
La ex comisaria europea, Emma Bonino, ha vuelto a hacer que llueva sobre mojado.
Bonino ha criticado a la gran coalición de centro-izquierda por plegarse a los intereses electoralistas y discriminar en su programa al colectivo homosexual.
Y no es la única crÃtica que desde el centro-izquierda ha recibido la coalición liderada por Romano Prodi de cara a desbancar a Silvio Berlusconi en las elecciones de abril.
El lÃder del partido Refundación Comunista fue abucheado hace unos dÃas en una asamblea de gays y lesbianas por haber aceptado el programa centrista de la gran coalición.
Prodi ya se ha mostrado contrario al reconocimiento del matrimonio entre homosexuales, como ciertos sectores de su coalición le pedÃan. En un paÃs en el que la influencia del Vaticano es aún mayor que en nuestro paÃs, un paso asà se entiende, en clave electoralista, como un error de estrategia. Una pena.
Por las presiones desde la parte más progresista de la coalición, en el ambiguo programa de Gobierno de Romano Prodi, se recoge lo siguiente: «para connotar las uniones no es decisivo el género y no es relevante la orientación sexual». Ni sÃ, ni no, ni todo lo contrario. Indescifrable.
A pesar de estos enfrentamientos internos en el centro-izquierda italiano, la unión de fuerzas entre las distintas sensibilidades polÃticas será clave para evitar que Berlusconi revalida su posición de primer ministro.