Sólo un recuerdo para él. Nos queda su poesÃa, todo un alivio al calor de estos dÃas de fuego. (Para saber más, incluida su etapa de poesÃa homoerótica, Julio Aumente)
AL FILO DE LAS NOCHES
Un cuerpo que se entrega no es difÃcil hallarlo.
Eso eras tú, un hermoso cuerpo divino y vivo.
Una breve cintura, un racimo dorado
en tus ojos brillando entre los rÃos de Agosto.
Pero es fácil que un cuerpo fulja como una gema
si como amor se mira, con verdadero amor.
Amor y no esa débil pasión que muere a un tiempo
con el último goce de los cuerpos vencidos.
Para mà la palabra, para ti la caricia;
para mà la sonrisa y el arco de tus cejas,
para mà el fruncimiento de tu labio rosado,
superior, tibio, altivo, carnal, condescendiente.
Pero el amor no muere porque nunca ha nacido
en ti, que languideces al tocar de los dedos.
Tú buscas el secreto, la dulzura, el peligro
del momento robado al filo de las noches.
La amistad para ti, o el amor, eran sólo
nombres a que invocar en las horas perdidas.