Capote (2005)
de Bennett Miller (en España la han llamado “Truman Capote», debe ser por si alguien piensa que es una biografÃa de Curro Romero, qué imbecilidad)

Demasiadas expectativas. Demasiado sosa, demasiado frÃa, demasiado desapasionada, demasiado innecesaria, demasiado contenida (y mira que me gusta la contención). Tan frÃvola como el mismo Capote si no hubiera escrito “A sangre frÃa», esa brillantÃsima y lúcida disección al microscopio sobre la naturaleza del mal. Y es que una historia que ha dado tanto al arte, ya sea en literatura o en cine, merecÃa algo más. ¿O quizá era yo el que buscaba algo nuevo, algo que no supiera?
El brutal asesinato de una familia americana para robarles recuerda demasiado a los actuales violentos ataques a chalés del extrarradio como para no afectarnos. Y lo mismo le pasó a Capote: se enfrentó contra el MAL en estado puro. Y la pregunta que se hizo no fue ¿por qué alguien es capaz de hacer esto? si no ¿por qué yo no lo hago? Esa es la tragedia del escritor, saber que, una vez conocido al asesino, no encuentra demasiadas diferencias con él, quizá no encuentra ninguna, quizá capta también él la atracción fÃsica que los dos asesinos se profesan (¿o es uno el que tiene al otro subyugado?¿o es el propio Capote el que se enamora del asesino?¿o esto son cosas mÃas?), quizá el MAL está por ahà dando vueltas, esperando para usarnos como martillo implacable, quizá la pena de muerte también es un asesinato a sangre frÃa, quizá a Capote le salvó la literatura….
Son demasiadas preguntas y esta pelÃcula no ofrece ninguna respuesta que no esté en la propia novela (que inauguró el género de novela de no ficción y sigue siendo la mejor hasta el momento), ninguna respuesta que no esté en la excelente pelÃcula de Richard Brooks (In cold blood, 1967), o en otras que tratan temas parecidos (la naturaleza del mal, las relaciones reprimidas, la erótica del crimen, el asesinato como una de las bellas artes, el horror, ¡ah! el horror): Compulsión (1959) de Richard Fleischer (con Orson Welles de actor), La Soga (1948) de Hitchcock, Apocalypse Now (1979) de Coppola o la magnÃfica Poison (1991) de Todd Haynes – que comentaré algún dÃa de estos.
Por otra parte, la interpretación de Philip Seymour Hoffman es una auténtica regresión, un viaje astral, una posesión. Espero que haya podido salir de ella sin trastornos psiquiátricos. El problema es que desde que vi Happiness, de Todd Solondz, solo me imagino a Hoffman masturbándose compulsivamente. Qué horror. Y encima ha merecido un oscar compitiendo con la mejor interpretación masculina de la historia desde Marlon Brando: la de Heath Ledger como Ennis del Mar.
AsÃ, la pelÃcula tiene dos problemas: si conoces a Capote no vas a encontrar nada nuevo, si no lo conoces puede que pierdas el interés y nunca llegues a leer esa obra maestra de la literatura del siglo XX que es “A sangre frÃa«. Yo sé que es mucho mas fácil ver una pelÃcula que leer un libro, pero si queréis saber algo más sobre las razones por las cuales el ser humano actúa a veces de esa forma leed la novela.

elputojacktwist