¿Generación sin armario?

h1 Escrito el 15-02-2009 por Rafael Rodríguez

Contra naturaHace una semana EL PAIS SEMANAL publicaba un interesante reportaje titulado “Generación sin armario”, en el que un grupo de jóvenes homosexuales en torno a los veinte años contaba cómo es la nueva realidad afectiva de una generación que se niega a ocultar su orientación sexual. Rebosante de optimismo desde el propio título, el reportaje está hilvanado a través de las voces de varios testimonios, - estudiantes universitarios y urbanitas todos ellos-, que, mediante sus experiencias personales, cuentan la relativa facilidad que tienen ahora los jóvenes para salir del armario, enfrentarse al mundo y no “perderse su juventud”.

No puedo estar más en desacuerdo con el, a mi juicio, excesivo tono optimista que se desprende del reportaje firmado por Luz Sánchez-Mellado. La autora del trabajo admite que sólo ha centrado su estudio en jóvenes urbanitas y universitarios, sin embargo da la sensación de que generaliza al titularlo “generación sin armario”. En mi opinión en el reportaje se comete un error de bulto: analizar una muestra sesgada de la población de jóvenes de veinte años. ¿Y el mundo rural?, ¿Y las pequeñas ciudades?, ¿Y los trabajadores no cualificados? ¿Y los inmigrantes?, ¿no son ellos acaso parte de una generación?, ¿ellos no cuentan en un estudio sobre la normalización de la homosexualidad?, evidentemente ellos también son parte de una generación, pero no de esa idílica generación sin armario de la que habla el reportaje. Es obvio que hemos avanzado mucho en la normalización, pero también lo es que el avance ha sido muy desigual: mientras en Madrid tenemos un barrio como Chueca, en muchas capitales de provincia ni siquiera hay un colectivo LGTB al que ir a conocer a otras personas de tu misma orientación sexual. Sólo podremos hablar de una generación sin armario cuando hayamos erradicado del todo la homofobia, porque mientras sigua existiendo ese dañino prejuicio atávico siempre habrá muchos gays y lesbianas que - en unos lugares más que en otros, y en unas circunstancias personales más que en otras- no se atrevan nunca a dar ese difícil paso que es salir del armario. Y aunque tenemos la legislación más avanzada del mundo, mucho me temo que en la erradicación de la homofobia no hemos avanzado tanto como podría parecer, especialmente en los lugares y entre los colectivos que omite el estudio realizado por EL PAÍS.

Me ha llamado la atención en el reportaje el tipo de familias a las que pertenecen varios de los jóvenes entrevistados: los padres de Marta son unos “padres de anuncio” (psicóloga la madre y consultor el padre), y respecto a los de Alex, ambos son profesionales liberales (personas, por tanto, con una formación académica). Creo que en esto también hay un sesgo importante en el reportaje. Yo soy profesor en un instituto de Formación Profesional de un barrio popular de Madrid, y puedo asegurar que los “padres de anuncio” son un bien muy escaso. Marta, la joven entrevistada en el reportaje, dice que no estuvo ni un solo mes en el armario, que se lo contó a sus padres con catorce años. ¿Lo habría hecho si no le hubiese tocado la lotería de tener unos “padres de anuncio”?. ¿Cuántos jóvenes tienen unos padres así? El caso de Marta es tan excepcional y tan poco representativo de la totalidad como el de Hossain, el joven musulmán que le contó a su padre que era gay y cuando se lo dijo le dio un abrazo… (Otro “padre de anuncio” dentro del mundo musulmán…). Desgraciadamente las cosas no son así en la mayoría de las veces, los casos de Marta, de Hossain y de muchos de los entrevistados sólo muestran una esperanzadora tendencia hacia la normalidad, pero en mi opinión no representan a una generación.

