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Dos Manzanas entrevista a un grupo de denuncia de la homofobia en Facebook

h1 Saturday, January 31st, 2009

STOP HomofobiaTras conocer la existencia de este grupo en Facebook, nos pusimos en contacto con Víctor, uno de sus responsables, para dar a conocer la labor que realizan. Un apoyo por cierto que, según me cuentan, no han recibido de otras publicaciones dirigidas a la comunidad LGTB.

¿Cómo surge la idea de crear este grupo?
Una noche en que mi grupo de amigos íbamos de retirada después de una velada de fiesta, nos encontramos a un individuo que nos insultaba e intentaba agredirnos, algo que en mis treinta y nueve años nunca me había pasado, profiriendo insultos tales como “julapa”. Días después, en casa frente al facebook, me surgió la duda: ¿Cómo enfrenta este foro de amistad el respeto a la diferencia? ¿Se respetan los derechos LGTB? Buceé entre los diversos grupos y me sorprendió la gran cantidad de ellos que abanderaban la homofobia como característica más definitoria.

¿Cuántos miembros tiene el grupo y cuántos participáis activamente en su desarrollo?
El grupo actualmente roza ya los siete mil miembros, activamente participamos unos veinte miembros, entre los que se encuentran toda la familia Fuertes más simpatizantes.

¿Os sentís respaldados por la comunidad Facebook? ¿Recibís mensajes de apoyo de otros grupos?
Si con la comunidad te refieres a los internautas que lo componen, te diría que sí, que nos respaldan y apoyan nuestra iniciativa, no podemos decir lo mismo de los administradores del foro, que muchas veces tiene un comportamiento desconcertante ya que acaba inhabilitando las cuentas de aquellos más reivindicativos y participativos. Sí, recibimos bastantes mensajes de apoyo, muchos colectivos colaboran en la difusión del nuestro y nosotros con ellos.

¿Cuánto tarda Facebook en eliminar los grupos una vez denunciados y cuántos habéis conseguido cerrar?
Facebook tarda muchísimo tiempo en tomar en consideración nuestras denuncias, de hecho en los cuatro meses que lleva en activo nuestro grupo apenas han eliminado seis grupos homofobos, cuando nosotros por nuestros propios medios hemos eliminado ya cuarenta y cinco.

Una de vuestras formas de actuar es entrar en el grupo homófobo y dejarles mensajes. ¿Alguna vez habéis conseguido una respuesta positiva de algún miembro o miembros del grupo?
No, sólo hemos recibido insultos, amenazas, expulsiones del mismo, el borrado sistematico de nuestras opiniones…

¿Puedes darnos un perfil básico de los miembros de estos grupos: edad, nivel educativo, religión, área geográfica?
Lo cierto es que no hay un perfil definido, aunque es significativa la cantidad de adolescentes iberoamericanos.

¿Os habéis encontrado con algún grupo violento o con posibilidad de llegar a serlo?
Si, hemos detectado bastantes grupos peligrosos, de hecho hemos cursado denuncias ante las autoridades pertinentes.

¿Tenéis conocimiento de que las autoridades investiguen a estos grupos, como se hace, por ejemplo, con los grupos que ensalzan la anorexia?
Desconocemos si existe alguna vigilancia establecida sobre este tipo de grupos por parte de las autoridades.

Hemos oído que está previsto llegar más allá y presentar una denuncia colectiva a la Policía española ¿es cierto?
Por parte de algunos miembros sí se organizó una protesta-denuncia de cara a llevar ante la justicia estos grupos, pero no ha partido de nosotros.

¿Alguna cosa más que queráis compartir con la gente de Dos Manzanas?
Nos gustaría compartir con vosotros la sorpresa que nos produce el comprobar que entre gente tan joven como las que frecuenta el facebook exista un sentimiento tan grande de odio e intolerancia basado en la ignorancia, la desinformación y los más burdos y falsos tópicos sobre los grupos LGTB.

También nos gustaría resaltar que el grupo “Denunciemos los grupos homófobos del facebook” es plataforma para la denuncia de toda clase de intolerancia y que gracias a esto, entre nuestras filas, contamos con gran cantidad de participantes que colaboran sólo por luchar contra cualquier tipo de discriminación.

Molestos derechos fundamentales

h1 Wednesday, January 28th, 2009

qlrne

En la semana que nos ha precedido hemos asistido a una nueva carga de la Iglesia y los sectores más reaccionarios contra derechos fundamentales recogidos en las Constituciones de la mayor parte de los estados democráticos.

La semana pasada el gobierno de Italia anunció que está preparando un decreto para prohibir manifestaciones ante espacios religiosos. La medida se suscitó como reacción a las protestas por parte de algunos sectores políticos y católicos después de que durante marchas organizadas contra los bombardeos de Israel sobre la franja de Gaza, manifestantes musulmanes se detuvieran a rezar ante las catedrales de Milán y Bolonia. Así que me pregunto dónde va a ser posible manifestarse en Italia, porque con la cantidad de iglesias por kilómetro cuadrado que tiene ese país, como no se vayan al campo. Me pregunto si no será una estratagema de Berlusconi para dificultar las manifestaciones de cualquier tipo (de hecho la medida prohibirá las manifestaciones de en el centro histórico de algunas ciudades ‘para evitar problemas a los ciudadanos’).

Ahora sale Rouco Varela (podéis leer la noticia publicada ayer en El país) y pide a las autoridades que impongan la libertad de expresión ‘tutelada’ e impidan la proliferación de mensajes que ‘ataquen’ el derecho de los ciudadanos a no ser ‘menospreciados’ y ‘mancillados’ en sus convicciones de fe. Además, ha elogiado a las autoridades municipales de Roma, Milán y Zaragoza (por cierto que aún no salgo de mi asombro con lo de Zaragoza, definitivamente España parece que sigue los pasos de Italia o Rusia, ante la mirada impasible del gobierno socialista) por saber tutelar como es debido (como Dios manda) la libertad de expresión en cuanto pueda condicionar el derecho a la libertad religiosa. Una frase que llama la atención es la negativa de Rouco a que se utilicen los medios públicos para cuestionar dogmas religiosos. Siguiendo este razonamiento, es bastante probable que el siguiente movimiento sea pedir que se quemen los libros sobre ateísmo depositados en bibliotecas públicas, so pretexto de que algún alma cándida, de esas que vociferan incendiarias consignas homófobas en las múltiples y episcopales ‘manis’, pudiera verse herida al encontrar uno de dichos ‘panfletos’ en estos tiempos de grave persecución religiosa.

Lo que más les molesta, en relación con el bus ateo (a quien dedicó Rafael Rodríguez su columna del pasado sábado) es que supone un salto cualitativo en el frente de la defensa de los derechos humanos, al menos en Europa. Por primera vez, personas agrupadas en torno a una idea progresista se están ‘rascando los bolsillos’ para defender dicha idea. Muy al estilo del movimiento LGTB en EEUU. Al contrario que en España donde el movimiento por el reconocimiento de la igualdad en materia de orientación sexual depende en gran parte de las ayudas institucionales. Y no es que vengan mal estas ayudas, porque en un país donde las leyes en materia LGTB van bastante por delante de la mentalidad de muchos, toda ayuda es poca, pero si queremos conseguir acciones cien por cien independientes y despojadas del halo de politización que muchos quieren ver en ellas según vengan de asociaciones de uno u otro color, tenemos que mojarnos tod@s.

En este sentido, siempre he pensado que faltan colegios privados laicos. Los públicos, con todo mi respeto a la educación pública en este país, no garantizan hoy por hoy una educación laica para todos los niñ@s y jóvenes. Como públicos que son, el acceso del profesorado a los mismos viene siendo a través de oposiciones como la que en su día aprobó el juez Calamita, así que, lo siento mucho, pero de tener un hijo, no me sentiría tranquilo en absoluto enviándolo a un colegio público. Para colmo, la ley me obliga a escolarizar a mi hijo y no puedo decidir educarle en casa. Si así decidiera hacerlo, seguro que me quitaban al niño, y mucho más siendo gay. Es más, en caso de alguna actitud homófoba hacia el crío, existe la posibilidad de que el caso lo llevara un juez o fiscal de la misma calaña que Calamita. El problema es que la gran mayoría de colegios e instituciones educativas privadas en España son católicas. La derecha y la Iglesia sí que siempre han tenido claro la importancia de la educación en el mantenimiento de sus dogmas y prejuicios, y siempre se han dejado los cuartos en el mantenimiento de sus instituciones educativas, igual que ahora protegen a Calamita, rascándose el bolsillo una vez más para que a esta prenda de ser humano no le falte ‘de ná’.

