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El sofá

h1 Monday, December 1st, 2008

Una carta en dosmanzanas

Los comienzos del Sida: Recordando sin ira

En 1985, en Madrid, nadie hablaba del Sida. En aquellos momentos, comienzos de la pandemia entre nosotros, cuando aún los telediarios no abrían con Rock Hudson agonizante, el Sida era algo innombrado, innombrable, una referencia en voz baja, que entraba de puntillas en la conversación. Un pequeño grupo (cinco personas) decidió romper el silencio y creó el Comité Ciudadano Anti-Sida de Madrid, la primera asociación de este tipo que hubo en España. Empezaron a reunirse en el Café Comercial (ponían sobre las mesas los primeros folletos preventivos como contraseña) y decidieron Hablar del Sida (Su primera publicación se llamará “Hablemos de Sida”), Difundir un mensaje preventivo, sencillo y claro: “Utilizar Condón en la penetración anal o vaginal, No tragar semen ni flujo vaginal, No compartir jeringuillas”. En un primer momento la respuesta a dicho mensaje fue, en el mejor de los casos, esquiva.

Recuerdo (sin ira, claro está) que nadie quería escuchar. Nadie quería darse por enterado. Más aún: Los propios afectados (hemofílicos, homosexuales, heroinómanos) no lograban encontrar un punto en común desde el que luchar juntos en un tema que les afectaba por igual. En la primera conferencia sobre el Sida celebrada en Madrid los hemofílicos se negaron a compartir mesa con “gays y yonquis”. Los “yonquis”, por su parte, entraban a hacerse la prueba de detección de anticuerpos en Navas de Tolosa 10 remangándose la camisa para dejar al descubierto los moretones en sus brazos, los estigmas de los pinchazos reiterados, prueba evidente de que no eran maricones. Los homosexuales, a todo esto, tampoco se lucieron en esta primera etapa. Hablar de Sida estaba practicamente vetado en los garitos de Chueca (con la honrosa excepción de “Rimmel”, cuyos dueños, paradójicamente, eran heterosexuales). Recuerdo (sin ira, por supuesto) las negativas de los encargados, las excusas esgrimidas para no permitir la distribución de folletos, las pegatinas arrancadas, la insolidaridad manifiesta que algunos expresaban sin tapujo junto a la caja registradora: “Esto nos va a joder el negocio”. Por ello las primeras reuniones informativas realizadas por el Comité Antisida tuvieron que realizarse fuera de Chueca, en Malasaña, en el histórico “Elígeme”, cedido solidariamente por amigos heterosexuales (gracias Víctor Claudín, gracias Joaquín Sabina).

En aquellos primeros momentos del Sida, pocos eran los que se atrevían, en Chueca, a mirar de frente la enfermedad, pocos sabían qué hacer ante la duda de estar infectado por el VIH, nadie utilizaba condón y en las pantallas de los bares los videos porno remitían a un sexo despreocupado y “a pelo”, como si nada estuviera ocurriendo. La prensa gay de entonces, el fanzine “Mundo Gay”, por ejemplo, también se lucía lo suyo aportando más oscuridad a las tinieblas. En 1986, La Cotilla, una de sus firmas más reputadas, escribía: “¿Conóces tú a alguien que tenga el Sida?. Yo no, y mira que me muevo en el ambiente. Me da la impresión que todos los que lo tienen deben ser amigos de los periodistas que no paran de hablar de nuevos casos. Al menos en el Carretas no conocen a nadie que lo tenga”. Muy pronto, lamentablemente, la pregunta de La Cotilla podía ser contestada afirmativamente y no sólo por los asiduos del entrañable Cine Carretas. Muy pronto todos conocieron a alguien que tenía Sida…y, fue entonces, cuando las cosas, poco a poco, comenzaron a cambiar…y las primeras máquinas expendedoras de condones hicieron su aparición en los locales. Al impacto primero de la irrupción del VIH entre nosotros, siguió la aceptación de la evidencia y, lentamente, se impuso el buen criterio de la prevención. Ya no era de mal tono esgrimir un condón como de tarjeta de visita segura; ya se sabía a dónde acudir para hacerse la prueba (Navas de Tolosa 10, Sandoval 7, fueron los centros pioneros); ya nadie aseguraba, sin caer en el ridículo, que el Sida era un invento de “La Polaca Wotyla y Reagan” para arruinarnos la fiesta peramanente. Y, para completar el nuevo cuadro, en los videos de los garitos, la inédita pornografía preventiva, asumiendo su calidad de servicio público, demostraba como un condón pefectamente fotografiado y desplegado sobre apropiado mástil, podía tener más morbo que una anilla en los testículos, un peto de cuero o una muñequera a lo Tom de Finlandia, y al mismo tiempo difundir un mensaje de vida, de prevención.

Por Ricardo Lorenzo

Hambre y sed

h1 Monday, December 1st, 2008

Una carta en dosmanzanas

Estoy hambriento, sediento:
este cuerpo envejecido desea sabrosos alimentos
para seguir quemando la vida.
Estas vísceras cansadas necesitan buenas bebidas
para resistir y vivir.
A pesar de los enemigos que abrasan
el interior sanguíneo,
en contra del mal que me acerca un poco
al incógnito fin,
yo mismo he de buscar,
despacio, el equilibrio,
por encima de controles rutinarios
olvidando fríos números y logaritmos.
Y aquí estoy, con hambre y sed,
queriendo alejar las metas,
para alargar el viaje de la vida,
ayudado por grises perlas de nombre triangular.
Estoy hambriento, sediento,
y no puedo ir a comer contigo,
porque tú mismo también tienes hambre
y no hay bastante para dos, hoy.

J.M.Z.

Hoy 1 de diciembre de 2008 se celebrará el 20 aniversario del Día Mundial del Sida

h1 Monday, December 1st, 2008

Una carta en dosmanzanas

Todos somos conscientes que el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) y las consecuencias orgánicas que lleva aparejadas (SIDA), han causado millones de muertes desde su descubrimiento en 1981.

La Comunidad Internacional se comprometió lograr el acceso universal al tratamiento contra el VIH en 2010. A dos años de que se cumpla el plazo sólo accede al tratamiento el 28% de las personas que lo necesitan.

El VIH/Sida continúa siendo la pandemia más devastadora, sigue siendo imparable y no hay ninguna otra enfermedad cuyo impacto social y económico sea comparable. Son más de 33 millones de personas las que actualmente viven con VIH/Sida en todo el mundo y el número de nuevas infecciones sigue creciendo año tras año sin que la respuesta internacional esté a la altura y sin que se alcancen la mayoría de los compromisos internacionales adquiridos.

El �rea de libertad de expresión afectivo-sexual de Izquierda Unida de La Rioja exige el cumplimiento de los compromisos que la Comunidad Internacional aún está a tiempo de cumplir. Este es el caso del suscrito en 2006 en el seno de Naciones Unidas cuando los países acordaron asegurar el acceso universal a prevención, cuidado y tratamiento para el VIH en 2010.

Hacen falta unos 42.200 millones de dólares anuales (8.401 de los cuales debería aportarlos España de acuerdo con el volumen de su PIB) para cumplir el compromiso. Cuando faltan apenas dos años para la fecha fijada, tan sólo el 28% de las personas que necesitan medicamentos en países empobrecidos tienen acceso a ellos.