Es evidente que esta generación de veinteañeros - incluso los que viven en el entorno sociocultural más desfavorable-, lo tiene mucho más fácil que las anteriores, porque tiene muchas cosas que nosotros no tuvimos a su edad –referentes positivos, Internet, leyes avanzadas…-, pero es un error generalizar y no distinguir las dos velocidades de la normalización. Creo que el reportaje firmado por Luz Sánchez-Mellado es bienintencionado y rezuma cariño hacia el colectivo homosexual, pero es ingenuo. ¿Alguien se imagina un reportaje sobre el impacto de la crisis económica en el que sólo se entrevista al sector más acomodado de la población?


Rafael Rodríguez


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27 comentarios en “¿Generación sin armario?”

  1. Nada que añadir, Rafael. Te felicito por tu tu reflexión acertadísima. Y conste que en esto me gustaría que te hubieras equivocado. Un abrazo.


  2. Excelente artículo, Rafael, a mi, como a “nosolopienso”, me encantaría compartir las conclusiones del artículo. Lamentándolo mucho, yo también he podido conocer en los últimos meses varias situaciones de jóvenes veinteañeros, que según el trabajo de ese medio de prensa tan progre ya viven tan felices fuera del armario.

    Yo, sin ser periodista, pude saber del caso de un joven musulmán que fue espulsado de casa el mismo día que salió del armario, el de un joven de veintitantos que asume como natural no dar un disgusto a sus padres dando a conocer en su medio familiar lo que todo el mundo ya sabe de sobra, o los problemas de un joven, de un medio nada marginal ni humilde, que al decidir salir del armario ha podido percibir el disgusto de sus familiares más próximos por hacer “excesiva ostentación” de su orientación sexual y no guardar esa información para su circulo más íntimo.

    Este último caso que cuento quizás sea la clave para entender el tono del reportaje del país, el entorno de este último chaval está constituido por personas que podrían perfectamente compartir ese calificativo de “progre” con la publicación. Para ellos, está claro que el joven cuenta con pleno apoyo de su círculo, no le echaron de casa cuando lo dijo, e incluso aceptaron conocer al compañero sentimental.

    Para este círculo “progre” es irreprochable pedir algo de “discrección” al joven, y que deje de publicitar por ahí su orientación sexual.

    Esta es sin duda una de las tareas más arduas para los colectivos LGTB, hacer entender a cierta “progresía”, que su pretendida apertura no lo es tanto, y que la homofobia, no deja de serlo cuando se camufla la discriminación comparándola con otras manifestaciones más extremas.


  3. Pues sí, excelente artículo Rafael.
    Como tú bien dices la periodista peca de excesivamente ingenua y de excesivamente bien intencionada.
    Supongo que también un artículo de un suplemento no es un estudio en profundidad.
    Y siempre es mejor ese artículo que ninguno. Tal vez esos jóvenes de alguna forma puedan servir de cierto referente a otros que vivan en situaciones no tan fáciles.

    Hablas de los jóvenes de pequeñas ciudades y del mundo rural. Pero también (sin ánimo de querer enmendar nada) te dejas los que tal vez sufren más homofobia: todo aquel espectro amplio de juventud que vive en ciudades y barrios periféricos de grandes urbes. Los chavales de Vallecas, u Hospitalet que, teniendo las zonas gais a media hora de metro, tienen que vivir su orientación en el mayor de los armarios pq en su barrio la homofóbia puede ser mayor que que en el pueblo castellano más recóndito.

    Lo que más me llama la atención de todo esto es la homobia de los padres que tienen un hijo adolescente. Y no me salen las cifras. Los padres de un chaval adolescente pueden tener entre 40 y 50 años y ya han vivido la libertad/normalidad de la democracia. Es más estos padres fueron jóvenes en los desmadres de los 80. Y ¿esto?.
    Pero claro si tenemos en cuenta que jóvenes de entre veintitantos y cuarenta años son más homófobos que mis padres que tienen más de 70 ¿qué se puede esperar?.

    Sin duda la conclusión es que hace falta mucha más Educación para la Ciudadanía y que, una vez conseguido mucho bueno de lo que tenemos los colectivos GLTB curren como bestias en la educación/información de esos padres jóvenes así como de los jóvenes que en unos años tendrán hijos adolescentes. Erradicar la homofobia pasa por ahí.

