
La ventana de enfrente
(Italia, 2003)
Ferzan Ozpetek
Giovanna Mezzogiorno, Massimo Girotti, Raoul Bova, Filippo Nigro
Dos historias paralelas que trascurren con cincuenta años de diferencia, dos historias de amor llenas de dificultades, de mensajes dejados entre las piedras de una fuente sombrÃa, de paseos por las callejuelas de una Roma llena de fachadas desconchadas de color rosado, de ventanas que se iluminan por la noche y miradas que se reconocen a través de los cristales.
Un matrimonio joven encuentra a un anciano (interpretado por Massimo Girotti, que falleció antes del estreno) que ha perdido la memoria. Poco a poco empieza a recordar su imágenes largo tiempo olvidadas: dos hombres que bailan agarrados a sus novias pero que no pueden evitar intercambiar miradas desgarradas de amor frustrado, dos hombres que comprenden que no están en el momento adecuado para vivir libremente su amor: los nazis llevándose a los niños del barrio judÃo, el enorme sacrificio para salvar a algunos, hijos de ésos que les habrÃan escupido si hubiesen sabido su historia. Soñando con un mundo mejor, “un mundo que permita que un árbol sea un árbol«.
La joven casada (Giovanna Mezzogiorno, los ojos más bellos de Italia) descubre en sus conversaciones con el anciano que a veces la vida nos lleva por caminos que no nos gustan, que hemos tomado decisiones equivocadas. Quizá ese hombre de la ventana de enfrente (Raoul Bova, imprescindible teclear su nombre en imágenes de google) sea un escape o sólo es un espejo que le permite ver su vida desde fuera.
Ferzan Ozpetek, director de Hamam, el baño turco (1997) y El hada ignorante (2001) nunca ha sido santo de mi devoción. Buenas intenciones, ciertas dosis de morbo e historias sin demasiada trascendencia. Pero La ventana de enfrente, quizá por su naturalidad y falta de pretensiones, es otra cosa. Una estupenda mezcla entre “En la ciudad sin lÃmites» y “Brokeback Mountain«. Y dos valores añadidos: la música (inolvidable) y el homoerotismo presente en todas y cada una de las escenas en las que aparece el joven marido (Filippo Nigro, en la foto), adorado por la cámara como si de un dios griego se tratase.

elputojacktwist (gracias a la oveja rosa por haberme descubierto esta pelÃcula)