
(Aprovecho para copiar lo que escribà nada mas llegar a casa tras verla en el cine hace cuatro meses. Después de esto he escrito y aprendido mucho más, pero aquà está lo esencial)
John Cage compuso una obra musical (4’43») que consistÃa en 4 minutos y 43 segundos de silencio. Ang Lee ha compuesto una sutil sinfonÃa de miradas de reojo, torpes caricias, abrazos inexpertos, besos brutales, silencios culpables. La pelÃcula no es que sea buena, es que es para verla de rodillas y dándole gracias al cielo por haberte permitido vivir para ver tal milagro. Absolutamente imprescindible, esta bellÃsima pelÃcula llena de sÃmbolos y poesÃa visual, que no trata sobre la imposibilidad del amor como se ha dicho sino de algo mucho más trágico: de la dificultad para llevar a cabo un amor que no solo es posible sino que es lo único real en las vidas de Jack Twist y Ennis del Mar. Esos escasos momentos de paraÃso, en los que el corazón se ensancha y parece que no cabe en el cuerpo, se relacionan en la pelÃcula con los sublimes paisajes montañosos en los que se sitúa la acción, en esa Arcadia tormentosa a la que vuelven algunos dÃas al año. Por contraste, los interiores claustrofóbicos y enmoquetados de la América rural empequeñecen y vulgarizan a estos bellÃsimos pastores de ovejas, embrutecidos por el alcohol y la rutina.
Llena de momentos emocionantes, el abrazo de Ennis a Jack por la espalda mientras le canta al oÃdo una canción de cuna pasará a la historia del arte mundial como una de las más bellas imágenes jamás rodadas por una cámara. La posterior huida de Ennis a caballo es contemplada por Jack, que en ese momento comprende que su vida está perdida si no tiene a Ennis a su lado.
Ennis del Mar, esa isla de carne que se niega a abrirse al amor y que sin embargo es capaz de darlo: la pelea a puñetazos, sus vómitos tras la primera separación, el beso a escondidas después de cuatro años, la manera de doblar el jersey olvidado por su hija para colocarlo en el armario en el que guarda los objetos que más ama: la postal de Brokeback Mountain y la camisa y la cazadora manchadas de sangre colgadas en la misma percha.
Jack Twist es mucho más cercano, mucho más práctico, idealista e irresponsable, pero cómo no caer rendido ante su mirada verdosa, sus largas pestañas, la manera como sueña de pie delante de la hoguera, como los caballos que se quedan dormidos. Jack Twist es puro amor.
Todos tenemos nuestro Brokeback Mountain, algún sitio en el que hemos y nos han amado y en el que somos felices nada más poner el pie. Por eso esta historia es la historia de todos, la de un amor que es más grande que la vida, porque estos paraÃsos que no son más que el marco de nuestros amores permanecerán en algún sitio cuando ya no estemos aquÃ, y Ennis y Jack seguirán pescando eternamente mientras esperan la llegada de la noche para acariciarse bajo la tienda de campaña.


elputojacktwist