    Excelente artículo.


  4. Ahí le has dáo Nazareno. Estoy hasta los mismísimos huevos de la tan cacareada “ostentación”. Joder, si veo día sí y día también cómo los heteros se comen los morros, se magrean, etc, ¿por qué no acaban de entender que a nosotros también nos gusta?
    Yo le suelo contestar (si se da la ocasión), de que la famosa “discreción” es igual a la mujer de antaño “en casa y con la pata quebrada”. Osea, sé lo que quieras, pero al final…. ni te menees. Pues va a ser que no.
    También coincido con Lobogrino sobre las grandes ciudades. Recuerdo hace ya 20 años cuando estuve en San Francisco y su barrio de Castro, allí todos/as iban de la mano o la cintura, pero sólo allí. Ni una sola pareja fuera de ese barrio. Aquí la cosa va despacio pero aún queda mucho trigo que cosechar y muchos campos que limpiar.
    Un saludo.


  5. Vente tú a un pueblo de Albacete o cualquier parte de España y me dices si hay armario o no. Los gays sólo podemos sentirnos relativamente libres en grandes ciudades o lugares muy turísticos. Vamos, es lo que yo pienso.


  6. Pues como yo trabajo en el mismo sector que tú, Rafael, compruebo que en el día a día los alumnos se siguen insultando con el “maricón de los cojones” y siguen rechazando al diferente de orientación sexual, de color, de situación, de gustos. Los tutores tenemos una importante labor que hacer ahí. Yo he empezado por hacerles ver que “maricón” no es ninguna ofensa; los míos, después de tres años, ya no la utilizan, al menos delante de mí; pero los de otras clases siguen en sus treces.


  7. Coincido con buena parte de lo que dice el artículo, la situacion es radicalmente diferente dependiendo de donde la miremos y es obvio que no es tan facil salir, cuando no es particularmente dificil, en buena parte de España. Creo que el informe ultimo sobre los problemas en los centros escolares que acaba de publicarse muestra una realidad sangrante y que impide montarse un cuento idilico. No obstante no coincido con lo que se dice del reportaje. A pesar de que no me gustó particularmente el reportaje creo que escoger a un segmento de la población es perfectamente válido, máxime cuando se trataba de un reportaje acerca de jovenes que viven fuera del armario y asumen la visibilidad como un hecho natural.

    Además en este aspecto, que no en otros en los que creo falla más el reportaje, no elude aclarar que es una situación que no es ni de lejos mayoritaria en España y de hecho remarca que no es casual que todos sean urbanos y universitarios. Pienso que sin dejar de marcar la realidad, este tipo de reportajes con jovenes que viven de una forma natural y libre su orientación sexual, también ayuda y no se debe juzgar tan duramente, menos cuando el mismo reportaje aclara que no están reflejando todo el espectro de situaciones que viven los jovenes lgtb.

    Ni gratis. No es casual que casi todos los que aquí dan la cara sean universitarios urbanos. El grado de visibilidad de los jóvenes gays es directamente proporcional a su extracción social, su nivel de estudios y el número de habitantes de su localidad. El 9,1% de los escolares de secundaria se declara homosexual. Pero la homosexualidad es la primera causa de acoso en los institutos, según los colectivos gays. Uno de cada tres chicos cambiaría de pupitre si supiera que su compañero es gay. Un 90% del alumnado cree que lesbianas y gays son peor tratados que los demás. Y lo más terrible: un tercio de los suicidios juveniles tiene su causa en la dificultad para asumir o ejercer en libertad la propia orientación sexual, si se extrapolan los datos de un estudio del Instituto de la Salud de Francia.

