
L’Anecdote es uno de esos diarios. La prensa de Yaoundé, la capital de Camerún, lleva unos dÃas sumida en una particular cruzada: publicar listas de nombres de importantes polÃticos y personajes de la vida social del paÃs africano, «acusándoles» de ser homosexuales.
«Hombres haciendo el amor a otros hombres (…) es sucio. Será normal en Occidente, pero en Ã?frica y en Camerún en particular, es impensable», dijo el editor de L’Anecdote.
«No nos podÃamos quedar callados. TenÃamos que hacer sonar la alarma. No nos arrepentimos y debemos hacerlo de nuevo (…) a pesar de las numerosas amenazas de muerte que yo y otros periodistas hemos recibido», añadió.
Uno de los nombres publicados es el de Pierre Moukoko Mbonjo, ministro de Comunicaciones, que ya ha anunciado que podrÃa tomar medidas legales (contra L’Anecdote y contra La Météo), y que las relaciones sexuales de cada uno entran en el ámbito de lo privado.
Este outing cobra especial importancia en un paÃs como Camerún, donde la homosexualidad es ilegal y se considera una actividad «antiafricana». Las relaciones homosexuales acarrean una pena de seis meses a cinco años de prisión y una multa de hasta 370 dólares (unos 307 euros) bajo la ley camerunesa.
La labor de organizaciones como AI, que desde años lleva trabajando por erradicar leyes como estas en paÃses de todo el mundo, cobra especial importancia tras ver situaciones como la de Camerún. U otras aún mucho más graves.