tolerantes” y “amigables” que incluso puedan “aceptar” que los otros vivan, siempre y cuando se queden en su segunda fila o en sus catacumbas.

    Es curioso tambi√©n que sean precisamente las instituciones impulsoras del gueto (religiones, estructuras de poder, …) las que luego ponen el grito en el cielo, se escandalizan con los comportamientos o costumbres de quienes han sido relegados a la invisibilidad p√ļblica. Con lo que su c√≠rculo de hipocres√≠a se cierra: primero encierran en el gueto para luego acusar al encerrado de permanecer all√≠ sin relacionarse con los dem√°s, para poder desarrollar actividades que no son aceptables para ellos (esa grima que les provocan los cuartos oscuros, la promiscuidad, las manifestaciones, etc.). Y es que para quienes segregan, se da la paradoja de que la libertad es un gueto.

    Saluducos :)


  7. Felicitats. Ha sido un placer leerte. A continuar así.

    Por otro lado, me ha parecido muy interesante en tu conclusión lo de que los gais asumen el discurso de inferiorización.

    He conocido algun gay (maduro ya) que piensa que el matrimonio sólo es cosa de hombres y mujeres.

    Tambi√©n ha conocido alg√ļn otro (jovencito) que piensa que Chueca es un ghetto, y que eso no mola nada. El mismo chaval se me quejaba luego de que en Valencia los gais eran invisibles, que no hab√≠a una √°rea estrictamente gay. En fin, que ten√≠a la picha hecha un l√≠o, seguramente por los discursos contradictorios que lo bombardean diariamente.

    Feliz solsticio de invierno a todos.


  8. Enhorabuena por tu columna, Nemo, es un placer siempre leerte, así como los comentarios que tus escritos suelen generar (como el de Rukaegos en este post).


  9. Seguramente el matrimonio era para hombre y mujer… hasta que dej√≥ de serlo. A menos que uno sea un conservador recalcitrante, mejor dicho, un conservador sin principios y s√≥lo amante de lo antiguo porque es antiguo, el argumento hist√≥rico sirve para bien poco, como en el caso que nos trae Nemo en este post sobre el maltrato a los jud√≠os durante tantos siglos.

    ¬°¬°Feliz navidad y mis mejores deseos a todos para el nuevo a√Īo!!


  10. Estamos esperando ya la n¬ļ 51.
    ¬°Felicidades, Nemo!


  11. Enhorabuena, Nemo. Que te voy a decir que t√ļ ya no sepas… Y que sean muchas columnas m√°s.

    Me resulta especialmente interesante el tema que tocas, al hablar de como los propios gays o lesbianas asumen el discurso dominante, defienden la existencia de categor√≠as jur√≠dicas separadas y encima se consideran legitimados para acusar a los dem√°s de “reproducir el esquema heterosexista” o sandeces parecidas. El caso de la PACS y el discurso de los propios colectivos franceses renunciando a la igualdad jur√≠dica es paradigm√°tico.

    El ciclo hist√≥rico, de todas formas, parece que est√° cambiando, y cuando negros nubarrones se ciernen sobre el proceso de consecuci√≥n de nuestros derechos civiles plenos en Europa, el movimiento LGTB experimenta un impulso renovado en Estados Unidos, justo al rev√©s de lo que ha pasado el √ļltimo decenio. Y qu√© casualidad que ese mismo discurso al que me refer√≠a en el p√°rrafo anterior sale justo ahora “del armario” en Estados Unidos… Hace un par de d√≠as Bob Ostertag publicaba un art√≠culo de opini√≥n en ese sentido del que (¬°c√≥mo no!) ya se han hecho eco numerosos medios supuestamente progresistas de aquel pa√≠s con alborozo:
    http://www.huffingtonpost.com/bob-ostertag/why-gay-marriage-is-the-w_b_152717.html

    En fin, lo dejo ah√≠… Igual en el futuro podr√≠as tocar este tema.

