
Los chicos de la banda (1970)
William Friedkin
EEUU
Pasan los años (dentro de nada va a cumplir ¡cuarenta!) y esta pelÃcula sigue tan fresca como el primer dÃa. Para todos aquellos que piensan que no hubo nada antes de Queer as Folk, aquà tenéis la versión de los setenta (que resulta aún más divertida y escandalosa), rodada casi en las mismas fechas que los disturbios del Stonewall Inn: historia pura. Recuerdo la primera vez que vi esta pelÃcula (muchos la recordáis también, seguro): con toda la familia, en casa, delante de la única tele, cuando sólo habÃa dos canales (lo que era estupendo: sabÃas que al dÃa siguiente todo el mundo hablarÃa de lo mismo). Y la sensación que me produjo: yo soy como ellos y quiero algún dÃa tener esos amigos, celebrar esa fiesta, tener ese novio. Todo parecÃa tan difÃcil y sin embargo, se logró eso y mucho más.
Para los que aún no la conozcan, un grupo de amigos se reúne para celebrar el cumpleaños de uno de ellos (el famoso Harold). Los hay con pluma y sin pluma, ricos y pobres, en al armario o fuera, en pareja y solteros, casados, divorciados. Hasta un chico de alquiler como regalo para cantar el happy birthday al homenajeado. Lo único que tienen en común es que les gustan los hombres. El dueño de la casa recibe la llamada de un ex compañero de colegio, que llora angustiado al otro lado del teléfono y que decide presentarse en el momento más inoportuno: cuando todos los invitados ensayan un bailoteo. ¿Vendrá a confesarles su homosexualidad?
Llena de suspense y humor, la aparición en el minuto 45 de pelÃcula del homenajeado Harold, y la llegada del ex compañero angustiado se convierten en el catalizador de todas las tensiones acumuladas y de los conflictos sin resolver. Frente al prototipo de homosexual atormentado y suicida del cine anterior, nos encontramos aquà con Harold y su filosofÃa vital: “La vida es un cachondeo«, dice soltando una carcajada estruendosa.
¿Fidelidad o infidelidad? ¿amor, cariño, amistad? ¿visibilidad o invisibilidad? ¿pluma, plumofobia? ¿saunas, bares, aire libre? No se queda sin tratar ni un solo tema (bueno, el Sida, que en esta época aún no habÃa hecho su aparición). Al final, un macabro juego que consiste en llamar por teléfono a tu verdadero amor y confesárselo. Sólo uno de los personajes conseguirá los diez puntos.
Una pelÃcula absolutamente magistral, de visión obligatoria, impecablemente dirigida por el mismo autor de joyas como “El exorcista», “French connection» o “Cruising«, tremendamente divertida, absolutamente cruel, profunda y seria, que inaugura un género del que hemos visto muestras una y otra vez. Si hay diez pelÃculas de temática gay imprescindibles, ésta es una sin duda.
