
En la provincia de Guadalajara, un pequeño pueblo de apenas 158 habitantes se ha convertido en el equivalente español al poblado de Asterix en la Galia romana. Un oasis en medio del desierto. Se trata de Campillo de las Ranas.
Este fin de semana, este pequeño pueblo ha celebrado su boda número 12 entre parejas del mismo sexo. Todo un hito.
Pero el fenómeno tiene explicación. El alcalde de la localidad, el socialista Francisco Maroto, declaró públicamente su homosexualidad, como en ParÃs o BerlÃn. Y desde entonces, la localidad se ha abierto a que parejas homosexuales vivan en esta localidad, o viajen periódicamente a ella.
«El pueblo de las mil y una bodas», como algunos ya lo han bautizado, o utilizado como reclamo turÃstico. Lo que es cierto es que, más allá de ese eslogan, el ejemplo de convivencia y apertura de este pueblo constituye un caso insólito en eso tan difuso que algunos llaman España profunda.