
Es una de las ‘bestias negras’ de la banda terrorista ETA y de Batasuna. Recientemente, su nombre ha saltado a las portadas de los periódicos al impedir una rueda de prensa de Batasuna en Pamplona, aplicando la Ley de Partidos. Pero más allá de consideraciones polÃticas o judiciales, El PaÃs publicó hoy en su suplemento dominical una extensa entrevista sobre el lado humano del juez, sobre cómo vive y afronta su vida personal y su profesión, desde el lado más Ãntimo.
Y entre los aspectos centrales de la charla con la escritora Rosa Montero está su homosexualidad, que vive abiertamente, y su reciente matrimonio con su novio Gorka. Es realmente interesante ver cómo Grande-Marlaska habla de qué supone la figura jurÃdica del matrimonio entre homosexuales, sobre cómo ha ido luchando por la aceptación de su orientación sexual en el ámbito familiar y sobre la importancia de las palabras para designar realidades.
Ahà van las preguntas de la entrevista relacionadas con el tema:
Debe de ser difÃcil llevar escolta.
Las dos primeras semanas lo de la escolta es muy duro. Es como no saber moverte, como tener que llevar muletas cuando no las sabes manejar, te haces un lÃo mental. Los primeros dÃas no sabes si tienes que ir al lado de ellos, si tienes que hablar con ellos, si puedes ir a tu aire y ellos van detrás…
Las primeras semanas te dices, ¿pero qué es esto? Y te sientes un inútil. Pero luego ya lo normalizas y lo asumes. E incluso intentas sacar lo positivo de la situación, porque también tiene sus cosas buenas. Por ejemplo, yo antes tenÃa la responsabilidad de sacar a la perra por lo menos el 50% de las veces, y ahora es Gorka quien está empleado en sacar a Cira por las mañanas, a mediodÃa y por la noche, y te aseguro que muchas veces se agradece no tener que ponerte un jersey y un pantalón y el chubasquero cuando está diluviando y salir a la calle, eso se agradece muchÃsimo. Y a veces incluso juegas con eso: oye Fernando, ¿no podrÃas sacarla? Ah, no, no, no, ya sabes, son normas de seguridad.
Gorka es su marido
Exacto.
Como en todo cambio social, la normalización de las palabras viene después.
Hoy dÃa ya no choca absolutamente nada que una pareja de homosexuales se llamen novio el uno al otro, pero la palabra marido todavÃa resulta rara.
¿Ustedes la utilizan entre s�
Intentamos utilizar la palabra marido, sÃ, porque en eso somos peleones, y aunque las palabras a veces son tontas, en otros casos resultan muy significativas. Y ahora peleamos por utilizar la palabra marido tanto uno como el otro. Pero lo que ocurre es que muchas veces no nos sale, porque llevamos viviendo juntos nueve años y nos casamos el pasado mes de octubre, y antes siempre decÃamos mi novio o mi pareja, y a menudo nos sigue saliendo asÃ.
¿Por qué cree que ha habido tan pocos matrimonios homosexuales desde la promulgación de la ley?
Ha habido pocos matrimonios porque casarse es la salida del armario definitiva. Casi todo el mundo conoce a esas tÃpicas parejas de dos hombres o dos mujeres que viven juntos, que simplemente parece que comparten piso pero que es evidente que lo que comparten es una vida afectiva en común. Pero la sociedad ha sido muy cruel, no ha sido fácil, y la manera de esconder eso ha sido asÃ, diciendo que son amigos que conviven. Nosotros, Gorka y yo, nunca hemos ocultado nuestra relación, sin hacer proselitismo ni exhibicionismo siempre lo hemos llevado normalmente, como cualquier pareja heterosexual. Es decir, si vivo con mi pareja, es mi pareja y no mi compañero de piso. Pero hay muchos que nunca han dado el paso de manifestarlo a sus vecinos y a veces ni a sus amigos, aunque todo el mundo lo sospeche, pero es algo que ellos no dicen abiertamente, por ese miedo al rechazo, a la incomprensión. Y creo que muchas de estas personas ahora no se atreven a casarse, porque serÃa como tener que admitir que han estado engañando a todos durante este tiempo. Me parece que a muchos les da la sensación de que tendrÃan que explicarle a un montón de gente por qué no lo habÃan dicho antes. Y quizá muchas de esas parejas estén ahora haciendo la reflexión y digiriéndolo.
En realidad es una ley con un valor pedagógico.