    Un beso


  12. Hay mucho cari√Īo y mucha dedicaci√≥n en cada uno de tus textos.
    Mi m√°s sincera enhorabuena por la serie !!!


  13. Muchas gracias a todos… por supuesto, habr√° m√°s columnas (aunque para llegar a las 5.000, Jack, me temo que tendr√≠a que vivir bastante m√°s de un siglo…), y espero que sig√°is ah√≠ para leerlas y comentarlas. Porque sin vosotros, obviamente, la secci√≥n “Entend√°monos” se acabar√≠a aqu√≠ mismo. Nos leemos.


  14. Rukaegos: te cito:

    cuando se califica de guetos a las √°reas gayfriendly de las diferentes ciudades se est√° utilizando en realidad el t√©rmino de manera err√≥nea, ya que esas √°reas son espacios abiertos, tolerantes y para tod@s. Por el contrario, es cuando sales de ese espacio cuando comienza el gueto f√≠sico, el espacio restringido para y s√≥lo para una categor√≠a ciudadana: los heterosexuales. Es all√≠ donde se produce la exclusi√≥n y no en el supuesto gueto homosexual (…) Y es que para quienes segregan, se da la paradoja de que la libertad es un gueto.

    A esto me refería cuando hablaba de lo orgulloso que me siento de los comentarios y debates en esta sección, aunque el mérito sea vuestro. Sencillamente brillante.


  15. Flick: muchísimas gracias por el link. El artículo me parece muy interesante.


  16. Upos, Nemo, me acabas de poner rojo … Que conste que la culpa la tienes t√ļ por provocar y por hacer que pensemos ;)

    Un fuerte abrazo


  17. Flick: en efecto, el texto al que enlazas me parece un ejemplo paradigm√°tico de esa interiorizaci√≥n del discurso dominante por algunos gais a la que se refiere Daniel Borrillo. Es como si, ante los jud√≠os que reivindicaban a finales del siglo XVIII que se les permitiera salir del gueto, otro jud√≠o listillo saliera con “y para qu√© quer√©is salir del gueto, con lo bien que se est√° aqu√≠. Si en realidad √©sta es la parte buena de la ciudad, que lo dem√°s est√° en decadencia y all√° se vive fatal, que cada d√≠a hay m√°s goyim que no quieren vivir all√≠… Seguro que si os ibais a vivir al centro, luego tambi√©n vosotros os querr√≠ais marchar, fijo… Que no, que os lo digo yo que esa reivindicaci√≥n no nos conviene.”

    El art√≠culo est√° lleno de trampas argumentativas bastante evidentes: como, por ejemplo obviar, que esos heteros modernillos (”hipsters”) a los que se refiere y que pasan del matrimonio pueden ser modernillos y decidir que pasan del matrimonio precisamente porque tienen derecho a acceder a √©l, mientras que a las parejas homos no se les reconoce derecho alguno en este sentido; para un gay o una lesbiana de EEUU -excepto Massachussetts y Connecticut-, decir que “pasa del matrimonio” lo convierte en un ser tan pat√©tico como la zorra que dec√≠a que las uvas a las que no pod√≠a llegar “estaban verdes”.

    Pero para m√≠, lo m√°s triste del art√≠culo es, seguramente, cuando sugiere que para convivir con los millones de estadounidenses que pretenden seguir excluyendo para siempre a las parejas homosexuales del matrimonio (y que seg√ļn el texto no debemos confundir “irreflexivamente” con hom√≥fobos, faltar√≠a m√°s), lo que tienen que hacer los gais y las lesbianas de EEUU es, sencillamente, someterse de buen grado a dicha exclusi√≥n, esto es, no s√≥lo volver al gueto sino, adem√°s, disfrutarlo. En plan “I’m being segregated and I’m loving it”…


  18. Me vais a permitir que en esta columna tan especial, la 50ª, me dirija a Nemo en catalán (en un mal catalán, eso sí, pero en fin).

    Nemo: Qu√® et puc dir jo que no t’hagin dit els altres? Molt√≠ssimes felicitats per aquestes 50 columnes i per totes les que vindr√†n. Has aportat, est√†s aportant molt no sols a aquesta p√†gina web sin√≥ tamb√© a tota la comunitat gai espanyola. Ho saps, i aquells qui entren ac√≠ a defensar el discurs discriminador tamb√© ho saben.

    Un bes ben fort.


