
Hola, chicos.
Me impresiona gratÃsimamente esta bitácora, que leo cada mañana, antes de la prensa diaria.
Dos manzanas. 2005 fue buen año para las manzanas. Cuando estábamos con las ilusiones como escarpias, y los nervios a flor de cuarto-quinto espacio intercostal, porque estaba a punto de aprobarse en el Congreso de los Diputados que las personas gays (hombres y mujeres) somos ciudadanos de pleno derecho, como finalmente lo proclamó la ley que, firmada por Su Majestad el Rey Juan Carlos I y por el Presidente del Gobierno José Luis RodrÃguez Zapatero, el 2 de Julio en Valencia (sede, hace pocos meses, de un extraño Congreso Mundial de las Familias Heterosexistas Ultra Católicas), abrÃa a los cónyuges del mismo sexo la institución civil que, en nuestro actual ordenamiento jurÃdico, se denomina matrimonio.
Se aprobó. ¿Era necesario todo un señor Congreso de los Diputados para decir que somos –los gays y lesbianas- españoles con ciudadanÃa plena? Lo era… También hubo un Concilio de la Iglesia Católica en la antigüedad que, por escasÃsimo margen, decidió que las mujeres tienen alma…
Pero mal año fue 2005 para las asonadas. Como se demostró con la absolutamente ineficaz toma de las calles madrileñas, el 18 de Junio, por los tÃteres roucovarelÃsticos del Foro de la Familia Heterosexista Ultra Católica, testaferros del cardenal de Madrid, de Carles y otras gracias de la CEE. Vociferaron, con “respetuosÃsimasâ€? pancartas (“¿Padres bujarras? ¡Pues va a ser que no!â€?) en las que expresaban la profundidad y sinceridad de su respeto y acendrada mentalidad democrática.
Fue, por ello, también 2005 mal año para obispos iletrados y trogloditas. Como Don Demetrio, ordinario de Tarazona; quien, en plena fervorosa mani de aquel 18-J, se permitió el lujo de tirar por la ventana todo su pelo de la dehesa, al proclamar quejumbrosamente ante las cámaras de casi todas las televisiones que los gays son hombres que quieren ser mujeres, y eso está muy mal… En fin, a mà que me registren: ella sabrá
MalÃsimo 2005 para palabras lerdas, como las pronunciadas por la concejala del Ayuntamiento de Madrid, y catedrática en membrillologÃa oval, Santa Anita Botella, sobre lo anormal, extraño, impensable e inconveniente que es unir dos manzanas.
Punto com. Asà ella inspiró a los dos figuras que se curran cada dÃa este 2006, ladrillo a ladrillo, palabra con sentido a ilusión consentida, este excepcional blog, para honra, sagrado culto y sahumerio de la santa concejala que pretendió, sin saber sumar, restar derechos. Con lo fácil que lo tiene en su partido.
Chicos, seguid en la brecha. El trabajazo que hacéis aquà no sé si será reconocido por algún oficialÃsimo militante de relumbrón. Pero sà es, ya, acreedor de mi agradecimiento y el de miles –tal como suena- gays y lesbianas de calle, sin mayor pretensión que la de amar y obrar como nos dé la gana.
Que 2007 sea también un fabuloso año para dos manzanas. ¡Felicidades! Punto com.
José Mantero, AquÃ, 30 de septiembre de 2006, Primer Año Triunfal.