

Iba a ser la primera manifestación del Orgullo Gay en las calles de Moscú, pero la violencia y la represión policial lo han evitado. Balance: setenta detenidos (cincuenta activistas gays y veinta radicales de extrema derecha y fundamentalistas religiosos) y enfrentamientos en las calles de la capital rusa. Al final, los extremistas y la policÃa rusa han impedido el desarrollo de la primera manifestación de los homosexuales rusos por las calles de Moscú. Un primer Orgullo Gay, en pleno 2006, truncado por el fanatismo.
Hace unos meses, los grupos de homosexuales rusos, simbolizados en la figura del activista Nikolai Alexeyev, convocaron una marcha para hoy, 27 de mayo, por las calles de Moscú. Una manifestación del Orgullo Gay, como en tantas y tantas ciudades del mundo.
Las protestas de los grupos religiosos no se hicieron esperar, y el alcalde de Moscú, Yuri Luzhkov, decidió prohibir la marcha, como ya abordamos en su dÃa en Dos Manzanas.
A partir de ahÃ, los homosexuales iniciaron una campaña para hacer valer sus derechos, y un tribunal ratificó la prohibición.
Mientras, grupos extremistas y ultrarreligiosos cristianos y musulmanes iniciaron un movimiento a través de Internet bajo el lema «Moscú no es Sodoma«, para evitar que el primer Orgullo Gay en Rusia fuera permitido.
El «DÃa D», hoy, sábado 27 de mayo. Y los homosexuales han salido a la calle, para reivindicar sus derechos. Entre ellos, uno de los más básicos… el de la visibilidad… el de manifestación… Los extremistas también han salido a las calles de Moscú al grito de «Sodoma no pasará», con actitud violenta, y la policÃa ha reprimido con violencia, al modo ruso, la marcha de los homosexuales.
En la imagen superior izquierda, se ve sangrando a Volker Beck, diputado alemán de Los Verdes, además de activista homosexual, que ha sido agredido en Moscú por un grupo de neonazis. Según sus declaraciones, la policÃa rusa «no sólo no nos protegió, sino que impidió nuestra retirada, de forma que quedamos a expensas de los agresores».
En declaraciones a la BBC, la presidenta del Consejo de la Ciudad de Moscú, Inna Svyatenko, ha intentado echar balones fuera sobre la responsabilidad de las autoridades de la ciudad. «En varios paÃses europeos estos desfiles tienen una larga historia y no molestan a nadie, pero no arrastremos a Rusia hacia algo para lo que Rusia no está preparada. Si lo gays hubiesen elegido un área en las afueras, las visión de las autoridades habrÃa sido otra», ha afirmado, sin un atisbo de pudor ni vergüenza pseudodemocrática.
Un paso atrás en la lucha por los derechos de los homosexuales en Rusia. Una oportunidad cercenada. Un ejemplo palpable de la mala salud de la democracia en Rusia y de lo complicado que resulta ser homosexual en paÃses no muy lejanos.