El sexto de los Objetivos de Desarrollo del Milenio establece la meta de haber detenido y comenzado a reducir, para el año 2015, la propagación del virus. A día de hoy el número de nuevas infecciones continúa creciendo en todas las regiones del planeta a pesar de que, según ONUSIDA, proteger de la infección del VIH a un joven sin escolarizar cuesta tan sólo ocho dólares al año y en determinados países con alta incidencia del Sida están logrando ralentizar su expansión.

Para ALEAS que la financiación que ahora se precisa para lograr el acceso a universal en 2010 sea tan elevada muestra que la Comunidad Internacional ha respondido mal y de forma tardía, dando lugar a la crisis en la que nos encontramos en la actualidad.

El Gobierno Español es corresponsalbe como firmante de estos acuerdos internacionales y de su cumplimiento y no ha aportado todo lo que debiera para frenar la pandemia.

La implicación presupuestaria también se ha visto incrementada ya que España aportará, para el trienio 2008-2010, 600 millones de dólares al Fondo Global contra el Sida, la malaria y la tuberculosis convirtiéndose en el quinto donante mundial. No obstante, a pesar de este significativo aumento, España está aún lejos de cumplir con sus responsabilidades económicas en la lucha contra el Sida, ya que en los próximos dos años el Gobierno español tendría que destinar 840 millones de dólares anuales para contribuir a lograr en 2010 el acceso universal a la prevención, a la atención y al tratamiento.

Ã?lvaro Villar Calvo
Coordinador del �rea de Libertad de Expresión Afectivo-Sexual de Izquierda Unida de La Rioja

Sobre la visibilidad y la rabia que no debe cegarnos

h1 Saturday, November 29th, 2008

Una carta en dosmanzanas

Hace unos días, concretamente el 23 de noviembre seguí con interés la entrada publicada en ‘Dos manzanas’ por Rafael Rodríguez titulada ‘Sobre la visibilidad’, junto con todos los comentarios que suscitó. Al final terminé enfadándome bastante, por el tono del enfrentamiento entre algunos de los seguidores del blog. Creo que cualquiera que sea nuestra postura debemos siempre defenderla sin caer en provocaciones y no entrar al trapo de aquellos que, incluso compartiendo con nosotros orientación sexual, intentan dinamitar los pequeños avances que vamos consiguiendo en la comunidad LGTB con argumentos prestados por la derecha. En aquel momento yo mismo me dirigí a los participantes en el debate con un comentario en que preguntaba cómo creían que debía sentirse alguien que, quizá con dudas al respecto, accediera al blog en busca de ayuda o información y viera como las gastamos los gays y lesbianas entre nosotros. De alguna manera me gustaría explicar nuestra rabia a este personaje hipotético y seguramente perplejo.

Supongo que la razón por la que la cuestión del armario provoca tanta ‘rabia’ en las personas que nos decantamos del lado de la visibilidad es porque de alguna manera nos sentimos ‘mutilados’ en nuestra afectividad. No olvidemos que una gran parte de nuestro desarrollo afectivo tiene lugar durante la adolescencia, pero a muchos de los homosexuales de mi edad nos quitaron la adolescencia. A mí ‘me sacaron del armario’ a los diecisiete años, y los dos o tres años posteriores fueron de tal oscuridad, de tal silencio, que necesariamente aquellos años tienen que haber afectado a mi afectividad. Soy homosexual, tengo 37 años y estoy casado. Tanto mi familia y amigos como mi entorno laboral y social saben de mi orientación sexual. Por lo tanto podría decirse que estoy fuera del armario y sin embargo, en términos de visibilidad afectiva, aún tengo que luchar para mostrarme tal y como soy. En muchas ocasiones cuando estoy con mi marido en un lugar público y deseo darle un beso, la primera reacción es contenerme y tengo que hacer un esfuerzo consciente por superar esa barrera y darle el beso. Y no acaba aquí la cosa, el armario nos afecta incluso en nuestra relación con los heterosexuales, coartando nuestra afectividad en mayor o menor medida. A menudo me he sorprendido lamentando que tal o cuál amigo hetero es mucho más afectuoso conmigo de lo que yo soy con él, supongo que me retraigo tratando de protegerme de los ataques de homofobia que incluso los heteros más ‘gay-frienly’ tienen de vez en cuando. Hace algunos años me dedicaba a la enseñanza y mis alumnas y alumnos eran adultos. Jamás le di a ningún alumno ni una palmadita en la espalda, era como vivir en un estado continuo de doble personalidad que, aceptémoslo, me degradaba en cuanto a que no me dejaba desarrollar libremente mi personalidad. Esto es así, y todo lo demás son gaitas. Cada vez que soy capaz de darle un beso en público a mi marido es como si descubriera de pronto una pierna o una mano que no he usado durante mucho tiempo, y junto a la alegría por descubrirla va indefectiblemente la rabia por el tiempo que he vivido ignorándola o escondiéndola. Cada vez que un hetero, o lo que es peor, un homosexual, te pide que lleves tu homosexualidad con discreción, en el ámbito ‘de lo privado’, es como si te pidiera que te sentaras en una silla de ruedas o te amputaras un brazo.

Ser ‘discretamente gay’ no es posible sin mentir, o al menos sin agachar la cabeza y no responder cada vez que se produce un brote de homofobia alrededor nuestra. Y esto sucede muchas veces. No sólo los ataques violentos son actos de homofobia. También esa típica tibieza de algunos que no tienen nada en contra de las parejas gay pero sí contra el matrimonio o la adopción. También la libertad que algunos se toman cuando, nada más enterarse de que eres gay, se creen en el derecho de preguntarte por los pelos y señales de tu vida sexual, como si sólo los homosexuales tuviéramos vida sexual (pero ésta es otra cuestión). Esa actitud, si no es homofobia, al menos es desconocimiento y torpeza, y conviene atajarla nada más se produce. Pero claro, si lo haces ya no eres ‘discretamente gay’, te conviertes en un gay ‘molesto’. Conviene además preguntarse, ¿eres indiscreto o te exhibes simplemente por comportarte con arreglo a tu personalidad y tu estilo de vida? Personalmente no considero que un hetero que conduce un monovolumen lleno de niños esté haciendo alarde de nada o esté exhibiendo su heterosexualidad. Simplemente se comporta con arreglo a como es. Un ferviente católico que lleva una medalla con un crucifijo probablemente está haciendo alarde de su fe, pero a mi no me molesta (otra cosa es que el crucifijo esté en una escuela pública), así que ¿por qué debo yo dejar de poner una bandera gay en el balcón de mi casa? Sólo porque los signos más evidentes de heterosexualidad formen parte de la cultura dominante, no significa que no sean signos, susceptibles de ser interpretados y de que se les asigne un determinado contenido social e ideológico. Sólo porque los signos de mi estilo de vida homosexual no formen parte de la cultura dominante no significa que al mostrarlos haga alarde de nada o desafíe a nadie. Aquellos a quienes molestan dichos signos de mi homosexualidad, ya sea un beso, un determinado atuendo o una determinada palabra, son los que tienen un problema de aceptación de la realidad, y francamente, yo no estoy dispuesto a ‘mutilar’ ni la más mínima parte de mi ser para que ellos puedan dormir tranquilos en un mundo como Dios manda. Ahora bien, y volviendo al principio del artículo, tampoco voy a discutir con estas personas, ni voy a entrar al trapo de las majaderías que puedan decirme. A pesar de sus muchas carencias, la sociedad en la que vivimos tiene muchas maneras de expresarse y de luchar. Podemos tener un blog, podemos asociarnos, podemos integrarnos en un partido político, elaborar propuestas y presentarlas a las distintas autoridades para que las aprueben o no. Pero por favor, no gastemos nuestras energías en discusiones estériles con personas que no están dispuestas a escuchar. Sería un flaco favor a nuestra lucha, a aquellos por los que luchamos, a los que son, a los que fueron, a los que están por venir.