  19. A mí el artículo no me merece un juicio tan negativo. No creo que abogue por aceptar la exclusión, sino por luchar contra la segregación a gran escala que representa el matrimonio en vez de ampliar la base del privilegio.

    Yo estoy de acuerdo con ese objetivo como he explicado aqu√≠ muchas veces, y no creo que un gay que decide no casarse (mejor dicho, una pareja gay, porque un gay solo est√° excluido del acceso al privilegio matrimonial) sea pat√©tico. Sin embargo, creo que Bob Ostertag se equivoca al plantear la estrategia para conseguirlo o, casi peor, creo que la estrategia que propone es innecesariamente dolorosa para mucha gente que, mientras no se logre la abolici√≥n total, seguir√° excluida de la igualdad de derechos. En este sentido, me parece preferible luchar contra la discriminaci√≥n ‘menor’ (la que afecta a un par de palabras del C√≥digo Civil), logrando as√≠ el mayor bienestar para mucha gente que lo necesita de manera acuciante, para despu√©s luchar contra la discriminaci√≥n ‘mayor’, que, haciendo del matrimonio una cuesti√≥n exclusivamente privada, requerir√° repensar en profundidad muchas instituciones pol√≠ticas y jur√≠dicas para reajustarlas a los individuos o a los grupos familiares, si hiciese falta.

    Creo también se que confunde con las alianzas. En la lucha por el matrimonio gay podemos buscar aliados en las personas que ven un valor social en el matrimonio privilegiado legalmente. Con lo cual, es un objetivo alcanzable más fácilmente, como se ve en la práctica, mientras que la abolición completa del privilegio será más difícil de conseguir.

    En el fondo, alguno de los mensajes más apocalípticos de los conservadores homófobos es perfectamente cierto en el caso de algunos de nosotros: estamos a favor del matrimonio gay, pero en el fondo aspiramos a la destrucción del matrimonio como institución legal.

    Creo que Bob Ostertag está en desacuerdo con dedicar esfuerzos en este primer paso y preferiría subir los dos escalones de un salto. Como digo, soy crítico con él en la estructura de su planteamiento, pero soy indulgente porque comparto los aspectos de fondo.


  20. Me releo y no estoy seguro de haberme explicado. Lo que quiero decir es que, lejos de parecerme un conformista (o abogar por el conformismo con la situación actual de no acceso al matrimonio), lo veo partidario de unos cambios muy radicales, pero que, a mi juicio, precisamente por lo radicales que son, son también más difíciles de alcanzar. Posponer cualquier mejora a la consecución de esos objetivos finales me parece innecesariamente doloroso. Estamos hablando de mucha gente. Estando de acuerdo con él, primum vivere.

    Lo cual es, por cierto, la cr√≠tica que nos hace Bright. √Čl cree que habr√≠a sido preferible ir r√°pidamente a una ley de parejas, en vez de hacer que tanta gente sufriese por el empe√Īo en lograr un objetivo tan ambicioso como ley de matrimonio. Ya le respond√≠ en su d√≠a que, planteado hace quince o veinte a√Īos (cuando se comenz√≥ a aprobar este tipo de leyes en Dinamarca, etc.), probablemente tendr√≠a raz√≥n; pero que a estas alturas de la pel√≠cula, lo alcancable era la ley de matrimonio y a por eso hab√≠a que ir.

    Quiz√° dentro de quince o veinte a√Īos ‚ÄĒsinceramente lo deseo‚ÄĒ podamos ir a por el objetivo que propugna Ostertag.


  21. zarevitz: tengo que hacerte una matizaci√≥n: yo no he escrito (ni creo) que un gay que decide no casarse sea pat√©tico. En absoluto. Lo que he escrito es otra cosa: que lo que encuentro pat√©tico es decir que uno “pasa” de aquello que, en cualquier caso, no se le permitir√≠a tener. Para poder “pasar” de algo uno primero necesita tener reconocido el derecho a tenerlo; sin este derecho no existe tampoco el derecho a “pasar” de ello, ni tampoco la posibilidad misma de “pasar”. Uno no puede realmente pasar de algo cuando, sencillamente, su opini√≥n al respecto (si lo quiere o no) no cuenta para nada, ya que otros deciden por √©l que no puede tenerlo. Aun as√≠ puede decir que pasa, claro, pero entonces es como la zorra de las uvas…

    Por otro lado, es obvio que no es √©ste el caso de un homosexual (o una pareja homo) que decide no casarse en Espa√Īa: √©ste (o √©sta) s√≠ est√° en condiciones de hacer uso o no de su derecho al matrimonio, y tan digno es decidir que quiere(n) hacer uso de √©l como que no quiere(n).