En fin, sé que la gente de izquierda tradicionalmente hemos sido menos pudientes, pero insisto en que tenemos que empezar a liderar acciones como la del autobús ateo para defender nuestros derechos con toda la fuerza y en todos los frentes posibles.

Raúl Madrid.

Videojuegos en seis colores

h1 Saturday, January 24th, 2009

Una carta en dosmanzanas

Los videojuegos han dejado de ser maquinitas de matar marcianos o de apilar una pieza tras otra. Ahora son un pilar central de la industria del entretenimiento, que se enriquece con el tiempo. Los juegos tienen ahora una obligada trama que muchas veces roza lo cinematográfico, con personajes y situaciones de lo más variopinto. Como es natural, desde hace unos años se observa un incremento de elementos LGTB en los videojuegos de consumo general.

Puede decirse que los pioneros fueron los Sims, el simulador social en el que podemos crear y manejar la vida de personas virtuales. En la primera entrega el amor homosexual era posible, pero mientras que los heterosexuales podían casarse con ceremonia y vestido, los gays y lesbianas sólo podían mudarse. En la segunda parte esto se desarrolla: si bien los homosexuales no pueden casarse, sí pueden unirse en pareja de hecho, teniendo una ceremonia con trajes y música nupcial.

El juego sigue una lógica interna de sexualidad que no aparece especificada en ningún sitio, ni en el manual, pero que puede descubrirse por medio de un parche hecho por aficionados, que permite ver el nivel de atracción que tiene un sim por ambos sexos, dependiendo de con quién le hayamos juntado antes y reaccionando en consecuencia. Los sims homosexuales tienen deseos homosexuales, lo cual me sorprendió mucho al descubrirlo. Bien por Will Wright y los suyos.

Aunque no seáis jugadores habituales, es probable que os hayáis hecho eco de las casi recientes quejas acerca del juego Bully, de la compañía Rockstar, en la que el protagonista podía besarse tanto con chicos como con chicas, con el objetivo de conseguir vida extra. Jimmy Hopkins no puede besarse con todos los chicos (aunque sí con todas las chicas), pero hay al menos cuatro chicos gays y uno bisexual con los que compartir fluidos. En la trama principal Jimmy no muestra interés por su mismo sexo, pero es algo de agradecer que el jugador pueda decidir la sexualidad del personaje cuando puede manejarlo. Las Asociaciones Sin Nada Mejor Que Hacer decidieron quejarse por semejante atrevimiento. Rockstar, con su humor habitual, creó en la reedición del título un logro llamado “Sobre el arco iris”, consistente en besar a veinte bigardos. Algo que me extrañó e hizo reír es que, caminando por la ciudad, puedes encontrarte parejas cogidas de la mano… Y más de una vez son dos mujeres.

Continuando en la línea de Rockstar, en el Grand Theft Auto IV hay un personaje secundario llamado Bernie, antiguo compañero del protagonista, que abandonó Europa del Este para vivir el Sueño Americano como quería. Bernie es el típico gay al que le falta una boa de plumas, cosa que puede desagradar a aquellos que pretendan una imagen “normalizada”. Al bueno de Bernie le ayudamos en varias ocasiones: salvándole de una agresión homófoba y liquidando a los que le hacen chantaje a su amante, un político republicano homófobo. El mismo Niko, el protagonista, dice durante el juego que a él le da igual quién sea qué, pero que el amante de Bernie tendría que haberse parado a pensar qué era antes de “defender la moral y la familia”. Rockstar hace en general una crítica sangrante a la derecha americana, con una emisora de radio que parodia a la Fox News y un periódico virtual, ambos escaparate de la más rancia homofobia en clave de humor negro.

Mass Effect, una space ópera, es uno de los mejores títulos aparecidos en 2007 y uno de mis juegos favoritos. Es más serio que los anteriores, casi cinematográfico en su narrativa y con una trama absorbente y apasionante. Podemos elegir, entre otras cosas, el sexo de nuestro personaje. En la subtrama romántica, si somos una chica, tendremos que escoger entre el teniente Kaidan o la alienígena Liara. La subtrama culmina en cualquier caso con una escena de sexo más o menos explícita.

Se debe aclarar que la especie de Liara, las asari, son todas mujeres, o mejor dicho, carecen de sexo. Se reproducen mediante una forma especial de partogénesis en las que pueden tomar material genético de un compañero de cualquier especie y sexo. Esto puede servirle al estudio Bioware para lavarse las manos dado que no es sexo lésbico en el sentido estricto, pero no nos engañemos: Liara es una chica azul y la comandante Shepard una mujer. Además, existe la posibilidad de tener otra escena de sexo, aunque más light, con otra asari. Y a lo largo del juego podemos encontrar de fondo parejas de asaris o asaris/humanas en actitud romántica.

Rule of Rose, de Punchline, es una escalofriante pero muy hermosa historia que transcurre en un orfanato de los años treinta. Desde el vídeo inicial somos testigos de actitudes lésbicas. Chicas enamoradas de chicas, cartas de amor, celos y venganzas son el hilo general del juego. Recibió duras críticas y fue cancelado en Reino Unido debido a que trata temas tan espinosos como la violencia y la crueldad entre niños, el abuso a menores y… el lesbianismo. Gracias, supongo. No es un juego para niños, desde luego. Se trata de un juego muy adulto, precioso y terrorífico al mismo tiempo.

Fallout 3, desarrollado por Bethesda, contiene algunos guiños lésbicos. Podemos ser hombre o mujer, nuevamente, pero en cualquier caso tenemos la opción de mostrar cierto enamoramiento hacia nuestra amiga de la infancia, Amata, que no es correspondido. En un pueblo nos encontramos a dos amistosas necrófagas, Greta y Carol, que viven y duermen juntas. Carol cuenta que cuando encontró a Greta sintió que por fin su vida estaba completa, y Greta nos advierte que ni se nos ocurra intentar nada con su chica. En Oblivion, también de Bethesda, he encontrado a un par de elfas compartiendo una cama de matrimonio, pero ningún otro indicio de homosexualidad.

De la mano de Lionhead Studios llega la saga de Fable. En el primer juego sólo se podía manejar a un personaje masculino, pero teníamos libertad para casarnos tantas veces como quisiéramos con hombres y mujeres, y además tener sexo con ellos (en una cómica escena en negro donde se escuchan los gemidos y palabras románticas del esposo o esposa). Nuestro personaje aparecía descrito en el menú como hetero, bi u homosexual, dependiendo de sus parejas. En el Fable 2 esta posibilidad se amplía mucho más. Los habitantes de los pueblos tienen sexualidades diferentes y responden en consecuencia a las acciones del jugador. Podemos casarnos varias veces con quien queramos (más bien, con quien nos quiera), travestirnos (es posible que un personaje masculino lleve vestido o que un personaje femenino se ponga barba) e incluso cambiar de sexo con una poción.

Existe una misión secundaria en la que un padre te pide que le busques novia a su melancólico hijo. Cuando hablas con el hijo, éste te confiesa que en realidad busca un novio. Dependiendo de la moralidad del personaje, podemos llevarle una chica o un chico. Si elegimos una chica, ganamos maldad. Si elegimos un chico no sólo ganamos bondad, sino que además asistimos a la salida del armario del joven y de la comprensión del padre, que lamenta no haberse dado cuenta antes.

Concluyendo: los videojuegos son un medio de expresión que cobra fuerza y que tiene millones de jugadores en todo el mundo. Estando dirigidos en su mayor parte a jóvenes, es de agradecer que se traten estos temas de manera natural y positiva. Puede que nunca hayáis tenido curiosidad por ellos, pero están ahí y son una fuente de referencia más. Y teniendo en cuenta el modo en que avanza el mundo, es una fuente muy importante.

Sal

Nota de dosmanzanas. Los enlaces que encontramos en la carta son sugerencia del mismo autor de la carta y nos llevan a escenas y vídeos de los diferentes juegos.

El refugio

h1 Saturday, January 24th, 2009

Las fábulas del loro y la ardilla

El Jefe Supremo de los loros y las ardillas se lamentaba en su cubículo, sin saber cómo resolver la situación creada y arrepintiéndose de haberse dejado intimidar una vez más.

