Cristóbal, el padre desnaturalizado

h1 Escrito el 20-01-2009 por Raul Madrid

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Crist√≥bal naci√≥ en 1938 en Espa√Īa. Supongo que eso igual ya le marc√≥. Dicen que los beb√©s lo captan todo cuando est√°n en el vientre de su madre, as√≠ que un pa√≠s sumido en una guerra civil supongo que no era el mejor escenario para nacer. A√ļn as√≠ naci√≥, el cuarto de un n√ļmero de hermanos que no siempre fue el mismo. Unos llegaban y otros se iban, y al final quedaron seis. Como eran tantos hermanos y hab√≠a escasez, pasaba mucho tiempo en casa de sus abuelos paternos, pero a su abuela muere tr√°gicamente en un incendio. En su casa hay problemas y sus padres discuten mucho. Casi ni le prestan atenci√≥n aunque su madre, que tiene hijos m√°s peque√Īos de los que ocuparse, de vez en cuando le da un beso y un abrazo que a √©l le saben a gloria. El colegio se convierte entonces en su refugio. Le encanta, porque es muy inteligente y aplicado y siempre recibe elogios de sus profesores. All√≠ le cuentan que los ingleses son malos porque nos hund√≠an los barcos, que los franceses son malos porque nos invadieron cuando Napole√≥n, y que los portugueses son malos porque antes eran de Espa√Īa, pero luego ya no quisieron ser m√°s de Espa√Īa. Los rojos por supuesto tambi√©n son malos, porque mataban a los buenos en la guerra. Y los moros porque estuvieron mucho tiempo en Granada. Y los jud√≠os porque mataron a Jes√ļs. Es bueno, el chico, y aplicado. Los curas le ofrecen entrar en el seminario para seguir estudiando, pero ni el chico tiene vocaci√≥n ni en su casa pueden permit√≠rselo. As√≠ que se pone a trabajar, con quince a√Īos, de tendero.

Pero en todos los cuentos hay algo de magia, y en este tambi√©n. Un d√≠a se cruza por la calle con Mar√≠a, la ni√Īa m√°s guapa y m√°s alegre del barrio, y sabe que un d√≠a se casar√° con ella. Con ella y si no con nadie. Ella es muy jovencita y le gusta mucho re√≠rse con sus amigas, y √©l es larguirucho y triste ‚Äďhace poco que ha muerto su madre-. Sus t√≠as ricas del pueblo tienen pensado algo mejor para ella, pero a ella le ha gustado el tendero, as√≠ que cuando va por la calle se pega al bordillo, para que √©l pueda arrimarse. Es un triste, pero ella le hace sonre√≠r. Y se hacen novios. Algunos a√Īos despu√©s se casan, y tienen dos hijos que les llenan de felicidad. Encuentra un trabajo mucho mejor en otra ciudad y as√≠ van consiguiendo juntos ‚Äďella trabaja en casa- las cosas con las que so√Īaban de novios.