  22. Nemo: acepto la rectificaci√≥n, pero un gay tambi√©n puede decir que “pasar√≠a” incluso si pudiese. As√≠ lo dice este se√Īor, creo que con una nota adicional de arrogancia que emborrona el argumento: “The fact is most of us won’t marry even if we have the right to”.

    Al final, pienso que Ostertag piensa m√°s en el matrimonio como instituci√≥n social, que en el matrimonio como instituci√≥n jur√≠dica; piensa m√°s en la “asimilaci√≥n” y en el reconocimiento estatal que en los derechos concretos que ofrece el matrimonio.

    Por eso, su afirmaci√≥n de que jam√°s antes se hab√≠a pedido una ley de matrimonio se compadece mal con la realidad, al menos en Espa√Īa. El reconocimiento social ya se buscaba con la ley de parejas; y aunque sea en segundo grado, la ley de parejas buscaba tambi√©n la asimilaci√≥n y el reconocimiento estatal.

    Creo que, en √ļltima instancia, su planteamiento resulta poco pr√°ctico. Primero hubo que conseguir la emancipaci√≥n, despu√©s los derechos civiles, despu√©s el reconocimiento escrito de algunos derechos pol√≠ticos, para despu√©s, con los a√Īos, tener un presidente negro en la Casa Blanca. Oponerse a la “mera” emancipaci√≥n o a alguno de los “meros” pasos intermedios, porque con √©l no se lograba el acceso a la presidencia, habr√≠a prestado un mal servicio a numerosas generaciones.


  23. Al final, el discurso de Ostertag podr√≠a casar con dos posturas diferentes que se han llegado a encontrar en su cr√≠tica al matrimonio entre personas del mismo sexo. Por un lado, desde fuera de la comunidad lgtb pero tambi√©n desde dentro y siempre a partir de la “homofobia interna” (pero tambi√©n desde intereses pol√≠ticos muy concretos), se encuentran quienes han criticado que gays y lesbianas podamos acceder a la instituci√≥n matrimonial, proponiendo alternativas-gueto o directamente negando cualquier posibilidad de reconocimiento formal a nuestras parejas y familias. Por otro lado, y entiendo que es el caso de Ostertag como en cierto modo creo que es en Espa√Īa el de las controvertidas declaraciones de Pombo, existe una cr√≠tica al matrimonio como instituci√≥n, para a partir de ah√≠ considerar que es un error del movimiento lgtb pretender ser “acogidos” en una figura anticuada y burguesa. En este segundo supuesto, se considerar√≠a que no deber√≠a existir matrimonio ni para gays ni para heteros.

    Es cierto que en los debates sobre matrimonio s√≠, matrimonio no, declaraciones de unos y otros han convivido en su “no”. Pero son sustancialmente diversas. En cualquier caso, s√≠ me parece que, precisamente por la confusi√≥n que medios e interesados azuzan, la estrategia de quienes elegir√≠an la desaparici√≥n total del matrimonio ha elegido el momento equivocado para plantear sus ideas.

    Igualdad es, igualdad posible, a día de hoy, idéntica regulación para todos, matrimonio para todos.


