De todos es conocido que España es un paÃs de arraigadas costumbres católicas, pero cuando le tocan a uno las fiestas populares no hay «Dios» que se salve.
En Sinarcas (Valencia), pueblo de adopción del cardenal Antonio Cañizares, arzobispo de Toledo, primado de España y vicepresidente de la Conferencia Episcopal, se han suspendido las misas hasta que le ayuntamiento se disculpe públicamente «por las graves ofensas a la Iglesia y a la eucaristÃa» según el párroco Javier Abad.
Y uno se pregunta, ¿cuáles habrán sido esas graves ofensas?, muy fácil, este verano en una fiesta popular salieron cuatro carrozas tiradas por tractores, hasta aquà todo normal, pero resulta que una de ellas parodiaba una boda gay en la que un joven disfrazado de cura alzaba una copa a modo de cáliz. El párroco consideró la representación inaceptable, «porque la eucaristÃa es lo más sagrado para los creyentes» y desde entonces exige la disculpa oficial.
Este fue el primer altercado con el pueblo, al que siguió otro a finales de abril en la fiesta de San Marcos, que como en muchos otros lugares se celebra con abundante vino. El párroco que colabora publicando algunos artÃculos en periódicos locales censuró con dureza los excesos y los atribuyó nuevamente a la alcaldÃa y al PSOE.
O sea, que si la gente se toma unas copillas o quiere representar una comparsa de una boda gay resulta que la culpa es de la alcaldÃa y el PSOE y que dichos actos atentan contra todo buen cristiano.
Las opiniones de la mayorÃa de los 1234 vecinos del pueblo es unánime:
«El pueblo no quiere que el cura se calle. El pueblo quiere que el cura se marche«, Carlos León 21 años.
«Que le vaya todo bien, que se vaya del pueblo y que manden a otro bueno, que aquà hemos tenido curas muy buenos» Antonio MartÃnez, de 46 años, y su mujer, Dolores.
Y las reacciones también:
Botellón a la puerta de la casa del párroco.
Y el pasado domingo, un grupo de sinarqueños esperó a Abad a la salida de misa y le siguió en una cacerolada (actos considerados por el mismo como actitud violenta y denunciados ante la guardia civil).
ExtraÃdo de ElPais.es