Aún no todo el mundo sabe que el 28 de Junio es el dÃa del Orgullo Gay y Lésbico (y Bisexual y Transexual). Sin embargo a cualquiera que le preguntes sabrá decirte qué se celebra el 25 de Diciembre o el 1 de Mayo. Es más, a pesar de saberlo, mucha gente sigue sin creer necesario una celebración en la que un montón de gente se junta en Madrid (también en otras ciudades) y sale en una especie de esperpento de cuerpos musculados, semidesnudos, travestidos, provocadores y, ante todo, llamativos.
28 de Junio ¿Por qué? Sencillo: porque no debemos olvidar. Y son muchas las cosas que no debemos olvidar y que poco a poco son tapadas por las arenas del tiempo. No debemos olvidar a los que lucharon (algunos incluso a costa de su propia vida) por conseguir unos derechos que hoy nos parecen tan naturales. No debemos olvidar que seguimos siendo discriminados y discriminadas o al menos tratados con una muda deferencia llena de miradas de desaprobación. No debemos olvidar que aún nos queda mucho camino por andar, pero que no estamos solos, que somos muchos. No debemos olvidar tantas cosas, tantas humillaciones, tantos desprecios, tantos casos personalizados con nombres y apellidos…
Sin embargo, este tipo de eventos no tienen por qué ser procesiones tristes y cariacontecidas, para eso ya está la Semana Santa. Es una celebración, un recordatorio feliz de que seguimos al pie del cañón, peleando con uñas y dientes pero con una sonrisa en la cara. Celebramos nuestra propia diversidad, porque somos diversos: lesbianas rapadas, drags llenas de lentejuelas, chicos musculosos apenas vestidos, mujeres de la mano con su hijo común en brazos, ancianos que tuvieron el valor de reconocerse a sà mismos en tiempos más duros. Eso y mucho más, cada uno con sus esperanzas, sus sueños, sus decepciones, sus alegrÃas y sus penas. Todos diferentes pero todos iguales, como decÃa una vieja campaña de concienciación. Ese dÃa caluroso y abarrotado nos sorprendemos de nuestra propia diversidad pero la aceptamos como algo positivo y digno de mención.
¿Y por qué no hay un dÃa del Orgullo Heterosexual? Preguntan algunas voces. El orgullo heterosexual es el pan nuestro de cada dÃa. En los medios de comunicación, en la cultura cinematográfica, en los libros, en los anuncios comerciales, allà donde miremos, se nos vende una sociedad eminentemente heterosexual sin casi cabida a otras posibilidades. El chico y la chica se enamoran, este coche te ayudará a sentirte más hombre y asà tener más éxito con las mujeres, esta prenda de ropa interior resaltará tu femineidad y conseguirás que los ojos de ellos se fijen en ti, estos ricos macarrones harán las delicias de tu marido e hijos, con este seguro para el hogar tu mujer y tus hijos sabrán lo buen marido y padre que eres porque les cuidas. Cientos de ejemplos. Miles. Las personas homosexuales tenemos que tragar dÃa a dÃa imágenes de corte heterosexual dirigidas a un público heterosexual con el cual no podemos terminar de identificarnos. Asà que por una vez al año que se nos permita expresarnos con toda la libertad que deseemos, tampoco hay que poner el grito en el cielo.
Hay muchas más razones para seguir defendiendo una fecha que no excluye a nadie, que sólo quiere recordar que la diversidad no sólo es buena, sino que debe ser defendida como sociedad viva que somos. Sólo he querido remarcar las más importantes, aquellas que pueden ser entendidas hasta por las mentes más obtusas las acepten después o no. El año que no sea necesario celebrar el 28 de Junio en ninguna parte del mundo será el dÃa en que podremos tener claro que la libertad y la igualdad se ha conseguido. Hasta entonces, hay que seguir saliendo a la calle para mostrar nuestra diversidad, para recordar y para expresarnos.