  24. A ver, es que aquí se mezclan muchas cosas.

    Matrimonio como institución social / matrimonio como institución jurídica:

    Al menos en Espa√Īa la reivindicaci√≥n de acceder al matrimonio civil (y precisamente con el nombre “matrimonio” que es el que tienen las uniones civiles en Espa√Īa y no con una ley apartheid) se ha referido siempre a la igualdad de derechos y garant√≠as legales a la extensi√≥n de este derecho a unas parejas que lo ten√≠an negado por discriminaci√≥n de sexo. Sin pronunciarse sobre si esta instituci√≥n es “buena” o “mala”. O sobre el futuro de esta instituci√≥n. Ni decir nada sobre si hay que abolirla, extenderla a tr√≠os, comunidades no basadas en la sexoafectividad, etc… Porque sobre estas cuestiones los gays tenemos tanto (o tan poco) que decir como los rubios, los zurdos o los seguidores del Bar√ßa. Corresponde a la sociedad en su conjunto debatir sobre el futuro del matrimonio como instituci√≥n social. Los gays y lesbiana no somos avanzadilla de nada. Somos personas que vivimos en esta sociedad tan v√°lidas como cualquier otra para debatir el futuro del matrimonio.

    En definitiva, si hay que “abolir” o no el matrimonio lo decidir√° la sociedad en su conjunto.

    Yo creo que en un contexto de recorte del estado del bienestar los “privilegios” que ten√≠an los matrimonios a nivel econ√≥mico van a desaparecer a medio o largo plazo, con independencia de este debate sobre el futuro del matrimonio como institucion que, insisto, corresponde al conjunto de la ciudadan√≠a, no a los colectivos gays ni a la iglesia ni a Hazte Oir ni a los amigos del lince.

    Per cert, Nemo, m’encanten els teus escrits!


  25. El asunto es que “quienes elegir√≠an la desaparici√≥n del matrimonio” por lo general comienzan el discurso atacando la decisi√≥n de haber reclamado el derecho a tenerlo. Yo tambi√©n quisiera ver un d√≠a la derogaci√≥n del matrimonio civil pero lo que es claro, es que mientras exista como instituci√≥n para el Estado, debe abarcarnos a todos y no tan s√≥lo a hombres y mujeres heterosexuales.

    Cansa oir siempre decir que busc√°bamos ser acogidos en una instituci√≥n burguesa. Busc√°bamos la plena igualdad y esa plena igualdad, pasaba por tener derecho al matrimonio. Cansa tambi√©n leer siempre la misma mentirijilla sobre las parejas de hecho y el sufrimiento que se caus√≥ por insistir en la v√≠a larga del matrimonio y cansa como cansa cualquier empe√Īo por reescribir la historia. Una ley de parejas de hecho no se aprob√≥ porque fue boicoteada una y otra vez, por los mismos que ahora se oponen al matrimonio. Por boicotear, lo hicieron hasta con su propio mezquino y mal proyecto.

    NEMO: Vaig a arriscar com *FER. Enhorabona, els teus articles ens ajuden a mantenir la claredat de pensament. Espere que vulgues donar-nos molts més.

    Tamb√© espere que dem√†, una recopilaci√≥ d’aquests textos acabe en un llibre. Ho mereix.

    Bones festes


  26. Muy acertado el √ļltimo comentario de rafa. Yo por ejemplo, sin ser un enemigo ac√©rrimo del matrimonio como instituci√≥n, como Zarevitz, lo cierto es que no estoy casado y, por el momento, no tengo ninguna intenci√≥n de hacerlo.

    Pero la plena igualdad jur√≠dica pasa, por tener derecho a contraer matrimonio exactamente igual que las parejas heteros. Por eso creo que fue un acierto c√≥mo se llev√≥ este tema aqu√≠ en Espa√Īa, no creando una ley nueva (y apartheid, como la califica Rafa), sino reformando el C√≥digo Civil.

    Ahora puedo decir: “no me caso porque no quiero.” Antes no.


  27. Moltes gràcies, Crasamet, rafa, Mercedes. Que passeu molt bones festes i que ens puguem llegir per ací, en dosmanzanas, molt de temps!

    Creo que Mercedes ha puesto el dedo en la llaga en su comentario: en efecto, el artículo de Ostertag al que enlazaba Flick no parece que se centre en reivindicar la abolición del matrimonio para todos, sino más bien en atacar duramente la decisión de las organizaciones LGTB de reivindicar el reconocimiento legal del derecho de cada pareja de gais o de lesbianas a decidir por sí mismos si quieren o no acceder al matrimonio, del mismo modo que pueden decidirlo las parejas heteros.

