
El cuerpo de Jonah Boyd
David Leavitt
Anagrama (2006)
Aún recuerdo aquella Navidad ya tan lejana en la que a mis padres se les ocurrió regalarme “El lenguaje perdido de las grúas«. Mis conversaciones con la librera de mi ciudad habÃan desembocado en que ella se lo recomendara: “A su hijo le va a encantar». Al cabo de muchos años esa chica se casó con su novia y yo con el mÃo. No quiero decir que aquel libro cambiara mi vida, pero me reafirmó en algunas convicciones. Y, desde luego, aquella novela escrita por un joven americano algo mayor que yo, decÃa más sobre mi vida (o al menos, más claramente) que toda la literatura escrita en castellano que yo habÃa leÃdo hasta el momento.
Ha pasado mucho tiempo y vinieron muchos tÃtulos después (Baile en familia, Amores iguales, Un lugar en el que nunca he estado, Junto al pianista – llevada al cine por Ventura Pons -), y perdà la emoción inicial para dedicarme a descubrir, como en una novela de intriga, quién serÃa el homosexual, quién morirÃa de cáncer, quién se encontrarÃa a su hijo en un cuarto oscuro o a su padre en una oscura sala de cine porno gay.
La nueva novela de Leavitt ha sido toda una sorpresa, toda una entretenidÃsima trama de suspense, alrededor de las relaciones que se forjan entre una secretaria, su jefe y la mujer de éste, los tres hijos del matrimonio y un escritor famoso que viene a pasar un fin de semana. ¿Se ha enamorado la secretaria de su jefe? ¿de la mujer de su jefe? ¿del matrimonio en conjunto? ¿de sus hijos? ¿de la casa? ¿de su vida familiar? ¿del escritor?, ¿se ha enamorado el escritor de uno de los hijos del matrimonio? ¿de una de las hijas? ¿de la secretaria?.
La pérdida de unos cuadernos con la supuesta “obra maestra» del escritor, sirve a Leavitt para reflexionar sobre el proceso de creación, la originalidad, el plagio, la edición (sabiendo además los problemas que el propio Leavitt ha tenido con estos temas).
Nombres como los de Henry James, Jane Austen o E.M. Forster acuden a la cabeza leyendo esta novelita, que desde luego no es la mejor de Leavitt, pero cuyo mayor mérito reside en que el escritor se separa de sus temas habituales, y se adentra en un mundo desconocido para muchos: la heterosexualidad.
Perfecta para estas tardes del fin del verano en las que el sol desaparece casi de golpe.
elputojacktwist