martes, agosto 18, 2026
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Ah! ¿que vamos a hablar de homofobia?

Una carta en dosmanzanas.com

Es casi paradójico como se suceden las cosas, mientras la líder de la ultraderecha en Madrid Esperanza Aguirre nos brinda una clase magistral libre-interpretada de lo que sucedió en la Segunda República y sin pudor alguno justifica el golpe de estado del señor Franco, el Partido Socialista se lava las manos en lo que respecta a la Iglesia Católica en esta ley, que ya no pienso apoyar, de recuperación de la memoria histórica.

Como quien brinda un toro la señora «Espe» alardea de que en Madrid no hay especulaciones como en Marbella… ¡Qué valor! y no recordará esta buena historiadora las tierras de Valdeluz y su descarada estación del Ave para «Familias pijas» en Guadalajara? Vamos a hablar de esta corriente periodística que según le conviene habla o no de lo que es noticia.

Vamos a hablar de homofobia, con todas las letras y sin sustitución alguna por motivo etimológico. Cuando en los años 90 La Radikal Gay elaboró un informe sobre la homofobia, recogiendo casos de maltrato, palizas, vejaciones al colectivo gay, nadie se hizo eco de la noticia, entre otras cosas porque ni siquiera se reconocía la hoy llamada violencia de género.

Por aquel entonces pocos nombres daban la cara, Ricardo Llamas, Paco Vidarte reclamaban de los medios un poco de colaboración con una causa justa. La respuesta siempre fue el silencio. Eran los años de las míni manifestaciones del orgullo gay en la Puerta del Sol donde apenas sumábamos 4 gatos y algún mirón. Años más tarde los grupos reclamaban un reconocimiento diferencial en las agresiones que se ejercían por causas de homofobia.

Silencio y pegas, cuando a petición del colectivo Kronen vinculado al PSOE se introdujo por vía legislativa la reforma en el código penal con carácter de agravante para los supuestos de agresiones por causa de la «orientación sexual» la pugna en aquel entonces consistía simplemente en que la palabra homofobia no existía según la Real Academia de la Lengua, tan Real como necia al mismo tiempo porque de lo que hablábamos nosotros era de las heridas que Pablo recibió fruto de un choque casual con varios puños americanos en Moncloa que le condujeron al hospital, y que no fue reconocido por los medios hipócritas que hoy se hacen eco del asalto a Luis y Thomas en la piscina de la Elipa porque convenientemente parece que son otros tiempos y ya podemos tildar de Gays a los que siempre fuimos Maricones.

Las palabras parecen importantes, lo son cuando los medios manipulan a su antojo los adjetivos para destacar un titular. Los que acariciamos el activismo en la época del PP, larga y tediosa con las formas y las reglas ortográficas (siempre se escudan en lo mismo, véase que pasó con el matrimonio)sabemos que la lingüística de Cervantes puede ser confusa y poco solidaria con el dolor de una minoria.

Al pobre Luis parece que le van a llover las ofertas para que de la cara por todos, para que ninguno de los mariquitas que luego votan a la señora Esperanza Aguirre tengan que sentirse en la obligación de reconocerse como maricas, pronto les bautizarán con otro nombre que no les recuerde a la sodomía . Gracias al hermanamiento del señor Gallardón, que por fin casara al maric….de su partido.

Con esta grata noticia para que hablar de cosas feas! Si los peperos ya pueden casar a sus huestes gays entonces es que vamos por buen camino….los que nunca creímos en el matrimonio, ni como heteros, ni como gays, lo mismo nos da. Lo que si nos preocupa y mucho es la violencia, lo que si preocupa y mucho es la educación urgente de esa mitad de españoles según Esperanza Aguirre con la que no contaron los dirigentes de la Segunda República para afianzar su proyecto.

Claro que a mi las cuentas no me salen….entre otras cosas porque a esa mitad de españoles, los gays tenemos que sumarle otro tercio de falócratas de izquierdas que tampoco quieren asumir la igualdad de los besos(«el sexo de un anarquista»), y un 10% o 15% de marginales como los alcohólicos de la plaza Tirso Molina que a la que cruzas te espetan un -«maricón de mierda….la de pollas que te habrás comido. O el 5% de putas que también te nombran maricón si no aceptas ser su cliente, por no hablar del 2% de inmigrantes tipo latin king que sesgan cualquier hálito de pluma a su alrededor. Vamos a hablar de homofobia? Pero de cual de ellas? …

Distinguiremos en esto si la homofobia esta causada por un menor? porque seguramente en el momento en que profesores de instituto, o colegios que abanderan la educación de este país y se llenan la boca hablando de que los chicos ya no les hacen caso en clase, quizá debieran pensar que como en otras tantas cosas no lo han estado haciendo tan bien. Si un niño de cada 3 le parece plausible el maltrato, la vejación a un compañero mariquita, es porque hay un adulto que consiente y silencia…por qué?

Porque los hombres lamentablemente fundamentan ser hombres porque no son maricones. Con esa pobre educación y el consentimiento implícito de los maestros que silencian y no dan la cara por un niño gay, todos saben quien es el mariquita de la clase, entonces tal vez podamos empezar a hablar de homofobia un siglo de estos. Cuando a algún medio de comunicación vea la posibilidad de hacer negocio con la audiencia. Cuando alguna aventajada plagista de libros estilo Ana Rosa Quintana llene su tarde con testimonios de víctimas de la más habitual y universal de las violencias…HOMOFOBIA

Yo les pronostico que van a tener audiencia, mucha audiencia, porque si nos pasa como con las mujeres maltratadas, tal vez los próximos pisos de acogida sean hotelitos gays para víctimas de la homofobia. y si me descuido y organizan todo tan bien, pronto comenzaremos a tener una lamentable estadística de muertes a manos de homófobos que tendrán que ser reinsertados………………en qué sociedad? Me pregunto.

Francisco Brives
Escritor-actor

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