

Las primarias del Partido Liberal-demócrata inglés siguen sumidas en un escándalo promovido por los periódicos sensacionalistas de las Islas.
Uno de los candidatos, Mark Oaten, tuvo que abandonar la carrera por el liderazgo del partido tras destaparse el pasado fin de semana que mantuvo relaciones sexuales pagadas con un chico, teniendo mujer y dos hijos.
Ahora, tras ser acorralado por la prensa amarilla de Inglaterra, otro de los candidatos, Simon Hughes, ha confesado a The Sun que es homosexual y que ha recurrido a los servicios de una lÃnea erótica gay. Esta revelación podrÃa eliminarle también de una posible elección, no tanto por su condición sexual, como por la actitud que con los homosexuales ha tenido Hughes en los últimos años.
Hughes no sólo ha negado en innumerables ocasiones ser homosexual, sino que en 1983 consiguió ser diputado gracias a una campaña anti-gay contra un candidato laborista, proclamado defensor de los derechos de los homosexuales. En su descargo hay que reconocer que Hughes ya pidió disculpas por aquella campaña.
Y es que no es un fenómeno tan extraño este de que polÃticos gays promuevan polÃticas contra los derechos de los homosexuales y fomenten la homofobia desde el ejercicio de sus cargos. No sé por qué, pero a muchos creo que se nos va la vista hacia ese polÃtico español que hoy visita el Vaticano para hablar de la decencia y la unidad de la familia tradicional…