Todo empezó un año antes, cuando se supo que un enorme dragón que había estado atacando tierras lejanas se dirigía ahora hacia ellos. Su poder destructor era enorme, ya que el fuego que expulsaba por sus fauces no sólo arrasaba todo lo que tocaba, sino que además envenenaba el aire durante meses.
Fue entonces cuando se decidió construir un refugio donde un grupo de loros y ardillas pudiera esconderse y sobrevivir hasta que el veneno hubiera desaparecido del aire y la tierra fuera habitable de nuevo.

Como un refugio que pudiera albergar a todos los loros y ardillas era imposible, hubo que hacer una selección, bastante complicada y no exenta de dilemas éticos y polémicas. Incluso se discutió si el Jefe Supremo debía entrar, ya que no había sido elegido por todos los loros y ardillas, al ser su puesto hereditario. Pero el Gran Brujo, un loro altivo y con gran influencia, finalmente consiguió hacerle un hueco, asegurándose con esto otro para él.

Uno de los que quedaron fuera fue el científico más importante de la comunidad, postulado por muchos para encabezar la nueva sociedad de los loros y las ardillas, en el momento en que se pudiera salir. Lamentablemente, el jefe de los Brujos, apoyado entre otros por la esposa del Jefe Supremo y alguna escritora de panfletos, pusieron el grito en el cielo porque de todos era conocido que al científico, una ardilla peluda y de rabo largo, le gustaba retozar con loros, algo muy mal visto por el Jefe Supremo y todos los suyos. Adujeron que como le gustaban los loros no podría engendrar otras ardillas, y otras sandeces como que le gustaba ir en carroza.

Finalmente llegó el día en que los elegidos entraron en el refugio. Desde entonces había habido problemas, muchos de ellos provocados por el Gran Brujo y su manía de meterse en las vidas de los demás, además de otras ‘cosillas’ como su afición desmedida por rodearse de algunas de las jóvenes hembras de loro que habían entrado en el refugio, lo cual había producido altercados con sus padres y madres. No obstante, el Jefe Supremo se las había arreglado para solucionar –más bien ocultar- estos problemas. Lo que ahora se les venía encima sí era algo gordo y no sabía cómo actuar.

Resulta que el Gran Brujo decidió celebrar que le habían elegido para entrar en el refugio pasando la última noche en un local nocturno. Allí había contraído una peligrosa enfermedad en cuya cura trabajaba el científico que fue rechazado por declararse abiertamente atraído hacia otros loros. Lo peor es que, al preguntarle si era posible que alguna de las jóvenes hembras de loro con las que había sido visto dentro del refugio estuviera contagiada, se negó a responder y se fue escandalizado, cerrando el cubículo de un portazo y dejando al Jefe Supremo en un mar de dudas.

Se acordó entonces de que, antes de encerrarse en el refugio, le informaron de que se estaba construyendo un refugio alternativo en un barrio famoso por su diversidad. Si el científico estaba allí, a lo mejor tenía la cura para el Jefe Supremo y otros loros y ardillas contagiadas dentro del refugio. Pero era imposible saberlo sin abandonar el refugio. ¿Y si el aire todavía estaba envenenado?

Estaba preguntándose si habría alguien dentro del refugio que se ofreciera a salir –no él, por supuesto, él era demasiado importante- para intentar buscar al científico, cuando un ruido llamó su atención. ¿Qué era eso? Al principio no lo identificó, hasta que estuvo claro que era música –llevaba tanto tiempo sin oírla-. Y venía del exterior. Se asomó por una rendija y consiguió ver lo que estaba pasando. Eran la gente del otro refugio, que habían organizado un desfile para celebrar el fin del encierro, porque el aire ya no estaba contaminado.

Al final la gente de ambos refugios acabó bailando hasta el amanecer sin que el Gran Brujo pudiera impedirlo, puesto que, antes de administrarle las hierbas que necesitaba para su curación, el científico le obligó a firmar un pergamino en el que se comprometía a no meterse nunca más en la vida ni en las decisiones de los loros y las ardillas.

Y volvieron a vivir todos felices.

Raúl Madrid.

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Esta fábula formará parte del libro que estamos preparando con “Las fábulas del loro y la ardilla”. ¿Quieres que tu fábula forme parte del libro? Envíanos tu fábula, ¿a que estás esperando?

El loro feroz

h1 Thursday, January 22nd, 2009

Uno de nuestros lectores nos ha hecho llegar su visión personal de Fernando Ferrín Calamita, el juez que obstaculizó la adopción de una niña por la pareja de su madre biológica por el mero hecho de tratarse de una pareja de lesbianas. Hallado culpable de un delito de retardo malicioso en la administración de Justicia con el agravante de desprecio a la orientación sexual y condenado a 2 años, 3 meses y un día de inhabilitación, Calamita continuará percibiendo, según el mismo ha revelado, 1.700 euros mensuales del Estado y valora dar clases o escribir un libro. Aún así, Calamita se lamenta de su suerte, descalifica al tribunal que lo condenó y dice sentirse perseguido por ser católico.

El loro feroz

En defensa del pueblo palestino y contra el genocidio de Israel

h1 Wednesday, January 21st, 2009

Nota de prensa

ATAATA (Asociación de Transexuales de Andalucía) es una asociación cuya finalidad fundamental es la defensa y apoyo de los hombres y mujeres transexuales, sobre todo teniendo en cuenta de la discriminación que sufre el colectivo transexual.

Como colectivo marginado, nos sentimos solidarios no sólo con quienes sufren una discriminación por razón de género, sino ampliamente nos posicionamos ante cualquier hecho discriminatorio, sea del tipo que sea.

Es por esto que queremos dejar bien patente que nuestra asociación se siente solidaria con el pueblo de Palestina, por el brutal genocidio que desde décadas sufre por parte de Israel, que ha provocado recientemente ya más de 1000 muertos, la mayoría de población civil.

Dicho esto también queremos dejar muy claro que ATA está en total desacuerdo con el comunicado y la manifestación: “En defensa de Israel: contra la mentira y contra el terrorismo de Hamás” que ha realizado COLEGAS.

No vamos a entrar ahora, en el hecho injusto de cómo Israel se ha formado como estado, a costa del sufrimiento que ha provocado a Palestina.

Ni siquiera entraremos a analizar como esta situación terrible es fruto del apoyo hacia Israel de EE.UU y de sus aliados occidentales.

Tampoco abordaremos como el integrismo islámico ha sido fomentado por esta situación de injusticia que sufre el pueblo palestino.

Dicho esto diremos que, para ATA, las mentiras, la manipulación interesada y la doble vara de medir la tienen quienes apoyan las políticas sionistas y el terrorismo del estado de Israel.

Equiparar, como lo hace COLEGAS, las 13 muertes del ejercito invasor con las de más de 1000 muertes de civiles palestinos, no tiene calificativo moral de quienes interesadamente quiere meter en el mismo saco a los dos bandos.

El origen de la situación no es HAMAS, como se dice en el comunicado de COLEGAS, más bien esta organización es fruto del conflicto y no la causa del mismo. Tenemos muy claro que la causa de todo la tiene las agresiones de Israel hacia el pueblo palestino.

Así mismo COLEGAS se atribuye la representatividad de todo el colectivo al afirmar que: “los gays, lesbianas, bisexuales y transexuales como minoría siempre perseguida podemos establecer claramente la diferencia entre ambas partes”.

Evidentemente, ATA y creemos que la mayoría de la FELGTB opina en una línea opuesta.

También COLEGAS aduce como justificación de la situación creada, que Israel como país democrático, tiene mayor credibilidad que todos los países de la zona.

No se puede justificar que Israel, aunque estado democrático, cometa sistemáticamente crímenes contra la humanidad.

Se dice desde COLEGAS que resulta paradójico haber visto muchas feministas, muchos gays y lesbianas en manifestaciones de apoyo a Palestina (Por cierto se olvida COLEGAS que también much@s transexuales participamos en dichas manifestaciones).

Y todo ello teniendo en cuenta que Hamás apoya y fomenta el modelo de ley islámica (Sharía) de países como Irán, Sudán, Arabia Saudí y otros, donde somos condenados a muerte por nuestra orientación sexual, y donde las mujeres no tienen derechos, se lapidan a las adúlteras y son condenadas al burka y al hogar.

Desde ATA diferenciamos claramente al pueblo palestino, como colectivo masacrado, de una porción radical del mundo islámico, que claramente se ha visto favorecido por todo el conflicto del oriente próximo provocado por Israel.

