martes, agosto 18, 2026
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Tanu y La Lola

Una carta en dosmanzanas.com

Ahí viene “La Lola�, taconeando calle abajo. Sortea con pasmosa habilidad los incontables agujeros de la acera. Diríais que logra equilibrar el peso del bolso que lleva a la izquierda, gracias a que un niño de siete años le sigue el ritmo sin soltarle la mano derecha. “Tanu� (del nombre guanche “Tanausu�) no ha faltado ni un día a la escuela. No hay niño en el barrio que acuda a ella tan bien repeinao y limpio. A las 9 en punto de la mañana llegan ambos a la puerta del centro y nadie duda de que Tanu ha desayunado como Dios manda. La Lola le regala al niño el que debe ser el beso número cinco o seis desde que le sacó de la cama esa mañana. Tanu le dice adiós con la mano que lleva los tatuajes de Spiderman, mientras se pierde por la boca del cole. Ya con sus compañeros, se instala en su pupitre. Está libre de temores a los acontecimientos que se sucederán desde que la seño dé por comenzada la clase: No hay peligro; él siempre tiene los deberes hechos. Fuera, su madre, ofrece la espalda y desanda sus pasos hasta el mercado. Ella seguirá con sus tareas domésticas hasta que se reencuentren a la hora de comer.

A mis 9 años, tuve la suerte de presenciar este ritual cada mañana desde la ventana de mi clase. En un colegio pobre, de un barrio humilde y una ciudad isleña inmersa en el régimen predemocrático español. (Créanme, el franquismo hizo estragos en las Islas Canarias, como si de un Reino Medieval se tratase) Lo cierto es que La Lola llevaba un carné de identidad en el que se le acusaba de llamarse Manuel. Todo el barrio la sabía, claro… su nuez prominente rivalizaba con la gravedad de su voz para delatarle como nacida físicamente hombre. Tampoco su historia era desconocida para los que la saludaban por la calle. Por supuesto, ninguna de las madres que iban a jugar al bingo a su casa los sábados por la tarde, ignoraban que las casualidades se habían aliado para que Tanu se convirtiera en su adorado hijo a los tres años. Eran tiempos en los que la adopción dependía más de oportunismo que de certificados de idoneidad.

Y yo, a esa tierna edad, presentía que algo pasaba en el barrio. Palpaba que sin mediar asambleas parlamentarias ni sesudos congresos de expertos, se había producido un acuerdo tácito entre todos los vecinos del barrio. Hasta el cura participó del mismo, dándole la Primera Comunión al pequeño de los tatuajes sin pestañear. Nadie tenía la más mínima sombra de duda: La Lola era la madre de Tanu. Ellos eran una familia.

Hacía tiempo que no pensaba en Tanu y en su madre. Las declaraciones del Foro de la Familia (en singular, se refieren a UNA sola forma de familia) sobre dos decisiones del Ministerio de educación: una iniciativa para combatir la Homofobia en el sistema educativo, y la inclusión de la Diversidad Familiar en la asignatura Educación para la Ciudadanía, rescataron a mis entrañables vecinos del fondo de mi memoria. (Si alguien no conoce el informe sobre Homofobia en el sistema educativo publicado por Cogam recientemente, le invito a que lo lea. Es cuando menos para temblar, unas veces de ira y otras de miedo). Según los señores de ese Foro, si los profesores tratan la diversidad afectiva y de familias en la escuela; todos los niños querrán ser diseñadores de interiores afeminados. Además, si en la escuela se lee algún cuento en el que un conejito vive en una madriguera con dos mamás conejo, automáticamente las niñas querrán ser conductoras de camión de gran tonelaje…Por favor, ¿puede decirme alguien si tanto te puede cambiar un libro? ¡Socorro! ¿Es cierto que los adultos amamos a unos u otras a causa de la Cartilla Palau?
Insisto: ¿Un libro tiene estos poderes?

¿Recuerdan esos libros que nos marcaron para siempre? A la sombra de La Historia Interminable, Michael Ende bordó otro libro modélico. Se llama Momo y trata de una niña que…atención! ¡Sabe escuchar! Y con esa habilidad, que en la historia, al final resulta ser contagiosa, logra ayudar a todos los vecinos que se le acercan apesadumbrados. Yo no recuerdo haberme conjurado en aquellos días para convertirme en una niña de pelos revueltos, pero eso de escuchar a la gente…eso, me marcó y aprendí que es una de las formas de conocer a mi vecino del 3º, a mi compañera del cole, o a mi primera pareja.

Luego llegó Juan Salvador Gaviota, apasionante relato con la prodigiosa habilidad de contagiar ansias de libertad. Cualquier adolescente necesita, como el respirar, leer en alguna parte que puede llegar a liberarse de la presión de “lo correcto�, o de esas normas anquilosadas que le impiden volar solo un poco más allá, hasta donde el grupo no llega. No, no deseé en ningún momento convertirme en ave ni en cualquier otro animal.

Y El Principito. ¿Sabía Exupéry al escribirlo, que iba a condensar en apenas 100 páginas todo lo que un niño precisa aprender para convivir en el respeto a los demás seres humanos? Creo que Tanu no había leído El Principito, pero él sabía que lo esencial de su familia era invisible a los ojos. Quizá nadie en el vecindario lo leyera, pero ¿quién dudaba de que La Lola daba la vida por su niño? Se supone que yo, encandilado por este personaje, ahora tendría que ser astronauta, como él. Pero no lo soy, lo más que me he alejado de casa ha sido al llegar a Londres.