Raúl Madrid

Quantum of Context

h1 Friday, November 28th, 2008

Una carta en dosmanzanas

Bárbara, de apellido esa verdura que tiene tan mala pinta pero que hervida o a la plancha está muy buena, Broccoli ha dicho que un Bond negro alomojó pero que un Bond gay ni pensarlo ni imaginarlo. Donde se demuestra que para quedar como una Reina no hace falta llamarse Sofía.

El caso es que a mi Bond me gusta, y me gusta mucho más desde que Daniel Craig, el actor con cara de pato, lo interpreta. Su flexibilidad felina es mucho más atractiva que la elegancia de Pierce Brosnan o la faz inexpresiva de Roger Moore, y se entronca con la clase adquirida, arribista y canalla de Sean Connery y, además, es un actor bastante bueno. Se necesita método cuando se pone a salir del agua en plan ursuloandress con su bañador azul enfundando su culo (¡y que culo!) sin parecer un pornstar cualquiera a punto de fundido y felación en la siguiente escena, o cuando le torturan los testículos, desnudo todo su ciclado cuerpecito, en la penúltima saga de la pelicula, sin que parezca que Catalina Video se ha querido pasar al territorio Falcon (Nota: para los elitistas que se perdieron Casino Royale, para los devoradores de cine iraní que miraron con desdén la cartelera, para los amantes de cine chino de interminables escenas ¡corred, corred, m ….alditos, que está en el videoclub!) De hecho las declaraciones de Bárbara Broccoli vienen en cierta manera a responder al propio Craig que, demostrando una mente abierta digna del mejor perfil de gaydar, dijo que no le importaría tener una trama homosexual, entiendo que con él mismo involucrado, porque sino dime tú que gracia. La Broccoli ha pensado y ha dicho que no vamos a perturbar a los heteros que van a ver Bond con que si Bond resulta que ahora le da a pelo y a lana. ¡Como se nota que Bárbara Bróccoli no visita el bakala! Ni el gaydar -que sería más el perfil de su público- tampoco.

Sin embargo, yo si veo a Bond, Craig Bond teniendo una aventura en el lado salvaje. Es más, me parecería positivo que una persona que es atlética, fría, elegante, que conduce coches deportivos y que lleva una vida activa y llena de aventuras, y que es deseado por todas las mujeres de la película se diera un garbeo por esa acera que cantaba Lou Reed, incluso con un coro de chicas negras, porque no. Y lo veo positivo como reivindicación de la B de los LGTB, que se llevan palos desde el pelo y desde la lana. Ocasiones no le faltan, porque sus compis del M-16 están, la mayoría de ellos, bastante potentes. Incluso podría aprovechar la reciente orden del Servicio Secreto Británico de reclutar espias LGB y darle una vuelta de tuerca incluyendo un espía T que se incorpora a una misión de Bond tras unos años apartado del servicio. Un antiguo compañero de Bond, que lo salva en multitud de ocasiones y que se resiste a la seducción de Bond solo para revelarle al final quien es ella en realidad, porque M no le ha dicho nada (en parte porque no puede y en parte para darle una lección)

Sin embargo, le ruego a la señora Broccoli que si ha reflexionado sobre sus declaraciones tras leer estas humildes líneas, que no vaya al rollo maricón-afeminado-amargado-que-destruye-el-mundo, con ambientes recargados,mucho leopard print, decadente y elegante, mucho pan de oro, mucho terciopelo granate, cojin y plumas y con muerte terrible y horrorosa y muy en el tópico, pero que no resultaría nada original. Además para eso ya salió Madonna como profesora de esgrima, que no era mala, pero era lo más aproximado que ha salido a un LGTB en las últimas películas de Bond (si excluimos las tan heterosexuales consideraciones de que M/Judi Dench tiene pinta de lesbiana porque, claro, una mujer en un puesto tan importante sólo puede ser lesbiana)

En otro orden de cosas, aunque seguimos con Bond, estábamos un amigo y yo discutiendo una posible traducción para Quantum of Solace. Llegamos a la conclusión que sería El mínimo consuelo . Siendo quantum la mínima energía requerida para la transmisión de algo y solace consuelo, la combinación arriba señalada no suena, en español, para nada, como una película de Bond, sino como una checa de festival de arte y ensayo, con subtitulos en francés y luego subtitulos en español. La verdad es para ese título Bond necesitaría una trama un poco más complicada.

En realidad, la frase viene de un relato corto del propio Ian Fleming, donde Bond y el consul de las Bahamas se preguntaban cual era la cantidad mínima de afecto, consuelo, cariño que se necesitaba para que una relación se mantuviera. Nada que ver con una película de Bond, como ya he dicho, pero si mucho con la relación que determinados colectivos gays mantienen con un partido de actuaciones tan homófobas como el PP. Porque la pregunta que surge es evidente ¿que quantum of solace es necesario para mantener una relación tan heterofriendly que casi te empuja de nuevo dentro del armario, con un partido que niega la igualdad con los homosexuales, en tema de matrimonio, que ha votado contra la inclusión del ILGA como observador de la ONU, que ha nombrado a Dimas Cuevas para un cargo de coordinación regional, que ha comparado los matrimonios entre personas del mismo sexo con uniones entre distintos tipos de animales, algunos de cuyos cargos se han negado a cumplir la ley y que ha interpuesto un recurso de constitucionalidad?

Quizá sea que se nos escapa el contexto. Contexto es una palabra que se descolgó de la boca de Cospedal cuando trató de justificar a Dimas Cuevas. Este el mismo Dimas Cuevas que hizo chascarrillos sobre el menú de una boda entre mujeres o que considera que los homosexuales no son aptos para adoptar a sus hijos; aunque a este respecto entiendo que Dimas Cuevas está equivocado: sus hijos, por el mero hecho de su progenitor, son niños con necesidades especiales, es cuestión de encontrar una familia que piense de manera racional para los tiempos que corren. Y además contexto es una palabra fantástica para volver a Bond y a un argumento a su altura. Por ejemplo, la atractiva y contradictoria vicepresidenta de un partido político -en la oposición- de un país latinoamericano ha nombrado a un articulista aparentemente inofensivo para un puesto importante, después de que este consiguiera ser nombrado senador de su país. Al senador plumilla quieren que le caiga la del pulpo por unas frases que soltó en el periódico de su Departamento sobre tortillas, lesbianas, bollos de crema, adopción y mediopensionistas. Cuando Cos …. digo, la vicepresidenta del partido político se lo explica a Bond y a su compañer@ (el agente trans doble cero, con todos los gadgets de Bond, faltaría más) que en realidad a esas frases les faltan un quantum of context el agente trans le da una gofetá que la estampa contra el escritorio.

Y es lo que tienen las películas de Bond. Que son muy violentas y se organizan unos pifostios muy chungos, precisamente por la falta de ese Quantum of Context. O el Mínimo Contexto.

Como dijo el sucesor del lider inmarcesible: “Jesús, ¡que tropa!”