Es cierto que el integrismo islámico, como cualquier fundamentalismo religioso provoca la persecución y hasta la muerte de personas por su orientación sexual.

Situación que siempre rechazaremos y que denunciaremos. Pero tenemos muy claro que el pueblo palestino, iraquí o saudita está por encima de organizaciones como Hamás, Al Qaeda… que no los representa.

Sin embargo, quizás el mundo islámico, sin el cáncer del oriente próximo, podría evolucionar hacia sociedades más democráticas y abiertas, que con el paso del tiempo diera lugar a la equiparación de derechos de todos los sectores marginados por cuestión de género u orientación sexual.

Recordemos la situación de nuestro colectivo de LGBT durante el nacionalcatolicismo en la España franquista y la que tenemos ahora en una situación democrática, libre del yugo integrista católico.

En definitiva, no mezclemos churras con merinas, la defensa de LGTB en los países musulmanes no nos hace olvidar la solidaridad que les debemos a todos los palestinos, que han sufrido y sufren el ataque continuo del sionismo israelita.

20 de Enero 2009

Asociación de Transexuales de Andalucía (ATA)

Cristóbal, el padre desnaturalizado

h1 Tuesday, January 20th, 2009

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Cristóbal nació en 1938 en España. Supongo que eso igual ya le marcó. Dicen que los bebés lo captan todo cuando están en el vientre de su madre, así que un país sumido en una guerra civil supongo que no era el mejor escenario para nacer. Aún así nació, el cuarto de un número de hermanos que no siempre fue el mismo. Unos llegaban y otros se iban, y al final quedaron seis. Como eran tantos hermanos y había escasez, pasaba mucho tiempo en casa de sus abuelos paternos, pero a su abuela muere trágicamente en un incendio. En su casa hay problemas y sus padres discuten mucho. Casi ni le prestan atención aunque su madre, que tiene hijos más pequeños de los que ocuparse, de vez en cuando le da un beso y un abrazo que a él le saben a gloria. El colegio se convierte entonces en su refugio. Le encanta, porque es muy inteligente y aplicado y siempre recibe elogios de sus profesores. Allí le cuentan que los ingleses son malos porque nos hundían los barcos, que los franceses son malos porque nos invadieron cuando Napoleón, y que los portugueses son malos porque antes eran de España, pero luego ya no quisieron ser más de España. Los rojos por supuesto también son malos, porque mataban a los buenos en la guerra. Y los moros porque estuvieron mucho tiempo en Granada. Y los judíos porque mataron a Jesús. Es bueno, el chico, y aplicado. Los curas le ofrecen entrar en el seminario para seguir estudiando, pero ni el chico tiene vocación ni en su casa pueden permitírselo. Así que se pone a trabajar, con quince años, de tendero.

Pero en todos los cuentos hay algo de magia, y en este también. Un día se cruza por la calle con María, la niña más guapa y más alegre del barrio, y sabe que un día se casará con ella. Con ella y si no con nadie. Ella es muy jovencita y le gusta mucho reírse con sus amigas, y él es larguirucho y triste –hace poco que ha muerto su madre-. Sus tías ricas del pueblo tienen pensado algo mejor para ella, pero a ella le ha gustado el tendero, así que cuando va por la calle se pega al bordillo, para que él pueda arrimarse. Es un triste, pero ella le hace sonreír. Y se hacen novios. Algunos años después se casan, y tienen dos hijos que les llenan de felicidad. Encuentra un trabajo mucho mejor en otra ciudad y así van consiguiendo juntos –ella trabaja en casa- las cosas con las que soñaban de novios.

Pero muere el dictador y una especie de incertidumbre hace mella en él. A lo mejor porque a través del vientre de su madre pudo intuir el miedo que había en las caras de la gente, y ahora lo está reviviendo. Y cree que puede perder la felicidad que ahora disfruta. Seguramente pudo haber reaccionado de otra forma, pero siente miedo, y el miedo despierta en él aquel odio inculcado en el colegio, espacio de su felicidad infantil. Desde entonces vive odiando y despreciando todos los cambios y las libertades, y a quienes procuraron ganarlas para nosotros. Cada vez tiene menos amigos, se centra en María y en sus hijos, a los que lleva al mismo colegio donde él estudió. Pero uno de ellos es distinto, siempre está pegado a su madre o leyendo libros. Y empieza a temerse lo peor. Intenta sin éxito aficionar a su hijo a algún deporte. Pero aún es pronto para confirmar sus sospechas, así que procura no pensar y se centra en su hijo mayor, un chico guapo y deportista al que nunca le faltan las chicas. Un día se confirman sus peores sospechas: su hijo pequeño es homosexual. Su odio hacia todo y hacia todos se incrementa, parece que ya no se soporte a sí mismo. Es probable que piense que con otra educación, en un país diferente con más respeto y más mano dura, esto no habría pasado. Necesita un remanso donde refugiarse, como el colegio cuando era pequeño. Y lo encuentra en la radio, en la emisora donde todo el mundo piensa como él. Vuelve a ser el alumno aventajado, y asimila a la perfección los negros argumentos que día a día van soltando por las ondas. A medida que el odio se va apoderando de todos los resquicios de su ser, se va entristeciendo, se va oscureciendo, hasta perder totalmente la capacidad de ser feliz. Han pasado veinte años desde lo de su hijo, que ahora quiere casarse, porque por fin la ley se lo permite. Su primera reacción es de miedo. Dice que sería imprudente estar en una lista, por si alguna vez cambian las cosas. Después intenta convencer a su hijo para que no lo haga, con razones que ha escuchado decir a alguien desde el púlpito de esa cadena que escucha diariamente. Al final su hijo se casa igualmente. Ese día se le ve sonreír, y su hijo quiere creer que la sonrisa es sincera. Aún así, unos meses después, Cristóbal vuelve a votar a los que votaron en contra de que su hijo pudiera casarse. Vive en una contradicción. Tiene miedo de que cambien las cosas y algo malo le ocurra a su hijo, pero está con los que no dudarían en ser sus carceleros.

El vagon de la felicidad

h1 Thursday, January 15th, 2009

6 grados de separación

Algunas veces me sorprendo enunciando frases que le oía a mi padre a mi edad, y considerando que yo no soy padre a mi vez, es algo para alarmarse. Me maravillo yo también, con la parte de felicidad y de preocupación que tiene ese verbo, de la facilidad con que la juventud de hoy se desenvuelve en un mundo cada vez más precoz de experiencias, de tiendas, de consumo y sobre todo, no ya de descaro sino de verdadera falta de educación frente al prójimo. Quizá es la otra cara de la osadía, de la inteligencia que ha sido cultivada con conocimientos que han salido del cauce escolar y familiar, y que hace piruetas que nos maravillan -es decir que nos ilusionan y nos horrorizan a partes iguales y, a veces, al mismo tiempo- . He de hacer un esfuerzo de diálogo cada vez que veo a alguien con una actitud irrespetuosa, y a medida que avanza mi edad me voy desplazando más hacia el centro de la diana. Cuando me llaman de usted siento como si me creciera una cana, y no es tanto las arrugas en el cerco de los ojos como la sensación de que un púber se dirige a mi así porque sabe que me sitúo en un pais quince años más lejos.

Sin embargo, los tiempos, como las ciencias, adelantan que es una barbaridad. Cuando a una parienta lejana le preguntan sobre un tio bisabuelo mío que era homosexual, ella declara, casi en tono de protesta, no saber nada; mi abuela dice lo mismo del que era hermano de su suegra. Sólo recientemente le pregunté a mi padre si a su tio abuelo se le notaba o no se le notaba. Mi padre me dice que, en realidad, Guillermo era un poco tierno y hablando y hablando me entero de que hace muchos años, en la ciudad en la que vivo, a finales de los cincuenta, un grupo de hombres fue sorprendido de noche dentro de un vagón de mercancias aparcado en la estación del tren. El escándalo protagonizado por quienes estaban ahí dentro haciendo no hace falta mucha imaginación para saber que manchó algunas reputaciones gravemente e hizo que otras se hundieron sin remisión, y distintas listas figuraron durante un tiempo por los corrillos. Después todo se tapó con un complice silencio, lo que hace pensar que quienes estaban dentro del vagon eran, en realidad, una larga lista de prohombres, o de sus vástagos más díscolos.