Pero muere el dictador y una especie de incertidumbre hace mella en √©l. A lo mejor porque a trav√©s del vientre de su madre pudo intuir el miedo que hab√≠a en las caras de la gente, y ahora lo est√° reviviendo. Y cree que puede perder la felicidad que ahora disfruta. Seguramente pudo haber reaccionado de otra forma, pero siente miedo, y el miedo despierta en √©l aquel odio inculcado en el colegio, espacio de su felicidad infantil. Desde entonces vive odiando y despreciando todos los cambios y las libertades, y a quienes procuraron ganarlas para nosotros. Cada vez tiene menos amigos, se centra en Mar√≠a y en sus hijos, a los que lleva al mismo colegio donde √©l estudi√≥. Pero uno de ellos es distinto, siempre est√° pegado a su madre o leyendo libros. Y empieza a temerse lo peor. Intenta sin √©xito aficionar a su hijo a alg√ļn deporte. Pero a√ļn es pronto para confirmar sus sospechas, as√≠ que procura no pensar y se centra en su hijo mayor, un chico guapo y deportista al que nunca le faltan las chicas. Un d√≠a se confirman sus peores sospechas: su hijo peque√Īo es homosexual. Su odio hacia todo y hacia todos se incrementa, parece que ya no se soporte a s√≠ mismo. Es probable que piense que con otra educaci√≥n, en un pa√≠s diferente con m√°s respeto y m√°s mano dura, esto no habr√≠a pasado. Necesita un remanso donde refugiarse, como el colegio cuando era peque√Īo. Y lo encuentra en la radio, en la emisora donde todo el mundo piensa como √©l. Vuelve a ser el alumno aventajado, y asimila a la perfecci√≥n los negros argumentos que d√≠a a d√≠a van soltando por las ondas. A medida que el odio se va apoderando de todos los resquicios de su ser, se va entristeciendo, se va oscureciendo, hasta perder totalmente la capacidad de ser feliz. Han pasado veinte a√Īos desde lo de su hijo, que ahora quiere casarse, porque por fin la ley se lo permite. Su primera reacci√≥n es de miedo. Dice que ser√≠a imprudente estar en una lista, por si alguna vez cambian las cosas. Despu√©s intenta convencer a su hijo para que no lo haga, con razones que ha escuchado decir a alguien desde el p√ļlpito de esa cadena que escucha diariamente. Al final su hijo se casa igualmente. Ese d√≠a se le ve sonre√≠r, y su hijo quiere creer que la sonrisa es sincera. A√ļn as√≠, unos meses despu√©s, Crist√≥bal vuelve a votar a los que votaron en contra de que su hijo pudiera casarse. Vive en una contradicci√≥n. Tiene miedo de que cambien las cosas y algo malo le ocurra a su hijo, pero est√° con los que no dudar√≠an en ser sus carceleros.


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13 comentarios en “Crist√≥bal, el padre desnaturalizado”

  1. Oh, Dios, que duro …


  2. Mucho me temo que a quien lea este fenomenal artículo se le va a venir alguna persona conocida a la cabeza.


  3. Qu√© duro y qu√© bien describe la realidad de miles de personas que mamaron nacional-catolicismo cuando eran ni√Īos.


  4. ¬°Excelente!.
    Leyéndote me venían a la mente algunos rostros con historias parecidas.
    Al final es eso: miseria que hace que se pongan a favor de sus propios carceleros.
    Miseria y opción que no justifica en absoluto esa postura de pensar que ama al hijo cuando apoya a sus verdugos.
    ¬ŅLe querr√° tanto como cree?.
    Estoy convencido de que no.

    ¬°¬°¬°Cuanto da√Īo siguen haciendo!!!.

    Much√≠simas gracias, Ra√ļl, simplemente genial.


  5. Fant√°stico art√≠culo. ¬°Cu√°nto veneno y cu√°nto odio se escupe desde los p√ļlpitos y desde algunas ondas…!


  6. mi Cristóbal particular nació en el 36 y ahí acaba toda la diferencia.


  7. Mucha gente escucha esas ondas y se deja envenenar. Y a veces la tenemos muy cerca y la queremos, a pesar de todo.


  8. Simplemente genial, sigue escribiendo y no pares………


  9. ¬ŅPues qu√© decir? Mi historia es parecida, con la diferencia de que la madre de mi novia y futura mujer no vendr√° a la boda e intentar√° por todos los medios que no se celebre. Y seguir√° escuchando esa cadena, viendo ese canal de TDT, comprando el mismo peri√≥dico, escuchando las mismas oraciones envenenadas del mismo cura, leyendo los mismos libros de Isabel San Sebasti√°n y CIA… y votar√° a los mismos convencida plenamente de ser poseedora de la verdad absoluta sobre la vida.


  10. JODER

    Precismente una de las razones que me impulsaron a casarme fue la de estar en una lista

    Me encanta estar en una lista

    Buenísimo y escalofriante, como siempre


  11. Muchas gracias por vuestros comentarios. Por razones que seguro adivinais, me ha sido muy difícil decidirme a publicar este artículo, pero esto de encontrarme aquí con vosotros cada semana me da mucha energía. Besos a tod@s.


  12. Por esas razones que adivinamos y que son tambi√©n las nuestras es por las que este art√≠culo nos ha puesto la carne de gallina, Ra√ļl. Gracias por compartirlo .


  13. Gracias a ti por compartirlo, Ra√ļl: es un privilegio leerte.











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