Enrique Olcina Juliá

Otro uno de diciembre

h1 Thursday, November 27th, 2008

Una carta en dosmanzanas

Se acerca el uno de diciembre, lo que significa es que, durante unos días, los medios se harán eco de la pandemia que azota la humanidad. Habrá quienes se centren en aspectos más médicos, habrá quienes entren el analizar el día a día de un seropositivo, y quienes cedan un hueco para analizar la desastrosa situación que vive �frica. Un día más, como todos los señalados en el calendario, por una causa. Seguro que hay quienes piensan eso, pero creo que este es uno de los temas que merece más atención y no quedar como un anecdotario, al menos para mí no lo hará.

Quizás deba explicar mi relación con el todo lo relacionado al VIH y al SIDA, una relación peculiar porque los dos tenemos la misma edad, nacimos a la vez, el mismo año, bueno, yo le gané unos meses, pero lo cierto es que jamás viví esa época en la que el sexo a pelo entre dos hombres era posible sin tener que pasar luego meses en vela pensando en sí lo tendré o no. Puede que muchos lo vean como una marcianada, pero las campañas anti-sida marcaron mi infancia. Y una de las que más me llegó fue aquella en la que un profesor hurgando en los vestuarios encontraba un preservativo y al preguntar de quien era todo el colegio se levantaba a grito asegurando que era su posesión. Valiente anuncio, que por un lado me demuestra que nos hemos vuelto un poco mojigatos, y por otro me despertó algo más que la curiosidad. No me acuerdo que edad tendría yo, aunque seguro que Piaget no me habría dado aún la capacidad de razonar en abstracto, pero aquellos alumnos revelándose ante la represión de un profesor, ante esa manera de analizar las bolsas y echando en cara que alguien de los presentes follaban, y todos se levantan diciendo que son ellos (o mejor dicho, asumían que iban a follar porque el preservativo estaba aún en su envase). Rebeldía junto a sexo seguro, el uso del preservativo era un valor. Eso sí era una campaña. Luego siguieron otras poco memorables, aunque recuerdo una en la que aparecían una cantidad de aves increíble que igualaban una gallina a una prostituta dejando a mi candidez con la incógnita de lo que para mí no tenía sentido.

Pero no bastaba. Sabía de sobra todos los métodos de evitar el contagio como un papagayo, pero eso sólo, como un papagayo. Nada más. Así que me puse a prueba y di un paso más. Quería saber qué era realmente el sida y como lo vivían aquellas personas que lo habían contraído por lo que en mi segundo año de prácticas cuando aún estaba en la diplomatura elegí trabajar en una asociación antisida, llegando a estar un año, 9 meses más de lo que me pedía la obligación formal. Y tropecé con una realidad dura, de doble, e incluso triple exclusión social, puesto que la asociación con la que colaboraba trabajaba, sobre todo, que no exclusivamente, con aquellas personas abandonadas y que representan (representaban?) en mayor porcentaje de infectados en la zona, es decir, drogadictos, como se les etiquetaba. Allí me enfrenté a los seropositivos, personas que desaparecían de las campañas de prevención, pero que eran reales; superé miedos y comencé a trabajar no por, sino con ellos. Fue un año agridulce, con momentos felices y otros que nos recordaban que la muerte estaba los planes de algunos, con una salud más delicada. También encontré lo+ positivo, una revista que me acercó a testimonios de primera mano de personas de todas las condiciones y me ayudó plantearme debates que quedaron plasmados en distintos trabajos, de manera que hubo trabajos sobre integración laboral, maternidad, parejas serodiscordantes, etc.

Y hasta hoy. He seguido vinculado con el tema, desde el activismo LGTB con campañas centradas en distintos colectivo así como formación de grupos potentes a nivel nacional que me han puesto más al día, ya no en teoría, que para eso está la información, sino en trato humano, en prevención y cómo llegar a ciertos colectivos. No escribo esto para ponerme medallas, pues ni quiero ni me lo merezco, sino para dar la visión de alguien que nació, como decía aquella canción, en los tiempos del sida, y no se ha acostumbrado a ello, sino que sabe que hay que seguir luchando. Y como muestra, y fin de esta reflexión que comparto con vosotros, mi primer intento de tesis doctoral sobre motivos por los que seguía existiendo un grado alto de contagio entre HSH (como se dice ahora) que retomaré en cuanto termine con la que tengo ahora entre manos.

Deabrutxiki

Profesionales de la Salud Pública se pronuncian sobre la guía distribuida en el Hospital Carlos III

h1 Tuesday, November 18th, 2008

Una carta en dosmanzanas

AMaSaP, organización que agrupa a profesionales que desde diferentes ámbitos trabajan en el campo de la Salud Pública en la Comunidad de Madrid, nos ha hecho llegar la siguiente carta, que por su interés reproducimos íntegramente:

La Asociación Madrileña de Salud Pública se congratula por la publicación, en los diarios de hoy 18 de noviembre, de un artículo que denuncia la distribución de la publicación “Adolescentes frente al sida: preguntas con respuesta� a personas con VIH en el hospital público Carlos III de Madrid.

Varios de los profesionales que formamos parte de esta asociación trabajamos en la prevención del VIH y hemos leído esta guía en profundidad. Nos parece intolerable que en las consultas del Servicio de Enfermedades Infecciosas de este hospital se proporcione a los pacientes un folleto cuya información contiene una considerable carga ideológica. En esta publicación se realizan afirmaciones que van en contra del conocimiento científico actual, son homófobas y culpabilizan y discriminan a las personas con VIH. Está comprobado que este tipo de actitudes, además de menoscabar el respeto y consideración que merece cualquier paciente, favorecen la expansión de la pandemia de VIH. Es más, tras una larga y fructífera historia de investigación y avance en la prevención del VIH y el sida, arrojar dudas sobre la eficacia y efectividad del preservativo desde un servicio sanitario público es un acto de irresponsabilidad que afecta a la salud pública.

No ponemos en duda la profesionalidad de las personas que trabajan en el Servicio de Enfermedades Infecciosas del hospital Carlos III, nos consta que son excelentes clínicos, pero esta publicación, y cualquier otra información basada en posicionamientos morales nos contrastados científicamente, debilita el importante trabajo en prevención del VIH que desde las administraciones públicas y la sociedad civil se realiza en nuestra comunidad. Por ello, solicitamos la retirada de esta publicación y la puesta en marcha de aquellas medidas que garanticen que este tipo de mensajes no vuelvan a hacerse eco en ningún centro sanitario de la Comunidad de Madrid.

Asociación Madrileña de Salud Pública (AMaSaP)

www.amasap.es

De reina a reina

h1 Thursday, October 30th, 2008

Una carta en dosmanzanas.com

Siempre me han gustado los cuentos de reyes y reinas. Hace ya muchos años, hubo un señor con bigote que entró a tiros en el Congreso de los Diputados. Mis padres me dijeron que era malo. Al poco tiempo, otro señor vestido de militar, sólo con leer un papel, hizo que el de bigote entregara las armas. Mis padres me dijeron que era bueno. Yo imaginaba al rey Juan Carlos como una especia de Mazinger Z que nos protegía a los españoles: con tres palabras había derrotado a los tanques.

También me explicó mi padre que esto de la Democracia era como un juego: había unas reglas y por nuestro bien era mejor que las respetásemos, hacía muy poco que mis abuelos se habían matado el uno al otro.

Por eso, el día que ustedes vinieron de visita a mi ciudad, quise acercarme al Ayuntamiento para verles, especialmente a usted, Doña Sofía, que siempre se ha parecido mucho a mi madre. Me acerqué a una ventana por la que tenían que pasar obligatoriamente para subir al balcón. Preferí verles de cerca antes que oír su discurso entre la muchedumbre. Usted, al subir la escalera, acarició la ventana contra la que yo apretaba la nariz y sonrió. Ese día supe que nunca nadie me metería en la cárcel por amar a otros hombres: allí estaría usted con su rayo fulminante para defender a su pueblo. Como Afrodita A.