En La biblioteca de la piscina de Allan Hollinghurst, el personaje principal se da cuenta, al final de la novela, que existe un ángulo ciego en nuestra perspectiva histórica, algo, en el caso del personaje la permisividad sexual de la Inglaterra pre-SIDA, que damos por garantizado, por hecho. Ese ángulo ciego que nos hace saltarnos el eslabón importante -el inmediatamente anterior- cuando eso que damos por hecho no existía. Un tal Fray Berrnardo nos ha abierto ese ángulo ciego en el reciente artículo. Vivimos en la alta velocidad de la igualdad. Es cierto que todavía no para en algunas estaciones y lo habrá de hacer necesariamente: la transexual, el ejemplo más sangrante, pero estamos poniendo las traviesas y los railes. Es más, no debemos dejar de ponerlas, ni de cuidar la red, buscando donde falla o donde puede fallar.

Ese vagon descarrilado de escándalo, en una estación en la noche, con una puerta que de pronto se abrió y lo enfocó una linterna de la policia, fué llamado, con bastante retranca el vagón de la felicidad. Pero es uno abandonado, frágil y vulnerable al que hemos de tratar no volver. Por más que nos quieran encerrar en él y dejarnos en una via muerta.

Enrique Olcina

Del viejo bar de ambiente y de cómo nos fuimos separando

h1 Tuesday, January 13th, 2009

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Debo reconocer que tiendo a revisitar el pasado, para mirar lo que pasó entonces con otros ojos, y al hacerlo, suelo entrar en ese estado en el que te sumes cuando contemplas un pasado a veces triste desde otro estado más plácido. Por eso igual no soy objetivo, por eso a mi visión de aquellas primeras salidas mías al ambiente igual le falta un poco de enfoque, pero me vais a permitir esta licencia.

Estar fuera del armario era muy diferente hace veinte años. De hecho la expresión ‘salir del armario’ probablemente no se ajusta a la realidad de las personas que llenábamos los locales de ambiente a principios de los noventa, ya que el proceso desde que un chico o una chica aceptaba que su orientación sexual era diferente hasta que alcanzaba un grado de visibilidad que le permitiera vivir su afectividad (y su realidad) de una forma satisfactoria era mucho más largo que ahora (en términos generales, ya que siempre hay excepciones), de tal manera que aunque ibas ganando espacios de libertad, el lugar al que accedías al abrir la puerta en realidad era sólo un poco más amplio que el propio armario, y así sucesivamente.

Uno de esos espacios contiguos al armario era el bar de ambiente. El de toda la vida. Ese tipo de bar del que, en ciudades de tamaño medio, sólo había uno, decorado con el eclecticismo propio de una época en la que convivían la copla, el pop, los aires de la movida madrileña y el acid-house. La fauna que habitaba el ‘pub’ de ambiente era también de lo más variopinta, y en él se mezclaba el folclórico y el niño de papá, el izquierdoso más o menos bolchevique y el pintor o el poeta, el mariquita retornado de la emigración o el exilio y el siniestro o el punk. Todos diferentes, todos con algún recelo hacia el de al lado, todos con algo que echarse en cara, pero obligados a encontrarse en el mismo punto: el bar de ambiente, al que nunca nos cansábamos de criticar.

Que si hay mucha envidia, que si todo el mundo va a lo mismo. Es curioso, pero cada vez que vuelvo a ‘visitar’ aquellos primeros años míos fuera del armario, descubro con nostalgia que no era tan malo aquel sitio. Allí coincidíamos todos, cada uno de nuestro padre y nuestra madre, y allí acabé yo, con diecisiete años. Entonces sólo me interesaba ligar, pero en los largos periodos entre ligue y ligue conocí a gente muy interesante. Personas de otros ámbitos, culturales o sociales, y también personas mayores que yo. Al principio esa persona mayor sólo era ‘el abuelo’ que quería ligar conmigo (joder, ahora yo sería un abuelo), pero con el tiempo y después de hacernos amigos, esa y otras personas me fueron enseñando muchas cosas que yo no había vivido, hasta que poco a poco las hice mías, y aprendí a reconocer una parte de mí cuando los miraba a ellos. Cada vez me convenzo más de que el bar de ambiente, al que todos estábamos ‘condenados’, fue un elemento importante en esta complicidad (o síndrome de Estocolmo) que llegaba a establecerse entre personas que no tenían en común más que la orientación sexual.

Tal vez había más cosas que nos mantenían unidos. Puede que compartiéramos más referencias culturales, tal vez el abismo entre la modernidad y lo antiguo no era tan grande. Almodóvar, símbolo de la modernidad de aquellos años, lo mismo cantaba rock que ‘la Bien Pagá’, y cuando finalmente se produjo la ruptura generacional, quizá fuera él uno de los que más gráficamente lo ha sabido reflejar, en la famosa frase de la Agrado en ‘Todo sobre mi madre’: ‘¿Dónde se ha visto una mujer calva?’. Pero a finales de los 80 y principios de los 90 no había mujeres calvas. La cultura de masas era común a una gran mayoría de personas (gays y heteros), y los gays y lesbianas que habitábamos los bares de ambiente no éramos ajenos a esa ‘masa’ de personas que solamente tenían dos canales de televisión. Y aunque parezca una frivolidad, eso une mucho. Eurovisión, Martes y Trece, la teta de Sabrina, los primeros culebrones… En cuanto a cine o literatura estrictamente gay, había tan poco que lo poco que había se convertía casi inmediatamente en nexo de unión entre personas muy diferentes, como pasara con el bar de ambiente. Así, era perfectamente posible que dos homosexuales enormemente distantes en extracción social, edad y formación, se supieran de memoria alguno de los diálogos de ‘Trilogía en Nueva York’, por poner un ejemplo. Con el paso de los años fuimos ganando en libertad. Esta libertad, unida a factores puramente económicos propició la proliferación de un gran número de obras culturales destinadas al público LGTB, hasta tal punto que hoy día resulta imposible estar completamente al día en estas cuestiones. Los medios de comunicación de masas, ni que decir tiene, también cambiaron y se multiplicaron, con la aparición de las cadenas privadas primero, y de internet después, por marcar solamente dos hitos.

Verdaderamente las cosas han cambiado mucho desde que yo salí al ambiente por primera vez hace veinte años. Puede que la diversificación del ocio y la cultura haya hecho que tengamos menos referencias comunes, y puede que la falta de estabilidad laboral o las exigencias de una sociedad que glorifica los aspectos más arrolladores del individualismo, haciéndonos creer que la superación personal pasa por ser (o parecer) mejor que el otro, hayan ampliado la distancia que nos separa del que tenemos enfrente, pero me niego a aceptar que, como sugieren algunas voces, por ser diferentes, seamos totalmente ajenos los unos a los otros. De hecho, ¿no pensáis que las enormes diferencias y el individualismo que aparentemente nos separan en realidad sólo hacen más enriquecedor el proceso que nos lleva a vernos reflejados en los otros? Es más, ¿no pensáis que, una vez superados los obstáculos que nos mantienen apartados, seremos más fuertes para seguir luchando por nuestros derechos?

Entrevista a Algora

h1 Saturday, January 10th, 2009

Algora, a sus 23 años, está labrándose una bonita carrera como cantante. Ha ganado varios concursos, ha sido telonero de Fangoria y, por si fuera poco, su primer disco, “Planes de verano? ha conocido por igual buenas críticas y el apoyo de los oyentes. No hay que esforzarse demasiado para dejarse seducir por sus canciones. Ahora, junto con “Los perros de terciopelo? prepara su segundo álbum de estudio después de lanzar al mercado el bailable y arriesgado “Nubes blancas, sueños raros?. En Dos Manzanas hemos tenido la oportunidad de hablar con él.

Algora

Raúl Portero.- Buscando información sobre ti, hemos encontrado en muchas páginas que se te define como un neocrooner. No sé, a lo mejor hay gente que, como yo, no tiene ni idea de qué es. ¿Nos lo puedes explicar?

Algora.- Es algo así como un intérprete solista al que le acompañan músicos. En los 70 era Frank Sinatra y ahora podría serlo Sondre Lerche, por ejemplo. El término correcto es crooner, lo de neo supongo que tiene que ver con darle un toque más actual, porque sí que es cierto que me acompañan músicos y soy incapaz de tocar ningún instrumento delante de gente, pero no me veo yo en ese contexto tan clásico. De todas formas todo esto habría que preguntárselo a quienquiera que fuera el que me definió de tal manera, porque yo lo he aprendido después.

