La comadreja de Esopo

h1 Escrito el 14-02-2009 por dosmanzanas

Las f√°bulas del loro y la ardilla

‚ÄúSe introdujo una comadreja en el taller de un herrero y se puso a lamer una lima que all√≠ se encontraba. Al cabo de un rato su lengua arrojaba sangre en abundancia, y la comadreja se puso muy feliz pensando que hab√≠a arrancado algo al hierro, hasta que acab√≥ por perder su propia lengua‚ÄĚ. christian louboutin deutschland,cheap ralph lauren shirts,cheap louis vuitton bags uk,cheap michael kors handbags,cocktail dresses cheap

Pero mami, en esta historia no aparece ning√ļn loro ni ninguna ardilla y yo quiero un cuento de loros y ardillas.
Desde luego, Ana, eres incorregible. ¬ŅC√≥mo le cuentas a la ni√Īa esas f√°bulas que adem√°s no son tuya, son de Esopo?
¬°Ea! Pues si√©ntate aqu√≠ con nosotras y cu√©ntaselas t√ļ. Elvira, ‚Äúmamarrosa‚ÄĚ nos va a contar una verdadera historia de loros:

‚ÄúSe introdujo un loro en el nido de una ardilla y se puso a picar y a empujar con su pico para ver cu√°nto pod√≠a sacar fuera del hogar de la ardilla. Al final del trabajo su pico estaba destrozado por su √≠mprobo esfuerzo, y el loro se puso muy feliz porque cre√≠a haber sacado algo importante para los animales del bosque. Sigui√≥ y sigui√≥ hasta que no pudo m√°s con su cuerpo; perdiendo el pico, las plumas y las fuerzas sin darse cuenta que lo que sacaba fuera estaba manido y seco producto de la larga hibernaci√≥n de la ardilla. Y ya a nadie le interesaba. La ardilla ante el ruido de las nueces sali√≥ corriendo y, en la huida, una vez a salvo del loro, mir√≥ con curiosidad los efectos de su ‚Äúespant√°‚ÄĚ. En verano, ning√ļn animal del bosque se acordaba ya ni del loro viejo y maltrecho ni de la ardilla.

Pero‚Ķ ‚Äúmamarrosa‚ÄĚ, lo √ļnico que has hecho es transformar la f√°bula de la comadreja. Adem√°s, para ese caso ya tenemos a los loros Pili y Sophie. Mi amigo √ďscar, el ni√Īo de la clase que me gusta, dice que a estos loros no les echa cuenta nadie, solo su abuelo y su abuela. Pili y Sophie son dos loros que √ďscar tiene en casa. Se los regal√≥ Luis. Yo creo que ambos se gustan, ¬°qu√© le voy a hacer, tendr√© que ir busc√°ndome otro chico! (Elvira se march√≥ resignada a su habitaci√≥n a estudiar Conocimiento del Medio).

Desde luego, Rosa, cómo eres. Ni siquiera has podido tergiversar otra fábula de Esopo, has tenido que coger la mía.

Moraleja: Los loros fracasan en su intento de comunicar con la gente a base de palabras repetitivas y manidas, las ardillas huyen ante el ruido y el movimiento y, las ni√Īas (tambi√©n los ni√Īos) son m√°s listas de lo que creemos.

Juan Cruzado Romero

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Esta f√°bula formar√° parte del libro que estamos preparando con “Las f√°bulas del loro y la ardilla”. ¬ŅQuieres que tu f√°bula forme parte del libro? Env√≠anos tu f√°bula, ¬Ņa que est√°s esperando?


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Un comentario en “La comadreja de Esopo”

  1. Sabia moraleja.











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