Luego pasaron los años, y me casé delante de una foto suya. Y desfilé orgulloso muchos otros años por las mismas calles por las que usted se paseaba en coches de cristales tintados.

Siempre tan profesional, tan prudente, hablando de sus nietos, tan culta, tan educada, ejerciendo a la perfección el oficio por el que todos los españoles le pagamos a costa de nuestro esfuerzo para que nos represente. Si hubiera habido una tienda de reinas yo habría comprado para mi país una reina como usted.

Hasta hoy. Francamente, Doña Sofía, calladita estaba más guapa. Y todo porque no acepta pulpo como animal de compañía. Lo malo es que ha sido el pueblo español el que ha decidido que un pulpo es un animal de compañía. Y no creo que tenga que recordarle que la Constitución española define claramente de quién es el Scattergories y que a lo mejor su dueño se enfada y se lo lleva.

Siga usted haciéndonos el favor de hablar de Froilán, de Leonor o de la madre que les parió a todos ellos, pero las opiniones privadas, déjelas para las conversaciones de café y anisette con las amigas. Y la próxima vez que tenga la tentación de hacerlas públicas haga usted el favor de metérselas en su real culo.

Que yo también soy muy reina, pero he tenido que desgastar muchos tacones para llegar a serlo.

Dios guarde a usted muchos años, que nosotros ya nos guardamos solitos.

¡Salud y República!

elputojacktwist (José Luis Serrano)

La transexualidad no es Queer

h1 Saturday, October 18th, 2008

Una carta en dosmanzanas.com

Como mujer transexual y dada mi experiencia vital (edad, extracto social,..), que desde luego no es nada que se pueda interpretar como que me otorga potestad para nada, pero indudablemente me da una visión por mis años, por haberme relacionado con muchas personas transexuales, no sólo subjetiva sino que puedo afirmar con toda legitimidad que la transexualidad al margen de que cada individu@ la viva de forma diferente, hay un denominador común que nos caracteriza a mujeres y hombres transexuales: el desacuerdo entre el sexo biológico y el sexo sentido, percibirse como hombre o mujer y el deseo de que los demás así te perciban.

Tod@s hemos realizado todo lo que hemos podido por adecuar nuestro físico al sexo sentido: tratamientos hormonales (sin control y automedicándonos con el riesgo que ello implica para la salud), cirugías de feminización del rostro, mamoplastias,etc. Todo ello como anteriormente he dicho con el mayor y más profundo deseo de percibirse y de que te perciban como MUJER o HOMBRE.

Por ello la ausencia de tratamiento hormonal, el rechazo a cualquier tratamiento o intervención quirúrgica, no es TRANSEXUALIDAD es QUEER. Con todos mis respetos para los que defienden la Teoría Queer. La Ley de Identidad de Genero ya contempla en uno de sus apartados que personas por motivos de salud o riesgo para sus vidas, y así lo certifiquen, también pueden acceder a los cambios registrales, lo cual es absolutamente justo y necesario.

Sin embargo el plazo de dos años se nos antoja excesivo, más teniéndose en cuenta que antes de cumplir un año en el proceso endocrino empiezan a ser visibles los cambios físicos. Un año podría ser un tiempo adecuado para que se consoliden psicológica y físicamente las expectativas personales de cada demandante para un posterior cambio de nombre.

Ahora, pretender que no haya ningún requisito de tiempo de tratamiento, ya no estaríamos hablando de una Ley para mujeres y hombres transexuales. Hablaríamos de teoría Queer en estado puro, pongamos las cartas sobre la mesa y llamemos a cada cosa por su nombre. Pedimos que no se nos engañe, que no se nos saque a la calle con cuestiones que todos defendemos, para luego colocarnos consignas que no se corresponden a nuestra identidad y lucha personal, introduciéndolas bajo el paraguas de la Ley para personas transexuales. Sabemos ser solidarios y solidarias, y podemos apoyar cualquier causa justa, entre ellas una Ley Queer; pero cada una en su terreno y ámbito.

Las mujeres y hombres transexuales hemos luchado y seguimos reivindicando la integración social y laboral del colectivo trans.

Por una atención sanitaria integral y desde la seguridad social, que garantice nuestra salud y no tengamos que hacer como antaño de poner en riesgo nuestra salud.

Por la despatologización de la transexualidad y la exclusión en la Ley 3/2007 de 15 de Marzo, el contenido de “Disforia de Género”. Lo cual no quiere decir que rechacemos los tratamientos controlados por unidades multidisciplinares.

Todo lo expuesto me lleva a denunciar la manipulación de que somos objeto las personas transexuales desde distintas y opuestas corrientes políticas: Los que en el uso de sus libertades interpretan todo desde la teoría queer.

Estamos de acuerdo en temas de salud, de integración, de despatologización, pero señores, no nos cuelguen el lema: NI HOMBRES, NI MUJERES. Porque si algo tenemos claro las personas transexuales es que deseamos ser mujeres y hombres, según el caso, y con todos los matices que nos diferencia como individu@s.

Desde posturas de la derecha más hipócrita y contradictoria surgen ahora propuestas y voces que intentan según ellos mejorar nuestra situación legal.

Si bien la iniciativa del PNV puede parecer favorable al colectivo transexual, también lo sería que ese mismo partido modificara su tradicional postura de rehusar la cobertura sanitaria pública del tratamiento clínico integral de reasignación de sexo en el sistema sanitario público vasco (Osakidetza). Y oportunidades ha tenido para hacerlo: ante la petición reiterada de uno de sus socios en el gobierno tripartito vasco (EB-IU) o ante la Proposición no de Ley presentada por el PSE-EE hace dos años en el Parlamento Vasco. Aunque se han subvencionado los tratamientos médicos de reasignación de sexo a través de una partida presupuestaria gestionada a través de la Consejería de Asuntos Sociales (dirigida por un Consejero miembro de EB-IU), el PNV siempre se ha mostrado reacio a incluir esta prestación sanitaria en el sistema público de salud vasco.

Me parece que el que un partido de derechas como es el PNV, apoyado por otros de ámbito nacional como el PP, vean bien la iniciativa de retirar el requisito de hormonacion nos debería de hacer pensar en QUE es lo que quieren conseguir con ello cuando estos partidos no se caracterizan precisamente en apoyar al colectivo LGTB. Me parece que lo que intentan es crear confusión registral y en la OPNION PUBLICA para tener una excusa para pedir la retirada total de la ley de identidad de genero.

Mar Cambrollé Jurado, presidenta de ATA-Sylvia Rivera
(Asociación de Transexuales de Andalucía)

Carta abierta de GALEHI al colegio SEK El Castillo

h1 Tuesday, September 16th, 2008

Una carta en dosmanzanas.com

Desde GALEHI hemos seguido con asombro e indignación las noticias aparecidas en la prensa que se hacían eco de que el colegio SEK El Castillo ha negado la admisión a unas niñas por ser de hijas de un matrimonio de mujeres.

Como Asociación de Familias de Gays y Lesbianas con Hijos e Hijas lamentamos profundamente que puedan darse estas situaciones de exclusión y discriminación, y dudamos incluso de su legalidad. Pero aún resultan más indignantes cuando provienen de instituciones educativas que hacen alarde en su ideario del respeto a los “valores plurales (individuales, familiares, históricos, culturales y de religión)”.