R.P.- “Planes de verano? (DFE Records) fue tu primer disco; además, un disco muy celebrado. ¿Y qué supone su publicación? Es decir, los fans, la gira, las entrevistas.

A.- Supone sentirte increíblemente afortunado de poder llegar a un público más amplio y publicar tus canciones de manera decente, y más en un país como este donde la mitad de la industria está manejada por analfabetos musicales y la otra por gente con muy buen hacer y gusto, pero que no tienen la posibilidad ni el apoyo suficiente de sacar a toda la gente realmente talentosa que les gustaría.

R.P.- Además, haces de DJ. ¿En qué se caracterizan tus sesiones?

A.- Más que DJ soy una discoteca andante: pongo música, pero no se mezclarla. Pinchando contrarresto la necesidad que tengo de escuchar música nueva constantemente y hacer que la gente la descubra. No me gusta ir a una discoteca después de varios años y seguir escuchando el Blue Monday de New Order. Está bien recordar, pero todo tiene un límite. ¡Con la cantidad de canciones maravillosas que se hacen hoy para bailar!

R.P.- “Nubes blancas, sueños raros”, el disco de remezclas, lo considero un paso arriesgado, porque “Planes de verano? tuvo muy buenas críticas y siempre hay quien diría que ya ves tú qué necesidad había de versionar lo que, de por sí, ya está bien. ¿Cómo se te ocurrió / por qué tiraste este proyecto adelante?

A.- Sí que es un paso arriesgado, sí. Pero no me he dado cuenta de ello hasta después de sacarlo. Cuando me lo propusieron me pareció una buena idea, pero tampoco le di la importancia que podría darle a un disco de canciones originales, me pareció bonito como complemento, y ya está. Eso sí, te digo una cosa, no creo que volviera a sacar un CD de remixes nunca más. Con uno basta. Y con esto no quiero decir que no esté satisfecho con el resultado, cada una de las remezclas desprende increíblemente la personalidad de su remezclador, que era lo que yo quería, pero tengo suficiente material como para sacar discos nuevos cada seis meses.

R.P.- Me parece que te tira mucho el acústico para tus actuaciones. Ahora que tienes nueva banda, ¿en qué va a cambiar tu sonido en comparación con Planes de verano, donde flirteabas con la electrónica -no digamos ya las remezclas de Nubes Blancas, sueños raros?

A.- La formación de grupo es una evolución lógica de mi sonido y mi forma de componer. Yo siempre he sido más del concepto clásico de banda, lo que pasa es que es muy difícil encontrar a músicos que empleen gran parte de su tiempo para tocar canciones que no son suyas. Para mí es un plus porque los cuatro miembros de “Los perros de terciopelo” son, además de músicos, grandes artistas y tienen casi toda la libertad de incluir lo que se les ocurra en las canciones. La electrónica fue algo circunstancial aunque para nada estoy pensando en dejarla de lado; en el próximo disco seguirá habiendo plugins cibernéticos y beats espaciales por un tubo, pero quizás de una forma más depurada, menos de base y más ornamental.

R.P.- ¿Y cuándo lo tendremos en circulación?

A.- Para después del verano, tengo también otros proyectos musicales muy interesantes… Además las cosas siempre van más lentas de lo que a uno le gustaría.

R.P.- No puedo resistirme a preguntarte por el título…

A.- El título es secreto de estado pero mentiría si te dijera que lo tengo del todo claro, y es muy pronto para hablar de título cuando el disco no está ni grabado. Digamos que es un disco muy eléctrico y espacial, donde hablo mucho de la noche y todas sus extrañas luces.

R.P.- Tus vídeoclips están muy bien, son muy sencillos a la par que originales. Uno de ellos incluso tiene una respuesta muy divertida en Youtube. ¿Tienes una idea de lo que quieres hacer, o se lo dejas a los demás? ¿Te los hace siempre el mismo equipo?

A.- No, las ideas son siempre del director , porque si empiezo a meter baza yo al final no tiene nada que ver con lo que ellos piensan y no es plan. No descarto dirigir mis propios videoclips o los de otra gente, es uno de mis proyectos futuros. Me apetece bastante. Y no, no siempre los hace el mismo equipo. El primero es de Miguel G.Bergareche y Carlos Díez, el segundo (Paraaguas) es de MUTADOR y el tercero lo hicimos un día que nos aburríamos en mi casa con ayuda de MUTADOR, también.

R.P.- Una pregunta en plan fan, ¿podremos tener algún día “instrucciones” en soporte CD?

A.- Quizás dentro de algunos años en un recopilatorio, aunque a este paso a lo mejor para entonces el CD ni existe.

R.P.- ¿Crees que la sexualidad de la gente está por encima del producto? Lo digo porque se habla de cine gay, literatura gay, o incluso música gay.

A.- Por supuesto que no. Nunca me he planteado definirme como artista gay, es la gente la que me ha puesto las etiquetas si es que me las han puesto alguna vez. Me muevo en un mundo donde se mueven personas de todo tipo y me siento a gusto dentro de esa versatilidad. Además me encuentro integrado y respetado por ellos. Es lógico que la gente gay se identifique con mis letras , que son bastante explícitas en ese aspecto, pero del mismo modo puede sentirse identificada cualquier persona hetero , igual que yo lo hago con las de autores no gays. Nadie clasifica a Michael Stipe, Hidrogenesse o Rufus Wainwright como artistas o grupos gays , y tienen un público súper variado. Luego tendemos a identificar lo de “gay” como algo en cierto modo peyorativo (no siempre, ahí tenemos ese fabuloso ejemplo de disco ultragay declarado, The Smell of Our Own de The hidden Cameras) porque algo que va dirigido exclusivamente a un público gay suele ser generalmente una jodida horterada, y no me preguntes por qué… Las emociones hermosas y la poesía deberían estar al alcance de todos, desde niños a ancianos de cualquier condición, independientemente de que hables de pollas enormes y culos abiertos en ellas. Así que prefiero estar rodeado de señoras y señores con diversidad de modos de vida y opiniones, y poder mostrarles mi visión a todos ellos, que se enriquezcan con ellas de algún modo.

R.P.- Y para acabar, si dos manzanas son una cosa, dos peras otra totalmente diferente, y una manzana y una pera nunca son iguales que dos manzanas o que dos peras… ¿qué le dirías a la autora de tamaña reflexión?

A.- Que aprenda a leer, que ya tiene una edad.

+ info: www.myspace.com/algoramusica

El opositor derechista búlgaro insinúa que el primer ministro es gay

h1 Friday, January 9th, 2009

SergeiEl jefe de la oposición en Bulgaria, Boiko Borrisov, ha comenzado el año con unas declaraciones homófobas con doble intención. La primera es demostrar su rechazo sin paliativos a los gays y lesbianas y la segunda es intentar sacar del armario al primer ministro búlgaro, cuyos rumores de homosexualidad son primera línea en los foros de esta república ex comunista.

Borrisov, alcalde de la capital, Sofía, ha declarado que sueña con “devolver a la oposición al primer ministro socialista Serguei Stanichev? y también ha afirmado que contrariamente a lo que ocurre en la actualidad, “no habría ningún homosexual en su próximo gobierno? si fuese llamado a formar uno. Estas declaraciones las ha tomado la prensa búlgara como un outing de Sergey Stanichev, jefe de gobierno soltero y sin hijos, que ha sido rebautizado en los foros locales como “SerGay?. Por su parte el primer ministro no ha querido comentar las declaraciones de Borrisov y en su historial tiene críticas contra el colectivo LGTB ya que en la primavera pasada calificó como deplorables las vestimentas que tuvieron los manifestantes del Orgullo LGTB .

Festival de San Remo

h1 Thursday, January 8th, 2009

6 grados de separación

Estaba escribiendo la columna de 006 grados de separación donde inevitablemente iba a acabar hablando de la Iglesia cuando, gracias a Dios, apareció Marcelo Lippi:“Creo que entre los futbolistas no hay gays. En cuarenta años de carrera no he conocido a ninguno, pero me han contado de alguno. Puede haber alguno con cierta tendencia, pero que no va por ahí a manifestarlo”. Sorprendente. Claro que, inmediatamente después, da las razones por las que él no ha visto en cuarenta años un futbolista gay “Creo que sería difícil que un jugador pueda vivir su homosexualidad de una manera natural por como estamos hechos los futbolistas”. Los futbolistas italianos, añado yo, dada la muestra que nos ha dado Cannavaro recientemente: no considera opuesto mostrar su cuerpo en una campaña de publicidad que no es que sea gayfriendly sino que grita gay por los cuatro costados, y afirmar, sin rubor, que está en contra de los matrimonios del mismo sexo porque es lo italiano. Y claro que no es contradictorio, porque todo el mundo sabe que Italia es el país del armario.