Hablando de influencias potencialmente perniciosas en nuestra infancia: Barrio Sésamo. Sin duda alguna, el mejor progenitor virtual que puede tener un menor. Nunca sospeché de ninguna relación cuestionable entre Don Pimpón y Espinete, a pesar de que éste iba desnudo todo el tiempo, a excepción de sus salidas a la playa, en las que llevaba bañador. ¿Cuántos de nosotros aprendimos a contar con el Conde Drácula? Ni miedo ni nada, este señor hasta daba penita, porque no lograba atemorizar a nadie, pero nos enseñó a contar. Con cada conteo aparecía un murciélago. Lo confieso. Nunca me pregunté si este señor era hetero o no. La verdad, ni idea de sus preferencias entre géneros a la hora de hincar colmillos.

¿Es que el Foro defiende la literatura infantil más tradicional? ¿Los cuentos que nosotros nos tragamos sí que son adecuados? Claro, se refieren a Blancanieves o Cenicienta, en los que el modelo femenino que nos presentan es el de una persona únicamente válida por ser bella, que tiene que esperar a un hombre inexcusablemente, que solo puede ser heterosexual y con nula capacidad para decidir sobre su vida. O mejor, quizá hay que reivindicar Hansel y Gretel, con esos padres modélicos que abandonan a sus hijos en el bosque. No, esperen,, quizá cualquiera en los que el hombre modelo es violento por definición, fuerte, heterosexual puro (¿a pesar de esas licras marcando paquete?), dominante y guapo.

Y si estos señores del Foro de la Familia (recuerden: solo UNA familia) no se refieren a nosotros de pequeños, ¿de qué niños hablan? ¿De los actuales?

¿Se refieren a esos de seis años que usan móviles de 4ª generación? ¿O a los de 10 que navegan por internet mejor que sus padres?. Puede que estén hablando de los alumnos que tuve hace dos años. Carlos, de 8, me planteó cuestiones como: “Sobre la creación del Mundo, ¿a quién debo creer? ¿A la seño de Conocimiento del Medio, que me explicó lo de la Teoría del Big Bang, o al catequista que me contó que Dios creó el Mundo en seis días y luego descansó?�. O que tras ver a dos compañeras de clase besándose a escondidas en el recreo, me obsequió con esta sentencia:�Oswaldo, la verdad es que si son lesbianas no me importa, pero si fueran terroristas me molestaría muchísimo� Lo que hubiera dado porque Carlos fuera contemporáneo de Tanu y se hicieran amigos.

Particularmente, estoy harto de que unas personas, representando a una entidad a favor de UNA (singular) familia, y que no me conocen absolutamente de nada, quieran someterme a una contradicción moral hueca: defienden el modelo de familia en el que he crecido, pero no quieren que forme la mía propia. Defienden el modelo de familia que a la mayoría de lesbianas y gays nos han inculcado, pero no nuestro derecho a disfrutarla. Me conceden ser hijo, hermano, sobrino o tío modélico, pero me quieren impedir ser Padre. Y por supuesto, que en el cole no le expliquen a mis sobrinos que yo no huelo a azufre.

Ahora parece que las familias LGTB hemos reformulado el concepto de familia, pero lo cierto es que la reformulación estaba en marcha en nuestra sociedad; y las nuestras, son solo una variación que se ha incorporado al cambio social. Tanu y La Lola formaban familia. Como las reconstituidas, las monoparentales, las interraciales, adoptantes, las extensas. Lo que sí hemos aportado nosotros es el cuestionamiento de roles sexuales prehistóricos y dañinos. Sí, los papeles asignados a hombre y mujer de aquellos cuentos que he mencionado y que están en la base de las acciones machistas y la aberrante violencia contra la mujer. El cuestionamiento está provocando incluso que todos re-leamos Mitos Culturales o parte de la Historia desde otra perspectiva. Por eso ahora podemos “ver� donde antes nos limitábamos a “mirar�. Antes nos decían que mirásemos a La Sagrada Familia, la de Jesús, María y José como el modelo a seguir. Pero ahora podemos “ver� en ella que Jesús es un niño adoptado por José, con dos padres (Éste y Dios), con una madre soltera, que eran emigrantes indocumentados (sin cayuco, pero con camello) que constituyeron una familia in extremis justo a tiempo para el Día de Reyes. La Lola se hubiera partido de risa con este comentario.

Lo cierto es que si “miro� la postura del Foro de la Familia (singular), logro hasta “ver� que en parte tienen razón. Hay que defender a la familia, sí. A su modelo (que es de mi familia de origen). Pero donde ellos nos “ven� pero no nos “miran� es en que las que formamos los demás también son defendibles. O sea, que en parte, el Foro tiene razón. Pero señores del Foro: vuestro error ha sido la elección del enemigo. No somos nosotros. Nunca lo sería La Lola. Ni por Dios que lo será Tanu. Los enemigos de la familia son: Muchos empresarios, cuyas prácticas hacia los trabajadores hacen imposible conciliar sus vidas laborales y personales. Los enemigos despiadados de la familia son las entidades bancarias, que crucifican a las madres y los padres con hipotecas inhumanas, sometiéndoles a la disyuntiva “�Paso más tiempo con mis hijos o trabajo más para llegar a los pagos?�. Los enemigos acérrimos de la familia son las constructoras, que expolian el mínimo patrimonio que las familias pueden reunir con unos precios infladísimos de las viviendas que nos edifican. Y a poco que dejen de “mirar� y comiencen a “ver� les saldrán más enemigos para esta lista que confieso, relleno golpeando el teclado con mucha rabia.

En fin, Tanu y La Lola nunca vivieron en un piso propio, ni tuvieron más ingresos que los de ella cosiendo para los vecinos, pero en sus vidas soleadas nunca hubo sombra de duda sobre si eran una FAMILIA.

Oswaldo Martín, escritor de «Yuno y su nueva familia«

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