En efecto, es una ley pedagógica para los de ahora, para esas parejas a las que antes nos referÃamos, y sobre todo para los que vienen detrás. Que las nuevas generaciones vean ese modelo de vida como algo normalizado. Que los chavales vean que los vecinos de enfrente son un matrimonio y no pasa nada. De manera que si luego hay un chico que siente algo asÃ, que no piense: soy el rarito, soy el extraño. Ya me hubiera gustado a mà ver matrimonios homosexuales cuando tenÃa 17 o 18 años, seguro que me hubiera ayudado.
Porque también usted tuvo problemas…
No es que haya tenido problemas importantes pero sÃ, claro que los tuve, y he perdido años de mi vida… Mira, en mi familia somos una verdadera piña. Mi padre, que era funcionario del Ayuntamiento de Bilbao, murió cuando yo tenÃa 21 años, y mis dos hermanas y mi madre siempre estuvimos muy unidos. Cuando conocà a Gorka, al mes decidimos vivir juntos. Y entonces pensé que tenÃa que decÃrselo a mi madre. En ese momento yo ya lo habÃa manifestado en el trabajo, ante los amigos, ante mis hermanas… Sólo faltaba mi madre. Y el 3 de febrero de 1998, son dÃas que no se te olvidan, fui a comer a su casa y después en el café se lo dije. Y mi madre en un primer momento no lo aceptó.
Pero yo creo que si mi madre no lo aceptó en un primer momento no fue por ella…
Sino por miedo al rechazo social.
Eso es, por miedo a lo que dirÃa la gente. Ella ha sido siempre una persona muy luchadora, ha trabajado siempre muchÃsimo por todos nosotros, para que pudiéramos estudiar carrera. Mi madre es una persona conservadora pero muy feminista en este sentido, porque siempre ha tenido su independencia. TenÃa un taller de costura, era modista. Y trabajó un montón, y todo por nosotros. Quizá es por eso por lo que yo he aprendido a valorar el esfuerzo, como antes te decÃa… Y se sacó el carnet de conducir a los 50 años, y ahora tiene 84 y está jubilada, pero hasta el año pasado iba a la universidad a hacer cursos de literatura… Es una mujer muy activa, pero no lo aceptó. Y entonces la vida nos separó un tiempo. Por ejemplo, como no invitaban a Gorka a la cena de Navidad, yo dejé de ir. Estas cosas enrarecieron la relación familiar durante algunos años. Hasta que en 2004 la cosa se normalizó completamente. Pero hubo esa distancia de algunos años en una familia que se quiere mucho. Son peajes que se pagan.
¿Y cuándo le dijo a su madre que se casaba?
Pues pensaba decÃrselo antes de la boda, pero luego no pude por diversas circunstancias. Fue una boda muy simple, sin celebración, y después nos fuimos una semana de viaje… Yo temÃa que mi matrimonio le incomodara un poco, porque la familia de mi madre no sabÃa nada y ella se iba a ver obligada a explicarse. De modo que al volver del viaje me fui a Bilbao para contárselo. Pero estábamos todo el rato rodeados de familia y no veÃa el momento. Hasta que al final llevé a mi madre en coche y aproveché la ocasión. LlovÃa torrencialmente y pensé, lo mismo tenemos un accidente, porque como reaccione mal… Tengo que contarte que ya he regularizado mi situación con Gorka, le dije, conduciendo y mirando para adelante. ¿Sabes
cuál fue la contestación de ella?
Me lo esperaba.
Exacto. Me lo esperaba. Con esa tranquilidad y esa dignidad.
Oyéndole, me doy cuenta de lo mucho que cuesta todo.
SÃ, llegar a ese punto no es nada barato. Y lo malo es que hay gente en situaciones verdaderamente duras. Si te soy sincero, es por eso por lo que me he decidido a dar esta entrevista. Porque yo no me siento modelo de nadie, pero hay muchos chavales que viven en pequeños pueblos y que lo tienen muy difÃcil. Y con esto puede que se digan, mira, ese tÃo del que hablan tanto los periódicos también es asÃ, entonces lo mÃo no será tan raro, no será tan malo. Y no es que al dÃa siguiente lo vayan a tener más fácil, pero creo que por lo menos se van a sentir un poquito mejor.
DecÃan que tenÃa usted un poco escandalizados a los compañeros más reaccionarios de la Audiencia.
No es verdad. En realidad sucede todo lo contrario. Me siento una persona muy querida en la Audiencia Nacional. Casi me apabulla lo mucho que me quieren y lo mucho que me respetan.
Para leer el resto de la entrevista, pulsad aquÃ.
Qué importante que haya actos de visibilidad tan destacados como este. Más allá de la polÃtica, no deja de ser significativo estas declaraciones de un gay en la alta cúpula judicial del paÃs. Una barrera menos, un paso en la buena dirección.