En su reciente visita a Auschwitz el PontÃfice alemán «olvidó» mencionar a Hitler, no habló del antisemitismo que ha caracterizado a la Iglesia Católica a lo largo de los siglos y no mencionó a los miles de homosexuales eliminados por el régimen nazi alemán.
Según Amos Luzzatto, ex presidente de la Unión de las Comunidades Hebreas de Italia, la interpretación del Papa Ratzinger de que el pueblo alemán fue manipulado por una banda de criminales «deja mucho que desear» ya que en las palabras del PontÃfice ante el lugar donde fueron exterminados más de un millón de judÃos «no hubo ni una palabra sobre el racismo y sobre el predominio de una raza sobre otra» que preconizaban los nazis.
Según el lÃder hebreo «los motivos históricos, polÃticos, culturales, que estuvieron en la base del apoyo (al régimen nazi) deberÃan ser investigados y no reducidos a un grupo de criminales que manipuló la conciencia de un pueblo. Contra este reduccionismo yo me rebelo, esta descripción (hecha por el Papa) es muy reduccionista», insiste.
Las crÃticas de estos lÃderes judÃos están completamente fundamentadas pero en el caso de los gays la actuación del Vaticano es todavÃa peor ya que al menos el anterior Papa pidió perdón a los judÃos y gran parte de la Iglesia católica ha abandonado su mensaje de odio hacia los judÃos (con excepciones como la exitosa y controvertida emisora polaca Radio MarÃa) pero todavÃa ningún dirigente de la Iglesia Católica ha pedido perdón a los gays por la inhumana persecución que ha llevado a cabo durante siglos, muy al contrario, la mayorÃa de la jerarquÃa católica sigue difamando e incitando al odio contra gays y lesbianas sin ningún
recato.
Es necesario recordar que el destino de los judÃos y de los gays ha sido casi el mismo a lo largo de la historia europea: los mismos grupos obstinados a la eliminación de judÃos trataron también de hacer desaparecer la homosexualidad; los mismos perÃodos de la historia europea que no fueron capaces de dejar espacio a la peculiaridad judÃa reaccionaron violentamente contra la disconformidad sexual; los mismos paÃses que insistieron en la uniformidad religiosa impusieron estándares mayoritarios de conducta sexual. E incluso se utilizaron los mismos métodos de propaganda contra los judÃos y los gays, métodos que presentaban a unos y otros como elementos peligrosos para la mayorÃa.