Samir Bargachi lleva varios años trabajando a favor de los derechos LGBT en Marruecos. Es el actual presidente de Kifkif ( «de igual a igual»), la primera y única organización LGBT de Marruecos, que ni siquiera está legalizada. El blog de Kifkif ha publicado esta semana una interesante entrevista a Bargachi, que habla sin pelos en la lengua de la difÃcil situación de las personas homosexuales en su paÃs.
«Por medio de la religión somos perseguidos». «No os imagináis las dificultades que hay en Marruecos, ya sean polÃticas, sociales o religiosas, pues existe una ambigüedad oficial, hay una evidente marginación hacia nuestro colectivo», cuenta Bargachi. Preguntado sobre si se ha sentido atacado, Bargachi menciona el ejemplo de Attajddid, el periódico de los islamistas «moderados» (tercera fuerza polÃtica más importante del paÃs) «que en ocasiones ha aconsejado hasta asesinarme, tratándome de persona loca por defender los derechos de los homosexuales. Este partido polÃtico ha protagonizado bastantes campañas, especialmente en momentos precisos como el Ramadán, que es el mes más importante del calendario musulmán, con la pretensión de ‘curarnos’ y llevarnos por el ‘camino recto’, según ellos».
Bargachi cuenta que «por fortuna están otros medios de comunicación que son menos radicales, y luego está la izquierda que ha sido bastante valiente en este aspecto, ellos son fuentes de información contrarias a la represión y de cierto modo aliadas a nuestra causa. A través de allà nosotros nos manifestamos, damos entrevistas, con el fin de lograr notoriedad ante la sociedad. Sin olvidar el importante papel que tiene internet que se ha convertido en el principal aliado de Kifkif, al ser un medio donde nos podemos expresar libremente sin censura».
Sobre la escenario legal en su paÃs, Bargachi es claro: «pésimo. Nos dicen que debemos esperar, ¿pero esperar a qué? Existe una doble moral al respeto y a partir de este sistema esquizofrénico es muy difÃcil avanzar adelante. En los últimos tiempos, los homosexuales marroquÃes hemos tomado conciencia de que somos nosotros mismos los que tenemos que hacer nuestra batalla polÃtica. En 2004 se formó Kifkif, que aunque es una organización no legalizada, ha hecho llegar nuestra voz. Nuestra mayor meta es la anulación del artÃculo 489 del código penal marroquà que castiga ‘la cópula sexual artificial’. Esta ley es utilizada sobre todo para apuntar a la comunidad LGBT violando la intimidad de sus miembros y negándoles derechos humanos básicos».