    Para m√≠, tal como est√° escrito el art√≠culo en cuesti√≥n, √©ste √ļltimo es su tema central, y las alusiones a la hipot√©tica abolici√≥n en un indeterminado d√≠a futuro del matrimonio civil me da la impresi√≥n de que est√°n en el texto porque al autor (que no digo que no crea sinceramente en dicha causa) le vienen de perlas para disimular el hecho de que √©l, a cambio de poder “compartir el pa√≠s” e incluso “hacer causa com√ļn” con gente que no s√≥lo pretende excluir a las parejas homos del matrimonio, sino que equipara p√ļblicamente el matrimonio homosexual a la pedofilia, el incesto y la poligamia (pero que no por ello debemos considerar “irreflexivamente” como hom√≥fobos, nos advierte Ostertag), est√° m√°s que dispuesto a dejar que sean √©stos √ļltimos quienes decidan, respecto a la cuesti√≥n del matrimonio, por todas las parejas homosexuales.


  28. Bueno, otra vez estupendo, Nemo, sólo puedo aplaudir, poco se puede aportar a lo que cuentas.

    Respecto al debate que se ha abierto con el enlace de Flick, se me ocurre que el recurso para negar nuestra igualdad de derechos recurriendo a un supuesto radicalismo finalista, es ya muy viejo, ya he escuchado demasiadas veces eso de “es que el matrimonio es tan anticuado, bugu√©s, atrasado, etc”, y quiz√°s sea verdad, pero lo que es imperdonable es la homofobia, por m√°s que se disfrace de radicalismo progre barato.

    Al titular de este caballero, yo reponderia: “Bob is the wrong guy”, y le invitar√≠a a decir abiertamente que no, que no le parece bien que los gays y lesbianas podamos ser iguales que √©l o que Warren, y que deje de marear la perdiz con un mundo futuro ideal donde los lobos y los corderos pacer√°n juntos, y que mientras hay que respetar las necesidades de los lobos. Que ya somos todos adultos y conocemos el significado del mensaje, que llevamos ya muchas dentelladas dadas y que sabemos que a √©ste personaje s√≥lo le interesan los derechos de gays y lesbianas porque el pr√≥ximo mes de enero pueden dejar a la vista las verg√ľenzas, no s√≥lo de la nueva presidencia, sino de todos los “progres” que parecen dispuestos a comulgar con todas la ruedas de molino que su “fe” les exija.

    Si este art√≠culo representa lo que va a ser la expresi√≥n intelectual de los seguidores de Obama, ciertamente puede acabar siendo una presidencia hist√≥rica….


  29. Y para lo que sigan con la matraca de que “el √ļnico problema est√° en el nombre de matrimonio”, les recomiendo la lectura de este enlace:

    http://www.gaypeopleschronicle.com/stories08/december/1219081.htm


  30. Es que creo que el punto que se√Īala este autor es que la lucha, en esencia, no era por el matrimonio per se, sino por la igualdad de derechos; y que al escoger el matrimonio como medio para lograr esa igualdad hemos producido dos efectos adversos: en primer lugar, hemos legitimado el matrimonio como espacio donde se colman todas las aspiraciones a la igualdad (olvidando que muchas personas seguir√°n siendo tratadas desigualmente, pese a la reforma legal) y, en segundo lugar, hemos invadido innecesariamente una figura –el matrimonio– que pertenec√≠a per se, como sacramento, a √°mbitos religiosos que, por culpa de esta v√≠a elegida para la supuesta igualdad, no van a aliarse con nosotros en la consecuci√≥n de la igualdad completa.

    Ojal√° fuese cierto eso, pero, al menos en Espa√Īa, me parece ilusorio pensar que alg√ļn √°mbito religioso opuesto al matrimonio gay estar√≠a a favor de deslegalizar por completo el matrimonio y dejarlo en algo propio de iglesias, mezquitas, sinagogas, …

    No soy tan ac√©rrimo enemigo del matrimonio como lo soy, por ejemplo, de que el Registro Civil tenga de todos nosotros una inscripci√≥n relativa al “sexo”. Pero no se me ocurrir√≠a, ni por un instante, oponerme a una ley que permita rectificar la inscripci√≥n de sexo solamente porque creo que lo ideal es que esa inscripci√≥n desapareciera completamente. Esa desaparici√≥n no est√° al alcance en estos momentos y demorar la soluci√≥n s√≥lo conseguir√° aumentar el sufrimiento de muchos de los afectados.