    No creo que un reportaje que arranca con este texto pretenda engañar o mostrar una realidad idílica. Solo han querido mostrar una de las caras, la visible y desarmarizada. Tiene fallos y obvias omisiones, si pero no creo que se le pueda juzgar por mostrar una visión falsa de la situación de lo jóvenes lgtb en España, porque para empezar no era ese el reportaje, era una visión sobre una parte de la juventud que vive abiertamente fuera del armario. NO se, a lo mejor no leimos el mismo reportaje, yo ciertamente lei bastante bien las veces en las que se dejo claro que no todo el mundo tiene la misma suerte ni enfrenta las mismas ventajas y ciertamente creo que siempre que se muestren rostros de gente que se atreve a ser visible y cotidiana, eso nos beneficia a todos…


  8. A mi lo que si me mata, es que digan, jovenes gays, colectivos gays y leches… Eso si es invisibilizar a todos y todas las que no encajan en la definición de “GAY”.


  9. Gracias por vuestros comentarios.
    Mercedes:
    Discrepo contigo cuando dices que coger un segmento de la población es perfectamente válido. Si coges sólo a unos pocos no debes generalizar con un “generación sin armario”, puedes titularlo “jóvenes sin armario”; y no hacer afirmaciones del tipo “la generación de Rocío no está dispuesta perderse nada”, porque no es cierto. Para mí donde falla el reportaje es en aclarar que la situación de los entrevistados es muy minoritaria, en decir que los que se entrevistan son los “privilegiados” de la totalidad. Sólo podría estar de acuerdo con el reportaje si hubiese una segunda parte en la que se mostrase la otra cara de la moneda. Aunque estoy de acuerdo en que el reportaje es positivo para el colectivo LGBT (y creo que lo he dejado claro), porque el hecho de que salga gente a dar la cara es bueno para todos nosotros.


  10. Acertadisima respuesta al artículo,y no solo los veinteañeros sufren, como bien dices, la homofobia sigue presente en nuestro pais, y obliga día a día a gente como nosotros, los adolescentes gays, a la represión y el sufrimiento, en una de las que deberian ser las mejores etapas de la vida de una persona.

    Un saludo


  11. Me ha parecido una reflexión interesante y ajustada, pero yo no sería tan duro con el artículo de EPS. Cierto que ofrece una imagen bastante sesgada y excesivamente optimista, pero la propia periodista apunta que hace la referencia a un modelo de joven muy concreto y señala (muy por encima, es cierto) las carencias o diferencias que habéis remarcado.

    Creo que hay tiempos y lugares para cada cosa, y no me parece mal que alguna vez tengamos un soplo de optimismo. Me encantó ver las sonrisas de las chicas y los chicos, leer sus historias, dejarme llevar por su frescura. Claro que falta mucho por hacer, claro que hay realidades mucho más duras, claro que tenían algo de familias-anuncio, pero también existen.

    Y esa felicidad fuera del armario no sólo se ve en esa familia de clase media-alta, ni sólo en las grandes ciudades, ni sólo en los universitarios. El arco iris ha llevado su luz mucho más lejos. Ahora, es nuestra tarea el expandirlo aún más, pero sin quitarle la alegría conquistada ni caer siempre en los grises.


  12. Pero hay aclaratoria bastante amplia sobre la situacion de otros segmento de la juventud en españa Rafael, puede que haya generalizaciones, no estoy de acuerdo con el contenido total ni con la forma en que se abordaron algunas cosas. Por estar no estoy de acuerdo con las opiniones o la forma de expresarlas de varios de l@s entrevistad@s. Pero creo que se cuidan de aclarar bastante bien que no se trata de toda la población jóven, ni siquiera de un segmento amplio de la población joven.


  13. NO se es que a mi el parrafo que he citado más arriba me parece que deja justo bastante claro que este grupo de jóvenes pertenece a un segmento de la población, urbano, universitario y hasta con cierto grado de acomodo de clase…


  14. Justo eso Rukaegos, no viene mal a veces un poco de optimismo. Y creo que jovenes que lo pasan mal ahora pueden tener al menos un referente de que se puede vivir de otra manera…


  15. Rukaegos,
    Estoy completamente de acuerdo en que es necesaria cierta dosis de optimismo, y creo es bueno que se haya publicado el reportaje porque aporta referentes positivos, que tanta falta nos hacen. (Además el reportaje visualmente era muy bonito). Pero aunque seamos optimistas, no debemos perder de vista la realidad, y precisamente es aquí donde falla el reportaje (en mi opinión).