Lippi recurre a la bendita discrección para solucionar un hipotético problema. Ante la posibilidad de que alguno de sus jugadores le confesara su homosexualidad, no duda cuál sería su reacción: “me gusta ser entrenador, pero estaría a disposición de quien quisiera confiarse a mí. Le diría que no se dejara condicionar, que cumpliera con su profesión y que hiciera lo que quisiera en lo privado”. El caso contrario, un jugador abiertamente gay sería desastroso. No porque afectara a la calidad del juego sino porque sería un referente, sobre todo si es un jugador de primera línea, de otros jugadores que, siendo gays, juegan al futbol. Y esto sería el acabose: las hordas heterosexuales viendo como el último refugio del macho, el campo de futbol, es hollado por un maricón y además declarado y confeso . A este paso ADENA/WWLF va a declarar especie protegida al heterosexual tocacojones que es la única especie que, siendo depredador y no en peligro de extinción, es capaz de hacerse la víctima sin fin específico, únicamente porque le gusta escucharse sintiéndose acosado. Por eso va a manifestaciones como la de Diciembre en la Plaza de Colón, pero he dicho que no iba a hablar de la Iglesia.

Inevitablemente te preguntas, ¿por qué ahora le ha dado a todo el mundo en el calcio por hablar sobre homosexualidad?. Bueno, ¿os acordáis de aquella famosa noticia de un jugador de segunda que hacía de chapero para sus colegas de primera, del heterosexualísimo calcio?. Lippi lo despacha como simples habladurías de gente que se quiere hacer notar en demasía, pero el mismo se contradice puesto que inmediatamente después añade: “Se parte de cosas que son verdad y se añaden después invenciones”. Lippi es un rey del suspense porque ¿qué parte es verdad y qué parte es invención en este caso?. ¿Era un simple contrato de servicios o había algun amor despechado?. Por favor, que me lo aclaren, que no puedo vivir en mí.

A ver si va a resultar que el fútbol italiano, la quintaesencia de esa virilidad sin refinar, cateta con excepciones, hortera sin remedio, egoistona, fashionista de un puedo pero no puedo (puedo pagarlo pero en realidad no puedo porque no me da mas la neurona), rácano de catenaccio, reino de la apariencia y la agrupación masculina por excelencia tras el Ejercito y la Iglesia está, a pesar de las protestas de Lippi y el convencimiento de Cannavaro, llena de maricones, discretos, pero maricones al fin y al cabo.

Pobre Arcigay, entre Benedicto, Zefirelli y esta ralea, tan lejos de Dios y tan cerca del Vaticano.

Enrique Olcina

Entrevista a Gus Van Sant en Público

h1 Tuesday, January 6th, 2009

Gus Van SantLa edición de ayer del diario Público incluía una interesante entrevista a Gus Van Sant, cineasta homosexual que ha dirigido la película ‘Milk’, que llega a las pantallas españolas el próximo viernes 9 de enero. A las preguntas, algunas bastante incisivas, de la periodista Rosa Gamazo, el realizador responde con sinceridad y algún que otro desmarque ‘para salir del paso’. Sentido práctico demuestra al reconocer sin pudor no haber elegido ningún actor homosexual para el reparto porque es difícil encontrar productores que apuesten por ellos, que es lo mismo que decir que ‘no venden’ o que no tienen influencia, algo que no sorprende porque siguen siendo muy pocos y pocas los que salen del armario en Hollywood, por miedo –entre otras cosas- a encasillarse.

Es curioso como a la gente le choca ver a un gay haciendo de heterosexual, pero no al contrario. Aunque claro, cuando un heterosexual interpreta a un gay –al menos en EEUU- lo más probable es que salden sus momentos más íntimos con un abrazo o a lo sumo un casto beso, mientras que un actor gay o actriz lesbiana que encarne a un personaje heterosexual protagonista seguramente tendrá al menos un par de escenas más o menos tórridas. En cuanto a la pregunta de por qué no se estrenó la película antes de que se votara la Proposición 8, Van Sant se muestra menos convincente, y a mí particularmente no me queda claro si se hizo todo lo posible para que la película estuviera preparada para antes del referéndum. Finalmente, por lo que respecta a la inclusión de escenas de contenido sexual, reconoce que decidió no asumir el riesgo. Parece por tanto, y en espera de ver la película, que la información que nos llegó según la cual Sean Penn había presionado para que se incluyeran escenas de sexo es más bien parte de la estrategia de promoción de la película.

El hijo majete de mis vecinos

h1 Tuesday, January 6th, 2009

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Mis padres tienen una vecina de fuera de Málaga, una de esas señoras que cuando te habla de una conocida suya siempre te dice los estudios que tiene y el puesto que ocupa su marido: ‘Pues mi amiga la farmaceútica, la que su marido es el jefe de cardiología en…’ Supongo que mis padres son ese tanto por ciento de amigos sin peso social que se permiten tener los muy liberales para convencerse de que lo son. Total, que este verano fue a visitarla su hijo y me acerqué a saludarle, por cortesía más que nada. Me preguntó por mi trabajo y le dije, sin dar más detalles, sobretodo porque detecto -y detesto- cuando la conversación se centra en lo laboral por evitar temas que sólo son tabú en la mente del interlocutor, que había cambiado de empresa y ahora trabajaba como auditor nocturno en otro hotel. Deduje por su interrogatorio posterior que no le terminaba de cuadrar que una persona como yo, con dos carreras universitarias hubiera optado por un trabajo así. Total, que estuve un rato explicándole, a petición suya, detalles de mis rutinas laborales –a vosotros os los ahorraré-. Detalles que no debieron entrar en su cabecita bienpensante, porque en un momento de la conversación, sin terminar de entender de dónde podía venir ese entusiasmo mío por un puesto semejante, se armó de compasión cristiana y me dijo: ‘Debe ser duro estar de noche en un hotel, aguantando a todos los borrachos…’, rematando la faena con un brillante consejo: ‘Bueno, supongo que para unos meses está bien, así te puedes ir pensando qué quieres hacer…’

Me pregunté cómo habría sido la conversación si hubiéramos intercambiado los papeles y yo hubiera hecho de entrometido-compasivo-perdonavidas: ‘Y ¿qué es de tu vida?, te separaste, ¿no? Debe de haberte resultado difícil, con tus convicciones… Pero no te preocupes, que esas cosas pasan, y seguro que a Dios y a tu tío el sacerdote no les importa que te hayas divorciado, rompiendo una familia. Y qué mal que veas tan poco a tu hija. Oye, y te costará llegar a fin de mes, porque con un sueldo, en una ciudad tan cara, y teniendo que pagar el piso donde vive tu ex-mujer, el alquiler de tu estudio, la manutención de la niña, gasolina… ya me dirás cómo lo haces. Por eso yo creo que haces muy bien intentando ahorrar, ¿dónde vas a pasar mejor tus vacaciones que aquí en el apartamento de tus padres? Total, si ya has viajado bastante.’ Supongo que entonces yo habría sido descortés y desconsiderado, al señalarle lo poco, poquísimo que su realidad se parece al ideal de vida al que, pese a todo, parece aferrarse. Justo lo que él hacía conmigo en su conversación. Claro que a mí me importa un bledo no ajustarme a su ideal, y además él no lo hace con maldad. Me lo dice como el amigo que se cree ser, a pesar de que me ha visto dos o tres veces en su vida. Supongo que soy para él unos de esos ‘muchos amigos gays’ que todos los ‘muy liberales’ tienen.

Casi siente uno pena por una persona así. No hay más que pensar los complicados procesos a los que deben someter a su mente para obviar lo mucho que sus vidas distan del ideal de perfección que intentan imponernos a los demás. Procesos tan agotadores que estas personas terminan siendo incapaces de darse cuenta de que tal ideal es falso e innecesario, incapaces de ser libres y, por desgracia, bastante permeables a ideologías que propugnan la supremacía de unos seres humanos frente a otros. La verdad es que resulta tentador evocar un mundo en el que la ‘gente de orden’, los ‘como dios manda’ y los ‘muy liberales’ consumieran un poco menos de energía en meterse en la vida de los demás, en intentar adecuarnos a sus férreos principios morales y se dedicaran a ser felices. No es que eso fuera a hacerme más feliz de lo que soy, pero al menos conseguiríamos un mundo con un poco menos de mal rollo.