Según recoge la prensa, el responsable de comunicación del SEK, José Luis Málaga, ha negado que se trate de un acto discriminatorio, aferrándose a la redacción del citado ideario del SEK. Desde Galehi creemos que más importante que tener idearios grandilocuentes es aplicar los principios básicos como la igualdad, la pluralidad y la no discriminación por ningún motivo, tal como se recogen en nuestras leyes fundamentales. Casos como este, nos hace estar alerta para que comportamientos discriminatorios y excluyentes, ya sea de instituciones o de individuos, no tengan cabida en nuestra sociedad y mucho menos en nuestro sistema educativo.

Está lejos de nuestra intención la idea de extender la polémica, muy al contrario: queremos aportar propuestas y soluciones para que estos hechos no se repitan. Tendemos la mano desde estas líneas para colaborar como asociación con los directivos y los profesionales del SEK para que puedan incorporar, tanto en sus planes de formación como en sus procedimientos internos, toda la diversidad de una sociedad en libertad como es la nuestra.

GALEHI
Asociación de Familias de Gays y Lesbianas con Hijos o Hijas

La homofobia del Opus Dei es inadmisible en Derecho

h1 Friday, May 2nd, 2008

Una carta para dosmanzanas

Quisiera salir al paso, con firmeza, de dos informaciones que he leído estos últimos días. Por un lado, el actual presidente de Familias Numerosas de Albacete, miembro del Opus Dei, carga contra la asignatura Educación para la Ciudadanía, para lo cual, de entrada, no duda en relacionarla con una bazofia de cómic que nada tiene que ver. El mismo señor que en una revista local afirmó hace poco (¡y se le publicó!) la idea, absurda y carente del más mínimo respeto, dañina, de que los homosexuales somos “contra-natura”, diciendo, a la vez, que no nos admitiría en su asociación, ha usado recientemente un desatino de expresión, a saber, “incitación al lesbianismo”, que conlleva en su mera literalidad una carga de profundo desprecio, basado en una doble falsedad, pues ser lesbiana no puede ser considerado negativamente ni es una realidad objeto de inducción alguna.

De hecho, es esta última disparatada elucubración, la de que se fuera gay o lesbiana por “inducción” teórica o discursiva, es decir, ideológica, la que explicaría la obsesión del Opus Dei por censurar el conocimiento de nuestra simple existencia. Así, jueces pertenecientes a esta organización ultraconservadora, que yo considero poco amiga de la democracia, acaban de dictar una segunda sentencia, a través del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, en el que detentan su poder, que viene a decir que el Estado tendría que tolerar que puede haber padres y madres que obligasen a sus hijos a renegar de ser gays y a sus hijas de ser lesbianas. De hecho, en España hay pseudo-psiquiatras, todavía no inhabilitados, como Aquilino Polaino. La sorprendente sentencia pretende, en consecuencia, que ningún contenido educativo formal oficialice lo que es una realidad porque, precisamente, la quieren reprimir, al menos, entre ellos.

Pues bien, la responsabilidad de los poderes públicos es, ni más ni menos, que velar por la integridad moral de los menores de edad que sean gays y lesbianas, o, en su caso, transexuales, frente a unos padres y madres que, desde el fanatismo trasnochado, por supuesto anti-constitucional, estarían, y de hecho hay casos que lo siguen haciendo, atentando contra el ser y la dignidad de quienes están legalmente bajo su tutela. Desde el Estado no se puede dar por buena la estúpida creencia de que nunca ninguno de sus hijos sea gay ni ninguna de su hijas sea lesbiana. Desde el conocimiento de mi colectivo a lo largo de los años, doy fe que los tienen y de que, en demasiados casos, les hacen sufrir mucho, aunque casi nunca se enteran los causantes del daño, dado el destrozo de la autoestima que impide afrontar debidamente esas injustas relaciones paterno-filiales.

Javier Víllora
Activista gay de Albacete

Noticia meneada

1º de mayo

h1 Wednesday, April 30th, 2008

Una carta para dosmanzanas

Las Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales del Partido Socialista de Madrid, en tanto que mujeres y hombres trabajadores y progresistas y, por tanto, sensibles a la no siempre fácil realidad social y laboral en la que todas y todos hemos de desempeñar nuestras tareas, , queremos sumarnos activamente a las reivindicaciones de los derechos laborales y sociales que se realizan el 1º de mayo, así como a la celebración de las conquistas de derechos de los y las trabajadoras conseguidos y para evitar su retroceso.

Porque, en efecto, hoy también es un día para reivindicar la vigencia de nuestros derechos como trabajadoras y trabajadores que somos. Un día para recordar que sigue siendo necesario adoptar las medidas oportunas a fin de acabar con la intolerable discriminación laboral que siguen padeciendo las personas lesbianas, gays, transexuales y bisexuales (LGTB), a causa de su orientación/identidad sexual, que se suma a la situación de desigualdad histórica de los y las trabajadoras. Los colectivos de trabajadores y trabajadoras lesbianas, gays, transexuales y bisexuales son doblemente discriminados en el ámbito laboral por trabajadores y por su orientación/identidad sexual.

Pero también es hoy un día para denunciar la invisibilidad a que se ven forzadas muchas personas LGTB en su puesto de trabajo para evitar precisamente ser objeto de discriminación laboral, sea ésta explícita o más sutil. No podemos aceptar bajo ninguna circunstancia que se perpetúe la realidad estadística que indica que las personas LGTB tenemos objetivamente más dificultades para ascender en nuestros puestos de trabajo o para cobrar un igual salario que las personas heterosexuales o no transexuales, de igual forma que tampoco aceptamos ese mismo “techo de cristal� con que aún hoy en día chocan las mujeres trabajadoras por el solo hecho de ser mujeres.

Más crítica es aún la situación a la que se ven abocadas muchas personas transexuales, que padecen esa discriminación laboral desde el primer momento, a causa de su explícita identidad sexual. Resulta preciso y urgente acometer la creación de planes de inserción laboral de las personas transexuales a través de medidas de discriminación positiva, entre otras, que faciliten su acceso en condiciones de igualdad al mercado laboral.

Asimismo, queremos dejar constancia de nuestro completo rechazo al generalizado uso de roles o estereotipos, muy extendidos, sobre todo a través de los medios de comunicación, y especialmente la televisión, que tienden a identificar a las personas LGTB con determinadas profesiones. Las personas LGTB, en tanto que mujeres y hombres trabajadores que somos, desempeñamos nuestro trabajo o actividad profesional en todos y cada uno de los ámbitos en los que pueden desarrollarlos las personas heterosexuales. Porque la orientación sexual de una persona no condiciona su aptitud para el desempeño de ninguna profesión, no podemos aceptar la identificación que se trata de establecer entre determinados puestos de trabajo y nuestro colectivo.

En definitiva, las personas que integramos el Grupo LGTB del Partido Socialista de Madrid, desde nuestras firmes convicciones progresistas, queremos sumarnos a las justas reivindicaciones de todas nuestras compañeras y compañeros trabajadores aportando nuestra propia visión y versión crítica de la realidad socio-laboral, a fin de ayudar a construir un mundo más justo, más igual y, en consecuencia, más decente; así como sumarnos a la defensa de los derechos laborales y sociales conseguidos hasta ahora, para que no sufran retrocesos, como está ocurriendo en la Comunidad de Madrid. Y para ello estamos seguros de que podemos contar, como tantas otras veces, con el apoyo de nuestro actual gobierno, como hizo la legislatura pasada. A él apelamos

¡VIVA EL 1º DE MAYO!

