
Luis, de 30 años, ha hablado para el diario El PaÃs, contando cómo ocurrió la agresión que sufrió junto a un amigo holandés en la piscina de La Elipa, en el distrito madrileño de Moratalaz. Un grupo de diez jóvenes, en su mayorÃa menores de edad y de etnia gitana, les atacaron tras darse un beso en la boca.
La piscina de La Elipa, frecuentada habitualmente por gays, es uno de los dos recintos públicos donde se puede tomar el sol desnudo en la zona habilitada para ello.
Asà lo vivió Luis:
«Es muy triste tener que contar a tus amigos que te han pateado por ser maricón. PreferirÃa decir que ha sido por una pelea u otra cosa. Estábamos en el solarium y bajamos a bañarnos. Nos dimos un abracito, un beso, dentro de la piscina. Entonces alguien gritó: ¡Maricas! y a mi amigo le cayó una piedra en la cabeza. Estaban tirándolas contra nosotros. Él me dijo: ¡Vámonos de aquÃ!, y nos fuimos (…) Sé que nos fuimos hasta el solarium de nuevo y allà nos cazaron. Ya no recuerdo más, tengo lagunas«.
Y es que, según testigos presenciales, Luis quedó en ese momento inconsciente durante diez minutos, sangrando por la boca.
Pedro Zerolo, concejal socialista en Moratalaz y ex presidente de la FELGT, afirmó que este tipo de agresiones se tienen que combatir con Educación y con el Código Penal en la mano.
Porque hay datos preocupantes, que pueden indicar que no se trata de un hecho puntual, sino que puede ser consecuencia de un clima de odio y desprecio a los homosexuales, después de que ciertos colectivos vengan haciendo gala de una homofobia difÃcil de igualar.
Tras una encuesta realizada por COGAM en institutos del sur de la Comunidad de Madrid, casi uno de cada tres adolescentes varones cree que está justificado tratar con desprecio a un homosexual por el hecho de serlo. En Madrid, en pleno siglo XXI. Duele creerlo.
Precisamente uno de los colectivos que está intentando combatir este tipo de actuaciones, Legaynes, defiende que se persiga a los agresores, y que se les aplique el agravante de homofobia, como recoge nuestra legislación.