
«Dios odia a los maricones». Asà de rotundo se muestra el señor de la foto, un profesional del fanatismo más desmedido y el odio más irracional, más primario, más enfermizo.
Fred Phelps es pastor de la Iglesia Topaka (Escuela Baptista), de Kansas, uno de esos grupos ultrarreligiosos que han ido apareciendo en la puritina sociedad norteamericana.
Y los maricones, cómo ellos nos llaman, somos su gran obsesión. El presidente Bush, tan afÃn a algunos de estos grupos, ha tenido incluso que tomar hoy lunes una medida indirecta contra esta Iglesia: ha prohibido las protestas en los funerales militares. Y es que una de las grandes aficiones de los seguidores de Phelps es protestar contra todas las desgracias que suceden contra los Estados Unidos, ya que ellos las consideran castigos de Dios contra el paÃs por su «tolerancia» con los gays.
Ahà es nada. ¿El 11-S? ¿El huracán Katrina? ¿los muertos estadounidenses en Irak? Pues todo castigos divinos, en gran parte motivados por esa sodomÃa desmedida que, según Phelps, provoca la caÃda de Occidente y los Estados Unidos.
Y ahà van ellos, proclamando que la homosexualidad y la pérdida de «sus» valores es la base de casi todos los males. Pancartas como «Gracias Dios por el SIDA», «El SIDA cura a los maricones», «Dios odia a los maricones» o «Maricones arderán lentamente en el infierno», además de otras aberraciones similares, son habituales en sus protestas.
Si alguien quiere saber más cómo se puede odiar sin lÃmites, pasaos por esta web, que presenta su doctrina a través de citas textuales de la Biblia.
Tan terrible como cierto. Ya sea en el Islam, en el cristianismo o en cualquier otra religión, es un tema para reflexionar, para analizar y para tomar conciencia. Qué triste. Qué peligroso. Qué mal.