  16. Mañana contestaré tranquilamente, q ahora no puedo


  17. Más a menudo de lo que desearía conozco casos de jóvenes veinteañeros que viven su orientación homosexual como una auténtica vergüenza para ellos y sus familias, y que ni se plantean la posibilidad de salir del armario. Ese reportaje falsea completamente una realidad que para muchos jóvenes (y no tan jóvenes, por supuesto) sigue siendo muy dura. Totalmente de acuerdo con tu artículo, Rafael.


  18. Buen articulo Rafa, pero tengo que decirte que no estoy de acuerdo con él. Paso a detallarte mis discrepancias:
    - en primer lugar, la autora del articulo deja bien claro desde el principio del articulo, que se refiere principalmente a gays de grandes ciudades y con estudios universitarios..
    - la autora deja bien claro, que salir del armario es un proceso doloroso, en el que todos sufren en mayor o menor medida. Da igual que vivas en Madrid, o en un pueblo de Soria. El lograr que nuestros progenitores acepten nuestra homosexualidad sin problemas, depende de nosotros mismos. Me parece que ya esta bien de echar la culpa a la sociedad de todos nuestros problemas. Creo que la clase política, por una sola vez, ha hecho lo que tenía que hacer, y nos ha dado la plena igualdad jurídica. Ahora el balón esta en nuestro campo, y debemos ser NOSOTROS los encargados de que el partido se pueda jugar, y que la sociedad vea como algo normal las relaciones homosexuales. Creo que ya se ha terminado la época del activismo, por lo que debemos de dedicarnos a la normalización. No es justo lamentarse de que en el ámbito rural es difícil salir del armario, pero al mismo tiempo no luchar para que eso cambie, ¿que pretendemos, que el gobierno imponga a los padres de homosexuales de zonas rurales la aceptación de sus hijos por decreto?. Me parece que sería mucho mas razonable, que sean los propios gays de las zonas rurales o de las pequeñas ciudades los que luchen por su aceptación. Porque lo que si que me parece una utopia, es que un día nos levantemos la sociedad haya cambiado y todo el mundo pueda salir del armario sin sufrimientos. Todos hemos luchado por esa aceptación, no sé porque ellos no pueden hacerlo.
    - Respecto a lo de las familias de “anuncio”, solo comentarte que yo salí del armario hace unos catorce años y mi madre no es de anuncio. La pobre no tiene estudios universitarios y para ella no existían los gays, sino los maricones. Fue muy duro para ella y pasamos una mala etapa, le costo acertarlo y sobre todo comprenderlo. A día de hoy, no tengo ningún problema con ella ni con el resto de mi familia, que ven como algo normal mi homosexualidad. A lo que voy, es que no es necesario una familia de anuncio para la aceptación plena de la homosexualidad de uno de sus integrantes. Creo que la formula “estudios universitarios+grandes ciudades=aceptación de la homosexualidad” es falsa y pueril. Lo importante son las personas y no sus estudios, clase social o lugar de residencia.
    Para acabar, sólo decir que efectivamente el articulo tenía un tono optimista, pero creo que es el que tenía que tener. Es evidente que para la nueva generación, la aceptación y normalización de su homosexualidad, a todas luces es mas fácil que para nosotros. Yo como tú, he estado dando clases en un instituto, y un día mis alumnos me preguntaron que si vivía con mi novia, a lo que yo conteste que vivía con mi novio. Fíjate lo que son las cosas, que inmediatamente me preguntaron que si me iba a casar. Ya ves, esa generación que según tú no está fielmente representada en el articulo de El País, ya daba como algo normal que su profesor fuera gay y que viviera con un hombre. No les conteste, me dio vergüenza comentarles, que no me casaba porque mi novio no había salido del armario. No lo iban a comprender…..


