El joven Amaril regenta un blog El joven Amaril en el que escribe sus propios textos homoeróticos y que está adornado con bellas pinturas del pintor manchego Gregorio Prieto. Ha enviado a dosmanzanas este texto para que podáis saber más acerca de un pintor olvidado que es nuestro deber reivindicar.

Transcurridos ya 14 años de su muerte los cuadros de Gregorio Prieto aún se pueblan, desde un planteamiento de radical libertady anticipándose a otros muchos artistas, de bellÃsimos marineros enamorados que pasean su belleza entre intemporales ruinas clásicas, y de otra iconografÃa homoerótica de clara vocación homosexual que sólo se ha vuelto a recuperar con igual libertad y normalidad en fechas bien recientes.
El pintor Gregorio Prieto Muñoz nace en Valdepeñas (Ciudad Real) el 2 de mayo de 1897, donde regresa para morir, después de una larga vida recorriendo el mundo el 14 de noviembre de 1992. Manchego, por tanto, de nacimiento, muy pronto morirÃa su madre y la familia se trasladará a Madrid cuando Prieto contaba apenas siete años de edad.
Su devoción a la pintura no fue aprobada por su padre. Prieto dibujaba a escondidas y, pese a la inconformidad familiar, se inscribió en la Escuela de Artes y Oficios. En 1915 lograrÃa su propósito ingresando en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, obteniendo numerosas becas y realizando sus primeras exposiciones en Barcelona y en el Ateneo de Madrid en 1919.
Sus inmediatos contactos con las vanguardias europeas y las relaciones de amistad con los principales exponentes de la generación del 27 marcaron su formación artÃstica. Le une una especial amistad a Rafael Alberti. Poco después, en abril de 1924, conocerÃa a Federico GarcÃa Lorca, a quien retratarÃa en varias ocasiones y a Vicente Aleixandre. En 1925 se traslada a ParÃs para ampliar sus estudios y tiene sus primeros contactos con el cubismo y las corrientes surrealistas. En 1926 participa en la Bienal de Venecia y en el “Salón de los Independientesâ€? de ParÃs. Obtiene una beca de estudios en la Academia de España de Roma permaneciendo en Italia durante varios años. Allà completará su formación, con numerosos viajes por Italia, Grecia y Egipto.
Después de recorrer muchos paÃses europeos, donde realiza numerosas exposiciones, y tras una breve estancia en España, consigue refugiarse en Inglaterra al estallar la Guerra Civil. Decide fijar su residencia en Londres donde vivirá hasta 1949. Durante esta etapa convivirá con el poeta Luis Cernuda, también homosexual como Lorca, y autor de ese bellÃsimo poema que es “El joven marineroâ€?, muy presente, sin duda, en la “imaginerÃaâ€? de Gregorio Prieto. Su afición por el dibujo cobrará más importancia pero no dejará de lado la pintura ya que los paisajes marcarán la mayor parte de su obra. En 1935 se organiza una importante exposición en ParÃs donde las pinturas de Prieto se muestran al lado de otras de Pablo Picasso, Joan Miró, Juan Gris o Salvador Dalà entre otros. Realiza los decorados de «La Zapatera Prodigiosa» y de «Canción de Cuna», aparte de colaborar en la BBC como crÃtico de arte y acentuar su actividad como ilustrador gráfico. En 1945, participa, junto a Eduardo Chicharro, Carlos Edmundo de Ory y Sernesi, en el lanzamiento del Postismo, nuevo movimiento de vanguardia. Su regreso a España da inicio a un periodo decisivo para la promoción de su obra, en el que también escribe numerosos artÃculos. Potencia ahora la creación de paisajes con temas tradicionales y de naturaleza ascentral o mÃtica.
A partir de 1970, recibe importantes reconocimientos, que culminan con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes (1982), la Medalla de Oro de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, la inauguración del Museo de la Fundación Gregorio Prieto y el nombramiento de Académico Honorario de la Real Escuela de Bellas Artes de San Fernando (1990). Morirá a los 95 años de edad en la ciudad que le vio nacer.
Su pintura, dentro de la figuración, es absolutamente original e inclasificable dentro de las vanguardias de su época. La Fundación Gregorio Prieto de Valdepeñas(Ciudad Real) recoge buena parte de su obra en un precioso Museo situado en un magnÃfico edificio del siglo XVII, cuya visita resulta imprescindible.