Las amenazas de grupos cristianos y ultras contra la manifestación de Bucarest se han cumplido. A diferencia de Moscú – donde el alcalde habÃa prohibido la manifestación – en Bucarest sà estaba permitida por las autoridades locales. Varios grupos conservadores habÃan intentado impedir su celebración, acudiendo incluso a los tribunales los cuales, como es lógico en una democracia, dieron permiso a los manifestantes.
Pero la manifestación se ha encontrado en la calle con la oposición de más de mil energúmenos que han recurrido a la violencia lanzando objetos contra los manifestantes por lo que los cientos de homosexuales, transexuales y bisexuales que intervenÃan en la Gay Parade, protegidos por la policÃa, se vieron obligados a finalizar con una hora de antelación la marcha por el centro de la capital. La policÃa ha detenido a 51 personas.
Horas antes, entre cuatrocientas y dos mil personas participaron en ‘La marcha de la normalidad’, una manifestación en contra de los homosexuales organizada por el Foro Cristiano Nueva Derecha donde los manifestantes vocearon consignas contra las minorÃas sexuales y portaron banderas de RumanÃa, iconos y crucifijos.
La Iglesia ortodoxa rumana criticó la marcha de los homosexuales y a las autoridades por permitirla. «Esta marcha de las minorÃas sexuales representa un atentado a la moralidad de la vida pública, a la sagrada institución de la familia, y un peligro para la formación de las generaciones jóvenes», señaló en un comunicado el Patriarcado rumano.