En estos últimos dÃas tanto el Gobierno como la FIFA han anunciado medidas para luchar de forma más activa todavÃa contra el racismo en el deporte, sin embargo no se ha dicho ni una palabra de la homofobia que impera en el fútbol.
Recientemente se publicó una carta en la prensa denunciando que en el partido de la selección española en Valladolid el público empezó a cantar «el que no bote maricón». El autor de la la carta asegura que «es una discriminación a un grupo social«, «serÃa equivalente a que cantaran «el que no bote es negro» y es evidente que es cierto, sin embargo parece que no se considera por la FIFA o el Gobierno como un tema igualmente grave.
Además es fácil constatar que en el mundo del fútbol hay bastante más homofobia que racismo porque ya no es que se insulte a los homosexuales en general, lo cual ya es grave, sino que en la mayorÃa de equipos ni siquiera se contrata a jugadores que sean homosexuales. La situación contrasta claramente con la gran cantidad de jugadores negros o de otras razas que hay jugando en la liga española.
Hace unos años se decÃa que el Atlético de Madrid iba a fichar al internacional alemán Klinsman, pero Jesús Gil lo desmintió asegurando que en su equipo no querÃa «gente que perdiera aceite».
Teresa Rivero, presidenta del Rayo Vallecano, declaró en un programa de televisión que nunca contratarÃa para su equipo a un jugador gay pero sà a jugadores negros o extranjeros.
No sólo en España, también en otros paÃses europeos ocurre, por ejemplo Otto Baric, seleccionador de fútbol de Croacia, ha sido entrenador de la selección austriaca, además de equipos como el Rapid Viena, el Casino Salzburgo, el Stuttgart y el Dinamo de Zagreb. En el diario Jutarnji List durante una entrevista en la que se le preguntó cuál era su visión acerca del trato que se le daba a los homosexuales en un paÃs conservador como Croacia dijo: «Yo sé que entre mis jugadores no hay gays, ya que se puede desenmascarar a uno en diez minutos, por como habla, por como se comporta y se acerca a la gente. Hubo algunos entre los masajistas y quedaron eliminados automáticamente»
En ninguno de estos casos ni la FIFA ni ningún organismo público tomaron ninguna medida al respecto. ¿Hasta cuándo vamos a aguantar esta situación?