«Hace cuatro décadas, en pleno franquismo, éramos tachados de peligrosos e ilegales. Las únicas opciones eran negar tu sexualidad, huir del paÃs o suicidarte. Ahora estamos equiparados legalmente con el resto de las parejas«, comentó Jordi Petit, ex secretario general de la Asociación Internacional de Lesbianas y Gays.
Uno de los retos más importantes a plantear es el acercamiento a la inmigración, «hay muchos inmigrantes con profundas raÃces religiosas que jamás entenderÃan nuestra postura ni nuestra opción sexual. Por eso nacieron las asociaciones de inmigrantes de gays y lesbianas. Debemos acercarnos a ellos y explicarles que es un hecho natural. Asà se adaptarán mejor al paÃs y convivirán como el resto de ciudadanos«.
Reconoce que «los medios de comunicación tienen una gran tarea por delante porque son los encargados de educar a los más pequeños. Que existan series donde se hable de la homosexualidad abiertamente o pelÃculas como Brockeback Mountain en cartelera es, sin duda, un signo positivo. La televisión y la radio han logrado que estemos mejor vistos«.
Con la aprobación de la ley del matrimonio homosexual y la posibilidad de adopción se ha convertido en un reflejo de lo que ocurre hoy en la sociedad, en contra de lo que siguen pensando algunos, «afirmar con rotundidad que los de izquierdas están a favor de los homosexuales y que los de derechas están en contra es una barbaridad. El problema es que se mezcla el fanatismo, la homofobia liberal y la doctrina católica«.
Jordi Petit, alejado ya del lado activista más guerrero, continua con su labor educadora con sus textos: «Incidir de nuevo en el uso del preservativo, luchar contra el sida y ayudar más a las mujeres lesbianas porque tienen doble problema de discriminación: ser mujeres y homosexuales«.
Fuente: Diario de Mallorca