Grupo LGTB del PSM (PSOE Madrid)

Orgullo & Prejuicio

h1 Monday, April 28th, 2008

Una carta para dosmanzanas

Entre 1999 y 2003, 246 mujeres murieron a manos de sus maridos, parejas o ex compañeros, según el Instituto de la Mujer. La cifra de víctimas asciende a 315, si seguimos el recuento de la Red Estatal de Organizaciones Feministas contra la Violencia de Género, basado en las noticias aparecidas en la prensa.Murieron apuñaladas, atropelladas, quemadas vivas, descuartizadas, lanzadas al vacío… En muchos casos, tras soportar malos tratos durante años en silencio. En muchos otros, después de denunciar agresiones y amenazas en múltiples ocasiones. Ni el sistema judicial ni las Fuerzas de Seguridad supieron o pudieron protegerlas. Desde 2004 se abrieron 300.000 procedimientos judiciales contra maltratadores, se expidieron 71.000 órdenes de protección para mujeres y se inauguraron 452 juzgados especializados en violencia de género. En lo que va de año ya son 27 mujeres asesinadas por violencia de género en España.

La primera vez que Elizabeth Fritzl fue violada por su padre, tenía 11 años. Su padre, Josef Fritlz, la anestesió, la encerró en el sótano de su casa, la esposó y allí la mantuvo secuestrada durante los siguientes 24 años. En los siguientes 24 años de cautiverio, Josef Fritlz convirtió a su hija en su esclava sexual y la dejó embarazada en seis ocasiones. En 1996 dio a luz a mellizos, pero uno murió a los tres días de haber nacido. Su padre sacó el cadáver del sótano y lo incineró.Durante los 24 años de cautiverio, tres de los hijos fueron adoptados por sus ‘padre abuelo’ y su esposa en circunstancias poco claras. Según informaciones en poder de la policía, en los años 1993, 1995 y 1997, los padres de Elizabeth ‘encontraron’ en la casa dos niñas de nueve y 10 meses respectivamente y más tarde, a un niño de 15 meses. Los otros tres hijos de Elizabeth nunca salieron del sótano y su existencia era desconocida por las autoridades locales. Los tres hijos encerrados junto con su madre, entre ellos Kerstin y dos hermanos de 18 y cinco años, nunca recibieron atención médica y la vestimenta y la alimentación les era proporcionada al parecer por el sospechoso.

Si nos guiáramos por estos heterosexuales para ponderar a todos los heterosexuales, evidentemente nos parecería que el varón heterosexual es un individuo peligroso para distintos colectivos: el de mujeres que mantienen relaciones afectivas con varones heterosexuales y el de mujeres procreadas por varones heterosexuales, amén de el colectivo de mujeres que pasean por las calles y son violadas por varones heterosexuales. Sin embargo eso no sucede así: cada día vemos a nuestro alrededor varones heterosexuales que son como todo el mundo, personas normales que no ejercen de una manera clara una violencia machista. Por lo tanto sabemos que no podemos generalizar en que todos los varones heterosexuales son un peligro para las mujeres.

Nos parece un razonamiento lógico: no podemos extender el estigma de unos pocos, por su violencia, sobre muchos . Sin embargo, cuando a alguno de nosotros se nos pregunta que qué nos parece el Orgullo, pues decimos que no nos representa; sobre todo porque aparecen personas que visten como les da la gana, dicen lo que les da la gana, hacen lo que les da la gana y se representan ellos mismo como les da la gana, sin que ninguna de esas cosas sea un delito y, ni mucho menos, un delito comparable al de la violencia ejercida por varones heterosexuales sobre mujeres y menores. Aún así algunos de nosotros nos resistimos a aportar la diversidad que haría más clara y diáfana a bastantes heterosexuales que como ellos, nosotros, los homosexuales somos cada uno de nuestro padre y de nuestra madre y que lo único que pedimos es igualdad y respeto.

Por lo tanto, a aquellos de nosotros que pretenden que llevar una vida normal, sin estridencias (que no se les conozca una relación afectiva heterosexual en sus treinta muchos años de existencia, pero, ¡hey!, sin estridencias) y, lo que es más importante, sin visibilidad, y crean que les va a ayudar tengo que decirles que su prejuicio al Orgullo les perjudica a ellos. Su prejuicio al Orgullo se convierte en la imposibilidad del orgullo cotidiano de cada día, de volverse y decir al cretino de turno que es lo que me tienes que decir, a ver, que te lo vuelva a oir, gi-li-po-llas. Podrán consolarse en que aquello de nosotros que llevamos con estridencias nuestra vida somos criticados a nuestras espaldas, a sabiendas, pero nadie se atreve a decirnoslos a la cara, amén de que quienes nos quieren saben exactamente los pastos por los que triscamos, esta vez si, sin estridencias.

En resumen, si quieres que alguien te represente en el Orgullo, represéntate tú mismo. Es la mejor y más segura manera de saber que estarás representado. Participa, con tu bata de cola, tus chaps de cuero, tu pluma, tu discrección, tus trajes grises de oficina, tus consignas de visibilidad, tus consignas de normalidad, tus consignas pro-sistema y tus consignas anti-sistema, y déjate en casa los prejuicios, porque el Orgullo es como la Coca-cola: para todos

Odysseus The Ithacan

Diversificación del poder y la representatividad

h1 Thursday, April 17th, 2008

Una carta en dosmanzanas

El debate público sobre el acceso al poder y a la representatividad, en términos sociales, se reduce al género: la mujer está accediendo al Gobierno, como lo está haciendo al empleo y a los centros de decisión en general; cierto es que, allá donde existe decisión política (de carácter progresista, por cierto, ya sea por convicción propia, ya sea por imitación o seguimiento de la “ola”), el proceso de incorporación de la mujer es más acelerado que donde se mantiene la inercia que marca la sociedad.

Sin embargo, igual que el poder y la representatividad venían siendo exclusivamente masculinos, que es lo que ahora está en proceso de revisión, lo que persiste con rotundidad es el hecho de que siguen siendo únicamente heterosexuales. En ésto, hoy día, ni existe apenas conciencia, ni se admite discusión sobre su justicia.

Se alega que las mujeres son el 50% de la población. Bien. Así pues, el parámetro es la paridad, es decir, que, más o menos, una de cada par de personas en los puestos decisivos ha de ser de cada sexo. Aplíquense, entonces, sin complejo alguno, las llamadas cuotas. Surge, de esta manera, el debate de la extensión de estas políticas de “discriminación positiva” a través de la obligación de las mismas. Bien. Hágase dicho debate. No pasa nada.

Tenemos que analizar y acordar qué es relevante y qué no lo es a efectos de su establecimiento. La cuestión no nos va a llevar a ningún “lío” al respecto, sino, simplemente, a la puesta de manifiesto de lo que es una realidad, en cierta forma, soterrada: que existe predominio de determinado estándar social que restringe, que impide la adecuada proporción en la representatividad de la diversidad social, cuyos caracteres no son ilimitados, sino que se circunscriben a pocas realidades humanas con la entidad suficiente para provocar injusticias a través de las fobias: a la raza distinta, a la etnia, al origen, a la diversidad funcional de las capacidades, por la edad, a la orientación sexual y la identidad de género… No hablamos aquí de clases sociales, que, en todo caso, se nutren de forma irregular en función de las realidades sociales citadas.