  19. ¿Que se ha terminado la época del activismo? ¿Y cómo crees entonces que se va a conseguir la (tan ansiada por algunos) normalización? ¿Saliendo en programas de la tele agarrados de la mano? ¿Empujando carritos de bebé por el parque? Por mucho que vayas por la vida diciendo a todo bicho viviente que eres gay, por mucho que lo pregones a los cuatro vientos, o por mucho que te sientes al lado de tu madre, vecino, amigo o alumno para explicarles por qué eres de esa manera y no de esta otra, siempre habrá gente dispuesta a decirte a la cara (o la espalda) que eres un anormal, un enfermo y que les das asco. Y siempre que haya personas de ese tipo rondando por ahí fuera con total impunidad (y siempre las habrá), la gente homosexual, joven o no, se quedará metida en su armario porque le resultará mucho más fácil vivir así. Y eso no se combate con actitudes positivas frente a la vida, ni con grandes discursos acerca de lo normales que somos (porque al que está convencido de que no lo eres tres cojones le va a importar lo que le digas), se combate desde el activismo de toda la vida, ese que ha hecho avanzar derechos civiles, ese que está consiguiendo que la sociedad cambie, ese que te ha dado unos derechos que antes no tenías, y ese que, aún hoy, con los tiempos que corren, sigue siendo muy necesario. Vamos, que estoy en completo desacuerdo con eso de que el activismo ya no es necesario y con unas cuantas cosas más de las que has escrito ahí arriba.

    Ah, y sí, aunque no te lo creas, la culpa de que la gente no se atreva a salir del armario y de tantos otros problemas relacionados con su orientación sexual, la tiene única y exclusivamente la sociedad en la que le ha tocado vivir. Nadie se avergüenza de ser lo que es si antes no le han enseñado que ser así es vergonzoso. En este tipo de cuestiones nadie nace autodidacta.


  20. Charlie, a lo que me refería con lo del activismo, es a que ya no es lo más importante. Como ejemplo, te pondré el de COGAM, cuando yo empecé a ir hace 15 años era un hervidero de gente con ilusión y con ganas de lucha. Ahora, con la leyes de nuestro lado está de capa caída, porque ya cumplió su papel hace años. No creo que con el activismo de toda la vida se pueda combatir la homofobia. Eso solo se combate con la educación, y en eso debemos de trabajar todos.
    Efectivamente la sociedad influye, y mucho, a la hora de aceptar tu homosexualidad. Pero también te digo, que con lamentos no se consigue nada, hay que luchar.


  21. Jose: creo que tomas la parte por el todo para acabar en una casuística que no acabo de entender muy bien.

    Por supuesto que no sólo la gente universitaria de clase media alta acepta la homosexualidad.
    Ejemplo real:

    - Matrimonio chupipijo de conocidos que viven como Dios en la parte alta de Barcelona. Él médico, ella funcionaria. Un hijo les sale gai. Comentario durante una excursión: “¡No puede ser, siempre lo hemos llevado a los mejores colegios y nunca le ha faltado nada!”.
    - Señora María: 97 años. Sólo había salido de la aldea perdida en las montañas gallegas para ir al médico en la ciudad. Al enterarse que un cuñado de su vecina se casa con otro hombre: “Pues ya está bien que dejen que dos hombres o dos mujeres se casen. Si no le hacen daño a nadie”.

    Conclusión: la homofobia afortunadamente no depende de la cultura, del dinero o del lugar en el que se vive. Hay urbanitas universitarios totalmente descerebrados e iletrados de pueblo que son grandes personas. Eso siempre lo hemos sabido.

    En cuanto a la crisis del activismo de la que hablas. Más bien me decanto por un cambio de parámetros. Como bien dices a nivel de leyes y de derechos ya se ha conseguido lo que se tenía que conseguir. Ahora lo que queda es un activismo que exija que esas leyes se cumplan en las empresas, en las escuelas, en los locales de ocio, por la calle. Educación sí, por supuesto. Pero también activismo. Que por más que nos podamos casar aún quedan muchas aristas que deben ser limadas.

