El papa Benedicto XVI ha vuelto a sus viejas costumbres en Navidad, criticando el matrimonio entre homosexuales en su balance de 2006, relacionándolo con su visita a Valencia en julio para el Encuentro de las Familias (las tradicionales, se entiende).
Ratzinger lamentó «las nuevas formas jurÃdicas que relativizan el matrimonio y que llegan a relativizar la diferencia de sexos«. Según el jefe de Estado vaticano, en esas leyes resulta indiferente «que se unan un hombre y una mujer, o dos personas del mismo sexo, lo cual confirma tácitamente las funestas teorÃas que quitan relevancia a la masculinidad o la feminidad de la persona humana, como si fuese un hecho meramente biológico«.
El Papa habló también de «una Europa que no quiere tener hijos» y auguró, en plan apocalÃptico, que una sociedad que aprueba leyes como la del matrimonio gay, que «devaluan la corporeidad«, termina «por destruirse a sà misma«.
Ni por Navidad descansan.