    Es posible que, cuando alguien pida la abolici√≥n del matrimonio, otros respondan que, despu√©s de todo lo que nos cost√≥ a los gays tener acceso a √©l, que no vengan los “queers” a quitarlo. Algo as√≠ se vino a responder cuando se plante√≥ la reforma de la ley de identidad de g√©nero para permitir la rectificaci√≥n sin haber atravesado tratamiento m√©dico.

    O es posible que otra gente opine sinceramente que, civilmente, el matrimonio es per se bueno para la sociedad y debe continuar gozando de privilegios.

    Pero todos estos riesgos a que surjan voces contra la abolici√≥n me parecen min√ļsculos en comparaci√≥n con los beneficios que ha logrado esta ley de matrimonio: en primer lugar, ya lo he dicho, las personas concretas que han podido acceder a lo que antes se les privaba; y en segundo lugar, la ley ha tra√≠do “lo glbt” al primer plano del debate pol√≠tico y social, y ha obligado a mucha gente a pensar sobre este tema y a plantearse la cuesti√≥n de la discriminaci√≥n. Este efecto pedag√≥gico, con esta ley como punta de lanza, representa un avance tal que empeque√Īece cualquier posible herida causada en el camino. Porque, como dec√≠a arriba, no creo que en Espa√Īa mucha gente opuesta a la ley de matrimonio porque tiene una concepci√≥n religiosa del sacramento que nos excluye hubiese aceptado la completa privatizaci√≥n del v√≠nculo, de tal modo que, en adelante, el matrimonio tuviese legalmente la misma relevancia que la primera comuni√≥n, es decir, ninguna.

    Quizá los Estados Unidos sean diferentes, o quizá también allí algunos caminos al infierno esté empedrados de buenas y puras intenciones.


  31. Y para explicar mejor lo que creo que es una correcta visión de en que consisten los derechos de las personas, y cual ha de ser la posición de una persona progresista, dejo aquí otro enlace en el que Edward I. Koch, que fue alcalde de Nueva York en los 80, habla de la cuestión.

    http://www.newsmax.com/koch/warren_inauguration_day/2008/12/22/164474.html


  32. Pensando un poco más en términos de estrategia y dedicación de recursos y esfuerzos, me parece que, incluso para llegar a la solución de consenso que propone el articulista, es mejor la situación actual, con un debate abierto sobre el matrimonio gay y con leyes en varios países que lo reconocen. El compromiso en torno a una situación de consenso me parece más fácil y equilibrado cuando ambas partes tenemos una posición igualmente fuerte y madura, no cuando una posición es la oficial del sistema y la otra apenas acaba de ser despenalizada. Si acaso, es ahora cuando las fuerzas anti-matrimonio gay pueden tener interés en sentarse a la mesa y acordar la deslegalización.


  33. Nazarenos: muy buenos los dos enlaces. Hoy es el nombre, ayer fue el apellido, y ma√Īana seguir√° siendo la discrimnaci√≥n bajo cualquier excusa. El art√≠culo del ex alcalde me ha gustado mucho tambi√©n. Muchas gracias tambi√©n a ti!


  34. Me uno al agradecimiento que expresa zarevitz por tus aportaciones, Nazareno. Son realmente interesantes, e invito a todos a leerlas. Un saludo afectuoso.


  35. Muchas felicidades Nemo.

    Me ha dejado estupefacto eso de la Judensau, la derecha católica es hipersensible cuando ve fotografías de la Virgen desnuda pero se queda fría con burradas como esta o como la historia de Santo Domingo del Val.

    Respecto al tema de Bob Ostertag decir que a esta gente que est√° en contra del matrimonio burgu√©s me la creer√© cuando pidan que otros colectivos, como los negros o los jud√≠os, sean excluidos de √©l. ¬ŅPor qu√© pararse en los LGBT? ¬Ņno se atreven con el resto de minor√≠as?











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