    Un conocido también desarmarizado desde siempre tuvo la mala suerte de encontrarse un día que iba por la calle cogido de la mano con su marido, con varios de sus alumnos.
    Desde ese día empiezan los insultos cuando va por el pasillo, las pintadas en el coche…Hasta que, no pudiendo más, tiene que pedir el cambio de centro. Y no por culpa de los compañeros profesores ni por nadie del personal docente. No. Por los alumnos adolecentes.
    Es la otra cara de la moneda. Tú has tenido más suerte que mi amigo cuyos alumnos no deben ver QAF ni otras series…
    Ya me dirás si el activismo no hace falta.
    Tanta falta como siempre.


  22. Para seguir comentando en esta entrada puedes hacerlo en la nueva versión de dosmanzanas

    http://www.dosmanzanas.com/2009/02/nueva-version-de-dm.html


  23. ¿Qué es lo que está pasando con Dos Manzanas?, parece que os hubieseis vendido a aquellos que intentan silenciarnos, una y otra vez os estáis poniendo en contra del Movimiento LGTB al presentar continuamente la visión más negativa de todos los pasos que se dan para luchar por nuestra igualdad. En concreto, este artículo será más o menos idílico, pero lo cierto es que se trata de un acto importante de visibilidad que ayudará a muchos de esos jóvenes LGTB que se encuentran silenciados en su instituto, en su familia o en el medio rural a encontrar referentes con los que se puedan identificar en el plano afectivo sexual. Es cierto que la vida seguirá siendo más complicada para ellos que para los que tienen la suerte de una familia “modelo” o una ciudad con oportunidades, pero lo importante es que por medio de reportajes así, ya no se sentirán tan solos, ya no se sentirán los únicos en el mundo.
    Por favor, recordad la esencia original de esta página y dejad de hacrele el juego a los que quieren ostaculizar nuestros avances desde el engaño y la tergiversación de los hechos y de la historia (e incluso de la propia realidad actual). Aquellos que, escondidos aún en el armario, puedan recibir un mensaje positivo desde aquí, se sentirán un poco mejor con ellos mismo e incluso puede que encuentren la fuerza que necesitan para romper las barreras culturales que aún limitan la libertad LGTB a los sectores avanzados de la sociedad urbana.


  24. Fran… si puedes repite este comentario en el nuevo dosmanzanas para que así se pueda seguir mejor los comentarios.

    Recuerda que desde dosmanzanas queremos abrir el debate sobre estos temas y deseamos abrir conversaciones sobre muchos temas y además, los colaboradores que tenemos son plurales e intentan hacer ver las cosas desde diferentes puntos de vista.

    http://www.dosmanzanas.com/2009/02/%C2%BFgeneracion-sin-armario.html


  25. no se abre el enlace a la otra pagina..


  26. orion88, hay un problema de propagación de DNSs (sucede siempre que se cambia una dirección web de máquina), es solo cosa de paciencia. De hecho sorprende que la nueva versión haya estado accesible en unas pocas horas, pero hasta que todos los servidores DNS se den por enterados no hay estabilidad para acceder.


  27. Estoy muy de acuerdo con el post.
    Y aún iría más allá. Ni siquiera los universitarios veinteañeros nos salvamos. Yo tengo 25 y no estoy tan fuera del armario como me gustaría. Sigo conociendo heteros pseudoprogres hipócritas que se transforman inmediatamente de ultrahomófobos a gay-friendly cuando les dices que eres marica. Mis padres, que entre ambos suman cuatro licenciaturas, no llegan a aceptar que soy quien soy. En vez de darme un abrazo, se echan a llorar. Siguen insultándome por la calle los canis (en Sevilla) al grito fascista de ¡MARICÓN!
    He pasado una adolescencia terrible, con depresiones cada vez mayores, en gran parte por culpa de la homofobia social y familiar (también hubo varios otros factores, pero sin duda si no me hubiesen gustado las pollas habría sido todo mucho más fácil).

    ¡¡Revolución LGTB ya!!