
Mychal Judge fue un sacerdote católico franciscano que recorrÃa las calles de Nueva York con su hábito marrón, entre brokers y rascacielos. También era capellán del cuerpo de bomberos. Fue la primera vÃctima con nombre en el atentado de las Torres Gemelas, la número “00001â€?, adonde habÃa acudido para ofrecer sus servicios a los bomberos (para guiarlos al cielo, como después se dijo). Murió en la torre norte y dos policÃas, arrodillados ante su cuerpo, rezaron la oración que él habÃa venido a decir por sus compañeros. También fue uno de los sacerdotes más queridos por el pueblo de Nueva York. Mychal Judge fue de los primeros que se acercaron a los enfermos de SIDA cuando nadie sabÃa cómo se contagiaba, dándoles su abrazo en los últimos momentos. Una vida dedicada a las personas sin hogar, a los necesitados, a los alcohólicos. Tras su muerte, la ciudad se volcó en alabanzas, funerales, páginas web, le subieron a los altares, llevaron su casco de bombero ante Juan Pablo II…
Pero Mychal Judge era alcohólico y homosexual. De lo primero se arrepintió pero de lo segundo no. Y un cura católico homosexual y santo es algo que la jerarquÃa actual no puede soportar. Asà que se acabó Mychal Judge.
Mychal Judge no estaba “fuera del armarioâ€? pero en su entorno todos lo sabÃan. Iba a clubs gay, apoyaba personal y económicamente a la comunidad homosexual, enfrentándose a las instituciones. Mychal era un hombre real y se abrazó a su realidad y sintió que Dios estaba a su lado. Fue un sÃmbolo de amor y valentÃa y dio su vida por los demás. Seguramente oiremos hablar muy mal de él en los próximos tiempos, pero su legado de amor será difÃcil de olvidar para los habitantes de Nueva York.
Mientras la jerarquÃa decide si hacerle santo a mandarle al infierno, yo, por si acaso, no me acuesto sin decir: “San Mychal, ruega por nosotrosâ€?.
Dejo el enlace al documental que sobre su vida se presentó en el Festival de Cine de Tribeca, Saint of 9/11, narrado por Ian McKellen.
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