
La biblioteca de la piscina.
Alan Hollinghurst
Tras publicar su nuevo libro (“La lÃnea de la belleza») no puedo evitar recordar la primera novela de Hollinghurst: “La biblioteca de la piscina» que pronto va a cumplir veinte años. Una novela sorprendente, en la mejor tradición de Forster, Austen, Maugham o Henry James que podrÃa haber sido escrita a principios del siglo veinte y que sin embargo se retrasa hasta la década de los 80, como tributo quizá a todo lo que no pudo ser dicho antes (lo explÃcito de los encuentros sexuales todavÃa escandaliza al no iniciado)
“Para llegar a aquella biblioteca de placer no catalogado habÃa que penetrar en la oscuridad y detenerse. Uno soltaba entonces el aliento retenido, brillaba la punta de un cigarro, olÃa el humo, la sólida negrura se movÃa, oscilaba y tocaba, unas manos amigas palpaban en busca de la bragueta»
Un joven lord salva la vida a un aristócrata octogenario que sufre un infarto en unos urinarios a los que ambos habÃan acudido a ligar. El anciano, antiguo funcionario de la corona en Sudán, le pide que escriba su biografÃa, le cede sus diarios, sus fotos, sus recuerdos y, lentamente, el joven se ve envuelto en una vida que no le resulta tan desconocida y distante como pensaba: los primeros escarceos eróticos en la universidad, el descubrimiento de los hombres de raza negra, la anulación de la personalidad ante la contemplación de los cuerpos bellos.
“Eran los desconocidos los que me aceleraban el pulso y hacÃan sentir que estaba vivo, eso y la sensación irracional de seguridad absoluta que procedÃa de la confabulación sexual con hombres a los que no habÃa visto jamás y que tal vez nunca volverÃa a ver»
Piscinas y gimnasios subterráneos en el club Corry, duchas de vapores calientes, cuerpos sonrosados por el calor, jardines cuadrados en medio de plazas residenciales londinenses, clubs y cines porno, agresiones de skin-heads, tejados de pizarra para tomar el sol desnudos…Personajes reales de la cultura homosexual: Britten y Pears, Firbank, Forster, aparecen en los diarios que el anciano cede a su salvador-biógrafo, revelándonos una vida submarina, no por oculta, menos apasionante o intensa que la que corresponde a nuestra época.
“¿termina alguna vez el deseo, ese anhelo irresistible, normal y subnormal, de sexo?»
De todas formas, la novela tiene algunas pegas, las subtramas lastran la historia central, a veces se desvÃa demasiado del propósito de la biografÃa del viejo lord para meterse en historias secundarias que no aportan demasiado (la de Arthur, el joven negro que se refugia en casa del joven lord tras asesinar a un camello, la de Phil, el chico de hotel con el que comparte cama y comida en una buhardilla, la de Colin, el policÃa que detiene a sus amantes tras acostarse con ellos) Como algún critico dijo, esta piscina es para nadar en ella, pero no está permitido bucear.
elputojacktwist