Hay que resolver la incorporación de las personas inmigrantes a nuestro sistema político. Hay que considerar que la discapacidad es una circunstancia que se pretende, en muchos casos, afrontar científicamente a efectos de su minoración e incluso eliminación. Hay que ponderar el hecho de que la edad relativa nos afecta a todos y todas, por lo que no segmenta de manera permanente a las personas.

Quedan, pues, las cuestiones derivadas de la etnia y de la orientación sexual, que, en éste último caso, podría incluir una consideración equivalente para la identidad de género. Las gitanas y los gitanos constituyen una minoría social. El colectivo de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales, otra (aun con nuestra “intradiversidad”).

Si hoy día estamos viviendo con libertad, si hemos logrado alcanzar derechos antes negados, es por la toma de conciencia del hecho de ser lesbianas, gays, bisexuales o transexuales, por la identificación como colectivo, por el señalamiento de que no somos heterosexuales, lo cual ha sido un proceso largo y muy difícil, no lineal, no libre de obstáculos y adversarios obstinados.

El discernimiento nos ha conducido a vivir conforme a nuestro ser real, conforme a nuestras necesidades propias; la identificación y la solidaridad como colectivo social nos ha situado en una posición de libertad, con un sentimiento de conquista de la igualdad que, decimos, hoy día es formal, pero no real. Alguno ni siquiera estamos de acuerdo con la afirmación de que sea, tan siquiera, a efectos legales.

Siendo así que hemos desarrollado esta conciencia colectiva, diferenciada, específica, que es la que nos ha situado en una realidad antes inimaginable, hay que observar que, debido, quizás, a una cierta “resaca por la borrachera del triunfo”, tanto como a un cierto vértigo debido a que advertimos ya que lo que aún nos falta resulta muy complicado y parece alentar grandes rechazos, nos encontramos en un momento de parálisis y de evasión con respecto a lo que debe estar por venir…

En mi opinión, lo coherente es lo que es, por más que la mayoría hoy día no lo quiera ver. Antes hablábamos del 50% de la población que suponen las mujeres. Ahora hay que atender al hecho de que lesbianas y gays somos el 5%, al menos, del total. Si los y las bisexuales se unen a la identificación visible, seríamos, en conjunto, el famoso 10%.

Quedémonos, en este debate preliminar, con el dato del 5% de quienes más diferenciad@s nos sentimos, se reconozca o no, por parte de much@s. Nuestro ejercicio visible del poder, nuestra representatividad, nuestra incorporación reconocible en todos los
ámbitos, hoy día, no llega al 5%, ni al 0,5%, ni al 0,05% del total. El mensaje que estamos recibiendo por parte de la sociedad es: una de dos, o es que somos incapaces, ineptos, incompetentes, por el hecho de ser gays o lesbianas; o es que para lograr alcanzar un puesto relevante social y/o públicamente hay que hacer lo posible por no visibilizar, por no poner de manifiesto, que se pertenece al colectivo de lesbianas y gays.

Javier Víllora
Activista gay de Albacete

Comentarios al discurso de Esperanza Aguirre el 7 de abril en el Foro ABC

h1 Tuesday, April 8th, 2008

Una carta en dosmanzanas

La autoproclamada “liberal”, Aguirre, formula sus cálculos en materia de Derechos Civiles elementales en función de la cantidad de personas que hagan (o puedan hacer) uso de los mismos, no del principio general de no discriminación e igualdad de derechos para toda la ciudadanía. Ha aportado un cálculo de cifra de bodas les-gays desfasada y no exhaustiva, con la intención de menospreciar la importancia que tienen. Pareciera que quiere aplicar parámetros economicistas a la justicia más básica, a la dignidad más profunda de miles y miles de español@s que, por fin, hemos podido ejercer nuestro derecho a contraer matrimonio, como el resto de la ciudadanía.

Como argumento para pretender defender a su partido, el PP, de la calificación de homófobo, no encuentra otro mejor que tachar de tal al PSOE, echando la vista décadas atrás o hacia países donde no gobierna el PSOE, queriendo negar la evidencia de los hechos que ha puesto encima de la mesa, aquí, ahora, Zapatero ante gays y lesbianas.

Dice que el PP no tiene vinculación histórica ni afectiva con ningún régimen que haya perseguido a los homosexuales, es decir, niega que la masa crítica del PP tenga nada que ver, ni sienta nada, en absoluto, con respecto a la dictadura de Franco, la cual se dedicó nada menos que a encarcelarnos en Huelva y Badajoz. Sin comentarios.

Se le ocurre decir que el PP no está en contra de la extensión de derechos, como si ella misma no hubiera tenido cargos significativos en los ocho años, de 1996 a 2004, en los que Aznar impidió que se introdujera el más mínimo derecho para las parejas homosexuales, a pesar de las reiteradas iniciativas legislativas de la izquierda en su día.

Y, como ella misma dice, “lo que es más grave”: tiene, Esperanza Aguirre, la desfachatez de afirmar, con la mayor desvergüenza que pueda uno imaginar, que “la posición más correcta para defender de verdad los derechos de los homosexuales es negarse a llamar matrimonio la unión civil”. ¿Cómo se puede decir tal cosa? ¿Cómo pretende hacernos ver lo blanco, negro, y lo negro, blanco?

Añade, además, que “dividimos ideológicamente a la sociedad española”, se entiende si no nos conformamos con “ser otra cosa” como diría Ana Botella. Es decir, que si se nos conceden graciosamente algunos derechos ex profeso (lo cual sería calificable de legislación segregacionista, que es todo lo contrario que liberal) con ello quedarían, para Esperanza Aguirre, colmadas legítimas aspiraciones individuales y no seríamos tratados como “piezas de un colectivo”. Insisto: quiere que se promulguen leyes en función de nuestra pertenencia a un colectivo, o si quiere verlo de otra manera, de nuestra “diferencia” con respecto al resto de la ciudadanía, y eso, para ella, tiene la consideración de “individual”, de “liberal”, mientras no lo sería (¡!) si, simplemente, nos rigiéramos por exactamente la misma legislación toda la ciudadanía en cuanto a los derechos de las parejas que queremos unirnos bajo una institución legal común.

En resumen, Aguirre niega cualquier asomo de vinculación del PP con el franquismo, afirma que no tiene ninguna tacha de homofobia y que no han estado en contra de la extensión de derechos a los homosexuales. Como remate, defiende una legislación distinta en función de la orientación sexual de la ciudadanía.

Mis conclusiones: Esperanza Aguirre no sólo niega las evidencias históricas de su partido, así como las vivenciales de gran parte de su militancia y electorado, sino que no tiene ni idea de lo que es la homofobia. Incurre en la abstracción de hablar de división ideológica de la que viene en el fondo a acusarnos a los y las homosexuales, la cual, se supone, no tendría que producirse si de verdad no estuvieran en contra de la igualdad de nuestros derechos amplias capas de la población española que… ¿a quién votan?, y, sobre todo, ¿desde qué criterios ideológicos?, porque, desde luego, liberales, no. De hecho, ella misma, no es nada liberal al defender la segregación legal, como no lo viene siendo, en absoluto, su partido, que sí ha estado radicalmente en contra de la extensión de los derechos a las personas homosexuales, como, lamentablemente, sigue ocurriendo, por mucho que le sigan dando vueltas, desde el fanatismo, al tema.

Javier Víllora
Activista gay de Albacete

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