Este artículo, a pesar de que vaya un poco cargado de bilis, también me sale del corazón, que quede claro, pero es que estoy un poco cabreado como suele pasar después de tanta hipocresía navideña. Para la semana que viene prometo volver a mi línea habitual, y preparar algo más cursi que el bolso de Doris Day.

Raúl Madrid.

Loros, ardillas y otros monstruos

h1 Saturday, January 3rd, 2009

Las fábulas del loro y la ardilla

Los niños se arremolinaron sentados a los pies de la abuela. Sonia contempló despacio a sus nietos: dos niñas y un niño. Marta, la más pequeña, era la segunda hija de su hijo Javier y de Álvaro y, aunque le avergonzaba reconocerlo, era su favorita. Apenas un mes hacía de su cuarto cumpleaños y era difícil sustraerse al brillo de cacao de su piel, a la carita redonda de ojos rasgados y a la cadencia dulzona de su voz que acentuaba su eterna sonrisa. Rosa —en honor a la otra madre de Javier— era la hermana mayor de Marta, tenía siete años, era rubia, altiva como una diosa, un poco marisabidilla, a decir de su abuela Sonia, y se pasaba el día dándole patadas al balón y diciendo que de mayor quería ser como Beckham. Javier y Álvaro no deseaban más hijos y menos un varón. «Es que los hombres son tan complicados», decía siempre Álvaro si le preguntaban.

Luego estaba Jorge, una dulzura tímida de seis años, rodeado de muñecas, peluches y libros —había aprendido a leer a los cuatro años—. Hablaba poco, pero cuando lo hacía sus sentencias sonaban como inapelables órdenes investidas de autoridad. Sus padres, María —la otra hija de Rosa y Sonia— y Alejandro, llevaban un par de años dándole vueltas a la idea de traerle un hermanito. «Pero es que con la jodida hipoteca», se quejaba María amargamente.

Sonia levantó la cabeza y observó a Rosa trajinando en la cocina. Juntas desde hacía más de treinta años, aunque en la vida de las dos siempre hubo sitio para otros, Sonia se preguntaba cómo iba a superar si un día Rosa se marchaba o se moría. «Dios no lo quiera», añadía siempre Sonia sin importarle su ateismo declarado.

—¿Queréis que os cuente una historia?

—Sí, sí, venga —dijo Marta y acompañó sus palabras de pequeños tirones del borde de la falda de su abuela

—¿Un cuento? —preguntó Jorge.

—No, una historia que pasó de verdad, hace muy poco, aunque parece que es una historia de hace mucho, mucho tiempo, de cuando conocí a la abuela Rosa, y aquí todo estaba prohibido y había que hacer lo que ordenaba un militar que ganó una guerra.

—Entonces es como ahora: papá y mamá siempre andan dándome órdenes y tú y la abuela Rosa lo mismo —replicó Jorge.

Sonia le miró sin saber qué contestarle o pensando que contestara lo que contestara su nieto acabaría por rebatírselo, que quizás, si por algunos fuera, las cosas no habrían cambiado tanto.

—¿Y por qué mejor no jugamos un rato al fútbol con la Wii? —preguntó Rosa, removiéndose inquieta.

—Porque a tu abuela Rosa no le gusta que, o te pases el día delante de la pantalla, o corriendo detrás de un balón. Además, vamos a comer en cuanto ella acabe de hacer la comida, que sabes que se enfada si se le enfría después de haber pasado el trabajo de cocinarla.

—Venga abuela, cuéntanos la historia —insistió Marta con otros cuantos tironcitos de la falda.

—Érase una vez, no importa el cuando porque hay historias en las que el tiempo no importa, que en un país existía una familia que vivía en un palacio y que todos les llamaban reyes. Para ser rey y vivir en la opulencia…

—¿Qué es eso de la olencia, abuela? —preguntó Marta.

—Opulencia, tonta —dijo Jorge—. Tener muchas cosas, muchos juguetes, todas las muñecas que quieras…

—Sí, Jorge, es tenerlo todo o todo lo que desees; pero no hace falta que insultes a tu prima, que no es tonta sino más pequeña… Bueno, y si no os calláis y me dejáis nos tendremos que sentar a comer sin que os cuente toda la historia.

»Los reyes lo tenían todo y para ser rey, o de su familia, había que ser hijo de otros reyes o de sus hijos, que les llamaban príncipes o princesas, o infantes o infantas, según un sistema muy largo de contar y que ni siquiera yo me sé bien, O tenían que ser sus maridos o esposas. Para que lo entendáis mejor; si quieres ser arquitecto o médico o futbolista —Sonia miró a Rosa y la niña sonrió— tienes que estudiar, sacar buenas notas, practicar mucho; pero para ser rey o reina no es necesario, no hay exámenes ni es el más listo del país el que lo es.

»Y en ese mismo país había otra gente que eligió como trabajo meterse en la vida de los demás, salir en televisión o en las revistas diciendo que juanito o juanita tiene novia o que no la tiene o que tiene novio, o que tiene novia y novio; gente que no le importa mentir o insultar, que le da igual si hacen daño o no…

—¿Personas malas?

—Sí, Marta, personas muy malas.

—Pero, abuela, así son los programas de la tele, menos los dibujos o las pelis. Papi dice que en la tele sólo echan basura. Ya nos sabemos la historia, mejor jugamos a la Wii.

—Rosa, esa no es la historia, esos son los personajes, vale…, pero si queréis me callo.

—No abuela, cuenta, cuenta ya —dice Marta.

—Pues érase una vez una reina, una abuela reina, que tenía por amiga a otra señora que era de esos que se meten en la vida de la gente (ella decía que era periodista), y las dos se pusieron a hablar, mejor dicho, la periodista le hacía preguntas y la reina contestaba, y con eso la periodista iba a escribir un libro. Bueno, pues estaban sentadas en una habitación grande, llena de cuadros y muebles caros y muchas cortinas, que estaba en el palacio donde vivía la reina. Y la habitación tenía una ventana que daba a un jardín enorme, lleno de árboles, y, como hacía buen tiempo, la ventana estaba abierta, y en uno de los árboles, en una rama que estaba muy cerca de la ventana, había un loro y una ardilla, los dos juntos mirando a las dos mujeres y oyendo lo que decían. Pero ellas, la reina y la periodista no veían a los dos animalitos, sólo hablaban y bebían de unas tazas con dibujos dorados, muy caras. Entonces la periodista le preguntó a la reina por la familia, qué opinaba ella de que se casaran dos hombres (como tus papás, Marta) y de que tuvieran hijos, y la reina se quedó pensando, dio un sorbo de su taza, se limpió los labios muy digna, con la punta de una servilleta llena de bordados y dijo: «Pues que no es natural, lo natural es que sean un hombre y una mujer, ¿no? Porque un loro y una ardilla no van a ser un matrimonio, no van a formar una familia». Entonces el loro y la ardilla, que seguían en el árbol, se miraron. Llevaban muchos años viviendo juntos, la ardilla le descubrió un día, el loro andaba perdido, se había escapado de su jaula, pero apenas era capaz de volar y, como estaba acostumbrado a que le pusieran la comida, no sabía cómo buscar granos u otras cosas que comer. La ardilla le ayudó, le partía las cáscaras de las nueces y le daba a comer el fruto, y se enamoró de su bonito plumaje de colores y del penacho panki de su cabeza. El loro también se enamoró de ella, nunca había visto un pelaje tan agradable, tan suave que daba gusto restregar su cara contra él… Y ahora esas mujeres decían que no eran normales, que era unos monstruos, que no eran una familia…

—¡A comer todos, que se enfría! —llamó la abuela Rosa desde la puerta de la cocina.

—Vamos —dijo Sonia y se levantó.

Jorge y Rosa salieron corriendo para llegar primero y elegir sitio en la mesa. Marta dio un par de tirones de la falda de su abuela, para llamar su atención y dijo:

—Abuela, ¿si a mí me gustan más el loro y la ardilla que esas dos señoras también soy un monstruo?

Javier Luque

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Esta fábula formará parte del libro que estamos preparando con “Las fábulas del loro y la ardilla”. ¿Quieres que tu fábula forme parte del libro? Envíanos tu fábula, ¿a que estás esperando?